viernes, 21 de febrero de 2020

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE


“Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”. Mateo 19:4-6
Existen palabras clásicas, muy renombradas, en las diferentes sociedades, culturas y religiones, a la hora de efectuarse una boda; muchas veces hemos escuchado, a lo largo de nuestras vidas: “Prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, para amarte y respetarte todos los días de mi vida…”, “Hasta que la muerte nos separe”; más que una declaratoria de amor, esta antiquísima frase cliché a muchísimas personas, hombres y mujeres por igual, les puede sonar a una terrible condena, mucho más si han vivido largos matrimonios sufriendo con un conyugue posesivo, egocéntrico, de carácter insufrible, duro de corazón, controlador, manipulador, perfeccionista, que no da descanso ni paz a su alma o inconmutablemente altivo.
Al meditar sobre declaración del párrafo anterior, las seis últimas palabras entre comillas, con la antesala de la frase anterior, nos podemos dar cuenta de la enorme responsabilidad que hemos asumido, siempre y cuando las tomemos en serio, ya que aunque llueva, truene o relampaguee estaremos totalmente dispuestos a respaldar con mis acciones el compromiso que éstas conllevan.
PERO, ¿QUÉ PASA CON LAS PAREJAS DE HOY?
Estudios estadísticos describen que en las últimas 4 décadas se ha acentuados los problemas matrimoniales, predominando los divorcios, la violencia doméstica, la intolerancia conyugal, las divergencias de caracteres, las familias disfuncionales, entre otras. Para nadie es un secreto que la falta comunicación entre las parejas y la infidelidad, han sido los factores de mayor incidencia, y en estos tiempos, hay estudios en diferentes partes del mundo que evidencian que las mujeres han superado a los hombres con respecto al tema de la infidelidad.
Los Doctores Amaya y Prado (2005), en su libro “¿Qué hago si mi Media Naranja es Toronja?”, dejan entre ver que nadie esperaba que la longevidad de los matrimonios afectara tanto a una relación matrimonial, porque el “HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE” parece mucho tiempo. Ellos explican, jocosamente, que no es lo mismo convivir o compartir una vida 20 a 30 años, que 50 años o más, mucho más si la esperanza de vida ha aumentado en los últimos años y se proyecta a seguir subiendo a nivel general.

Es importante resaltar, que la mayoría de las parejas se enfocan más en sus diferencias que en los puntos de encuentro, haciendo que la relación conyugal sea una cruz difícil de llevar, ya que se ve como un yugo o una carga llena de sacrificio y abnegación, más que de bendición, felicidad o privilegio.
Existe un sueño hedonista en todos los seres humanos basado en tres características fundamentales: (a) dejar a sus padres con la finalidad de independizarse, (b) edificar con esfuerzo sus propios destinos y (c) la búsqueda de la realización y la felicidad. Este Hedonismo matrimonial, definiéndolo como el placer supremo de la vida conyugal suprimiendo el dolor, es una utopía si el amor no está presente, es decir, si Dios no está como eje central de la relación; porque Dios es Amor. Dios no elimina el dolor y los problemas, pero si cambia nuestra perspectiva, transforma nuestro corazón, nos enseña a mirar lo bueno, lo puro y lo santo, nos enseñar a amar y respetar nuestra pareja y mantenerse fiel y en paz a pesar de las circunstancias, por pura misericordia y amor hacia nosotros.  
EL AMOR SE APAGA
El Amor es la fuente de energía (fuego) que mantiene encendido el carbón de la pasión y el deseo; hay quienes creen que Dios no tiene nada que ver con la pasión y el deseo, porque la pasión y el deseo la relacionamos, generalmente, con lujuria y perversidad y si es prohibida mejor; pues, ésta es una apreciación errada, porque la pasión y el deseo son parte del amor y el anhelo de permanecer apegados a Dios, trayendo gozo a nuestro ser. Otra cosa es, que nosotros producto del pecado, lo hemos transformado en algo abominable, en una cosa despreciable, pero eso es un tema para evaluar en otro momento.
Paradójicamente, cuando la mayoría de las parejas jóvenes, y no tan jóvenes, se casan lo hacen en una “iglesia” para recibir la bendición de Dios, el amor que compartirán para “toda” la vida, ya sea por costumbre o religiosidad, pero no han entendido lo que representa Dios para sus vidas como Fuente inagotable de Amor que no se consume, como la zarza en el monte; Por eso cuando los problemas aparecen por nuestra necia y terca manera de vivir hacemos que su Amor puro y perfecto se apague en nuestro corazón, por falta del aceite, permitiendo que se consuma el carbón de la pasión y el deseo con nuestro fuego infernal, extinguiéndose poco a poco hasta convertirlo en polvo, y es cuando decimos ¡Ya no lo amo, me quiero separar! O por el contrario le hacemos la vida cuadritos a nuestra pareja, involucrando muchas veces a los hijos como herramienta de venganza.
PSICÓPATA
El o la psicópata no es su pareja, es usted; por definición es aquella persona que se caracteriza por tener alteración del carácter o de conducta social producto de un trastorno en la mente; entonces no le eche la culpa a su pareja o a la persona que le robo su amor, sino a usted mismo por sus conductas psicópatas y le explico por qué:



