viernes, 13 de marzo de 2020

¡PELIGRO, HIJO TÓXICO!


Hay una tendencia generalizada a colocarles el calificativo de “tóxica” a aquellas personas que tienen una mentalidad pesimista o negativa, con ciertos comportamientos dañinos o perjudiciales hacia las personas próximas a su entorno social, incluyéndose ellas mismas. Por definición, un elemento tóxico, es aquella sustancia, persona, potestad o cosa peligrosa capaz de causar trastornos: físicos, neurológicos, psíquicos, moral, espiritual o muerte a consecuencia de un contaminante (venenoso), de efecto dañino; es menester resaltar que, la reflexión que se va abordar trata sobre los factores que nos llevan a desarrollar, como hijos de Dios, relaciones o matrimonios tóxicos que dañan nuestra vida y nuestro entorno; pero les invito, antes de entrar en tema, a orar profundamente, es importante que lo hagan de corazón: Señor, te pido que quites el velo que tengo en mis ojos, permite abrir mi corazón, romper mis esquemas mentales de tal manera que pueda identificar a través de tu Espíritu donde estoy siendo tóxico para mi prójimo o hermanos y puedas restaurarme con tu poder sanador, medicinal, sacando el veneno que fluye por todo mi ser y llegue a ser el hombre o mujer que tú quieres que yo sea, en el nombre de tu hijo amado Jesucristo ¡Amén!.
Ahora sí, es más común de lo que parece qué en los diferentes tipo de relaciones humanas, sean matrimoniales, familiares, vecinales, laborales, etc., y especialmente con los hijos de Dios, una o ambas partes se sientan incomodas, infelices, tristes, iracundas o ansiosas por una sencilla razón, nos comportamos como personas tóxicas, es decir vivimos bajo el control de la carne, mucho más si pasamos la mayor parte del tiempo una con la otra en esta condición, dedicados al mundo o a nuestros deleites, independientemente del ambiente que nos encontremos, sea cuál sea el caso; somos más una fuente de sufrimiento que de bendición, convirtiéndonos en un yugo difícil de llevar que oscurece nuestro entorno y no da testimonio de quien es nuestro Señor, por la corrupción que emanamos; Gálatas 6:8a “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción”.
Si conocemos de la palabra o hemos tenido cierta revelación, y no somos capaces de ceder o cambiar ciertas conductas ya sea por rebeldía de carácter, ego, soberbia, altivez o por falta de fe, es porque somos hijos tóxicos, que no queremos someternos ni sujetarnos al Espíritu Santo. Por ejemplo: Pedro se le reveló el Cristo y aun así lo negó tres veces, por su inestabilidad de carácter y falta de fe, el mismo Jesús lo llegó a llamar “Satanás” por quererse salir del plan de Dios, era hijo de Dios con corazón tóxico por falta de conversión, y eso se evidenció aún, mucho después, cuando Pablo lo exhortó a definirse: Gálatas 2:14 “Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?”; Gálatas 3:3 “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?”.
Este tipo de actitudes tóxicas, tienen su origen oculto en ciertas conductas, sentimientos, pecados, culpas, traumas familiares, inseguridades, necesidades insatisfechas, vacíos, abusos, miedos que no han sido tratados por el Señor, y han sido los detonantes o catalizadores para exteriorizar todo el veneno y la malicia que atesora nuestro corazón y con la cual hemos actuado siempre; por eso, es imperiosamente necesario morir a nuestro yo, menguar y dejar que Cristo viva en mí, dejar que el Señor atienda con carácter de urgencia mi vida espiritual, si es queremos sanar nuestra alma, cuerpo o espíritu; Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”; o por el contrario, continuaremos deteriorando progresivamente nuestras vidas hasta llegar a un punto de no retorno, donde será demasiado tarde, donde pagaremos las consecuencia de lo sembrado.
Al conversar con nuestros amigos o revisar las redes sociales, nos damos cuenta qué hay una gran cantidad de actitudes tóxicas, que llegan a términos patológicos y que ocupan un espacio importante en el hombre, por la cantidad de mensajes o memes que se han generado y podemos apreciar, por ejemplo: “Este año quiero hacer dieta evitando o eliminando las personas tóxicas”; “dejar ir a las personas tóxicas no es egoísmo, es amor propio”; “Cuando una persona tóxica no pueda controlarte, buscará controlar la forma en como otros te ven”; “¿Cómo pretendes volar?, si no te alejas de los que te arrancan las plumas?”; “Nunca sabrás qué tan tóxica es una persona hasta que no respires un poco de aire fresco”; “Querida persona tóxica: Después de todo el daño que has hecho, he sentido las ganas de que te pase algo malo. Después pienso… ¡Para qué! Si lo malo ya lo llevas por dentro”;  pero, qué tal si esa persona tóxica soy “yo”, ¿Cómo la elimino?, ¿Cómo la dejo ir?, ¿Y si no me puedo controlar o alejar? Como muchos sugieren, ¿Cómo puedo respirar aire fresco si yo soy quién contamino?, ¿Y si mi maldad es la que domina y me ha hecho tanto daño todo este tiempo?; pues, necesito quebrantar mi alma y mi espíritu, para que el Señor habite en mí. Isaías 57:15 “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”.  
