sábado, 2 de noviembre de 2019

ESTAR ENTRENADO


Todo en la vida requiere de un entrenamiento; se conoce que entrenar consiste en llevar a cabo una serie de ejercicios previamente establecidos para desarrollar ciertas habilidades (dones) o aumentar el rendimiento físico o intelectual (hasta espiritual), con el objetivo de lograr el máximo potencial o capacidad de una persona ante cualquier prueba que se presente.
La palabra en 2 Timoteo 4:7 dice: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”, de acá se derivan las siguientes interrogantes: ¿Me ejercitado para dar la buena batalla? ¿Mis músculos espirituales están preparados para acabar la buena carrera? ¿El potencial de mi fe es acorde al tiempo y entrenamiento que llevó como cristiano?; por eso el Señor nos exhorta a estar alertas (velando en todo momento), firmes (sobre la roca) y preparados (fortalecidos para resistir las asechanzas del diablo) en todo momento, ENTRENADOS ESPIRITUALMENTE; 1 Corintios 16:13 “Estad alerta, permaneced firmes en la fe, portaos varonilmente, sed fuertes”; 1 Tesalonicenses 5:6 “Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos alerta y seamos sobrios”.
¿QUÉ ES ENTRENAR LA FE?
Entrenar la fe es la disposición, actitud y preparación que tiene el cuerpo de Cristo (iglesia o creyente) de mejorar (convertirse), resistir (apartarse) y superar (vencer) la prueba, esforzándonos a sujetar o someter diariamente el alma, cuerpo y espíritu al Espíritu Santo; por eso los ejercicios diarios son tan importantes, porque con estos se fortalecerán con paciencia nuestros músculos espirituales para caminar conforme a nuestra salvación, manifestándose así, el poder del Cristo, el testimonio de que vive en mí.
La falta de entrenamiento es producto de nuestra insensatez (falta de planificación), indisciplina (en contra del discipulado de Cristo), debilidad (doblegarse ante la tentación y los deleites), pereza (falta de sobriedad, perseverancia y constancia), desobediencia (negarse a sujetarse o someterse al Padre) o rebeldía (dar rienda suelta mi maldad), nos lleva a vidas espirituales depresivas, doble ánimo, inestables en nuestros caminos, tendientes a la incredulidad y los afanes del mundo, convirtiéndonos en presas fáciles para que el león rugiente nos devore, quién anda suelto buscando quién devorar por falta de entrenamiento.
Otro indicador que demuestra languidez espiritual (debilidad o enflaquecimiento) es la falta de entrenamiento por falta de voluntad para estar preparados para todo tiempo y/o situación, que puede venirnos en la tierra, porque creemos que por ser hijos de Dios es suficiente; Mateo 24:44 “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”.
¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO ESPIRITUAL?
Lucas 12:35-38 “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos”.
Muchos son los beneficios que trae consigo el entrenamiento espiritual; por ejemplo:
1.   Mejora nuestra relación y comunión con Dios, fluye la comunicación a través del Espíritu Santo; nos mantenemos firmes (ceñidos vuestros lomos); 1 Corintios 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”;
2.   Hay mayor calidad de vida espiritual, nos convencemos de justicia, juicio y pecado, obteniendo genuino arrepentimiento y disfrutando de lo glorioso de Dios; que solo es posible por acción del Espíritu Santo en nuestra vida (vuestras lámparas encendidas).
3.   Desarrollamos los dones concedidos, potencializamos las capacidades, habilidades y fortalezas espirituales (vosotros sed); y llegamos a ser más allá de lo que imaginamos.
4.   Equilibramos todos los aspectos del ser: alma, cuerpo y espíritu, entran en armonía perfecta con el Espíritu Santo, proporcionando un crecimiento continuo de nuestras vidas a través del aprendizaje estimulante del amor de Dios, que no deja de ser (Bienaventurados); 
5.   Nos proporciona el discernimiento para los problemas, nos ayuda a identificar los caminos adversos y oscuros (halle velando), es decir nos da mayor agudeza en la visión espiritual (la segunda vigilia), claridad y entendimiento de los misterios de Dios (la tercera vigilia);
6.   Permite conocer el plan de Dios para nuestra vida, nos convertimos en testimonio santo para los demás (hará que se sienten a la mesa).
7.   De acuerdo a los resultados obtenidos con Él, permite transformar los afanes, las dificultades o circunstancias en verdaderas oportunidades de crecimiento espiritual, aumenta la manifestación del poder de Dios en nosotros, fortaleciendo nuestra confianza en el Señor (vendrá a servirles).
8.   Mejora las relaciones con los hermanos, con el cuerpo de Cristo, somete nuestra vida exactamente a lo que quiere el Señor, aumentando el nivel de conciencia sobre lo que somos en Él, generando más oportunidades de conversión y mejor toma de decisiones basadas en lo que realmente importa (aguardan a que su señor regrese).
9.   Se crea la sinergia del cuerpo de Cristo extendiendo su cobertura a los demás, a la familia, a la comunidad, a todos los ministerios establecidos, servicios, enseñanzas, adoración, alabanza, convivencia, para santificación, con armonía deleitosa entre los hijos de Dios y nos hace aptos para ganar el mundo inconverso (si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos).
¿CÓMO DEBEMOS ENTRENAR?
El entrenamiento se acciona a través de la palabra, Lucas 11:28 “Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”; Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.
En la palabra se encuentra la forma, manera y estilo de entrenamiento que debemos asumir dependiendo del carácter y temperamento que posee cada quién, poniendo en movimiento la fe, siendo hacedores de sus mandamientos, estatutos y enseñanzas, hasta que las obras y los frutos hablen por si solos, notándose en el resplandeciente semblante y en un gozo sobrenatural a pesar de la aflicción, ya que el Cristo que vive en nosotros es manifiesto, llevándonos por caminos de conversión progresiva hasta alcanzar su estatura;
Nuestro temor y responsabilidad como siervo del Señor se hace evidente cuando entrenamos en la palabra, somos cuidadosos de no ser piedra de tropiezo para los demás.
Nuestra alma es entrenada por el Espíritu Santo (El coaching personal), que en conjunto con el cuerpo se someten a su poder, para santificar y endurecer el musculo espiritual (El corazón dispuesto) para transformar nuestras vidas.
¿CUÁL DEBE SER NUESTRO PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO?
Es necesario que para lograr el fortalecimiento y la transformación ejercitemos:
1.   LA ORACIÓN, en todo tiempo, dando gracias por todo. 1 Tesalonicenses 5:17-18 “Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”; Efesios 6:18 “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.
2.   LA ALABANZA, estando de continuo en mi boca. Salmo 34:1 “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca”; Salmo 150:6 “¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!”.
3.   LA ADORACIÓN, postrado en reverencia, con integridad de corazón. Salmo 95:6 “Vengan, postrémonos reverentes, doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor”; Salmo 145:1 “Te exaltaré, mi Dios y rey; por siempre bendeciré tu nombre”; Apocalipsis 19:10 “…adora a Dios. Pues el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.
4.   EL AYUNO, para liberación ante la impiedad y opresión. Isaías 58:6 “¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?”; Joel 2:12 “Ahora bien -afirma el Señor-, vuélvanse a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos”.
5.   LA VIGILIA, alerta de las maquinaciones del mal. Lucas 21:36 “Mas velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre”; 1 Pedro 5:8 “Sed sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda como león rugiente, buscando a quien devorar”.
6.   LA CONVERSIÓN con el firme propósito de no ser más oidores (ovejas obesas, infladas de palabra muerta, llenas de religiosidad o hipocresía, listas para el matadero), sino hacedores, varones listos para cumplir con la gran comisión, el servicio, la obra que nos encomendó el Señor Jesucristo, para su honor y gloria. Hechos 3:19 “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”; Marcos 1:15 “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”.
7.   EL TESTIMONIO de Cristo que vive en mí. Santiago 4:7 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”; Deuteronomio 6:17 “Debéis guardar diligentemente los mandamientos del Señor vuestro Dios, y sus testimonios y estatutos que te ha mandado”; Hechos 1:8 “pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”.
8.   EL CONOCIMIENTO de Dios en espíritu y verdad, con el alimento no adulterado de la palabra, la cual nos dará la revelación, el discernimiento, el entendimiento y la conversión suficiente para vencer. 2 Timoteo 3:16-17 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”; Filipenses 3:8 “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”.
9.   EL AMOR ÁGAPE, Nos congregamos por obediencia porque necesitamos permanecer pegados a la vid, no es un favor que hacemos a Dios, más bien Dios nos da el privilegio de ser parte del cuerpo. Juan 13:35 “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros”; Hebreos 10:25 “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos {unos a otros}, y mucho más al ver que el día se acerca”; 1 Juan 4:8 “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”.
REFLEXIÓN:
Entrenar espiritualmente en la carne, sin la presencia del Espíritu Santo, es perder el tiempo, es un trabajo vano, solo traerá religiosidad y corrupción a nuestro espíritu. Si decimos amar a Dios y no entrenamos el amor a nuestro prójimo hacemos mentiroso a Cristo.
Pero si nos ejercitamos y procuramos su salvación, el crecimiento de la fe, en Espíritu y verdad, nos pondrá en lo más alto del pódium, nos permitirá permanecer sentados juntamente con Él en su trono (ya es un hecho) y veremos su gloria, las verdaderas manifestaciones del Señor en nuestras vidas, porque nuestros frutos dirán de qué estamos hechos.
Salmo 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican (entrenan); Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda”;
No olvidemos que para pelear la buena batalla debo estar preparado, para lo cual el Espíritu Santo es mi entrenador personal, para mantenerme en forma y no sucumbir.
2 Timoteo 4:7 dice: “He peleado la buena batalla (Con el Espíritu Santo), he acabado la carrera (Me he esforzado), he guardado la fe (He vencido)”;
Oremos para que la luz de Cristo sea nuestro tesoro y nuestros corazones tengan la fortaleza de pasar cualquier prueba que se presente, porque si hicimos el buen entrenamiento, Él nos mantiene firmes y más que vencedores.
Apocalipsis 3:21 “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono (Corona de vida), así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Amén

