miércoles, 5 de septiembre de 2018

ADOPTADO POR UN EXTRATERRESTRE


De niño me gustaba escuchar una famosa canción que se llamaba "Los Marcianos llegaron ya" de Rosendo Ruíz (1955), interpretada por la orquesta Aragón; en aquel entonces la escuche por primera vez en las películas mexicanas de los años dorados, me hacían tararearla, divertirme y soñar con mi inocencia de niño, volando mentalmente fuera de este mundo. En mi adolescencia, escuche términos como Extraterrestre como algo natural, por la famosa película E.T., y años más tarde, ya de adulto, la palabra Alienígena, que realmente pensé que era lo mismo, hasta que el Señor me cambió mi forma de pensar y de caminar por la vida. Isaías 55:8 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová”.
   
Alienígena es una palabra que proviene etimológicamente de dos vocablos latinos con ciertas derivaciones: “alienus” que significa ajeno, distinto o diferente, y “gen” = origen, engendrado, nacido, utilizado mucho para designar a todo extranjero (extraño), forastero (que viene de otro sitio), no es oriundo del lugar, por lo general se refiere a un ser fuera de este mundo, que es diferente o no pertenece a los terrenales, es decir extraterrestre.

Cuando Dios creo al mundo, todo era bueno y en gran manera, quiere decir que el plan original del Señor era poner un orden y llenarla de su presencia, darnos señorío y autoridad sobre toda la tierra, fuimos engendrados al recibir de su aliento de vida, éramos ciudadanos de su reino, pero por nuestra torpeza, por ignorar la palabra que el Señor ordenó, por no acatar sus instrucciones, por estar escuchando un alienígena del mal y obedeciendo su voz, entregamos nuestro señorío a satanás nos convertimos en extranjeros, en un alienígena del reino de los cielos, el cual estaba presente en la tierra, hasta que fuimos expulsados a otro reino, a una tierra maldita por causa de nuestro pecado. Génesis 1:31 “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera…”; Job 34:13 “¿Quién visitó por él la tierra? ¿Y quién puso en orden todo el mundo?”; Génesis 1:26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”; 1 Corintios 14:11 “Pero si yo ignoro el valor de las palabras (Del Señor), seré como extranjero (Alienígena) para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí (Extraterrestre)”; Juan 18:36 “Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo…”; Génesis 3:17 “Y al hombre dijo: …maldita será la tierra por tu causa…”;  Génesis 3:24 “Echó, pues, fuera al hombre…”.

¿Por qué soy un ALIEN – ajeno – diferente – extraño – extranjero?  

1.   Porque el reino se ha acercado y yo prefiero mantenerme alejado de Cristo, dentro de lo terrenal, fuera de su gracia. Lucas 10:11 “…el reino de Dios se ha acercado a vosotros”; Efesios 2:12 “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo”; Juan 3:31 “…El que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla…”.
2.   No se nos ha revelado que la ciudadanía que debo anhelar es la de los cielos; por lo tanto debo despojarme del viejo hombre, del vicio, los deseos engañosos, vistiéndome con ropas de santidad y justicia. Filipenses 3:20 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”; Efesios 4:22-24 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.
3.   Porque no queremos hacer la voluntad del Padre. Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”.
4.   Por no estar vestido como celestial, sino que permanezco con mi ropas terrenales llenos de inmundicia e iniquidad, lleno de pensamientos terrenales, animales y diabólicos. Mateo 22:10-13 “…y las bodas fueron llenas de convidados. Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera…”; Santiago 3:15 “porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica”.
5.   Nos negamos a que el Señor injerte el GEN – engendre – cree en mí, naciendo de nuevo. Juan 3:3 “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”; Juan 3:5 “…el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”; Romanos 11:23 “Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar”.
6.   Hacemos del pecado una práctica religiosa, no hay frutos dignos de arrepentimiento. 1 Juan 5:18 “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca”; Mateo 3:8 “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”.
7.   Porque no queremos venir al Señor para edificación, no oramos, no clamamos, no le tememos, no invocamos su nombre con un corazón limpio, le buscamos para nuestros deleites o  intereses ocultos. 2 Crónicas 6:32-33 “Y también al extranjero que no fuere de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras a causa de tu gran nombre, y de tu mano poderosa, y de tu brazo extendido, si viniere, y orare hacia esta casa, tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y harás conforme a todas las cosas por las cuales hubiere clamado a ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman así como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo he edificado”.