Hay especialistas que explican que las personas tóxicas tienen la capacidad de manipular a su prójimo, limitando sus acciones y su desarrollo personal, además de provocar emociones negativas continuamente (sentimiento de culpa, decepción, miedo, ira, etc.); evaluemos si nosotros tenemos esta condición y porque somos así; pidámosle al Espíritu Santo que nos revele donde estamos fallando y nos sane y enseñe del amor de Cristo, el amor que no deja de ser; clamemos para que nos sane si somos esposos sumamente celosos, pidamos perdón si somos padres o hijos altamente controladores o autoritarios; si hemos sido piedra de tropiezo entre mis amigos o hermanos débiles en la fe, si emocionalmente he sido una persona envidiosa o mezquina. Hay evidencias científicas que los ambientes más tóxicos son el trabajo, mi comunidad, los hogares, las iglesias donde Dios no es primero, y donde prevalece la carne; imaginemos este escenario: una iglesia donde exista competencia o envidia por liderazgo, afecto, autoridad, poder o privilegio, sobre todo si creemos que nos lo merecemos por lo que soy o por nuestras obras, como algo impositivo y no por la gracia de Dios. Efesios 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.
CARACTERÍSTICAS DE UN HIJO TÓXICO DE DIOS
1.  Trata de manipular con la palabra, es mentiroso, apostata de la fe, vive en ocultismo, buscar engañar a Dios y a los hombres para su beneficio propio. Mateo 24:11-13 “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”.
2.  Responsabiliza a otros de lo que le ocurre, a su pareja, a los hijos, a los suegros, a los padres, a los hermanos, al diablo, al mundo, en fin, a los demás, es almático por excelencia. No le gusta reconocer su pecado, ni someterse o sujetarse al Señor. Gálatas 6:7 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.
3.  Critican o descalifican cualquier actuación o idea que venga de la iglesia, un hermano o su prójimo, desconfían del poder restaurador del Cristo, tienden a cercenar la vida espiritual de los más débiles, creando, con o sin querer, dolor, sentimiento de menosprecio e vileza entre los creyentes. Mateo 18:6 “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar”.
4.  No tiene temor de Cristo, su debilidad espiritual, falta de fe, lo lleva a prevaricar y pecar recurrentemente. Proverbios 8:13 “El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco”.
5.  Su lengua es fuente amarga, maldice y bendice a la vez, no cesa de encender la creación, es chismoso por excelencia, va sembrando cizaña y propagando rumores negativos sobre la obra, los fieles y los siervos de Dios, juzga porque se cree justo y bueno. 1 Corintios 6:5-7 “Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?”.
6.  Es egocéntrico, le falta humildad, se cree muy espiritual, no soporta que le lleven la contraria, es altivo, soberbio, siempre da lecciones sobre cómo se tienen que hacerse las cosas, pero su testimonio no es de Cristo, está lejos de lo que predica, sus frutos lo delatan. Mateo 23:12 “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.
REFLEXIÓN
Es necesario reconocer y aceptar que soy una persona tóxica, porque he actuado en mi carne, y he dejado heridas abiertas en otros, pues, no hay ni uno solo bueno dijo Jesús; dar el primer paso para “el arrepentimiento”, es conseguir la puerta del perdón, esa es la clave, entonces quebrante su alma, su orgullo, su altivez, humíllese y conviértase al Señor pero de verdad, que no sea algo emocional, muera a su yo, póstrese ante la presencia del Señor y cambie su forma de caminar y actuar con la ayuda del Espíritu Santo y sane sus heridas, en especial las más profundas, las del alma y espíritu. Gálatas 6:8 “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”.
No se identifique con su terca manera de pensar, nuestro ego nos separa del resto de las personas desde el interior de nuestro corazón, no lo convierta en el refugio de su maldad o inseguridades, entrégueselo al Señor, y crea que Él va lo va a sanar de la toxicidad de su alma y crea que lo va a limpiar y purificar; lea la palabra, desenfunde la espada para defenderse de todos los dardos y tentaciones del enemigo, de los deseos engañosos y la corrupción de nuestra carne, sea más que un vencedor en Cristo y deje de estar prevaricando. Proverbios 4:23 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”.
Es hora de sembrar en el espíritu por el Espíritu, nada, absolutamente nada, nos separará de su amor del Señor; la oración sea nuestro escudo, el abrigo y calor permanentemente de mi vida; dejemos que la acción poderosa del Altísimo se manifieste trayendo el fruto de su Espíritu en mi como testimonio vivo, y que la toxicidad de mis enemigos (carne, mundo y diablo) huya, porque no podrán hacerme daño; dice la palabra que si tomase una serpiente en mis manos o bebiese cosa mortífera, no me harán daño porque Él está conmigo; y los enfermos (los tóxicos) sanarán y tendrán temor al ver que el Dios todo poderoso ilumina mi vida y me guarda de todas mis maquinaciones. Jeremías 15:19 “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”. Amén.

