jueves, 7 de diciembre de 2017

¿QUÉ HARÉ PARA HEREDAR…?

Al hablar de “Herencia” por lo general lo asociamos a recibir, tomar la porción que nos corresponde, poseer por derecho, mi parte, la sucesión de los bienes, el legado adquirido, la partición de la torta, las propiedades que me pertenecen.

viernes, 3 de noviembre de 2017

¡TRASPLANTAME, SEÑOR!


Cuando un elemento no funciona correctamente en un sistema, por ser defectuoso, sea una parte de una pieza o equipo, departamento, empleado, corazón, pulmón, hígado, riñón, piel, etc, por lo general, buscamos reemplazarlo, sustituirlo o trasplantarlo por otro que este en perfectas condiciones con la finalidad de mejorar las capacidades y calidad del sistema, tratando de eliminar el problema; trasplantar en la carne, con puro esfuerzo humano puede ser infructuoso, si en este proceso no está presente Dios todo el esfuerzo es en vano, aún obteniendo resultados favorables.

Un trasplante puede estar referido al traslado de algo a otro lugar mejor, es decir que puede ser replantado, reubicado, traspuesto, salvado, introducido, añadido, agregado para aquellas cosas inimaginables que solo el Señor en su infinita misericordia puede obsequiar a aquellos que aman y creen en su nombre, confiando ciegamente en él. 1 Corintios 2:9  “…Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. Sin embargo, hay un detalle tan sublime que solo puede ser discernido en el Espíritu que es necesario estar injertado a la vid, es decir para recibir de su esencia; 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Nosotros podemos recibir un órgano defectuoso por la religiosidad que anda circundando las iglesias; El Señor quiere trasplantarnos de muerte a vida, a través de la extracción las células, tejidos u órganos espirituales no convertidos e instalarnos uno diferente, uno glorioso, puro, santo, que permita que todo mi ser  funcione correctamente. A veces nuestra vida espiritual no funciona fielmente, porque tenemos tantas áreas defectuosas que necesitan ser trasplantadas (convertidas) pero para ello requerimos ser desgajados de nuestra naturaleza perversa (el mundo terrenal) para ser injertados en el buen olivo, donde el aceite del Espíritu Santo nos dé la rica savia, para ser alimentados del Señor. Romanos 11:17 “Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo”; Romanos 11:24 “…y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo…”

Todas las personas que nacen con ciertas enfermedades o anomalías congénitas del alma, cuerpo o espíritu, de acuerdo a los propósitos de Dios o producto del pecado de sus padres, requieren el trasplante de un órgano sano; de modo que, realice las funciones que debe ejecutar el órgano corrompido, pero para ello es necesario extirpar el dañado. Nosotros por el pecado del hombre, llevamos impresos muerte espiritual en nuestras vidas, solamente a través de Cristo somos trasplantados a la vida siendo salvados e introducidos al reino de Dios. 1 Corintios 15:22 “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”; Colosenses 1:13 “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado (trasplantados) al reino de su amado Hijo”.

Así como uno de los problemas en los trasplantes es el sistema inmunológico del cuerpo el cual es capaz de detectar y atacar a los tejidos que no le pertenecen, de la misma forma cuando somos injertados al Olivo del Señor, se va produciendo rechazo a todo aquello que contamina o corrompe el cuerpo de Cristo, ya que cada órgano trasplantado (área a convertir) debe ser muerto, resucitado y lavado en la fuente de agua viva, debiendo nacer de nuevo y preservarse a través del Espíritu Santo, produciendo su fruto. Mateo 15:13 “…Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada”; Eclesiastés 3:2 “Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado”; Mateo 21:43 “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”; Salmo 104:16 “Se llenan de savia los árboles de Jehová, Los cedros del Líbano que él plantó”; Salmo 1:3 “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”.