viernes, 18 de octubre de 2019

PREPARADOS PARA LA BODA




Hay un momento inevitable en nuestras vidas que casi nadie quiere que llegue y por la cual todos o casi todos vamos a pasar, cuando así lo decida Dios, la muerte terrenal. La mayoría tienen mucho miedo a este momento, abandonar este tabernáculo temporal no es una opción, porque no saben con que se van a encontrar, no importa si es cristiano o no, muchos dicen creer de los dientes para fuera; sin embargo, existen excepciones; hay personas de fe, varones de Dios, que tienen una paz que sobre pasa todo entendimiento, porque en vida se prepararon para encontrarse con el Señor, aunque sabían qué situaciones tan duras como estas se podían presentar en el camino. Tuve el honor de conocer a un hermano en Cristo, que fue testimonio vivo de lo que es tener la confianza en el Señor, a pesar de la prueba de muerte por la cual vivió, un cáncer de estómago que lo acabó en 3 meses, dicha enfermedad la enfrentó con gozo, valentía y gallardía, aceptando la voluntad del Padre, porque él estaba seguro del Señor y su confianza reposaba sobre el omnipotente. Él estaba preparado para las bodas del Cordero, para ese momento sublime, y doy la gloria a Dios por lo que fue mi hermano en vida y donde se encuentra en este momento.