¿Qué dicen las mujeres de sus esposos?
1. ¿No expresan sus sentimientos, siempre evitan la conversación? El hombre y la mujer son totalmente distintos desde la creación y así lo confirman los estudios científicos, por ejemplo: Las mujeres hacen tres y cuatro cosas a la vez, en cambio los hombres solo pueden hacer una cosa, ¿por qué? Porque su cerebro está dispuesto para hacerlo así, Dios así lo decidió; no le pida que exprese sus sentimientos o entable una conversación si hay algo que lo distraiga en el lugar, por ejemplo la televisión, una computadora, una reunión con los amigos; muchas mujeres se desgastan preguntando ¿Por qué les molesta tanto, cuando lo interrumpo cuando está viendo la televisión?, ¡Es evidente, están diseñados para eso!, deje el frenetismo, conviértase en su ayuda idónea; ayúdelo a expresar sus sentimientos, cambiando usted su forma de tratarlo, sea sabia, inteligente, evalúe que decir y cómo decirlo, y no pretenda invertir los roles o imponer cosas, porque eso traerá sus consecuencias, porque de lo que sembrare eso segaremos.
2. ¡Mi esposo no me quiere acompañar hacer las compras en el supermercado o a cenar, es un egoísta! Las mujeres tienen un empeño desquiciante o una manía de ir acompañadas a cualquier lugar público, por ejemplo, si van al baño en un restaurant, deben ir acompañadas de otras mujeres, el motivo de tan rara conducta, es la necesidad de sentirse protegidas, respaldadas, acompañadas por alguien o requieren mantener todas las áreas de su cerebro bien ocupadas, por eso maquinan tanto, creando cuentos llenos de fantasías; sin embargo, cuando ponen la torta por su inusual creatividad y se dan cuenta de ello, viéndose atrapadas buscan la manera de echarle la culpa al más cercano, sea esposo, hijos, padres, suegros, vecinas, amigas, serpiente, etc., para salir favorablemente y evitar que la señalen.
3. ¡Todos los hombres son iguales, cuando se casan ya no nos hablan y quieren seguir viviendo como solteros! Desde pequeños, los niños, aprenden a jugar por manadas o por géneros por muchos motivos, por un problema social y cultural; ya que después de cierta edad, si vemos a una niña jugando beisbol y comportándose rudamente, decimos esa es marimacho; o por el contrario, si vemos un varón jugando con muñecas, decimos ese niño es raro. Cuando las parejas se casan, no existe un switche en modo soltero o modo casado, eso es una aseveración sin fundamento. Respételo, ellos son en esencia seres socialmente activos, formados en manadas, gracias a una mujer, sus madres, no pretenda cambiarlos de la noche a la mañana, acepte sus defectos, amigos o manías y aprenda a lidiar con ellos, usted también las tiene; usted se casó para ser feliz a otra persona desbordando su felicidad, no para ser infeliz a los demás con su infelicidad.
¿Qué dicen los hombres de sus esposas?
1.¡Las mujeres cuando se casan nos quieren dominar, apenas se casan cambian de piel, son unas cuaimas! Pues, mi estimado amigo, abra los ojos, usted salió de la esclavitud de sus padres para cederle el puesto a su esposa, los epítetos no ayudan en nada a la causa, por eso muchos hombres, quiera o no reconocerlo, fallamos en eso, no le damos el valor y la honra que ellas merecen, por eso vivimos en ocultismo, haciendo cosas clandestinamente para que la esposa ni se entere, y por nuestra naturaleza propia de pecadores, hacemos esto una cultura y festejamos cuando nos salimos con la nuestra, y si fanfarroneamos con nuestros amigos es mejor, demostrando que somos mentirosos en esencia, mitómanos por excelencia.
2.¡Mi mujer llora por todo, eso es puro teatro!; las mujeres buscan de una u otra manera llamar atención de parte de su marido, revísese no vaya hacer que su conducta este afectando o destruyendo su matrimonio por falta de amor, atención, comunicación asertiva, valoración o cariño. Diferencie cuando es manipulación y cuando ella tiene razón. Ceder no es muestra de debilidad, sino todo lo contrario fortaleza y humildad al reconocer que podemos estar equivocados, deje la altivez, ira y la arrogancia, como trastorno de conducta.