viernes, 21 de febrero de 2020

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE


“Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”. Mateo 19:4-6
Existen palabras clásicas, muy renombradas, en las diferentes sociedades, culturas y religiones, a la hora de efectuarse una boda; muchas veces hemos escuchado, a lo largo de nuestras vidas: “Prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, para amarte y respetarte todos los días de mi vida…”, “Hasta que la muerte nos separe”; más que una declaratoria de amor, esta antiquísima frase cliché a muchísimas personas, hombres y mujeres por igual, les puede sonar a una terrible condena, mucho más si han vivido largos matrimonios sufriendo con un conyugue posesivo, egocéntrico, de carácter insufrible, duro de corazón, controlador, manipulador, perfeccionista, que no da descanso ni paz a su alma o inconmutablemente altivo.
Al meditar sobre declaración del párrafo anterior, las seis últimas palabras entre comillas, con la antesala de la frase anterior, nos podemos dar cuenta de la enorme responsabilidad que hemos asumido, siempre y cuando las tomemos en serio, ya que aunque llueva, truene o relampaguee estaremos totalmente dispuestos a respaldar con mis acciones el compromiso que éstas conllevan.
PERO, ¿QUÉ PASA CON LAS PAREJAS DE HOY?
Estudios estadísticos describen que en las últimas 4 décadas se ha acentuados los problemas matrimoniales, predominando los divorcios, la violencia doméstica, la intolerancia conyugal, las divergencias de caracteres, las familias disfuncionales, entre otras. Para nadie es un secreto que la falta comunicación entre las parejas y la infidelidad, han sido los factores de mayor incidencia, y en estos tiempos, hay estudios en diferentes partes del mundo que evidencian que las mujeres han superado a los hombres con respecto al tema de la infidelidad.
Los Doctores Amaya y Prado (2005), en su libro “¿Qué hago si mi Media Naranja es Toronja?”, dejan entre ver que nadie esperaba que la longevidad de los matrimonios afectara tanto a una relación matrimonial, porque el “HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE” parece mucho tiempo. Ellos explican, jocosamente, que no es lo mismo convivir o compartir una vida 20 a 30 años, que 50 años o más, mucho más si la esperanza de vida ha aumentado en los últimos años y se proyecta a seguir subiendo a nivel general.