La palabra dice en Apocalipsis 19:7-8: “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”; estos versículos me ponen a meditar profundamente sobre mí preparación para la boda o la venida del Señor, si me ejercité espiritualmente para estar a la estatura del Cristo; Él dice en su palabra que me ha concedido, por su gracia, que me vista de lino fino, me vista de acciones de justicia, obras dignas de arrepentimiento, de santidad que le agrada, ahora me toca a mí honrar ese honor, esforzarme para glorificarlo con mi testimonio.

El Lino Fino son las acciones justas, pero ¿cuáles acciones? Para muchos, independientemente de la forma de pensar, creer o actuar, sus acciones son justas y piensan que vienen de parte de “Dios”, la pregunta sería ¿cuál dios?, porque si hacemos una evaluación sincera, realmente nos damos cuenta que han sido forjadas en la carne, en los pensamientos del hombre; para ejemplo tomaremos un botón: Pablo, ante de ser lo que fue en Cristo, primero persiguió a la iglesia de Dios por sus convicciones religiosas, porque él pensaba que era lo correcto, lo justo, consideraba a los cristianos pecadores, una secta que iba en contra la ley; él no entendía porque se dejaban apedrear hasta morir con gozo como lo hizo Esteban, hasta que un día se le reveló que este hombre santo, se había vestido de lino fino, limpio y resplandeciente, por eso vio los cielos abiertos el día de su muerte, preparado para las bodas del Cordero.

¿CUÁLES SON LAS ACCIONES QUE SE NOS HAN CONCEDIDO?

Hablar de acciones justas, es un tema espinoso para quién está en la carne, sobre todo porque no hay justo ni uno solo, dice la palabra; sin embargo, para el espiritual, quién está metido realmente con el Espíritu Santo, ¡no!; ya que esto no es de palabra sino de acción, un hijo sujeto al Señor, será capaz de discernir con claridad, transparencia y verdad lo que el Espíritu quiere enseñar, a través de las santas escrituras:

1.    Acciones de Lino Fino: Son las acciones delicadas, sabias, selectas, de gran pureza, dónde se ha desarrollado el fruto del Espíritu en nosotros, son de buena calidad porque el testimonio así lo confirma, de poco espesor religioso o grosor en la carne, es haber sido molido y probado en el espíritu para sacar las impurezas, porque si somos molidos y no hay cambio, nuestra naturaleza es impura. Estar vestido de Lino Fino es recibir y entregar el amor ágape, la amabilidad, la atención al prójimo, la hospitalidad, las acciones sublimes a la obra, es presentar un corazón contrito y humillado hacia el Señor, es someterse a su voluntad, sujetarse a la palabra sin vacilación, con sagacidad a hacer lo bueno, con discernimiento para desechar lo malo y apartarse. Éxodo 25:17 “Y harás un propiciatorio de oro fino…”; Éxodo 30:36 “Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísima”; Deuteronomio 33:15 “Con el fruto más fino de los montes antiguos, Con la abundancia de los collados eternos”; Proverbios 3:14 “Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus frutos más que el oro fino”; Santiago 3:17 “Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía”; Salmos 12:6 “Las palabras del SEÑOR son palabras puras, plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada”; Salmos 119:140 “Es muy pura tu palabra, y tu siervo la ama”.

2.    Acciones de Lino limpio: Son las acciones dignas de arrepentimiento, emblanquecidas por el poder del Espíritu Santo, por eso no tienen contaminación, manchas, inmundicia o suciedad, son lavadas por la sangre del Cordero; el hijo de Dios procura la pulcritud, apartándose del pecado, el mal o la tentación, y de manera cuidadosa, evita mezclarse con otras cosas, especialmente con las impurezas del mundo, la altivez o la religiosidad; no tiene trampas ni engaños, no maquina mentira en su corazón, es un obrero sin desperdicio, libre de ataduras o culpas. Estas acciones traen consigo un peso espiritual precioso, una corona de vida, honra, alabanza y adoración, vestidura de noble y autoridad. Salmo 73:1 “Ciertamente es bueno Dios para con Israel, Para con los limpios de corazón”; Proverbios 15:26 “Abominación son a Jehová los pensamientos del malo; Mas las expresiones de los limpios son limpias”; Proverbios 16:2 “Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus”; Hechos 11:8-9 “Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común”; Daniel 12:10 “Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados...”; Isaías 1:18 “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”; 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad”; Isaías 1:16 “¡Lávense, límpiense! ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas! ¡Dejen de hacer el mal!”; Salmos 51:10 “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”; Hebreos 12:29 “porque nuestro Dios es fuego consumidor”.

3.    Acciones de Lino resplandeciente: Son las acciones radiantes, relucientes, es decir, que despide los rayos de luz del Cristo que vive en nosotros, son el reflejo de su amor y misericordia. Destaca y sobresale la perfección y grandeza de Dios, es mostrar su gloria a través de nuestro testimonio. Se manifiesta públicamente en nuestro semblante, en el gozo de corazón, en la satisfacción de saberse hijo de Dios, a pesar de adversidad; el mal y el pecado son desechados, no soportan estar ante su presencia. Éxodo 34:30 “Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él”; Lucas 9:29 “Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente”; Hechos 10:30 “Entonces Cornelio dijo: hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente”; Apocalipsis 22:1 “Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero”; Apocalipsis 22:16 “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”; Mateo 8:31-32 “y los demonios le rogaban, diciendo: Si vas a echarnos fuera, mándanos a la piara de cerdos. Entonces Él les dijo: ¡Id! Y ellos salieron y entraron en los cerdos; y he aquí que la piara entera se precipitó por un despeñadero al mar, y perecieron en las aguas”.