3. ¿Por qué responden tan emocionalmente ante cualquier mínimo detalle, error u olvido? Todos los seres humanos poseemos alma; nuestra alma es el lugar donde amalgaman la mente, los sentimientos, las emociones y la voluntad. Dependiendo de cómo esté mi alma, a que obedezco y con quién me asocio, espiritualmente hablando, así también serán mis actitudes y acciones. Reconsidere las cosas, no vaya hacer que los errores y los olvidos sean conductas recurrentes que afecten la relación, producto del pecado que hay en nuestras vidas, y así como las mujeres tratan de echarle la culpa a alguien, nosotros como hombres tenemos que asumir la responsabilidad de nuestras acciones, independientemente de lo que pase a mi alrededor.   
Esto es para ambos: ¿Por qué no me dicen claramente lo que quieren o pretenden, no soy adivino? No se trata de ser adivino o no, sino de tender puentes, a veces el perdón es el mejor puente para comunicarnos, y es necesario para iniciar una conversación donde se busca mejorar una situación de conflicto, acuérdese que el perdón lleva consigo olvido, así qué asunto perdonado, no debe ser tocado nuevamente en ningún conflicto posterior; el Señor nos manda a perdonar y pedir perdón, si asumimos actitudes de rencor y soberbia no hemos perdonado, esto nos llevará a destruir lo construido; nada, absolutamente nada sin la presencia del Señor prevalecerá, sus ruinas serán hechas polvo, esto tiene que ser revelado; pero para ello debemos entregar y deponer nuestras armas, trastornos y conductas de psicopatía extrema que lo único que hace en mantener relaciones enfermizas afectando a todo el entorno familiar.
Pudiéramos escribir todo un libro de situaciones puntuales que viven los matrimonios día a día y la lista sería interminable, pero es necesario que si verdaderamente usted querido lector quiere salvar su matrimonio, restaurar lo que un día fue, debe seguir los siguiente pasos: Are, siembre, abone, siegue. Procure Arar su terreno, aceptando que usted no es bueno, acepte que necesita sujetarse de Dios ya que su condición espiritual de pecado no le permite avanzar en su matrimonio; Siembre amor con verdadero arrepentimiento, que su testimonio así lo certifique, perdone y pida perdón con un corazón limpio y sincero, entierre el pasado y ponga la mirada en lo eterno; Abone con templanza, apartándose del pecado y muera a su carne, a sus deseos engañosos, someta su alma a Dios; y por último Siegue, recoja del fruto del amor, que el néctar del gozo, la paz, la fidelidad, la paciencia, la bondad, la benignidad y la mansedumbre sean deleitosos en el paladar de su matrimonio.
REFLEXIÓN
La vida en pareja requiere reconocer que existen diferencias entre uno u otro las cuales debo aceptar, es entender que necesito a Dios como eje central de mi matrimonio, desconocerlo es exponerme a la dura tortura de un yugo desigual, el cual me traerá maltrato y dolor.
Igualmente es necesario, aderezar nuestro matrimonio con la oración, con la presencia del Espíritu Santo, con la palabra para endulzar la relación, es dar la justa medida a cada cosa; actuar con un corazón solamente emocional es empalagar al conyugue, puede originar que se convierta en un adicto enfermizo, idolatrando, dependiendo de un amor que no es el Amor de Dios, llevándonos a cometer locuras, por eso debemos menguar y bajar la cerviz.
Menguar es morir a nosotros mismos, a nuestro carácter por amor a Cristo, es la manifestación de las obras dignas de arrepentimiento y disposición del corazón, es dejar que el Señor crezca en mí y permitirnos que nosotros, como matrimonio, crezcamos en Él, para que se pueda glorificar y bendecir su nombre en nuestras vidas.
Ahora diré con verdadera convicción y entendimiento “con mi muerte me he separado”, pero separado de este mundo corrompido y Él me llevo en resurrección a mantenerme unido eternamente al Amor de Dios todopoderoso por los siglos de los siglos. Amén