Es importante resaltar, que la mayoría de las parejas se enfocan más en sus diferencias que en los puntos de encuentro, haciendo que la relación conyugal sea una cruz difícil de llevar, ya que se ve como un yugo o una carga llena de sacrificio y abnegación, más que de bendición, felicidad o privilegio.
Existe un sueño hedonista en todos los seres humanos basado en tres características fundamentales: (a) dejar a sus padres con la finalidad de independizarse, (b) edificar con esfuerzo sus propios destinos y (c) la búsqueda de la realización y la felicidad. Este Hedonismo matrimonial, definiéndolo como el placer supremo de la vida conyugal suprimiendo el dolor, es una utopía si el amor no está presente, es decir, si Dios no está como eje central de la relación; porque Dios es Amor. Dios no elimina el dolor y los problemas, pero si cambia nuestra perspectiva, transforma nuestro corazón, nos enseña a mirar lo bueno, lo puro y lo santo, nos enseñar a amar y respetar nuestra pareja y mantenerse fiel y en paz a pesar de las circunstancias, por pura misericordia y amor hacia nosotros.  
EL AMOR SE APAGA
El Amor es la fuente de energía (fuego) que mantiene encendido el carbón de la pasión y el deseo; hay quienes creen que Dios no tiene nada que ver con la pasión y el deseo, porque la pasión y el deseo la relacionamos, generalmente, con lujuria y perversidad y si es prohibida mejor; pues, ésta es una apreciación errada, porque la pasión y el deseo son parte del amor y el anhelo de permanecer apegados a Dios, trayendo gozo a nuestro ser. Otra cosa es, que nosotros producto del pecado, lo hemos transformado en algo abominable, en una cosa despreciable, pero eso es un tema para evaluar en otro momento.
Paradójicamente, cuando la mayoría de las parejas jóvenes, y no tan jóvenes, se casan lo hacen en una “iglesia” para recibir la bendición de Dios, el amor que compartirán para “toda” la vida, ya sea por costumbre o religiosidad, pero no han entendido lo que representa Dios para sus vidas como Fuente inagotable de Amor que no se consume, como la zarza en el monte; Por eso cuando los problemas aparecen por nuestra necia y terca manera de vivir hacemos que su Amor puro y perfecto se apague en nuestro corazón, por falta del aceite, permitiendo que se consuma el carbón de la pasión y el deseo con nuestro fuego infernal, extinguiéndose poco a poco hasta convertirlo en polvo, y es cuando decimos ¡Ya no lo amo, me quiero separar! O por el contrario le hacemos la vida cuadritos a nuestra pareja, involucrando muchas veces a los hijos como herramienta de venganza.
PSICÓPATA
El o la psicópata no es su pareja, es usted; por definición es aquella persona que se caracteriza por tener alteración del carácter o de conducta social producto de un trastorno en la mente; entonces no le eche la culpa a su pareja o a la persona que le robo su amor, sino a usted mismo por sus conductas psicópatas y le explico por qué:



