sábado, 2 de marzo de 2019

¡AGUAS!



Allá a finales de los años ochenta, específicamente entre 1987 y 1988, un día sábado muy temprano, a la luz del alba, se disponían los cadetes de 2do año, recién ascendidos, a efectuar sus ejercicios de boga en la rada del puerto la Guaira, en embarcaciones tipo balleneras dispuestas para la enseñanza marinera; todos los esforzados cadetes pertenecían a la primera compañía de la otrora Escuela Naval de Venezuela. Su uniforme de boga era: una franela blanca, cuello en “V”; un pantalón blanco con raya azul a los costados, de tela drill ceñido con una correa blanca y hebilla impecable; zapatos de goma blancos (tenis suela dura, nada ortopédicos) denominados “los quiero bañarme”, en honor a un afamado superior infante de marina que le gustaban esos tenis para trotar; la gorra de marinero blanca impecable y un salvavidas anaranjado tipo chaleco.
Para iniciar la maniobra, primero un adoctrinamiento largo y tendido, largo por las palabras que salían de la boca del oficial al mando y tendido por la posición horizontal que tenían los cadetes al subir y bajar en las flexiones de brazos. Luego de bogar en el canal balizado por horas, bajo un sol inclemente, sin hidratación, ni descanso al mando del Teniente de Fragata Puche Figueredo quien usaba un megáfono para dirigir sincronizadamente las acciones, se escucha de repente una voz de mando firme que exclamaba: ¡AGUAS!, y todos los enérgicos cadetes se lanzaron por la borda sin pensarlo, babor o estribor, la más cercana no importaba cual, con remos, cartera y todo lo que cargaban encima.
Experiencia que dejó una huella, con tinta indeleble en la bitácora de mi vida, porque a pesar de mi torpeza como novel marino, “lacio” de por sí, la obediencia y el valor impreso en mi ADN con sangre, sudor y lágrimas en la cubierta principal de nuestra amada Escuela, fue lo que nos motivó a realizarlo como un acto reflejo sin temor a las consecuencias, porque para eso nos estábamos formando, para dar la vida si era necesario.
Una vez el Señor Jesucristo, le dijo a Simón (Pedro) lo siguiente: Lucas 5:4 “…Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar”; este personaje, que era pescador de profesión, no estaba muy convencido de cumplir con su instrucción: primero porque acaban de regresar de una larga jornada infructuosa de pesca y segundo porque el que conocía de pesca era él, desde niño, respondiéndole: Lucas 5:5 “…Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red”; su sorpresa fue tal, que al cumplir con lo que el Señor le había mandado, presenció el poder y gloria de Dios: Lucas 5:6 “Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía”; en consecuencia, por la vergüenza de su incredulidad, se postro y reconoció su pecado:  Lucas 5:8 “Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”.  
De este pasaje podemos aprender varias cosas, que es importante pedir al Espíritu Santo que traiga revelación y entendimiento para conversión, de lo contrario seguiremos en las mismas y con las mismas, es decir, revolcándonos en nuestra propia inmundicia como la puerca:
1.    Cuando el Señor los dice que bogue “mar adentro”, siempre existe la incertidumbre y el temor de adentrarse en las profundidades del mar desconocido, en las profundidades de Dios, por una fe defectuosa; Pedro, por ejemplo, a pesar de ser pescador experto, seguramente muy buen nadador, conocedor de los arrecifes y las zonas donde se encontraban los peces, le dijo a Jesús, en otra ocasión, que lo salvara cuando se estaba hundiendo en el mar por falta de fe, por haber perdido su mirada en Él y dejarse atacar por la duda, igualmente ocurre en este caso, no creyó, porque sentía su sabiduría era suficiente, pero obedeció a pesar de...; muchas veces cuando nos envalentonamos, sin Dios, lo queremos hacer con nuestra fuerza, en la carne como queriéndole agradar, sin la ayuda del Espíritu Santo, entonces fracasamos, perdemos el trabajo, el tiempo y hasta nos convertimos en piedra de tropiezo para algunos débiles espirituales y perdidos, ya que estamos tan llenos de religiosidad que somos sensibles a cualquier corriente o doctrina humana que nos hace prevaricar o claudicar en el camino, crear falsas creencias con esquemas difíciles de romper a menos que el Señor de la orden.
2.    Como creyentes podemos pasar toda la vida “trabajando” en lo que creemos que son obras buenas para justificar nuestra condición de pecado ante el Señor, como tratando de pagar o resarcir por nuestra iniquidad, pero todo eso es “patada de ahogado”; aunque queramos manipular a Dios y valernos de su misericordia a favor nuestro, nada podemos hacer, porque hay un detalle sublime: Dios es justo y cumple su palabra, a Él no le podemos engañar; sin contar que no es por obra sino por su gracia que vamos a obtener la salvación y vida eterna, por eso tenemos que amarlo, escucharlo, obedecerlo y convertirnos en hijos, ciudadanos del reino, sino edificamos en vano; Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”; Salmo 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia”; Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
3.    Cuando tenemos un corazón arrepentido, contristo y humillado al Señor, la manifestación de su poder y gloria en nuestra vida es sorprendente, ya que Él, que nos ama infinitamente, al ver un corazón dispuesto con estas características no lo desprecia gracias a su fidelidad hacia mí, no por mía; además su palabra dice que ni lo alto, ni lo profundo, ni cosa pensada o creada por el hombre nos puede separar de su amor infinito. Pero cuál es el problema porque no queremos ir mar adentro, buscando las aguas del Señor, porque nadie se le ha revelado el: “Fuerte soy”, vivimos sucumbiendo en nuestra debilidad ante un mundo dominado por el mar y los placeres que nuestra carne anhela por falta de conversión genuina.
4.    Pedro, en su ignorancia, le pedía la Señor que se apartara de él, por ser pecador; no entendía que si la vida era difícil con Cristo a su lado, como sería si nos apartamos de su presencia; Jesús, de por sí, no estaba buscando a personas perfectas o santas, sino a los defectuosos, perdidos para hacerlos perfectos y santos, a través de la conversión y por su santidad, no por lo que ellos hacían. Por eso quién se crea santo, sabio, bueno, recto, justo, apartado del mal, sométase al fuego purificador del Espíritu Santo, que sacará todo a flote, exponiendo a la luz el más oscuro tesoro de nuestras inmundicias, por eso aunque boguemos de norte a sur de este a oeste, sin la guía, enseñanza o exhortación del Señor a través de su Espíritu estaremos navegando en círculos, al mando de nosotros u otra potestad.
Solo le pido al Señor que deje en mí, su huella, que tome el timón y mando de mi vida, que me selle con el poder de su Espíritu, con la tinta indeleble de su sangre derramada en la cruz, que su palabra sea el derrotero a seguir, que me enseñe a timonear por aguas tormentosas con su serenidad y paz, y me permita sobrevivir a los naufragios y zozobras que me trae el mundo, la carne y mal; que mi torpeza no interfiera en el rumbo que tengo que seguir y que estoy dispuesto a cumplir, siendo obediente, esforzado y valiente en mi espíritu; llévame Señor por caminos de tu perfección, ya que quiero ser engendrado con el ADN del Cristo en Espíritu y verdad; que pueda decir un día “ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” y finalizar la carrera con gozo, habiendo llegado a la meta.
Gracias Dios por tu palabra que es refrigerio para mis huesos y descanso para alma, bendito seas, Padre de los cielos, bendito sea tu nombre mi Señor Jesucristo, te amo. Amén.