Como hemos sido adoptados, injertados en la vid, a través de Jesucristo, ser Extraterrestre, extranjero del reino terrenal (extraterrenal), Señor del reino de los cielos, quién venció al mundo porque no se conformó con lo que ofrecía sino que buscaba con ahínco lo celestial, solo a través de Él nos preservaremos, seremos libre de toda maldad y perversión de donde quiera que provenga (diablo, mundo o carne) y nos ha hecho extranjeros de este Egipto al hacernos morir y resucitar en Cristo, convirtiendo nuestra alma para su honor y gloria. 1 Juan 5:4 “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”; Efesios 1:5 “En amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”; Deuteronomio 10:19 “Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis...”; Colosenses 3:5 “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría”; 2 Timoteo 4:18 “Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén”.

Oremos: Señor me he estado comportando como un Alien ante ti, porque ajeno a tu palabra había estado, reconozco que no me he comportado como ciudadano del reino de los cielos, embajador tuyo no he sido en esta tierra, me he enredado en las cosas de mundo siendo igual a los lugareños y he dejado de hablar con denuedo de tu reino, perdóname, perdona mis pecados. Ahora, quiero Padre Santo que me permitas ser adoptado como tu hijo, hazme acepto, por amor a tu hijo Jesucristo, no mires mi iniquidad, mis vestido de inmundicia, ya fueron lavados con tu sangre preciosa en la cruz, permite ingresar a recibir tu ciudadanía celestial, quiero ser un extraterrestre, uno que haya vencido al mundo, que me olvide de lo terrenal, que someta su alma a tu voluntad y llegar a decir un día: Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Señor enséñame con el poder de tu Espíritu a vivir en santidad, no quiero presentarme ante ti, el día de las bodas, con ropas indignas, guarda mi corazón, te lo entrego, guía mis pasos, que mis oraciones sean de alabanza y adoración, que destilen perfume grato que agrade en tu presencia. Bendito seas mi Dios, porque solo en ti veo la luz que aparta toda tiniebla de mi vida, sigue trayendo palabra revelada y que me siga transformando, que no caiga la semilla revelada entre las piedras o espinos, sino que crezca en tierra fértil y produzcan frutos de santidad y honra, que haya conversión y testimonio. Amén

miércoles, 29 de agosto de 2018

EL JUEGO SE TERMINÓ, INTENTANDO DE NUEVO



Viendo la imagen que mi hijo había dejado en la computadora, me hizo recordar unas palabras que escasamente tres días atrás referenciaba y pronunciaba el pastor de mi amada iglesia, bajo la inspiración del Espíritu Santo, donde decía que no se trataba de intentar sino de estar; la imagen decía lo siguiente: “El tetris me enseño algo: SI INTENTAS ENCAJAR, DESAPARECES”; por eso muchos desaparecieron intentándolo hasta que el juego de la vida terrenal terminó. GAME OVER, TRY AGAIN.

Cuando el amado profeta, hablaba de la construcción de la casa, refiriéndose a mi vida, al templo del Espíritu Santo, la casa de Dios que era mí ser, el Señor revelaba que ha querido de muchas maneras edificar una morada gloriosa, eterna, espectacular, santa, sin mancha en nosotros, fundamentada sobre Cristo, la roca, de acuerdo al modelo divino, único, impensable, fuera de este mundo, diseñado por el Padre en los lugares celestiales, con la finalidad construir, restaurar y adornar con su presencia, cada parte de mi vida pero yo (nosotros) torpemente no le he dejado a pesar que vivo diciendo a cada rato que intento hacerlo bajo la dirección del Espíritu. Hay un dicho muy popular que dice que: de personas con buenas intenciones está lleno el infierno, entonces: ¿Por qué vivo intentando una y otra vez y no hay cambio en mi vida?