¿Qué dicen las mujeres de sus esposos?
1. ¿No expresan sus sentimientos, siempre evitan la conversación? El hombre y la mujer son totalmente distintos desde la creación y así lo confirman los estudios científicos, por ejemplo: Las mujeres hacen tres y cuatro cosas a la vez, en cambio los hombres solo pueden hacer una cosa, ¿por qué? Porque su cerebro está dispuesto para hacerlo así, Dios así lo decidió; no le pida que exprese sus sentimientos o entable una conversación si hay algo que lo distraiga en el lugar, por ejemplo la televisión, una computadora, una reunión con los amigos; muchas mujeres se desgastan preguntando ¿Por qué les molesta tanto, cuando lo interrumpo cuando está viendo la televisión?, ¡Es evidente, están diseñados para eso!, deje el frenetismo, conviértase en su ayuda idónea; ayúdelo a expresar sus sentimientos, cambiando usted su forma de tratarlo, sea sabia, inteligente, evalúe que decir y cómo decirlo, y no pretenda invertir los roles o imponer cosas, porque eso traerá sus consecuencias, porque de lo que sembrare eso segaremos.
2. ¡Mi esposo no me quiere acompañar hacer las compras en el supermercado o a cenar, es un egoísta! Las mujeres tienen un empeño desquiciante o una manía de ir acompañadas a cualquier lugar público, por ejemplo, si van al baño en un restaurant, deben ir acompañadas de otras mujeres, el motivo de tan rara conducta, es la necesidad de sentirse protegidas, respaldadas, acompañadas por alguien o requieren mantener todas las áreas de su cerebro bien ocupadas, por eso maquinan tanto, creando cuentos llenos de fantasías; sin embargo, cuando ponen la torta por su inusual creatividad y se dan cuenta de ello, viéndose atrapadas buscan la manera de echarle la culpa al más cercano, sea esposo, hijos, padres, suegros, vecinas, amigas, serpiente, etc., para salir favorablemente y evitar que la señalen.
3. ¡Todos los hombres son iguales, cuando se casan ya no nos hablan y quieren seguir viviendo como solteros! Desde pequeños, los niños, aprenden a jugar por manadas o por géneros por muchos motivos, por un problema social y cultural; ya que después de cierta edad, si vemos a una niña jugando beisbol y comportándose rudamente, decimos esa es marimacho; o por el contrario, si vemos un varón jugando con muñecas, decimos ese niño es raro. Cuando las parejas se casan, no existe un switche en modo soltero o modo casado, eso es una aseveración sin fundamento. Respételo, ellos son en esencia seres socialmente activos, formados en manadas, gracias a una mujer, sus madres, no pretenda cambiarlos de la noche a la mañana, acepte sus defectos, amigos o manías y aprenda a lidiar con ellos, usted también las tiene; usted se casó para ser feliz a otra persona desbordando su felicidad, no para ser infeliz a los demás con su infelicidad.
¿Qué dicen los hombres de sus esposas?
1.¡Las mujeres cuando se casan nos quieren dominar, apenas se casan cambian de piel, son unas cuaimas! Pues, mi estimado amigo, abra los ojos, usted salió de la esclavitud de sus padres para cederle el puesto a su esposa, los epítetos no ayudan en nada a la causa, por eso muchos hombres, quiera o no reconocerlo, fallamos en eso, no le damos el valor y la honra que ellas merecen, por eso vivimos en ocultismo, haciendo cosas clandestinamente para que la esposa ni se entere, y por nuestra naturaleza propia de pecadores, hacemos esto una cultura y festejamos cuando nos salimos con la nuestra, y si fanfarroneamos con nuestros amigos es mejor, demostrando que somos mentirosos en esencia, mitómanos por excelencia.
2.¡Mi mujer llora por todo, eso es puro teatro!; las mujeres buscan de una u otra manera llamar atención de parte de su marido, revísese no vaya hacer que su conducta este afectando o destruyendo su matrimonio por falta de amor, atención, comunicación asertiva, valoración o cariño. Diferencie cuando es manipulación y cuando ella tiene razón. Ceder no es muestra de debilidad, sino todo lo contrario fortaleza y humildad al reconocer que podemos estar equivocados, deje la altivez, ira y la arrogancia, como trastorno de conducta.
3. ¿Por qué responden tan emocionalmente ante cualquier mínimo detalle, error u olvido? Todos los seres humanos poseemos alma; nuestra alma es el lugar donde amalgaman la mente, los sentimientos, las emociones y la voluntad. Dependiendo de cómo esté mi alma, a que obedezco y con quién me asocio, espiritualmente hablando, así también serán mis actitudes y acciones. Reconsidere las cosas, no vaya hacer que los errores y los olvidos sean conductas recurrentes que afecten la relación, producto del pecado que hay en nuestras vidas, y así como las mujeres tratan de echarle la culpa a alguien, nosotros como hombres tenemos que asumir la responsabilidad de nuestras acciones, independientemente de lo que pase a mi alrededor.   
Esto es para ambos: ¿Por qué no me dicen claramente lo que quieren o pretenden, no soy adivino? No se trata de ser adivino o no, sino de tender puentes, a veces el perdón es el mejor puente para comunicarnos, y es necesario para iniciar una conversación donde se busca mejorar una situación de conflicto, acuérdese que el perdón lleva consigo olvido, así qué asunto perdonado, no debe ser tocado nuevamente en ningún conflicto posterior; el Señor nos manda a perdonar y pedir perdón, si asumimos actitudes de rencor y soberbia no hemos perdonado, esto nos llevará a destruir lo construido; nada, absolutamente nada sin la presencia del Señor prevalecerá, sus ruinas serán hechas polvo, esto tiene que ser revelado; pero para ello debemos entregar y deponer nuestras armas, trastornos y conductas de psicopatía extrema que lo único que hace en mantener relaciones enfermizas afectando a todo el entorno familiar.
Pudiéramos escribir todo un libro de situaciones puntuales que viven los matrimonios día a día y la lista sería interminable, pero es necesario que si verdaderamente usted querido lector quiere salvar su matrimonio, restaurar lo que un día fue, debe seguir los siguiente pasos: Are, siembre, abone, siegue. Procure Arar su terreno, aceptando que usted no es bueno, acepte que necesita sujetarse de Dios ya que su condición espiritual de pecado no le permite avanzar en su matrimonio; Siembre amor con verdadero arrepentimiento, que su testimonio así lo certifique, perdone y pida perdón con un corazón limpio y sincero, entierre el pasado y ponga la mirada en lo eterno; Abone con templanza, apartándose del pecado y muera a su carne, a sus deseos engañosos, someta su alma a Dios; y por último Siegue, recoja del fruto del amor, que el néctar del gozo, la paz, la fidelidad, la paciencia, la bondad, la benignidad y la mansedumbre sean deleitosos en el paladar de su matrimonio.
REFLEXIÓN
La vida en pareja requiere reconocer que existen diferencias entre uno u otro las cuales debo aceptar, es entender que necesito a Dios como eje central de mi matrimonio, desconocerlo es exponerme a la dura tortura de un yugo desigual, el cual me traerá maltrato y dolor.
Igualmente es necesario, aderezar nuestro matrimonio con la oración, con la presencia del Espíritu Santo, con la palabra para endulzar la relación, es dar la justa medida a cada cosa; actuar con un corazón solamente emocional es empalagar al conyugue, puede originar que se convierta en un adicto enfermizo, idolatrando, dependiendo de un amor que no es el Amor de Dios, llevándonos a cometer locuras, por eso debemos menguar y bajar la cerviz.
Menguar es morir a nosotros mismos, a nuestro carácter por amor a Cristo, es la manifestación de las obras dignas de arrepentimiento y disposición del corazón, es dejar que el Señor crezca en mí y permitirnos que nosotros, como matrimonio, crezcamos en Él, para que se pueda glorificar y bendecir su nombre en nuestras vidas.
Ahora diré con verdadera convicción y entendimiento “con mi muerte me he separado”, pero separado de este mundo corrompido y Él me llevo en resurrección a mantenerme unido eternamente al Amor de Dios todopoderoso por los siglos de los siglos. Amén

viernes, 7 de febrero de 2020

NUNCA ES TARDE PARA...