REFLEXIÓN:

La única forma que el Señor nos conceda la oportunidad de vestirnos de justicia (de Lino Fino) para entrar a las bodas del cordero e ingresar al tabernáculo eterno, es estando preparados; los discípulos de Cristo, que recibieron la palabra del mismísimo Señor por más de 3 años, fueron limpios y gozaron de su presencia, pero no se habían vestido de Lino Fino ni estuvieron preparados hasta que vieron al Cristo vivo; uno se perdió, otro lo negó y los demás se escondieron cuando llegó la prueba; Juan 15:3 “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”; Solo cuando se nos revele que es estar limpio en Cristo y decidamos vestirnos de Lino de Conversión, disponiendo nuestro corazón a hacer lo que el Señor nos ha mandado, es que estaremos listos para resplandecer. La luz del Cristo brillará en nosotros hasta el día que comparezcamos ante el Señor, quién con juicio justo, declarará que somos de Cristo, fuimos la luz del mundo, el sacerdocio santo y nos invitará a permanecer en su presencia. Amén…

jueves, 3 de octubre de 2019

AUTORIDAD PERDIDA



Hay una advertencia que aparece en la palabra de Dios que muchas veces leemos pero lo dejamos pasar por debajo de la mesa, dice que en los postreros días habrá tiempos peligrosos, donde el hombre, producto de la carne, el mundo y el mal, se dejará dominar por la desobediencia, el ego, la vanagloria, la soberbia, lo malo, la inmoderación, la mentira, la crueldad, la traición, las tentaciones, etc.

Todo esto porque no se nos ha revelado el temor a Dios o, peor aun, nos negamos a reconocer la autoridad del Padre por nuestra rebeldía, lo que trae como consecuencia que nos transformemos en personas amadoras de nosotros mismos, deshonrosos para con nuestros padres, sin amor ni afecto natural, implacables en el juicio, sin misericordia con el prójimo, aparentando piedad pero negándonos a someternos eficazmente al Señor, por falta de arrepentimiento y conversión. 

2 Timoteo 3:2-5 “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella;…”; Malaquías 1:6 “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿Dónde está mi honra? y si soy señor, ¿Dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros,…”.

El libro de Romanos 13:1-3 dice “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella”; a estos versículos se les ha dado múltiples connotaciones, por sabios, religiosos, políticos, líderes, etc., sin embargo vamos a desmenuzarlo con ayuda del Espíritu Santo para tratar de entender un poco de cuando se pierde la autoridad de Cristo.

¿CUÁNDO PERDEMOS LA AUTORIDAD?

Hay muchas razones por las cuales se pierde la autoridad, pero nuestro enfoque se hará en base a lo que dice la palabra, especialmente en Romanos, sustentados con la misma palabra en otros pasajes:

1.    “Sométase TODA PERSONA a las autoridades superiores”; cuando se habla de que toda persona se someta a la autoridades superiores, se nos ha enseñado que debemos someternos a los policías, a los militares, a los gobernantes, a los padres, a los sacerdotes (pastores), etc., pero principalmente y sobre todas las cosas al Señor, ya que Él no conoció el pecado estando en la tierra porque santa es su esencia. Por eso, su llamado es hacernos santos como Él es santo; cuando no nos mantenemos en santidad toda autoridad se pierde, la manifestación del pecado evidencia a quién nosotros tributamos espiritualmente; un ejemplo sencillo se aprecia cuando un policía de tránsito pierde la autoridad por extorsión (pecado), lo correcto es colocar una multa (la disciplina) por cualquier violación o irregularidad cometida en una infracción, sin embargo el uniformado pasa por alto tal transgresión, siempre y cuando el afectado pague por ese hecho, tributando al mal; muchos caen pensando que evitarán un problema siendo un error, porque entramos en impureza de espíritu y cosa aborrecible al Señor que es bueno y justo; Colosenses 3:5 “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;”; Es evidente que se preserva la investidura de la autoridad (como hijo de Dios), la cual pocos respetan, sin embargo por todo daremos cuenta al mismísimo Dios, porque Él es quien nos coloca en autoridad para se cumpla la ley (palabra). Juan 19:11 “Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene”; 1 Samuel 13:13 “Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre”; Ezequiel 34:2  “…Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?”; Ezequiel 34:10-11 “Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida. Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré”.

2.    “NO HAY autoridad sino de parte de Dios”; Adán tuvo la autoridad al ser señor de todo ser viviente sobre la tierra inclusive de Satanás hecho serpiente, sin embargo la perdió por no ejércela cuando le tocaba; como hijos de Dios perdemos la autoridad de Cristo cuando nos comportamos como varones sin firmeza de espíritu y desobedientes, abdicando a la autoridad que el Señor me ha concedido en la cruz, entregándosela nuevamente al mal cuando, producto de mi concupiscencia, accedo al pecado por su incitación. Génesis 1:26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”; Génesis 3:17 “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa…”; Juan 8:44 “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer…”; Juan 12:31 “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera”.

3.   “De modo que quien SE OPONE a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste”; Se pierde la autoridad cuando nos oponemos o resistimos a la autoridad de Dios, perdemos la mirada de Cristo, no nos sometemos a la voluntad del Padre, por falta de revelación o conversión; Mateo 16:23 “Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”; Jesús sometió su carne, su humanidad a la autoridad del Padre en el monte de Getsemaní; Lucas 22:42 “diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

4.   “Los que resisten, ACARREAN CONDENACIÓN para sí mismos”; Al tener actitud rebeldes hacia el Señor, siguiendo caminos extraños, acarreamos condenación para nuestras vidas, perdiendo la autoridad; es verdad que Dios es misericordioso pero también es justo, no alcahuete del pecado, por eso recibiremos la paga correcta dependiendo de cómo nos presentemos ante Él, porque sólo Él pesa nuestros espíritus y no lo podemos engañar. Efesios 2:1-3 “…cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”; Proverbios 16:2 “Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus”; Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte…”.