viernes, 7 de febrero de 2020

NUNCA ES TARDE PARA...


Era un joven adolescente como cualquier otro, venía de una familia humilde, trabajadora, de muchas carencias, pero nunca faltaba alegría en el corazón; creció volando petacas (papagayos), jugando metras, lanzando el trompo con habilidad, y manejando el emboque (perinola) con ambas manos, ¡que tiempo aquellos!; había sido criado con los mejores valores que su familia habían podido enseñarle, creyendo que para ser alguien había “Que estudiar bastante”; a sus 17 años este joven estudiante de ingeniería, DJ los fines de semana en un club familiar, soñaba en ser un ciudadano ejemplar, quizás pelotero con algo de esfuerzo, llegar a la adultez siendo un hombre de bien era una meta, ejemplo que recibió de sus padres, ganarse la vida de forma honesta era la única opción posible.
Su vida se paseaba entre la Universidad del Zulia, la vida nocturna y el beisbol, siendo muy buen estudiante aprendió a llevar numeritos y estadísticas en los juegos de pelota y mostrando destreza para eso; a los 13 años, anotando un juego de categoría infantil entre las selecciones de las pequeñas ligas de “La Victoria” y “Coquivacoa”, lanzaba un joven prometedor llamado Wilson Álvarez, un juego increíble, sin hit ni carreras hasta el último innings, hasta que un chipilín de apellido Rivas (eso creo), no recuerdo su nombre, coloco el bate y sacó un globito detrás del segunda base, que el jardinero derecho tuvo que lanzarse de cabeza, logrando tocar la bola pero no la retuvo y el chico se embazó, estaba feliz porque le había bateado al afamado joven que más adelante le llamarían “El Intocable”. Pues, situación difícil le tocó decidir al anotador, colocar hit o error en la jugada, cuando apenas faltaban dos out para finalizar. Le llegaron personas de todos lados a averiguar que le había colocado el “mocoso anotador”, susurraban algunos, ellos deseaban que le colocara error al niño jardinero y desvalorar su esfuerzo y privar al esforzado bateador que soñaba dar un hit al pícher campeón latinoamericano, solo por preservar un “no hit no run”, que para el afamado joven seguramente era insignificante, que ya a su corta edad había propiciado varios en encuentros internacionales de pequeña ligas. Sin embargo, el muchacho de las estadísticas, se mantuvo firme y dijo eso fue un “hit” y el juego termino, con un hit en los resultados finales, entonces recibió la descarga de los alterados seguidores, porque querían sumar otro juego sin hit ni carreras a la lista del pana Wilson, cosa que estoy seguro que no le hizo falta por tan brillante carrera, que a posteriori desarrollo, en el beisbol organizado y en grandes ligas.
Por la causalidad divina, a este preadolescente le tocó a muy corta edad, conocer de la naturaleza humana, como lo definiría el filósofo Tomas Hobbes “el lobo del hombre”, el hombre capaz de asechar, destruir, matar a su propia especie, haciendo la guerra solo por complacer sus deseos más oscuros; ya sea por idolatría, codicia, vanidad o maldad; la maldad que tiende a brotar cuando no se logran o alcanzan los objetivos por situaciones o razones foráneas, valederas o no, y mucho más, si la piedra de tranca es una persona que es considerada menos que menos, entonces la culpamos, atacamos y tratamos de minimizar para destruir su moral, su fortaleza espiritual y quizás matando su imagen, ideas o creencias, no importando si afectan los sueños de un niño que solo cumplía con su trabajo y lo hacía con corazón limpio; pero gracias a Dios, mucho tiempo después entendió que, así es satanás, se disfrazaba de diferentes formas, de fanático, padre, directivo, manager, coach, jugador, jefe, autoridad, político, pastor, etc., para cumplir sus objetivos, sacar la porquería que guardamos en nuestro corazón para destruirnos, porque él es padre de este mundo corrompido.
Esta historia es real, es la de un siervo, aprendiz de DJ, que no fue anotador, ni pelotero, fue ingeniero pero no ejerció la ingeniería, y que su vida fue transformada cuando conoció del amor de Cristo, y doy fe de eso, porque ese niño hecho hombre es el servidor que te escribe, a ti entusiasta lector, que cree en un mundo mejor pero con la ayuda de nuestro Salvador, Rey de reyes, Señor de señores.
A la edad de 17 años conocí a mi futura y única esposa; un día, en una reunión familiar, llegó a tocar la puerta de mi corazón un hombre, llamado Jesús, supuestamente el mismo que conocía de pequeño, aquel que me mostraron clavado en la cruz y que murió por los pecados de todos los hombres, pero realmente nunca lo conocí como un Dios vivo en mí, porque me echaron el cuento hasta la muerte de cruz y la resurrección como algo puntual y religioso, no obstante en ese momento llegó de forma de diferente, entre cantos, oración, suplica y ruego, tres o cuatro personas clamaban a Dios de manera extraña; esa noche entendí que yo le debía abrir las puertas de mi corazón, todo eso era nuevo para mí, levante mis manos, porque siempre he creído en Jesucristo, ellos me rodearon como ángeles e hice una oración que ellos llamaban “oración de fe”. La gente que me conocía, me decía que si me había metido a evangélico, y yo les dije que no, solo que mi corazón era sensible a Jesús y Él era mi Dios, aunque no lo conocía, y sabía que Él había sido mi guardador y sustento cuando la maldad del mundo, comenzó a asecharme y trató de destruirme, por cosas que de niño desconocía.
Muchos años después, diecisiete para ser exactos, cuando mis fuerzas no fueron suficientes para salir de los tentáculos de la altivez, la vanidad, la bebida, la promiscuidad, el adulterio, la enfermedad, la contienda, entre otras “conductas normales”, apareció nuevamente Jesucristo a mi vida (pienso que nunca me abandonó), e hice por segunda vez la oración de fe pero con una perspectiva más madura y consciente, no sé explicar por qué la volví hacer, sentía que no era digno de estar en su presencia, por el prontuario que me precedía, que era una carta de presentación que me avergonzaba y que quería borrar, pero no sabía cómo. En ese momento conocí lo que era el verdadero amor, el arrepentimiento, el perdón y la misericordia, me llené de la presencia del Espíritu Santo, con todo eso empecé a congregarme esporádicamente, como cristiano light, sabía que tenía que cambiar, ya que el camino que había seleccionado me llevaba rumbo al despeñadero, porque mi vieja manera de vivir no la había desechado, la que me mantenía en un sendero de tinieblas y muerte. Habían muchas manifestaciones del Señor sobre mí y mi entorno, que me hablaban claramente que Él me había escogido para ser un hombre diferente, pero no quería escuchar, tal cual como los hijos, aunque pródigos, amados y sufridos en fin.
El proceso de conversión fue lento, la desintoxicación de mi alma, mi cuerpo y mi espíritu tardo 6 años más, fueron 40 años de corrupción en mi ser, pero llegó el tiempo, el tiempo de decidir si me tomaba a Cristo en serio o regresaba a la miseria humana que llamamos erradamente vida, así como el pueblo de Israel que luego de divagar 40 años por el desierto, fue muerta la generación perversa, así mismo morí y nací de nuevo, di el paso de fe para poder entrar a la tierra prometida, metí los pies en el agua, en el Jordán y las aguas se abrieron, metafóricamente, pues di el paso definitivo que me llevo a la conversión real para conocer al Señor en espíritu y verdad, porque nunca es tarde si nuestro corazón está dispuesto. Bendito sea el Señor...

NUNCA ES TARDE PARA CONOCERLE

Isaías 1:18 “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.
1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
2 Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.
Hechos 26:20 “…haciendo obras dignas de arrepentimiento”.
1 Pedro 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados”.
1 Juan 4:16 “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”. Amén…