Era un joven adolescente como cualquier otro, venía de una familia humilde, trabajadora, de muchas carencias, pero nunca faltaba alegría en el corazón; creció volando petacas (papagayos), jugando metras, lanzando el trompo con habilidad, y manejando el emboque (perinola) con ambas manos, ¡que tiempo aquellos!; había sido criado con los mejores valores que su familia habían podido enseñarle, creyendo que para ser alguien había “Que estudiar bastante”; a sus 17 años este joven estudiante de ingeniería, DJ los fines de semana en un club familiar, soñaba en ser un ciudadano ejemplar, quizás pelotero con algo de esfuerzo, llegar a la adultez siendo un hombre de bien era una meta, ejemplo que recibió de sus padres, ganarse la vida de forma honesta era la única opción posible.
Su vida se paseaba entre la Universidad del Zulia, la vida nocturna y el beisbol, siendo muy buen estudiante aprendió a llevar numeritos y estadísticas en los juegos de pelota y mostrando destreza para eso; a los 13 años, anotando un juego de categoría infantil entre las selecciones de las pequeñas ligas de “La Victoria” y “Coquivacoa”, lanzaba un joven prometedor llamado Wilson Álvarez, un juego increíble, sin hit ni carreras hasta el último innings, hasta que un chipilín de apellido Rivas (eso creo), no recuerdo su nombre, coloco el bate y sacó un globito detrás del segunda base, que el jardinero derecho tuvo que lanzarse de cabeza, logrando tocar la bola pero no la retuvo y el chico se embazó, estaba feliz porque le había bateado al afamado joven que más adelante le llamarían “El Intocable”. Pues, situación difícil le tocó decidir al anotador, colocar hit o error en la jugada, cuando apenas faltaban dos out para finalizar. Le llegaron personas de todos lados a averiguar que le había colocado el “mocoso anotador”, susurraban algunos, ellos deseaban que le colocara error al niño jardinero y desvalorar su esfuerzo y privar al esforzado bateador que soñaba dar un hit al pícher campeón latinoamericano, solo por preservar un “no hit no run”, que para el afamado joven seguramente era insignificante, que ya a su corta edad había propiciado varios en encuentros internacionales de pequeña ligas. Sin embargo, el muchacho de las estadísticas, se mantuvo firme y dijo eso fue un “hit” y el juego termino, con un hit en los resultados finales, entonces recibió la descarga de los alterados seguidores, porque querían sumar otro juego sin hit ni carreras a la lista del pana Wilson, cosa que estoy seguro que no le hizo falta por tan brillante carrera, que a posteriori desarrollo, en el beisbol organizado y en grandes ligas.
Por la causalidad divina, a este preadolescente le tocó a muy corta edad, conocer de la naturaleza humana, como lo definiría el filósofo Tomas Hobbes “el lobo del hombre”, el hombre capaz de asechar, destruir, matar a su propia especie, haciendo la guerra solo por complacer sus deseos más oscuros; ya sea por idolatría, codicia, vanidad o maldad; la maldad que tiende a brotar cuando no se logran o alcanzan los objetivos por situaciones o razones foráneas, valederas o no, y mucho más, si la piedra de tranca es una persona que es considerada menos que menos, entonces la culpamos, atacamos y tratamos de minimizar para destruir su moral, su fortaleza espiritual y quizás matando su imagen, ideas o creencias, no importando si afectan los sueños de un niño que solo cumplía con su trabajo y lo hacía con corazón limpio; pero gracias a Dios, mucho tiempo después entendió que, así es satanás, se disfrazaba de diferentes formas, de fanático, padre, directivo, manager, coach, jugador, jefe, autoridad, político, pastor, etc., para cumplir sus objetivos, sacar la porquería que guardamos en nuestro corazón para destruirnos, porque él es padre de este mundo corrompido.
Esta historia es real, es la de un siervo, aprendiz de DJ, que no fue anotador, ni pelotero, fue ingeniero pero no ejerció la ingeniería, y que su vida fue transformada cuando conoció del amor de Cristo, y doy fe de eso, porque ese niño hecho hombre es el servidor que te escribe, a ti entusiasta lector, que cree en un mundo mejor pero con la ayuda de nuestro Salvador, Rey de reyes, Señor de señores.
A la edad de 17 años conocí a mi futura y única esposa; un día, en una reunión familiar, llegó a tocar la puerta de mi corazón un hombre, llamado Jesús, supuestamente el mismo que conocía de pequeño, aquel que me mostraron clavado en la cruz y que murió por los pecados de todos los hombres, pero realmente nunca lo conocí como un Dios vivo en mí, porque me echaron el cuento hasta la muerte de cruz y la resurrección como algo puntual y religioso, no obstante en ese momento llegó de forma de diferente, entre cantos, oración, suplica y ruego, tres o cuatro personas clamaban a Dios de manera extraña; esa noche entendí que yo le debía abrir las puertas de mi corazón, todo eso era nuevo para mí, levante mis manos, porque siempre he creído en Jesucristo, ellos me rodearon como ángeles e hice una oración que ellos llamaban “oración de fe”. La gente que me conocía, me decía que si me había metido a evangélico, y yo les dije que no, solo que mi corazón era sensible a Jesús y Él era mi Dios, aunque no lo conocía, y sabía que Él había sido mi guardador y sustento cuando la maldad del mundo, comenzó a asecharme y trató de destruirme, por cosas que de niño desconocía.
Muchos años después, diecisiete para ser exactos, cuando mis fuerzas no fueron suficientes para salir de los tentáculos de la altivez, la vanidad, la bebida, la promiscuidad, el adulterio, la enfermedad, la contienda, entre otras “conductas normales”, apareció nuevamente Jesucristo a mi vida (pienso que nunca me abandonó), e hice por segunda vez la oración de fe pero con una perspectiva más madura y consciente, no sé explicar por qué la volví hacer, sentía que no era digno de estar en su presencia, por el prontuario que me precedía, que era una carta de presentación que me avergonzaba y que quería borrar, pero no sabía cómo. En ese momento conocí lo que era el verdadero amor, el arrepentimiento, el perdón y la misericordia, me llené de la presencia del Espíritu Santo, con todo eso empecé a congregarme esporádicamente, como cristiano light, sabía que tenía que cambiar, ya que el camino que había seleccionado me llevaba rumbo al despeñadero, porque mi vieja manera de vivir no la había desechado, la que me mantenía en un sendero de tinieblas y muerte. Habían muchas manifestaciones del Señor sobre mí y mi entorno, que me hablaban claramente que Él me había escogido para ser un hombre diferente, pero no quería escuchar, tal cual como los hijos, aunque pródigos, amados y sufridos en fin.
El proceso de conversión fue lento, la desintoxicación de mi alma, mi cuerpo y mi espíritu tardo 6 años más, fueron 40 años de corrupción en mi ser, pero llegó el tiempo, el tiempo de decidir si me tomaba a Cristo en serio o regresaba a la miseria humana que llamamos erradamente vida, así como el pueblo de Israel que luego de divagar 40 años por el desierto, fue muerta la generación perversa, así mismo morí y nací de nuevo, di el paso de fe para poder entrar a la tierra prometida, metí los pies en el agua, en el Jordán y las aguas se abrieron, metafóricamente, pues di el paso definitivo que me llevo a la conversión real para conocer al Señor en espíritu y verdad, porque nunca es tarde si nuestro corazón está dispuesto. Bendito sea el Señor...