Muchas personas creen estar en Cristo, pero en realidad lo que han hecho es "INTENTAR ESTAR", por eso viven en la siguiente condición:

1.    Dejándose atrapar de las cosas viejas que ya pasaron: el remordimiento, la culpa, el egoísmo, la inmundicia, la iniquidad, la soberbia, orgullo, falta de amor fraternal, envidia, maledicencia, avaricia, insensatez, mentira, el engaño, etc. 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
2.    Amando más al mundo, imitando, buscando encajar en su zona de confort, en sus deleites vanos, adulterando espiritualmente, ocupándome de su amistad, apartándome del Señor. 1 Juan 4:5 “Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye”; Santiago 4:4 “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”; 1 Juan 3:13 “Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece”.
3.    Aferrándose de los rudimentos de la doctrina de Cristo y muchas veces prefieren someterse a las tareas del mundo cayendo en un activismo pernicioso, que lo que produce es un estancamiento espiritual, convirtiéndome en un religioso de la fe. Hebreos 6:1 “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios”; Gálatas 4:3 “Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo”; Gálatas 4:9 “…¿Cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?”.
4.    No son diligentes en la obra, prefieren ser un oidor y no un hacedor, no dan el paso de servir, prevalece la tibieza espiritual, el desgano, la frialdad, la contienda, la crítica, la corrupción de la carne. Romanos 12:11 “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”; Apocalipsis 3:15 “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente…”.
5.    Le cuesta llevar la carga de otros, a pesar de que Cristo llevó las nuestras hasta la muerte y muerte de cruz. Mateo 5:41 “Y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos”.
6.    Su atención está enfocada a la sabiduría humana y a las filosofías del mundo más que a la palabra revelada por el Señor. Colosenses 2:8 “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”; 2 Corintios 3:6 “…porque la letra mata, más el Espíritu vivifica”.
7.    Al pasar por la prueba del espíritu se revela mi fragilidad, el fuego de adversidad manifiesta en quién estoy fundamentado y de qué estoy hecho espiritualmente, mis frutos hablan por mí. 1 Corintios 3:11-13 “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará”; Mateo 7:16 “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?”.
8.    Viven poniendo cargas a otros que no son capaces de llevar ni soportar. Mateo 23:4 “Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas”; Gálatas 6:5 “porque cada uno llevará su propia carga”.

Para no desaparecer (Morir en espíritu), no intentemos encajar, ¡HAY QUÉ ESTAR!, llegar a la condición de decir: Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí;…”; para muchos es fácil decirlo, entenderlo, explicarlo, inclusive puede ser revelado, pero “ESTAR” es algo más profundo, es estar limpio de corazón, es disponer nuestro cuerpo, alma y espíritu, testificar del Cristo que vive en mí, es presentar frutos dignos de arrepentimiento, es convertirnos, nacer de nuevo pero de verdad, es “HACER” en el Espíritu; pero eso no ocurre porque a la hora de actuar se nos hace muy difícil, ya que del intento no pasamos; un ejemplo palpable y referenciado en la palabra es el de Pedro, a quién Dios Padre le había revelado que el Señor era el Cristo y él en su carnalidad le llegó a decir en Lucas 22:33 “…Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte”; y todos conocemos el final de la historia; sin embargo, así el Señor en su infinita misericordia, lo amo y lo utilizó para levantar su Iglesia, y una vez que logró “ESTAR” pudo “HACER”, como lo hizo Esteban que a pesar de ser apedreado, “ESTABA” y vio la gloria de Dios. Isaías 41:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”; Mateo 7:24 “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”; Hechos 7:55  “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios”.

Oremos: Señor siempre he creído que yo estaba en ti, hoy descubrí que esa “nueva criatura” no era tal, ya que vivo aferrado a las viejas cosas, el mundo me seduce y yo caigo en sus tentaciones, aún me dejo llevar por los deseos de mi ojos, por el pequeño timón que inflama mi vida, la lengua, mi alma se opone a vivir en santidad, mis pensamientos muchas veces no son tus pensamientos, mi voluntad no se somete a la tuya, vivo en rebelión, mi vida está llena de carnalidad y ya no quiero ser igual, Padre de los cielos. Perdóname, ayúdame quiero “ESTAR” para “HACER” en Espíritu y verdad. No quiero seguir atado a las cosas que no me dejan soltar los rudimentos para ir en búsqueda de tu gloria, tener mayor comunión contigo en los lugares celestiales, me impiden avanzar a la meta, te entrego mi vida para que dispongas, así como te pido que intercedas ante el Padre por la persona que está leyendo y siendo tocado por tu Espíritu, que está palabra no sea letra muerta y sirva para ayudarlo a ESTAR en caminos de conversión y enséñanos a vivir según tus propósitos; enséñanos esperar en ti pacientemente, a llevar frutos a tu mesa, hasta lograr ESTAR lleno de tu Espíritu y gozarnos, como lo hacía Esteban entre la adversidad, sin quitar la mirada de lo glorioso y eterno. Te amo mi Señor. Amén