martes, 14 de enero de 2020

APOLOGÍA DE LA CIZAÑA


Jesucristo enseñaba a sus discípulos sobre la parábola de la cizaña: Mateo 13:24-26 “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña”.
Todos creen que la cizaña es un agente del mal, sin embargo, pocos conocen o han entendido que la cizaña puede venir de los hijos de Dios que se encuentran en la carne, la cual se siembra cuando estamos descuidados, apartados o dormidos espiritualmente, Gálatas 6:8a “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción…”; cuando una persona recibe a Cristo la semilla es sembrada entre espinos (cizaña), por su incredulidad natural, y dependiendo del trabajo del labrador que atiende el conuco (o campo), llámese obrero, pastor, líder o mentor, se sacará la cizaña y presentará buen fruto o por el contrario el trigo se ahogará y se perderá la mies, 2 Timoteo 2:6 “El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero”; Marcos 4:7 “Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto”, la cual dependerá de que como esté su relación y comunión con el Señor; por eso es necesario enseñar a caminar y depender a las ovejas o discípulos del Pastor de pastores, del Siervo de siervos, del Rey de reyes, del Señor de señores, apartando la tendencia al fanatismo humano, dejando de ver al “ungido” y enfocándonos en el Cristo vivo que es quién hace la obra, la sanación, el milagro y todo lo añadido, aun si no recibiéramos nada. Hebreos 12:1-2 “…despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia (la cizaña), y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”.
El término cizaña puede referirse a: (1) la planta considerada una plaga, de raíces de sabor amargo, que tiende a confundirse con el trigo, Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”; (2) la enemistad (habitualmente aparece al "meter cizaña" o "sembrar cizaña"), 2 Tesalonicenses 3:15 “Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano”; (3) un vicio que no nos queremos despojar y se mezcla entre las buenas acciones y enturbian lo santo, Efesios 4:22 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos”; (4) un elemento que surge o persona que daña, perjudica o estropea a otras con las que se relaciona, Daniel 6:22 “Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo”.
Toda persona es cizañera de una u otra forma, en diferentes medidas, la cual fue sembrada dentro de nosotros sin darnos cuenta, Mateo 13:25 “pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue”; quien diga que no, es mentiroso, se está auto cizañando, viciando su ser, convirtiéndose en un apólogo de sus razones, defendiendo o justificando vehementemente sus acciones y razones humanas, verdaderas o falsas, con o sin pruebas, sin la presencia del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el único que puede derribar y cortar todas las argumentaciones y cizañas que podamos tener y nos hace entrar en sobriedad, cordura y sensatez, porque aun conociendo la verdad podemos estar ciegos por el velo de la idolatría que afectivamente tenemos con ciertas o determinadas ideas, personas o cosas; Juan 16:8 “Y cuando Él venga (El Espíritu Santo), redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio”.
Nuestros padres, desde niños, nos han enseñado cizañas inconscientemente, porque así se lo enseñaron nuestros abuelos y así sucesivamente, la manera de crianza y costumbres determina que tanta cizaña hay en nuestras vidas, ya que se cree que así seremos más avispados (menos pendejos), siendo esto una connotación errada de lo que realmente enseña el Señor. Por tener esa conducta, generalmente, utilizamos o señalamos el pecado de los siervos o hermanos en Cristo para justificar nuestro pecado y alejamiento, pero somos incapaces de reconocer que no son ellos sino nosotros, Lucas 6:42a “¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo?...”; es decir, no se me ha revelado el perdón, el arrepentimiento, el amor, la misericordia y muchos menos el apartarme para el Señor.
CARACTERÍSTICAS DE UN CIZAÑERO
1. Siembra con maldad y astucia. Génesis 3:1 “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”.
2. Es maquiavélico, trata de hacer daño. Génesis 4:8 “Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”.
3. Es un hipócrita, manipulador, maquina para justificar sus acciones. Mateo 7:5 “¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”.
4. Es un testigo falso, se oculta en la mentira o medias verdades que al final son mentiras. Proverbios 6:19 “El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia (Cizaña) entre hermanos…”.
5. Espera resultados silentemente para evaluar daños. 1 Samuel 18:17 “Saúl quería matar a David y se le ocurrió ponerle una trampa, diciéndole: Aquí tienes a Merab, mi hija mayor. Cásate con ella y así te convertirás en un soldado poderoso. Serás como un hijo para mí. Luego irás y pelearás las batallas del Señor. En realidad, Saúl pensaba: «Así no tendré que matar a David yo mismo, sino que lo matarán los filisteos»”.
6. Se goza de sus éxitos aunque produzca desgracia en otros. Proverbios 17:5 “El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor; Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo”.
7. Por causa del pecado se oculta, vive huyendo del Señor y de los hombres, no enfrenta la verdad. Salmo 139:7 “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”.
QUIENES TIENEN SEMBRADO CIZAÑA EN SU CORAZÓN
1. Quienes poseen una raíz de amargura, frustración, resentimiento o tristeza, ya sea por desilusión o una injusticia que será revelada tarde o temprano. Romanos 1:18 “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”.
2. El que se ahoga en las circunstancias, la adversidad, con los afanes del mundo. Lucas 10:41 “Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas”.
3.  Quien es impaciente, quiere ejercer su justicia, porque siente que la de Dios no es suficiente. Gálatas 6:7 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.
4. El que vive señalando, mirando la cizaña (paja) del otro, pero no mira la suya. Se oculta entre los hermanos (el trigo) con apariencia de piedad. 2 Timoteo 3:5 “…tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella…”.
5. Quien no ha aprendido a perdonar o pedir perdón de corazón, su perdón es condicionado. Necesita que los demás se humillen para saciar su ego. Hechos 8:22 “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón”.
6. El que se enaltece o llena de ira cuando está en presencia de otro cizañero igual. Efesios 4:26 “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”.
7. Aquel que su boca no deja de inflamar la creación, se convierte en un crítico (cizañero) por excelencia. Santiago 3:6  “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno”.
REFLEXIÓN
Quien se atreva a desechar, ignorar o despreciar la palabra del Señor, sus mandamientos, está expuesto a las consecuencias de la cizaña, serán consumidos por sus acciones. Isaías 5:24 “Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel”.
Debemos cuidarnos de ser mentirosos y cizañeros, porque si no seremos los primeros recogidos para ser desechados. Mateo 13:30 “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla;…”; 1 Pedro 3:10 “Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño”.
Para recibir los tiempos de bendición, es necesario un sincero arrepentimiento y una conversión genuina ante el Señor, mostrando frutos de arrepentimiento, refrenando la lengua y desechando los malos pensamientos, para que el Señor en su infinito amor y misericordia borre nuestros pecados y podamos ser dignos de estar en su presencia, Hechos 3:19 “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio (bendición)”; de los contrario seguiremos siendo cizañeros, jueces y esclavos de nuestro pecado.