NUNCA ES TARDE PARA CONOCERLE

Isaías 1:18 “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.
1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
2 Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.
Hechos 26:20 “…haciendo obras dignas de arrepentimiento”.
1 Pedro 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados”.
1 Juan 4:16 “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”. Amén…

martes, 14 de enero de 2020

APOLOGÍA DE LA CIZAÑA


Jesucristo enseñaba a sus discípulos sobre la parábola de la cizaña: Mateo 13:24-26 “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña”.
Todos creen que la cizaña es un agente del mal, sin embargo, pocos conocen o han entendido que la cizaña puede venir de los hijos de Dios que se encuentran en la carne, la cual se siembra cuando estamos descuidados, apartados o dormidos espiritualmente, Gálatas 6:8a “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción…”; cuando una persona recibe a Cristo la semilla es sembrada entre espinos (cizaña), por su incredulidad natural, y dependiendo del trabajo del labrador que atiende el conuco (o campo), llámese obrero, pastor, líder o mentor, se sacará la cizaña y presentará buen fruto o por el contrario el trigo se ahogará y se perderá la mies, 2 Timoteo 2:6 “El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero”; Marcos 4:7 “Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto”, la cual dependerá de que como esté su relación y comunión con el Señor; por eso es necesario enseñar a caminar y depender a las ovejas o discípulos del Pastor de pastores, del Siervo de siervos, del Rey de reyes, del Señor de señores, apartando la tendencia al fanatismo humano, dejando de ver al “ungido” y enfocándonos en el Cristo vivo que es quién hace la obra, la sanación, el milagro y todo lo añadido, aun si no recibiéramos nada. Hebreos 12:1-2 “…despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia (la cizaña), y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”.
El término cizaña puede referirse a: (1) la planta considerada una plaga, de raíces de sabor amargo, que tiende a confundirse con el trigo, Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”; (2) la enemistad (habitualmente aparece al "meter cizaña" o "sembrar cizaña"), 2 Tesalonicenses 3:15 “Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano”; (3) un vicio que no nos queremos despojar y se mezcla entre las buenas acciones y enturbian lo santo, Efesios 4:22 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos”; (4) un elemento que surge o persona que daña, perjudica o estropea a otras con las que se relaciona, Daniel 6:22 “Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo”.
Toda persona es cizañera de una u otra forma, en diferentes medidas, la cual fue sembrada dentro de nosotros sin darnos cuenta, Mateo 13:25 “pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue”; quien diga que no, es mentiroso, se está auto cizañando, viciando su ser, convirtiéndose en un apólogo de sus razones, defendiendo o justificando vehementemente sus acciones y razones humanas, verdaderas o falsas, con o sin pruebas, sin la presencia del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el único que puede derribar y cortar todas las argumentaciones y cizañas que podamos tener y nos hace entrar en sobriedad, cordura y sensatez, porque aun conociendo la verdad podemos estar ciegos por el velo de la idolatría que afectivamente tenemos con ciertas o determinadas ideas, personas o cosas; Juan 16:8 “Y cuando Él venga (El Espíritu Santo), redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio”.
Nuestros padres, desde niños, nos han enseñado cizañas inconscientemente, porque así se lo enseñaron nuestros abuelos y así sucesivamente, la manera de crianza y costumbres determina que tanta cizaña hay en nuestras vidas, ya que se cree que así seremos más avispados (menos pendejos), siendo esto una connotación errada de lo que realmente enseña el Señor. Por tener esa conducta, generalmente, utilizamos o señalamos el pecado de los siervos o hermanos en Cristo para justificar nuestro pecado y alejamiento, pero somos incapaces de reconocer que no son ellos sino nosotros, Lucas 6:42a “¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo?...”; es decir, no se me ha revelado el perdón, el arrepentimiento, el amor, la misericordia y muchos menos el apartarme para el Señor.
CARACTERÍSTICAS DE UN CIZAÑERO
1. Siembra con maldad y astucia. Génesis 3:1 “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”.
2. Es maquiavélico, trata de hacer daño. Génesis 4:8 “Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”.
3. Es un hipócrita, manipulador, maquina para justificar sus acciones. Mateo 7:5 “¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”.
4. Es un testigo falso, se oculta en la mentira o medias verdades que al final son mentiras. Proverbios 6:19 “El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia (Cizaña) entre hermanos…”.
5. Espera resultados silentemente para evaluar daños. 1 Samuel 18:17 “Saúl quería matar a David y se le ocurrió ponerle una trampa, diciéndole: Aquí tienes a Merab, mi hija mayor. Cásate con ella y así te convertirás en un soldado poderoso. Serás como un hijo para mí. Luego irás y pelearás las batallas del Señor. En realidad, Saúl pensaba: «Así no tendré que matar a David yo mismo, sino que lo matarán los filisteos»”.
6. Se goza de sus éxitos aunque produzca desgracia en otros. Proverbios 17:5 “El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor; Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo”.
7. Por causa del pecado se oculta, vive huyendo del Señor y de los hombres, no enfrenta la verdad. Salmo 139:7 “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”.
QUIENES TIENEN SEMBRADO CIZAÑA EN SU CORAZÓN
1. Quienes poseen una raíz de amargura, frustración, resentimiento o tristeza, ya sea por desilusión o una injusticia que será revelada tarde o temprano. Romanos 1:18 “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”.
2. El que se ahoga en las circunstancias, la adversidad, con los afanes del mundo. Lucas 10:41 “Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas”.
3.  Quien es impaciente, quiere ejercer su justicia, porque siente que la de Dios no es suficiente. Gálatas 6:7 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.
4. El que vive señalando, mirando la cizaña (paja) del otro, pero no mira la suya. Se oculta entre los hermanos (el trigo) con apariencia de piedad. 2 Timoteo 3:5 “…tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella…”.
5. Quien no ha aprendido a perdonar o pedir perdón de corazón, su perdón es condicionado. Necesita que los demás se humillen para saciar su ego. Hechos 8:22 “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón”.
6. El que se enaltece o llena de ira cuando está en presencia de otro cizañero igual. Efesios 4:26 “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”.
7. Aquel que su boca no deja de inflamar la creación, se convierte en un crítico (cizañero) por excelencia. Santiago 3:6  “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno”.
REFLEXIÓN
Quien se atreva a desechar, ignorar o despreciar la palabra del Señor, sus mandamientos, está expuesto a las consecuencias de la cizaña, serán consumidos por sus acciones. Isaías 5:24 “Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel”.
Debemos cuidarnos de ser mentirosos y cizañeros, porque si no seremos los primeros recogidos para ser desechados. Mateo 13:30 “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla;…”; 1 Pedro 3:10 “Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño”.
Para recibir los tiempos de bendición, es necesario un sincero arrepentimiento y una conversión genuina ante el Señor, mostrando frutos de arrepentimiento, refrenando la lengua y desechando los malos pensamientos, para que el Señor en su infinito amor y misericordia borre nuestros pecados y podamos ser dignos de estar en su presencia, Hechos 3:19 “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio (bendición)”; de los contrario seguiremos siendo cizañeros, jueces y esclavos de nuestro pecado.

Oremos: Padre de los cielos y la tierra, está palabra ha sido una espada que se ha atravesado en mi corazón, no me había dado cuenta de que tan cizañero había sido, se me ha revelado que he tenido crítica en mi boca por mis hermanos y prójimo, más que oración e intercesión, no he perdonado como tu mandas por orgullo dejando que la cizaña me ahogue, me dejado llevar los las adversidades, afanes del mundo, las circunstancias que no puedo controlar trayendo angustia a mi vida, he huido encerrándome en mis ideas y pensamientos, impidiendo que la libertad del Cristo se manifieste en mí, que realmente es quien sana, cura y restaura mi vida. Perdóname Señor, por mi testarudez y mi falta de fe. Pero Señor, no me desaliento, prosigo en la carrera, quiero llegar a la estatura del varón perfecto, desechando mis imperfecciones, gracias porque tienes misericordia de mí, gracias por tanto amor, siempre por ser mi Dios, quien me enseña, redarguye, disciplinas, formas y moldeas. Bendito sea tu nombre, Jesucristo. Amén

martes, 7 de enero de 2020

VISIÓN 2020



Toda persona posee la capacidad de adquirir ciertas impresiones de las cosas que le comunican sus sentidos, es decir, percibir una realidad a través de sus sentidos, en especial la vista. La visión es la capacidad de ver o discernir en el espíritu las cosas que los ojos no ven ni ha subido al corazón de los hombres por falta de amor; 1 Corintios 2:14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”; 1 Corintios 2:9 “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”.

Así mismo, decimos que la visión es una imagen que nos planteamos en un futuro a corto, mediano o largo plazo, siendo una expectativa ideal de lo que esperamos que ocurra al tomar ciertas y determinadas decisiones, que por lo general son, sin consultar al Señor, apartándonos de lo eterno. Muchas veces, la visión del hombre tiende a ser ambiciosa, y se utiliza para guiar, orientar y motivar en una continua carrera para alcanzar un objetivo, pero el 99 % de las veces luego de que se ha alcanzado dicho objetivo, existe fatiga, un vacío horroroso, enfermedad, insatisfacción, felicidad fugaz y ansias de seguir llenando ese hoyo profundo que no tiene fondo, por falta de la presencia del Espíritu Santo y del amor de Dios. Nahúm 2:9-10 “Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables. Vacía, agotada y desolada está, y el corazón desfallecido; temblor de rodillas, dolor en las entrañas, rostros demudados”; Eclesiastés 1:8 “Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír”; 1 Corintios 13:2 “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”.