miércoles, 1 de agosto de 2018

CAÍN, CAÍN, ¿QUÉ HAS HECHO?



   La hermandad es una relación sentimental profunda que desarrollan dos o más personas a lo largo de sus vidas; que puede ser originada por lazos familiares, de sangre, fraternidad, adopción entre otras, donde prevalecen ciertos vínculos espirituales, emocionales o físicos. Es una relación que puede permanecer de manera eterna, a través de un conjunto de acciones, formas de actuar o repuestas que la definen, y que por lo general están fundamentados en compromiso, identificación, empatía, acompañamiento, solidaridad y amor.

   La hermandad puede ser quebrantada por la maldad, egoísmo, fastidio, celos, ensañamiento, deseos desordenados, mi falta de firmeza en el Señor y por mi propia concupiscencia: Génesis 4:6-7 “Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él”, trayendo como consecuencia muerte, destierro, ocultismo, aberraciones, falta de afecto natural, olvido del primer amor. Es entonces cuando el Señor nos pregunta: Génesis 4:10 “… ¿QUÉ HAS HECHO?…”; Muchas cosas he hecho contra mi hermano y la palabra así lo confirma para ello mostramos un botón:

LO QUE HE HECHO CONTRA MI HERMANO:
1. Engañarlo y tomar su bendición, su herencia, pudiendo recibir más de lo que anhela mi torpe corazón. Génesis 27:35 “…Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición”; Santiago 4:3 “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. Levítico 25:14 “…no engañe ninguno a su hermano”.
2.  Lo desprecio, aborrezco en mi corazón y al final lo vendo, porque ando en tinieblas. Génesis 45:4 “…Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto”; Levítico 19:17 “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón;…”; 1 Juan 2:9 “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas”.
3. Quebranto su confianza y vivo calumniándolo. Jeremías 9:4 “…en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con falacia, y todo compañero anda calumniando”.
4.  Le robo, violo su afecto natural, lo persigo y guardo rencor. Amós 1:11 “…porque persiguió a espada a su hermano, y violó todo afecto natural; y en su furor le ha robado siempre, y perpetuamente ha guardado el rencor”.
5.   Vivo oprimiéndolo, descubriendo su desnudez, pensando mal en todo momento. Zacarías 7:10 “no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano”.
6.   Me enojo con él. Mateo 5:22 “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”.
7.  Le encuentro mil defectos, pero soy incapaz de mirar los míos. Lucas 6:41-42 “¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano”.
8.   Le pongo piedras de tropiezo, busco cualquier ocasión para hacerlo caer. Romanos14:13 “…más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano”.
9.  Lo ofendo e irrespeto al Cristo que vive en él. 1 Tesalonicenses 4:6 “que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado”.
10. Vivo murmurando en privado o en público de sus acciones haciéndome juez, trayendo condenación a mi vida. Santiago 4:11 “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez”.
11. Dejo de amarlo. 1 Juan 4:20 “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”.
12. Lo menosprecio. Romanos 14:10 “…¿Por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo”.
13.  Vivo armando redes, chismes, traición por falta de rectitud ante los ojos de Dios. Miqueas 7:2 “…ninguno hay recto entre los hombres; todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano”.

Ahora, ¿CUÁL ES MI CONDICIÓN?
1. Andar ciego, permaneciendo en tinieblas y muerte, la luz de Cristo no me alumbra. 1 Juan 2:11 “Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos”. 1 Juan 3:14 “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte”.
2. Tener cerrado mi corazón, ya el amor de Dios no mora en mí. 1 Juan 3:17 “…ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?”.
3. Vivir en enemistad y no soy capaz de amonestarle en el Señor en amor. 2 Tesalonicenses 3:15 “Más no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano”.
4.   De vergüenza ante el Señor, los incrédulos y débiles en la fe. 1 Corintios 6:5-6 “Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos?”.
5.  Ser un asesino, homicida espiritual, tratando de justificar mi condición ante el Señor. Marcos 13:12 “Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán”; 1 Juan 3:15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él; Génesis 4:9 “…¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”.