5.    “Porque los magistrados NO ESTÁN PARA INFUNDIR TEMOR al que hace el bien, sino al malo”; Se pierde la autoridad cuando queremos administrar la justicia desde nuestra propia humanidad infundiendo temor a través de la carne, del mundo o el mal por falta de conversión; por ejemplo Satanás siendo el príncipe de este mundo, trató de condenar a Jesús a muerte, sabiendo que era inocente y Santo, pensó que siendo Cristo hombre había perdido su autoridad, y se equivocó; Satanás perdió su autoridad obtenida con astucia, cuando Jesucristo subió a la cruz y murió, manifestándose la autoridad y justicia de Dios al resucitar y presentarse ante todos como Señor de toda potestad. 1 Corintios 15:55-56 “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley”; 2 Timoteo 2:11 “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él”; Filipenses 1:21 “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”; Ezequiel 18:32 “Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis”; Mateo 28:18 “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.

6.    “¿Quieres, pues, no temer la autoridad? HAZ LO BUENO, y tendrás alabanza de ella”; Si se quiere mantener la autoridad de Cristo, hay que arrepentirse y apartase del pecado, temer al Señor, para que seamos alabados por nuestras acciones, que nuestro testimonio sea lo bueno, lo justo, lo honesto, lo verdadero, lo puro de la esencia de Dios, lo de buen nombre, que sea nuestro pensamiento y acción en todo tiempo la de Cristo, y que esto se convierta en un verdadero estilo de vida, no en palabras ni letra muerta. Filipenses 4:8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”; Santiago 1:22 “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”; Hebreos 5:12 “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”.

REFLEXIÓN:

Quién tiene autoridad familiar, terrenal o espiritual, y no se somete o sujeta a la autoridad de Dios, está cometiendo un principio satánico; es como un ángel caído, que en vez de alabar al Señor está escuchando la voz del mal, que lo tienta a satisfacer sus deseos y deleites trayendo condenación para sí mismo. La autoridad es de Dios, quién pierde la autoridad, pierde a Dios, como Adán; quizás podamos, terrenalmente, mantener una potestad sobre ciertas cosas, como la mantuvo Saúl hasta el día de su muerte, pero ante los ojos de Dios ya estaba muerto, por su rebeldía y desobediencia. Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes, dice la palabra, quién ejerza la autoridad dada por Dios, debe someterse irreprensiblemente a Cristo, al control del Espíritu Santo, sin justificaciones y con mucha humildad para recibir de su gracia, que su testimonio hable por sí solo, que su fruto sea del Espíritu, debe ser testigo fiel ante Dios y los hombres, haciendo obras dignas de arrepentimiento, santidad y conversión, de lo contrario caerá en el descrédito y en los lazos del diablo; 1 Timoteo 3:7 “También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo”.

Oración: Señor perdóname porque reconozco que hay veces que he perdido la autoridad de Cristo que vive en mí, reconozco que no me he querido someter al Espíritu Santo y muchos menos a las autoridades terrenales; también reconozco que he sido juez porque he juzgado los pecados de otros, siendo tú el único que lo puede hacer; toda autoridad que viene de ti, a ti se somete y sujeta; mi carne, mi humanidad me hace fallar y caer, y no quiero declinar entregándole la autoridad que tú me diste al mal; siento que cuando me enojo, grito, regaño y señalo estoy abdicando ante el mal, perdóname; perdóname si me he resistido a tu palabra, si no he amado como tú me has amado, no quiero ser juez, ni quiero condenar a nadie porque no soy digno ni siquiera de desatarte el calzado, por eso te entrego mi corazón, quiero pensar todo lo bueno, lo honesto, lo justo, lo puro, lo amable, lo santo; Padre de los cielos si has encontrado una virtud en mí, perdóname porque no la he sometido a ti correctamente. Bendito seas mi Señor, Gracias porque me das tiempo para arrepentirme, postrarme con un corazón contristo y humillado ante ti y recibir de tu perdón. Si he dañado a mi prójimo, perdóname, si he pecado en contra tuya y contra mis hermanos, perdóname; ya no quiero ser igual, quiero ser una nueva criatura; arrepentido estoy, guárdame de hacer el mal, justificar mis falencias; quiero entregar todo en tus manos, para que obres con tu acción poderosa. Te amo mi Señor Jesucristo. Amén

jueves, 12 de septiembre de 2019

ACERCÁNDOME AL HOSPITAL



Hay un hábito muy marcado en todas las personas, de auto medicarse, de efectuar curas, remedios caseros, etc., con tal de no asistir al hospital, muchas veces estos esfuerzos lo que hacen es complicar aún más su condición de salud y pueden llegar inclusive a la muerte. Un hospital es el lugar calificado, en el que se prestan y desarrollan ciertos tipos de servicios vinculados a la salud que por lo general están relacionados con el cuerpo y la mente. Sin embargo, en los hijos de Dios existen enfermedades del alma, cuerpo y espíritu, que son tratados por el mismo Señor para reestablecer la salud integral de aquellos que se acercan a Cristo; por eso la disposición con corazón limpio y puro, la fe y la conversión son tan importantes para estos casos; El Señor Jesús dijo: Marcos 2:17 “…Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”; quién crea que no necesita ser sanado, que su condición espiritual está bien, posiblemente se haya vuelto insensible a Dios, tenga una enfermedad de espíritu que le dificulte ver, oír o caminar correctamente y necesariamente deba ser tratada en el Hospital de Dios, en la cual el gerente General es el Señor Jesucristo; Mateo 15:30 “Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó”; Mateo 13:15 “porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible y con dificultad oyen con sus oídos; y sus ojos han cerrado, no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane”.