Científicamente, la expresión “visión 20/20” representa a la visión normal: “Una persona con visión 20/20 puede ver lo que una persona normal ve en una cartilla de agudeza visual cuando está a una distancia de 20 pies (6 metros)”, es decir una visión “6/6” como lo explican los especialistas. De allí que la visión 20/20, o visión “6/6”, no es una visión perfecta puede estar entenebrecida si el Señor no gobierna su vida; no es casualidad que lleve el número de la bestia; esto nos revela que nuestra percepción es susceptible a nuestro entorno, a la influencia que tengo del mundo, la carne o el mal, la cual penetra a través de las costumbres familiares, valores sociales, creencias religiosas, pensamientos ideológicos o condición espiritual (pecado) y minan mi vida espiritual, por eso mi visión 2020 va a depender de la relación efectiva y la conversión real que tenga mi alma, cuerpo y espíritu con Dios. Romanos 1:21 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”. Apocalipsis 13:18 “Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”.

LA AGUDEZA VISUAL

La agudeza visual 2020 se mide a través del testimonio, si hacemos un símil, la Academia Americana de Oftalmología recomienda hacerse un examen ocular de línea de base a la edad de 40 años, cuando pueden empezar a aparecer los primeros signos de enfermedad (ceguera, codicia, soberbia espiritual, envanecimiento) o cambios de visión (presbicia, dislexia de la palabra); el hecho de que las personas pasen mucho tiempo en la carne en los caminos del Señor es un signo de que han perdido la visión eterna. El pueblo de Israel, por ejemplo, estuvieron 40 años en el desierto perdidos por su testarudez y contaminación egipcia, y aunque recibieron la protección y bendición de Dios, al final cayeron y pecaron por idólatras y esa generación no entró a la tierra prometida, por haber perdido la mirada de lo eterno, la mirada en el Cristo, no se convirtieron de corazón. Deuteronomio 9:13 “Y me habló Jehová, diciendo: He observado a ese pueblo, y he aquí que es pueblo duro de cerviz”; 2 Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

La claridad y nitidez en la palabra nos enseña a tener agudeza visual, ya que el Espíritu Santo nos lleva a discernir, profundizar, revelar, los misterios que el Padre tiene para los escogidos. Cuando hay claridad es porque existe abundancia de luz; si nuestra luz es tenue o lejana, nunca tendremos total precisión y seremos engañados fácilmente por los apóstatas de la fe. Si pedimos dirección al Espíritu Santo, nos damos cuenta que la claridad es el don de santidad, es quedarse sin fuerza ante su presencia, mantenerse limpio, bañado de la luz de Cristo, donde distinguimos entre el bien y el mal y nuestro testimonio habla por sí mismo, convirtiéndonos en hijos manifiestos, sin dar cabida al mal ya que su luz ilumina el espacio que puede estar entenebrecido. Daniel 10:8 “Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno”; Daniel 10:12 “Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido”.

Un varón espiritual con visión 2020 aprende a perdonar en su totalidad, sabe que es pedir perdón y que es perdonar de corazón, no busca venganza ni siembra cizaña, trata de ser transparente en cada cosa que emprende, existe nitidez y precisión en el lenguaje que utiliza, usa la palabra adecuadamente y es preciso al ser ministrado por el Espíritu Santo, eliminando cualquier tipo de ambigüedad. Posee una relación de calidad con el Señor y la iglesia, reflejado en aspectos como: Su actuar, es un hacedor más que un oidor, su testimonio es luz que resplandece, no contrasta con el mundo busca lo santo, se enfoca en lo eterno, piensa en lo bueno, lo puro, lo digno, si hay alguna virtud en eso pone su mirada, se somete y sujeta al Señor, alistándose como soldado de Cristo, como ser celestial, se puede confirmar que su actitud o conducta (fruto) es nítido, en el sentido de que es claro, sincero y sin dobleces. Mateo 12:35 “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas”; Mateo 7:20 “Así que, por sus frutos los conoceréis”.

EL CREYENTE CON VISIÓN 2020

Un hijo de Dios con visión 2020 comunica claramente el evangelio (Cómo Pablo), es asertivo, no anda con rodeos, el mensaje es claro porque se fundamenta en la palabra, sin confusión ni manipulaciones, no anda en ocultismo, conoce del Señor y tiene temor. En concreto, es una persona que pone todo su ser en las manos del Señor, cumpliendo su voluntad, en especial cuando atraviesa las pruebas; su visión le permite meditar al respecto para poner luz en sus ideas y avanzar en la dirección correcta, quitando los velos de iniquidad, permitiéndole transparencia, sinceridad y honestidad ante el Señor y los hombres sin segundas intenciones. Quien no tiene visión 2020 es porque anda en tinieblas, prevaricando y prevaleciendo en la mentira, no pudiendo sostener la mirada en el Señor. Hechos 9:10-12 “Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista”; Números 12:6 “Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él”; Hechos 18:9 “Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles”.

REFLEXIÓN

Cuando la visión llega, nuestro corazón debe estar dispuesto a sacar lo bueno, lo puro y lo santo como tesoro invaluable, y aunque tardaré la promesa o manifestación divina por un tiempo, debemos esperar en la verdad pacientemente, con fe y sin dudas, porque un día llegará el Señor y dará a cada quién su heredad de acuerdo a lo mucho o lo poco que en Él ha permanecido y se ha mantenido, ya que a los vencedores comerán del árbol de vida en medio del paraíso y los otros, serán desechados por dejar que se apague la luz por falta de visión. Habacuc 2:3 “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará”; Apocalipsis 2:7 “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”. Amén.