¿QUÉ DEBO HACER POR MI HERMANO A PARTIR DE HOY?
1.  Con corazón humilde, exaltar a mi hermano, dando honor y gloria al Señor por su vida, ayudándolo a vestir de honra en oración, sin hacer acepción por su condición social o espiritual, hermoseando su vida. Éxodo 28:2 “Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura”; Santiago 1:9 “El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación”.
2. Amarlo incondicionalmente, haciéndome copartícipe en la tribulación, en la enfermedad, en la necesidad con mucha paciencia. 1 Juan 4:21 “Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano”; Apocalipsis 1:9 “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo,…”
3. Perdónalo, perdónalo y seguirlo perdonando y gozarnos cuando se arrepienta. Mateo 18:21 “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?”; Mateo 18:35 “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas”; Lucas 15:32 “Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”.
4.  Sacrificarme, poner la otra mejilla, para no ofender o ser piedra de tropiezo a mi hermano, el Señor Jesucristo fue a la cruz y enmudeció sin abrir su boca y recibió honor y gloria. 1 Corintios 8:13 “Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano”; Romanos 14:21 “Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite”. Isaías 53:7 “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”.

5. Vivir en paz y armonía, gozándome de la presencia del Señor. Salmo 133:1 “Mirad cuan bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía”. 

REFLEXIÓN FINAL
   Cuando el Señor se presente ante nosotros, el preguntará donde está tu hermano, que hiciste con la oveja que te di al cuido, por qué no te reconciliaste, no lo reprendiste, te pusiste de acuerdo con él, por qué no permaneciste en mi luz de amor para con él, donde está el perdón que te enseñe, por qué cerraste tu corazón, fuiste más obstinado que ciudad fortificada, por qué no intercediste por su vida, no os he dicho que a paz fuiste llamado. Génesis 4:9 “Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano?...”; 1 Juan 2:10 “El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo”; Mateo 5:23-24 “… si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”; Lucas 17:3 “Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale”; Proverbios 18:19 “El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar”; Mateo 18:15 “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano”; Hebreos 7:25 “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”; 1 Corintios 7:15 “…pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios”.

Oremos: ¡Oh Señor que vergüenza tengo ante ti!, hoy he descubierto que no soy digno de estar en tu presencia, reconozco que he aborrecido a mi hermano en mi corazón, he murmurado de él, he descubierto su desnudez, me he enojado, he criticado, juzgado hipócritamente sabiendo que yo soy peor, lo he ofendido e irrespetado, aunque no lo parezca siento que lo he dejado de amar, porque el amor del Padre no está en mí. Perdóname, perdóname mi Señor. Gracias porque abriste mis ojos, gracias por darme la oportunidad de rectificar y no condenarme para la eternidad y quedar expuesto ante fuego del infierno; porque mayor hubiese sido mi condenación ya que conociendo tu palabra no la cumplo, la oigo y la desecho, se me revela y no hay conversión. Palabra dura es está Padre de los cielos, pero sé que viene de ti porque me partió mi alma en dos, ha sacado la contaminación que he guardado durante años en mi corazón. Gracias Señor, mil gracias. Ahora, quiero pedirte por mi hermano, por ese a quien le he hecho daño, lo presento ante tu altar, revístelo con tu presencia, trae honor, honra, exáltalo en tu presencia, intercede por él ante el Padre, hermosea su vida con tu Espíritu, enséñame a amarlo incondicionalmente, que pueda yo ser copartícipe de sus tribulaciones, ayudándolo a sostener en oración, porque es mejor dos que uno, dame tu paciencia, paz, gozo y amor para perdonarlo y perdónalo por sus ofensas y pecados; Señor recibe mi oración de intercesión, bendícelo, prospéralo en su alma y espíritu, que nunca falte el pan en su casa, que viva en camino de luz y guárdalo de todo mal. Gracias Señor por ser un Dios bueno, glorioso, excelso y lleno de gran poder y bondad. Te necesito, te anhelo; tu eres santo y digno de alabar, exaltar. Te amo mi Señor, glorifícate en mí, recuérdame está palabra a cada instante y que permanezca en mi corazón continuamente. Bendito seas Padre poderoso. Amén

miércoles, 11 de julio de 2018

¡DE GLORIA EN GLORIA!