PD. Si estás bogando hacia el mar profundo al lado del Señor comparte esta enseñanza a quién la pueda necesitar. En el nombre de mi Señor te bendigo.

martes, 12 de febrero de 2019

¡LA CARNE ES DÉBIL!



Es muy común escuchar, de manera jocosa, dentro y fuera de los diferentes grupos sociales que: ¡LA CARNE ES DÉBIL!; haciendo referencia a las personas que somos tendientes a sucumbir a las tentaciones “placenteras” a sabiendas que eso no es lo correcto. Esto se debe a que como no hay una razón que justifique esta acción entonces se utiliza dicha expresión para salir del paso, cómo una vía de escapatoria astuta y “elegante”.

Cuando decimos que la carne es débil es porque nosotros espiritualmente no nos hemos fortalecido en el Señor, muchas veces nos dejamos llevar por los impulsos almáticos, a tal punto que no hemos velado ni orado lo suficiente producto de nuestra propia concupiscencia, que es, por lo general, la que domina nuestro ser. 

Ahora, no nos extrañe cuando Dios actúe con dura y "violenta" justicia, y nos haga entrar al reino en obediencia, a las bodas del cordero, como le pasó a Jonás, Pablo y otros tantos; nos guste o no nos guste.

Si dentro de mis relaciones, predomina mis pataletas o rabietas por falta de cordura, humildad o prudencia es porque hay una debilidad de la carne en mí, y necesito ser tratado, del castigo y la disciplina sanadora. 

Por otro lado, si nos dejarnos seducir por los deleites del mundo y los "buenos ratos" de manera adictiva, sin medir las consecuencias que tienen para la eternidad, vamos directo al colapso espiritual, es como revolcarnos en el cieno, luego de que la puerca ha sido lavada, echando a perder el trabajo de limpieza que el Señor ha hecho en nuestra vida espiritual a través del perdón. 