SERVICIOS PRINCIPALES.
Servicio de emergencia. Es el primer servicio donde llegan muchos hijos de Dios para recibir los primeros auxilios, ser atendidos con oración eficaz de intercesión y fe. Santiago 5:14-16 “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”.
Servicio de Oftalmología. Es el donde se nos quita el velo y la ceguera espiritual a través del lavamiento con la palabra y el Espíritu Santo. Marcos 10:51 “Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista”; Juan 9:6-7 “Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo”.
Servicio de otorrinolaringología. Es donde se trata la sordera espiritual, eliminando los filtros de maldad e impiedad que no nos dejan recibir la palabra correctamente rompiendo las ligaduras que tenemos con las falsas doctrinas o fabulas terrenales que impiden que hablemos bien. Marcos 7:32-35 “Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima. Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien”; 2 Timoteo 3:16 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”.
Servicio de Traumatología. Cuando andamos cojos, desviándonos del camino, el Señor endereza mis pies, asimismo cuando andamos paralizados o con las manos caídas, nos hace andar y levantar las manos como acto de alabanza y adoración. Hebreos 12:12-14 “Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”.
Servicio de Psicología. El Señor examina mis pensamientos, verifica si están llenos de Él o por el contrario están llenos de incredulidad, perversión, ocultismo, engaño o maldad. Salmo 139:23 “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos”; 1 Reyes 18:21 “Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra”; Salmo 10:4 “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos”; Salmo 56:5 “Todos los días ellos pervierten mi causa; Contra mí son todos sus pensamientos para mal”.
Servicio de Pediatría. En este servicio, se atiende a los bebés espirituales, dándoles la leche pura de la palabra, sin adulteraciones, ni manipulaciones, edificándolos sobre la roca que es Cristo. 1 Pedro 2:2 “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación”; Mateo 18:6 “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar”.
Servicio de Hospitalización u observación. Es un servicio que trata de poner bajo observación, a algunos hijos de Dios, que conociendo la palabra de Dios viven sembrando cosas que no agradan al Señor, porque se niegan a morir a ellos mismos, cayendo en profundos errores y pecados, por falta de limpieza. Mateo 23:26 “¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio”; Gálatas 6:7 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.

SERVICIOS ESPECIALIZADOS.
Servicio de Dermatología. Es un servicio donde se limpia las inmundicias que tenemos producto de nuestro pecado, el Señor actúa de manera sobrenatural para quitar la afrenta o reprobación. Lucas 5:12-13 “Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Entonces, extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él”.
Servicio de Psiquiatría. Son hermanos que han sido atrapados en los lazos del enemigo con locura, su falta de conversión los hace ver cosas que no son, sufren síndrome de terquedad, persecución, producto de pecado voluntario que los lleva a caminos de perdición; Eclesiastés 10:1 “Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable”; 1 Corintios 1:18 “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”; Salmo 139:7 “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”; 2 Pedro 2:16 “y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta”.
Servicio de Cardiología. Es el lugar donde nos ayudan a guardar nuestro corazón, manteniendo una actitud santa y agradable delante del Señor, evitando engrosamiento ni obstrucciones por codicia, celos amargos, contención, mala conciencia. Proverbios 4:23 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”; Hebreos 4:12 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”; Hechos 28:26 “…Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado…”, Hechos 28:27 “…Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane”; Santiago 3:14 “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad”; 2 Pedro 2:14 “Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición”; Hebreos 10:22 “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”.
Servicio de Gastroenterología. Es un servicio que trata con delicadeza la idolatría a dioses, tales como el dios vientre, evitando así la vergüenza y lo terrenal. Filipenses 3:18-19 “Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal”.
Servicio de Fertilidad. Es un servicio que busca eliminar la maldad en nuestra vidas para evitar la esterilidad del fruto del Espíritu Santo; Salmo 107:34 “La tierra fructífera en estéril, Por la maldad de los que la habitan”; Juan 1:12-13 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”; Hebreos 11:11 “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido”.
Servicio de Oncología. Atiende a los hermanos que les ha surgido un carcoma que desgasta su vida, sin crecimiento en Espíritu, producto de la altivez de espíritu, envidia, rencor, cizaña, etc.; Job 13:28Siendo el hombre como carcoma que se va gastando, como vestido que se come de polilla”; Proverbios 12:4 “La mujer virtuosa es corona de su marido; más la mala, como carcoma en sus huesos”; Proverbios 14:30 “El corazón apacible es vida de la carne; más la envidia, es carcoma de los huesos”.
Servicio de cirugía. Es un servicio que busca, con un bisturí y láser, hacer los cortes más profundos y sublimes para desechar la mentira, la soberbia, la maldad, la avaricia, la lascivia, adulterios, fornicaciones, homicidios, la insensatez; Marcos 9:47 “Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno”; Colosenses 3:9 “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”; Marcos 7:21-23 “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre”.
Servicio de cuidados intensivos. Es un servicio de intercesión de todo el cuerpo de Cristo, donde el Señor actúa de manera sobrenatural, en aquello que el hombre da por perdido. Marcos 5:22-23 “Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá”; Marcos 5:41-42 “Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. Y luego la niña se levantó y andaba…”.
Servicio de trasplante. En este servicio el Señor nos corta, poda e injerta al árbol de la vid, para ser trasplantado al lado del río de agua viva, donde hay profundidad y crecimiento de las raíces, trayendo bendición para su vida. Romanos 11:22-24 “… pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?”; Jeremías 17:8 “Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”.