Esta expresión es muy común en la Iglesias cristianas hoy en día. Muchas son las concepciones que se asumen al pronunciar la palabra Gloria, el cual va a depender sobre quién esté aplicada, por ejemplo para el hombre puede significar fama, honor, esplendor y buena reputación. También se utiliza para referirse a un estado supremo de ánimo, gozo, gusto o placer, relacionado a pequeños momentos de felicidad, éxito o triunfo que quedan registrados, reconocidos socialmente y que dan prestigio a un grupo, persona o nación. Pero una es la gloria de los hombres y otra es la gloria de Dios.
Entre los sinónimos que tratan de describirla se encuentran: el cielo, paraíso o edén como representación religiosa de lo máximo, la bienaventuranza, el empíreo, la salvación, renombre, celebridad, notoriedad, popularidad, prestigio, eternidad, victoria, deleite, delicia, etc., sin embargo hay manifestaciones del poder y gloria de Dios que no son tan agradables para nosotros, y entre ellas se encuentran: disciplina, azote, prueba, fracaso, sufrimiento, padecimiento, aflicción, enfermedad, el castigo, etc., que si bien persiguen un fin específico, no por ello dejan de ser glorioso y por lo general desconocemos por falta de conocimiento de Dios; y las cuales pueden ser terribles si no somos llevados de la mano del Espíritu Santo.
Al decir que estamos Glorificando, es porque se está alabando, exaltando, enalteciendo, honrando, ensalzando, loando a Dios, sin embargo muchas acciones nuestras más que glorificar al Padre lo que hace es deshonrarlo y mancillarlo y en eso vamos a discernir a continuación pidiéndole al Espíritu Santo que nos ponga un corazón sensible y dispuesto para recibir su palabra.
Hay quienes se auto adjudican la gloria que no les pertenece, esa gloria es vana; hay ciertas acciones nuestras que enlodan lo santo y perfecto de Dios, de tal manera que se puede blasfemar, profetizando y manipulando la palabra, inventando ciertos misticismos, diciendo que el Señor ha revelado, dicho u ordenado, siendo totalmente falso, puras interpretaciones humanas que se caen por su propio peso, y que se pueden discernir en el Espíritu, solo con apreciar y conocer el fruto manifiesto y el testimonio que se presenta ante Dios y la iglesia, y que después, tratamos de enderezar diciendo que ese no era el tiempo, o le echamos la culpa al satanás y sus demonios, al mundo o la carne, cuando realmente es nuestra propia concupiscencia, nuestros deseos almáticos los que han dirigidos la vida y no lo queremos reconocer, corrompiendo nuestro ser.
A veces asociamos lo espiritual a actos propios alejados de la voluntad de Dios e inclusive utilizamos el nombre de Dios en vano con la finalidad de pavonearnos, presentarnos con apariencia de piedad, como algo únicos, los ungidos, cuando realmente estamos mostrando soberbia espiritual, alardeando, ufanándonos, apreciándome más de lo debido, poniendo una valía distorsionada que no es santa, sin importarnos lo que somos para Dios o lo que Él enseña, justificando mi condición utilizando la palabra sin revelación diciendo convenientemente cosas como por ejemplo: que somos reyes y sacerdotes, linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, etc.; jactándome o presumiendo de lo que poseo por “bendición” o “conozco de Dios”, sin darme cuenta que estoy siendo piedra de tropiezo para muchos débiles de fe y la luz que hay en mi es tiniebla, tendiente al mal, al mundo, la carne y no al Señor.
Es muy fácil luchar y estar tan cerca de la gloria terrenal y tan lejos de la Gloria del Señor, por eso la palabra hace énfasis en: negarnos a nosotros mismos, morir a mi yo, nacer de nuevo, despreciar lo que somos o hemos sido con o sin “Dios”, trabajar en nuestra conversión, humillándonos ante su presencia en oración, poniendo orden en nuestras vidas.