Oremos: Padre de los cielos y la tierra, está palabra ha sido una espada que se ha atravesado en mi corazón, no me había dado cuenta de que tan cizañero había sido, se me ha revelado que he tenido crítica en mi boca por mis hermanos y prójimo, más que oración e intercesión, no he perdonado como tu mandas por orgullo dejando que la cizaña me ahogue, me dejado llevar los las adversidades, afanes del mundo, las circunstancias que no puedo controlar trayendo angustia a mi vida, he huido encerrándome en mis ideas y pensamientos, impidiendo que la libertad del Cristo se manifieste en mí, que realmente es quien sana, cura y restaura mi vida. Perdóname Señor, por mi testarudez y mi falta de fe. Pero Señor, no me desaliento, prosigo en la carrera, quiero llegar a la estatura del varón perfecto, desechando mis imperfecciones, gracias porque tienes misericordia de mí, gracias por tanto amor, siempre por ser mi Dios, quien me enseña, redarguye, disciplinas, formas y moldeas. Bendito sea tu nombre, Jesucristo. Amén

martes, 7 de enero de 2020

VISIÓN 2020



Toda persona posee la capacidad de adquirir ciertas impresiones de las cosas que le comunican sus sentidos, es decir, percibir una realidad a través de sus sentidos, en especial la vista. La visión es la capacidad de ver o discernir en el espíritu las cosas que los ojos no ven ni ha subido al corazón de los hombres por falta de amor; 1 Corintios 2:14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”; 1 Corintios 2:9 “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”.

Así mismo, decimos que la visión es una imagen que nos planteamos en un futuro a corto, mediano o largo plazo, siendo una expectativa ideal de lo que esperamos que ocurra al tomar ciertas y determinadas decisiones, que por lo general son, sin consultar al Señor, apartándonos de lo eterno. Muchas veces, la visión del hombre tiende a ser ambiciosa, y se utiliza para guiar, orientar y motivar en una continua carrera para alcanzar un objetivo, pero el 99 % de las veces luego de que se ha alcanzado dicho objetivo, existe fatiga, un vacío horroroso, enfermedad, insatisfacción, felicidad fugaz y ansias de seguir llenando ese hoyo profundo que no tiene fondo, por falta de la presencia del Espíritu Santo y del amor de Dios. Nahúm 2:9-10 “Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables. Vacía, agotada y desolada está, y el corazón desfallecido; temblor de rodillas, dolor en las entrañas, rostros demudados”; Eclesiastés 1:8 “Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír”; 1 Corintios 13:2 “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”.

Científicamente, la expresión “visión 20/20” representa a la visión normal: “Una persona con visión 20/20 puede ver lo que una persona normal ve en una cartilla de agudeza visual cuando está a una distancia de 20 pies (6 metros)”, es decir una visión “6/6” como lo explican los especialistas. De allí que la visión 20/20, o visión “6/6”, no es una visión perfecta puede estar entenebrecida si el Señor no gobierna su vida; no es casualidad que lleve el número de la bestia; esto nos revela que nuestra percepción es susceptible a nuestro entorno, a la influencia que tengo del mundo, la carne o el mal, la cual penetra a través de las costumbres familiares, valores sociales, creencias religiosas, pensamientos ideológicos o condición espiritual (pecado) y minan mi vida espiritual, por eso mi visión 2020 va a depender de la relación efectiva y la conversión real que tenga mi alma, cuerpo y espíritu con Dios. Romanos 1:21 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”. Apocalipsis 13:18 “Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”.

LA AGUDEZA VISUAL

La agudeza visual 2020 se mide a través del testimonio, si hacemos un símil, la Academia Americana de Oftalmología recomienda hacerse un examen ocular de línea de base a la edad de 40 años, cuando pueden empezar a aparecer los primeros signos de enfermedad (ceguera, codicia, soberbia espiritual, envanecimiento) o cambios de visión (presbicia, dislexia de la palabra); el hecho de que las personas pasen mucho tiempo en la carne en los caminos del Señor es un signo de que han perdido la visión eterna. El pueblo de Israel, por ejemplo, estuvieron 40 años en el desierto perdidos por su testarudez y contaminación egipcia, y aunque recibieron la protección y bendición de Dios, al final cayeron y pecaron por idólatras y esa generación no entró a la tierra prometida, por haber perdido la mirada de lo eterno, la mirada en el Cristo, no se convirtieron de corazón. Deuteronomio 9:13 “Y me habló Jehová, diciendo: He observado a ese pueblo, y he aquí que es pueblo duro de cerviz”; 2 Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

La claridad y nitidez en la palabra nos enseña a tener agudeza visual, ya que el Espíritu Santo nos lleva a discernir, profundizar, revelar, los misterios que el Padre tiene para los escogidos. Cuando hay claridad es porque existe abundancia de luz; si nuestra luz es tenue o lejana, nunca tendremos total precisión y seremos engañados fácilmente por los apóstatas de la fe. Si pedimos dirección al Espíritu Santo, nos damos cuenta que la claridad es el don de santidad, es quedarse sin fuerza ante su presencia, mantenerse limpio, bañado de la luz de Cristo, donde distinguimos entre el bien y el mal y nuestro testimonio habla por sí mismo, convirtiéndonos en hijos manifiestos, sin dar cabida al mal ya que su luz ilumina el espacio que puede estar entenebrecido. Daniel 10:8 “Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno”; Daniel 10:12 “Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido”.