¿QUE DICE EL SEÑOR DE LA MALA PRAXIS?
Como en todo hospital, producto del pecado del hombre, muchas veces se puede efectuar mala praxis por parte de las autoridades delegadas a los más débiles, sordos, ciegos, cojos, a los de doble ánimo, confundidos, a los almáticos, etc. siendo piedra de tropiezo para muchos; sin embargo, el Señor en su infinita misericordia da la oportunidad de ser restituidos a través del amor, arrepentimiento y el perdón. El Señor nos exhorta a cuidarnos y no pecar más, a cambiar de actitud, es nuestra decisión, porque por todo daremos cuenta; y cualquier obra o mala praxis quedará anotada en los libros (o registros médicos), conjunto con el libro de la vida, a menos que nos pongamos a cuenta con el Director general del Hospital para que nos redima; Mateo 12:36 “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio”; Levítico 19:14 “No maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás temor de tu Dios; yo soy el Señor”; Deuteronomio 27:18 “Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dirá todo el pueblo: Amén”; Hebreos 10:26 “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados”. Apocalipsis 20:12 “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”; Isaías 1:18 “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.

REFLEXIÓN:
Es necesario que toda persona que quiera ser sanada en profundidad se acerque al Hospital de Dios, se vuelva en pos de Él, guarde su palabra, se disponga para que sea atendido por el mejor staff de médicos Padre, Hijo y Espíritu Santo, recibiendo la medicina, la cura, la dosis exacta, el refrigerio justo que necesita nuestra alma, cuerpo y espíritu para sean restaurados, fortalecidos, restituidos, renovados, recuperados y después ser insertados al cuerpo del hospital como servidores, para ir cumplir la gran comisión, haciendo discípulos de Cristo, sanando a nuevos enfermos que lleguen, limpiando a otros leprosos, resucitando a los muertos del mundo, echando y reprendiendo fuera a demonios, etc, porque en este maravilloso hospital los que fueron pacientes, se convierten en doctores, enfermeros, camilleros, vigilantes, empleados u obreros, dentro o fuera del mismo hospital, solo para dar honor y gloria al Señor; sin olvidar que, todo nuevo enfermo sanado se convierte en una corona de vida, para todo el cuerpo o planta del hospital. Nehemías 1:9 “pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre”; Proverbios 3:8 “Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos”; Lucas 7:22 “Y respondiendo Él, les dijo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados {y a} los pobres se les anuncia el evangelio”; Lucas 9:2 “Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos”; Mateo 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”; Mateo 10:8 “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia”. Amén…

sábado, 7 de septiembre de 2019

EL ECO DEL ESPÍRITU



El Señor es perfecto en todo, hace apenas un año que celebrábamos el YOM KIPPUR, que es la fiesta del perdón en la iglesia, y no entendía el ¿Por qué?, recuerdo que el Señor decía a través del Predicador que el perdón era “estar libres de la condición de pecado para tener paz, gozo, experimentar la misericordia y el amor de Dios” y que era despojarse de toda carga, es decir, “habernos quitado una fuerte deuda cargosa, lo cual nos producía insomnio y ahora un profundo alivio y alegría”, para ello necesariamente debía ocurrir una conversión genuina en esta área del perdón, porque sin perdón no habrá presencia del Señor, Hechos 3:19 “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio (tiempos del perdón)”; es importante entender que todo comienza con el amor; sin amor es imposible agradar a Dios, por eso está de primero entre las nueve características del fruto del Espíritu Santo.

Un año más a pasado y estamos entrando a nuestro noveno aniversario; es el año de probar de que material estamos hechos y sobre quien estamos edificados, como lo dice 1 Corintios 3:12-13 “Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará”; entonces queda de parte de nosotros evaluar, convertir y orientar (ECO) nuestras vidas espirituales, hacernos eco de lo que le Señor quiere para nosotros como parte del plan perfecto que ha diseñado para esta Iglesia, el cuerpo del Cristo: La Iglesia del Señor, Misión Internacional.

Son nueve las áreas que forman el fruto del Espíritu Santo, así como la iglesia es una sola y posee muchos miembros, cada miembro de este maravilloso fruto debe hacerse eco en mi vida:

A QUÉ LE ESTOY HACIENDO ECO:

1.   Al Amor. Amar no es un sentimiento, ni una emoción; es la acción del Espíritu en mí, es el verbo hecho carne, es dar sin recibir nada a cambio, ya que el amor todo lo sufre, es estar convencido que no estoy buscando lo mío, no hacer nada indebido, no se irrita, no guarda rencor, en él no hay envidia ni envanecimiento, es tener la revelación de la justicia y la verdad de Dios; porque el amor todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta; el amor no deja de ser. Quién no se hace eco del amor, se ha perdido o se le ha extraviado en su iniquidad, se ha perdido o extraviado de Dios. Porque Dios es Amor.

2. Al Gozo. 1 Pedro 4:13 dice que “…gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría”; un hijo de Dios debe hacerse eco de los padecimientos como parte del cuerpo de Cristo; orar, rogar, sufrir, llorar, discipular, batallar, vencer, preocuparnos, entristecernos, alegrarnos, etc. con decoro, manteniendo el gozo y el orden del Señor que es parte de este proceso, debiendo esforzarnos a entrar en sintonía con el Espíritu Santo; 1 Corintios 12:24-25 “Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros”.

3.   A la Paz. Esto no es una opción, es un mandato de Dios; somos eco de la paz, porque a paz fuimos llamados, o somos hijos de guerra, rebeldes que nos negamos a morir a nuestro ego, desbocando nuestra maldad; 1 Pedro 3:11 “Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala”; Hebreos 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. Romanos 12:18 “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”. El Señor nos exhorta y manda a buscar la paz, apacentar a las ovejas, apartándonos del mal, siguiendo caminos de santidad, nos quiere llevar a delicados pastos, aguas de reposo, para hacer descansar nuestras almas, es una decisión que definirá lo que recibiré de Dios; Isaías 40:11 “Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, y en su seno llevará; guiará con cuidado a las recién paridas”.