¿CÓMO IDENTIFICAR QUE EXISTE EN MI VIDA VANA GLORIA?
EN EL ESPÍRITU:
1.    Cuando vivimos en dolor, orgullo, no sanamos en lo profundo, no se nos ha revelado el perdón, existe afán, angustia, no hay reposo en nuestro corazón, tenemos abatimiento espiritual. Proverbios 15:13 “…Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate”.
2.    Si me hago el sordo a la palabra revelada, y me invento mi propio evangelio. 2 Timoteo 4:3-4 “Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos”.
3.    Cuando justifico mi condición y no deseo cambiar, no hay conversión, me importa lo que otros piensen, pero no lo que Dios piense de mí, por falta de temor santo. 2 Corintios 12:6 “… si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad…”; Mateo 15: 8 “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí”.
4.    No se me ha revelado la gracia de Dios. 2 Corintios 12:9 “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.
5.    Al no despojarme de mi mismo ni tomar forma de siervo. Filipenses 2:7 “...se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo…”; Filipenses 2:8 “y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

EN EL ALMA:
1.    Cuando anhelo y me afano por lo mío, que lo considero lícito. Filipenses 2: 4 “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”.
2.    Si me considero mejor que lo demás. Filipenses 2:3 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”; Jeremías 9:23 “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas”.
3.    Cuando no tenemos el amor del Padre, amamos más las cosas del mundo, me hundo en mi necedad. 1 Juan 2:15 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”; 2 Corintios 12.11 “Me he hecho un necio al gloriarme…”.
4.    Si me esfuerzo por agradar a las personas, pero no a Dios. Gálatas 1:10 “Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo”.
EN EL CUERPO:
1.    Al creer que con mi fuerza obtendré las cosas de Dios. Amos 6:13 “Vosotros que os alegráis en nada, que decís: ¿No hemos adquirido poder con nuestra fuerza?”; 1 Juan 2:16 “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”.
2.    Al dejarnos esclavizar de nuestras apetencias, no sometemos nuestro cuerpo a Cristo. Romanos 16:18 “Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos”.

Oremos: Señor gracias por tu palabra, he identificado que he sido hombre vano, lleno de gloria terrenal, he mancillado tu gloria por mi vida, por mis actitudes, por mi falta de comunión contigo, perdóname Padre Santo; solo quiero abrir mi corazón y tomar lo que me corresponde si ayuda a tu propósito eterno, quiero dejar la envidia, el afán, el orgullo, la necedad, la soberbia, la ira, confiando plenamente en tu bondad, en tu santa voluntad. Señor un día quiero llegar a decir que por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en el vilipendio, en la infamia, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte en ti; sé que muchos son llamados, más pocos escogidos, que los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; tu eres quien anexa a la obra para que nadie se gloríe, pues es mejor poco con temor santo a ti, que una gran multitud donde hay turbación, religiosidad y falta de conversión. Perdona Padre de los cielos por negarme a ti, a tu presencia, por ser un religioso más, que sumergido en las cosas del mundo he creído que hago bien a sabiendas que me constituyo en tu enemigo y se me olvida que eres tu quien hace la obra. Levántate y muestra tu Gloria, tú eres el único digno de alabanza y exaltación. Bendito sea tu nombre. Amén

jueves, 14 de junio de 2018

CONOCIÉNDOME FRENTE AL ESPEJO…


La mayoría de las personas seducidas por los deleites del mundo y la carne viven presentando argumentos terrenales y/o religiosos para justificar su condición, tanto así, que la manera de pensar y proceder están tan entenebrecidas que su fe y testimonio distan el uno del otro, porque tienen un pobre entendimiento del Señor, aunque conocen mucha palabra; muchos, inclusive, somos capaces de cambiar las cosas gloriosas de Dios con tal permanecer atados a lo perecedero, mostrando ciertos atavíos de “espiritualidad”, pero realmente son signos rebeldía y altivez espiritual oculta. Si nos pusiéramos frente a un espejo veríamos nuestras vergüenzas. Deuteronomio 31:27 “Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz;…”; Isaías 29:13 “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”; Daniel 9:7 “A ti, Señor, la justicia, y a nosotros la vergüenza en el rostro,…”