Un varón espiritual con visión 2020 aprende a perdonar en su totalidad, sabe que es pedir perdón y que es perdonar de corazón, no busca venganza ni siembra cizaña, trata de ser transparente en cada cosa que emprende, existe nitidez y precisión en el lenguaje que utiliza, usa la palabra adecuadamente y es preciso al ser ministrado por el Espíritu Santo, eliminando cualquier tipo de ambigüedad. Posee una relación de calidad con el Señor y la iglesia, reflejado en aspectos como: Su actuar, es un hacedor más que un oidor, su testimonio es luz que resplandece, no contrasta con el mundo busca lo santo, se enfoca en lo eterno, piensa en lo bueno, lo puro, lo digno, si hay alguna virtud en eso pone su mirada, se somete y sujeta al Señor, alistándose como soldado de Cristo, como ser celestial, se puede confirmar que su actitud o conducta (fruto) es nítido, en el sentido de que es claro, sincero y sin dobleces. Mateo 12:35 “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas”; Mateo 7:20 “Así que, por sus frutos los conoceréis”.

EL CREYENTE CON VISIÓN 2020

Un hijo de Dios con visión 2020 comunica claramente el evangelio (Cómo Pablo), es asertivo, no anda con rodeos, el mensaje es claro porque se fundamenta en la palabra, sin confusión ni manipulaciones, no anda en ocultismo, conoce del Señor y tiene temor. En concreto, es una persona que pone todo su ser en las manos del Señor, cumpliendo su voluntad, en especial cuando atraviesa las pruebas; su visión le permite meditar al respecto para poner luz en sus ideas y avanzar en la dirección correcta, quitando los velos de iniquidad, permitiéndole transparencia, sinceridad y honestidad ante el Señor y los hombres sin segundas intenciones. Quien no tiene visión 2020 es porque anda en tinieblas, prevaricando y prevaleciendo en la mentira, no pudiendo sostener la mirada en el Señor. Hechos 9:10-12 “Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista”; Números 12:6 “Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él”; Hechos 18:9 “Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles”.

REFLEXIÓN

Cuando la visión llega, nuestro corazón debe estar dispuesto a sacar lo bueno, lo puro y lo santo como tesoro invaluable, y aunque tardaré la promesa o manifestación divina por un tiempo, debemos esperar en la verdad pacientemente, con fe y sin dudas, porque un día llegará el Señor y dará a cada quién su heredad de acuerdo a lo mucho o lo poco que en Él ha permanecido y se ha mantenido, ya que a los vencedores comerán del árbol de vida en medio del paraíso y los otros, serán desechados por dejar que se apague la luz por falta de visión. Habacuc 2:3 “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará”; Apocalipsis 2:7 “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”. Amén.

sábado, 7 de diciembre de 2019

JÁNUCA, LA RESTAURACIÓN DEL TEMPLO



JÁNUCA RESTAURACIÓN Y LUZ

Jánuca es también conocida como la Fiesta de las Luces, es una festividad del pueblo de Dios en donde se conmemora por la reedificación del Templo de Jerusalén y una manifestación particular del Espíritu de Dios, donde la luz del Cristo resplandeció en las tinieblas; esto ocurre después de la rebelión del pueblo judío contra la dinastía griega-siria seléucida, donde los griegos intentaron helenizar (transculturizar) al pueblo de Dios y abolir sus costumbres, reuniones santas, prohibiendo que las ejecutaran, a los cuales muchos de ellos, del pueblo judío, se sometieron y siguieron sus instrucciones, permitiendo la profanación del templo, la idolatría y los cultos a otros dioses. Daniel 11:31 “Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora”. Josué 24:14 “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová”; Deuteronomio 8:19 “Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis”.

Sin embargo, el pueblo de Dios perseverante, que se negó a realizar los actos que iban en contra de lo santo, tuvo que luchar difícil batalla sin temor, y a pesar que ser una minoría en contra el ejército griego, tenían la confianza en Dios y por eso vencieron, porque el Señor los respaldo e iba al frente de ellos, conduciéndolos a ganar con pocos hombres a toda una muchedumbre de soldados. 1 Juan 2:8 “…porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra”; 2 Juan 1:9 “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”; Romanos 8:37 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”; Salmo 27:3 “Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado”; Deuteronomio 3:22 “No los temáis; porque Jehová vuestro Dios, él es el que pelea por vosotros”.

En ese tiempo, el templo se encontraba en ruinas, el altar fue profanado al quemar incienso, sacrificios y adorar a dioses e ídolos paganos, las puertas habían sido incendiadas por los griegos; en los atrios crecía la maleza, como en el bosque o en el monte; las habitaciones estaban totalmente destruidas, en el piso; igualmente nuestro templo, nuestra vida espiritual puede estar en ruinas, porque siendo hijos de Dios no hemos refrenado nuestros impulsos, profanando el altar de Dios (el trono que debería estar gobernando el Espíritu Santo) con nuestra inmundicia, adorando y ofrendando al primer ídolo que tenemos que somos nosotros mismos, entonces dejamos que crezca la maldad, cizaña (la maleza), el pecado, destruyendo la morada donde Dios quiere habitar. Proverbios 25:28 “Ciudad en ruinas, sin muralla protectora: ¡eso es el hombre que no frena sus impulsos!”; 1 Corintios 6:19 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”; Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”; Romanos 7:20 “Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”; Mateo 23:27 “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”.