Nuestra vida fue trasplantada cuando decidimos recibir y seguir a Cristo, ya que el Padre así lo dispuso, mandar a su hijo Jesucristo a la tierra a morir por nosotros para salvación, aunque nosotros siendo hombres corrompidos del cuerpo necesitábamos ser traspuestos por él a través de su sacrificio, su palabra, su sangre para que el varón perfecto entrara a nuestro corazón y desde allí gobernar cada área de mi ser, echando raíces profundas, lavando, purificando y sanando cada órgano espiritual que tuviese afectado, sin importar que tan deteriorada estuviese nuestras vidas, sino que por su infinito amor nos renueva cada día, afirmándonos sobre la roca cuando nos disponemos de corazón, cuidándonos continuamente sin olvidar cada detalle, aumentando los días de mi vida para la eternidad, haciéndome el hombre nuevo que él desea que yo sea según sus propósitos eternos, buscando en nosotros fidelidad y pureza de corazón. Jeremías 17:8 “Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”; Salmo 80:15 “La planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti afirmaste”; Proverbios 9:11 “Porque por mí se aumentarán tus días, Y años de vida se te añadirán”; Apocalipsis 21:5 “Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas”.


Oremos: Señor gracias por tu fidelidad y amor; grandes son tus misericordias; nunca entendí porque nos hiciste pasar por el desierto si nos llevabas a la tierra de leche y miel; si de oídas te había oído hoy mis ojos ven tu gloria y poder, gracias Señor. Padre Santo, tú tienes el control de mi vida, la de mi esposa e hijos; te las ingeniaste para que todo fuese de acuerdo a tu voluntad, en tu tiempo, para que la gloria fuera solo tuya, gracias mi Señor. Hoy puedo descansar en ti, porque en tus manos, mi creador, puedes moldearnos y hacernos hombres y mujer nuevos. Necesitamos ser trasplantados a los jardines de tu reino, queremos ser injertados en el árbol de la vida, recibir de tu savia, bendecir y adorar tu nombre. Alabado y exaltado seas tú, mi Señor Jesucristo, que me has aceptado siendo yo un olivo silvestre, lleno de tanto mundo y me has injertado en ti para dar fruto. Espíritu Santo de Dios toma el control de mi vida y crece en mí hasta que llegue a la estatura del Cristo y que mi yo mengue y muera hasta poder decir ¡Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí! Señor maravilloso, soberano y poderoso eres tú. Te amamos sigue manifestándote en las vidas de tus siervos, ahora que somos trasplantados para Cristo. Amén

domingo, 8 de octubre de 2017

VENGA A NOSOTROS TU REINO

Es muy común escuchar entre los diferentes grupos de personas conversaciones sobre el reino de Dios, cada quien hace conjeturas de diferentes índoles; lo hablan creyentes y los que no lo son, religiosos, políticos, filósofos y pare de contar. Muchos piensan que el reino está en los cielos, que no ha llegado, otros que ya se estableció, inclusive que no existe, y así sucesivamente, pretendiendo dar explicaciones humanas, carnales, sin discernimiento o revelación (sin entendimiento) que contradicen las enseñanzas de Jesucristo, alejadas de lo que realmente es la verdad, todo por la falta y presencia de su Santo Espíritu, aunque lo vivimos nombrando a cada instante.

viernes, 29 de septiembre de 2017

EL EGO QUE TENGO


La gran mayoría de las personas independientemente de su condición social, económica, política o espiritual, se manejan de acuerdo al ego que poseen. Todo lo que les ocurre o sucede se mide de acuerdo a los estándares de su ego. El ego es uno de los componentes de la personalidad que busca satisfacer al alma, tratando de llenar vacíos y necesidades humanas dependiendo del entorno que vive.

viernes, 22 de septiembre de 2017

¡ME CONVIENE, NO ME CONVIENE!


Cuando tomamos decisiones importantes en la vida y emprendemos caminos desconocidos, por lo general somos impulsados por un anhelo, generado desde nuestra alma, que tiene su generis en nuestra mente y se procesa en nuestro corazón, regresa al cerebro como materia manufacturada para ser ejecuta por nuestro cuerpo, con la expectativa y la motivación de que los resultados a obtener serán beneficiosos y fructuosos para mi persona.