4.   A la Paciencia. Ser eco de la paciencia del Señor, es revestirse del discernimiento santo como hijos escogidos de Dios, de lo contrario seremos hijos bastardos, insensatos que traen beligerancia, provocación, violencia, ofensa y soberbia a nuestras vidas; Colosenses 3:12 “Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia”; Proverbios 14:19 “El que es paciente muestra gran discernimiento; el que es agresivo muestra mucha insensatez”.

5.   A la Benignidad. Al hacernos eco de la benignidad de Dios deseamos, con corazones puros y limpios, lo bueno de su esencia, la leche no adulterada de la palabra, disponiendo nuestro oído para crecer espiritualmente para salvación; desechando toda falsa doctrina, fabulas artificiosas que nos apartan de la verdad. 1 Pedro 2:2-3 “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor”; 2 Timoteo 4:3-4 “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.

6.   A la Bondad. La bondad es en sí un eco, se manifiesta en un hijo de Dios en todo momento, especialmente a través de la compasión, justicia y obediencia, con un corazón lleno de perdón; Efesios 4:32 “Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”; Salmo 145:17 “El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras”; Filipenses 4:5 “Vuestra bondad sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca”.

7.   En la Fe. Nos hacemos eco del Señor cuando hemos aprendido a vivir por fe y no por lo que vemos, empezamos a llamar las cosas que no son como si fueran y vemos su gloria; 2 Corintios 5:7 “Vivimos por fe, no por vista”; Romanos 4:17 “…Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen”.

8.   A la Mansedumbre. Esta área es un verdadero desafío para un hijo de Dios, porque hacerse eco de la mansedumbre, por lo general, demuestra disposición hacia la sabiduría, entendimiento, humildad, tolerancia, paciencia, buena conducta y amor entrañable pero con hechos palpables, con obras dignas de arrepentimiento, para así poder hallar descanso a un alma perturbada o corrupta por el mundo, muriendo al viejo hombre. Mateo 11:29 “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas”; Efesios 4:2 “Y que sean humildes y mansos, y tolerantes y pacientes unos con otros, en amor”; Santiago 3:13 “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que muestre por su buena conducta sus obras en mansedumbre de sabiduría”.

9.   A la Templanza. Ser eco del dominio propio es una tarea titánica, sin la presencia del Espíritu Santo; la templanza es la capacidad que tiene un hijo de Dios de apartarse del mal, de negarse a sí mismo, de morir a la carne, a los deleites y pensamientos oscuros, es dar paso a la santidad; es aprender a confiar en el Señor y desechar el temor. 2 Timoteo 1:7 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”; Proverbios 4:17 “No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal”.

REFLEXIÓN.

Evaluarnos a cada instante de nuestras vidas, convertirnos renunciando a lo que más anhelamos y deseamos y que nos aparta de su presencia por amor a Cristo es el comienzo, sin embargo sino orientamos nuestras acciones, enderezamos nuestros pasos al Señor nada podemos hacer; esto no es fácil en la carne; no se quiere decir que debe andar en el Espíritu, para no pecar de petulante, sin embargo, el Señor conoce nuestros corazones, podemos pedirle al Padre que nos ayude a hacernos eco de su gloria; que se vea en mi su fruto, que sea yo testigo fiel del Cristo que vive en mí, pedir que nos ayude a arrepentirnos de corazón, disponiéndonos, ya eso es un gran avance al camino de perfección; anhelar y luchar con el Espíritu para obtener la corona de incorrupción y santidad, garantiza la victoria, porque el que esté firme vele de no caer; dar el paso de conversión día, tras día es para valientes, es impedir el paso al pecado, no es alcahuetearme, Dios conoce todo, hasta las intenciones del corazón y Él pesará nuestros espíritus y dirá si estamos aprobados para ingresar al Reino de los cielos. Mateo 12:33 “O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol”; Mateo 3:8 “Haced, pues, frutos (Espirituales) dignos de arrepentimiento”; 1 Corintios 9:15 “Todo aquel que lucha (En la carne), de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros (los que luchamos en el Espíritu), una incorruptible”; 2 Juan 1:8 “Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto (del Espíritu) de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo”; Hechos 3:19 “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”.

Oremos: Padre de los cielos, reconozco que no me estoy haciendo eco de tu Espíritu, hay muchas áreas de mi vida que me negado a convertir: la ira, el critica, la injusticia, etc., quiero que tu Espíritu tome el control real de mi vida, para no seguir contristándolo; mi necedad, desobediencia, rebelde conducta impide que tenga una relación íntima contigo, y después vivo padeciendo por tu palabra, porque ando viviendo en mi antigua manera de vivir, mi semblante se transfigura en tinieblas, mis entrañas se ensorbencen y cargan hasta que siento que pierdo tu paz, perdóname Señor, no soy digno de llamarme hijo tuyo. Que torpe he sido, mi terquedad balaamica ha sido tal, que ya los asnos casi hablan; te pido que cambies mi corazón endurecido por uno sensible a ti. Ya está bueno de padecer por culpa de mi pecado y como el hijo pródigo vengo a ti, para que limpies mi vida, me ponga otros vestidos, lo único que pido es someterme a tu voluntad; estar preparado para tu pronta llegada, quiero que veas en mí el hijo manifiesto, el Cristo vivo y que tu amor sea testimonio para edificación de los más débiles. Te amo Padre Santo, siempre me esforzaré en agradarte y ser ofrenda grata para honor y honra tuya, guárdame y mantenme firme en la debilidad y fortalece también a mis hermanos, que como cuerpo de Cristo somos uno solo. Te amo Jesucristo. Amén…