Entonces el pueblo, que guardó el pacto de Dios, guiados por el Señor, procedió a la restauración del templo, utilizando varones de testimonio y conducta irreprensible, construyendo un nuevo altar, desechando el anterior, limpiado y restaurando su interior, purificando los atrios, quemando incienso sobre el nuevo altar y encendiendo las mechas de la menorá (janukía) las cuales ardieron asombrosamente durante ocho días, sacando toda oscuridad presente, a pesar de que sólo había aceite para un solo día, produciéndose el milagro de Jánuca. Muchas veces el Señor utiliza a sus hijos de testimonio, guiados por el Espíritu Santo, para ciertos trabajos de reconstrucción, restauración, servicio, santificación, limpieza, etc., para luego encender la janukía (que está apagada) a través de su Espíritu, porque es el Señor quién hace la obra, es el que provee el aceite, el fuego, la llama, la luz, la manifestación del fruto en nuestro templo. Hechos 6:3 “Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo”; 1 Tesalonicenses 5:23 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”; Efesios 5:8 “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz”.

¿QUÉ REPRESENTA EL JÁNUCA?

1.    La presencia y el pacto del Padre en mi vida, es mantenernos bajo su amparo como siervos, darnos la protección como sus hijos, levantando y restaurando las ruinas del templo que hemos destruido con la carne. Ezequiel 9:9 “Porque siervos somos; mas en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para levantar la casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y darnos protección en Judá y en Jerusalén”; Salmo 132:12 “Si tus hijos guardaren mi pacto, Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre”.
2.    La Luz del Cristo. Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.
3.   El fuego consumidor del Espíritu Santo, la manifestación de su fruto en mí. Deuteronomio 4:24 “Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso”; Hechos 2:3 “y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos”.
4.  La restauración y limpieza de nuestras vidas, la reedificación del tabernáculo. Levantando las ruinas, el asolamiento, eliminando toda confusión y engaño, proveniente de los “helenistas” (falsos profetas), es decir, los que quieren cambiar nuestro Dios santo, celoso, justo y misericordioso, por un dios ajeno, que se adapte a sus intereses. Isaías 61:4 “Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones”; Éxodo 32:4 “y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto”;
5.   La fe que mueve montañas, elimina el miedo, nos permite avanzar con la certeza que Dios está con nosotros y vencer a pesar de las circunstancias adversas.

¿CÓMO DEBEMOS PROCEDER PARA LA RESTAURACIÓN DE NUESTRO TEMPLO?

1.  Disponiendo nuestro corazón a la santidad, siendo Hijos de Dios (reyes y sacerdotes) de conducta irreprensible, sujetos y sometidos al Espíritu Santo, obedientes, de testimonio, cumplidores de la palabra. Arrepintiéndonos, desechando el pecado, dar el paso de conversión y esforzándose a agradar al Señor.
2.    Entrando en tiempos de quebrantamiento, adorando, alabando, ayunando, orando, en vigilia total, postrándose, humillándose, restaurando, adornando mi templo con la luz del Cristo, ungiendo mi alma, cuerpo y espíritu con el aceite del Espíritu Santo.
3.    Dejar encendida la llama del Espíritu Santo en mi vida, en este tabernáculo personal, durante estos ocho días consecutivos, permitiendo que Él tome el control, poniendo en práctica el amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
4.  Limpiando y sacando las piedras del templo con las cuales se ha profanado dicha morada y contristando al Espíritu Santo, por causa de mi rebeldía e idolatría, esas piedras que son tropiezo para mi vida espiritual y a las cuales me niego a morir; entonces resplandecerá mi semblante porque llegará la luz del Señor, que me impulsará hacer obras dignas de arrepentimiento y apartarme del camino del mal y pecado.
5.    Sacando y quemando con el fuego consumidor del Señor toda cizaña, impureza, pecado oculto, rencor que exista en nuestros corazones, dando la plena libertad a nuestro ser de adorar y alabar al Señor en espíritu y verdad.
6.    Con integridad. Presentando nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable, entrando en reconciliación y acción de gracias al Señor, ya que para siempre es su misericordia y ha estado presente en nosotros. Salmo 41:12 “En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, Y me has hecho estar delante de ti para siempre”.
7.    Edificando y fortificando mi vida con el Espíritu Santo, quien es el que me convence de justicia, juicio y pecado, asumir una actitud de firmeza espiritual, intercesión, santidad, defensa ante las asechanzas del mal.

REFLEXIÓN:

No podemos brillar con la luz de Dios, si no nos hemos levantado de las ruinas, es necesario arrepentirse, apartarse del pecado y buscar de la presencia del Espíritu Santo para restaurar nuestro templo; convertimos verdaderamente al Señor es una condición sine qua non para encender la Janukía de nuestras vidas, porque debemos sacar las piedras de argumentaciones, ocultismo, mentira, tinieblas que profanan el altar santo que Cristo levantó en nosotros el día que lo recibimos como Señor y Salvador. Romanos 13:12 “La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz”; Jeremías 15:19 “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”; Hechos 26:18 “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.

Para celebrar con santidad el Jánuca, es necesario volvernos a Dios, guardar su palabra, purificarnos y santificarnos, siendo testimonio del Cristo vivo, porque el Señor quiere posarse sobre nosotros, proclamar: ¡Este es mi Hijo! Y llenarnos de su amor y gozo por toda la eternidad. Nehemías 1: 8-9 “Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre”; Ezequiel 43:7 “y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre; y nunca más profanará la casa de Israel mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus fornicaciones, ni con los cuerpos muertos de sus reyes en sus lugares altos”; Mateo 3:17  “Y hubo una voz de los cielos,  que decía:  Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Amén...