Jesús decía en Mateo 26:41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”; Santiago 1:14 “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”; 2 Pedro 2:13 “recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aún mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores”; Ezequiel 34:4 “No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia”.

Para entender un poco más lo que el Señor quiere decir, escudriñemos sobre el significado de la palabra débil: La debilidad está asociada a mi fragilidad espiritual, a lo enfermiza u obsesiva que puede ser nuestra alma por obtener las cosas del mundo, a la inestabilidad emocional que manifiesto cuando se me presentan circunstancias difíciles por una fe defectuosa, lo endeble que soy cuando paso por una prueba adversa sin la ayuda del Espíritu Santo e inclusive a lo deleznable (inconsistente) que somos ante cualquier agente externo o interno (tentación y deseos engañosos) por la falta de abrigo del Señor. Por eso el Padre de los cielos manda a través del profeta Joel lo siguiente: “Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy” (3:10).

Es verdad que debemos tener el azadón para cavar y labrar, tratando de sembrar en surcos profundos de tierra árida la palabra, extrayendo las viejas raíces de amargura y pecado que me separan de Dios y también tener preparada la hoz para segar porque la mies está lista para la obra; pero para ello debe existir humildad y debilidad espiritual en los obreros para decir ¡Fuerte soy!; Es necesario que ante la tentación, nuestro azadón se convierta en espada de doble filo, que penetre a lo más profundo de mi ser y evalúe las intenciones de mi corazón, es decir, si estamos decididos a ser valientes y obedientes o a ser simples fariseos de apariencia que creemos que podemos engañar a Dios; por eso tenemos que dejar que la espada o la palabra, saque la fuerza de mi debilidad haciéndome fuerte en la batalla personal, esa que somete mi alma al Espíritu Santo. 

Asimismo la cortante hoz convertirla en una fulgente lanza para clavar en la cruz mi pecado, y llevarnos a la victoria por medio la sangre del Cordero inmolado. Hebreos 4:12 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”; Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”; Hebreos 11:34 “…sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas…”; Apocalipsis 5:9 “…porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación”; Romanos 8:3 “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne”.

Es necesario que seamos débiles en espíritu para con el Señor, para salvación y vida eterna; pero, no débiles en el carne para con el mundo y el príncipe que lo gobierna; humillémonos ante el Señor, está bueno de hacer tanta resistencia, la incredulidad nos conduce a muerte así como al deterioro de nuestra fe en Cristo. 

La poca perseverancia, la desobediencia y la rebelión son síntomas de falta de conversión en mi vida; podemos decir señor al Señor pero no es mi Dios, es una simple ilusión religiosa que permite que seamos arrebatados por la violencia del mal y sus asechanzas; porque existen violentos en las iglesias de Dios que tratarán de confundir a las ovejas más débiles, la palabra habla de perros mutiladores del cuerpo, pero ellos seguramente darán cuentas y recibirán el pago justo por su pecado, pero eso está en manos de Dios y nosotros no somos llamados a juzgar tal acción. 

Mateo 11:12 “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”; 1 Corintios 8:12 “De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis”; 2 Corintios 13:3 “pues buscáis una prueba de que habla Cristo en mí, el cual no es débil para con vosotros, sino que es poderoso en vosotros”; Juan 10:28-29 “y yo (Jesucristo) les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”; 2 Corintios 12:10 “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”; 2 Corintios 13:4 “Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros”.

Tenemos que estar ALERTAS, porque podemos confundir lo que el Señor ha querido enseñar, seguramente lo que pensamos que es la libertad de Cristo, por causa de nuestra carne, podemos hacer tropezar a los más débiles; sí he de gloriarme, que sea del Señor a través de la debilidad de mi espíritu; si he de sembrar que sea en debilidad dependiendo del poder del Espíritu Santo, para que no tenga que jactarse delante la presencia del Señor; si hemos de pedir, que sea en debilidad y convincentemente sin intenciones macabras en nuestro corazón; considerando y acordándonos que la venganza es del Padre y nosotros tenemos quien interceda ante su presencia, pero otros no. 

1 Corintios 8:9 “Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles”; 2 Corintios 12:9 “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”; 2 Corintios 11:30 “Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad”; 1 Corintios 15:43 “Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder”; Romanos 8:26 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

Oremos: Padre de los cielos, siempre he admitido que mi falta de firmeza, esfuerzo y santidad, es gracia a mi debilidad de la carne; hasta este momento me doy cuenta que era un excusa cómoda que tenía para justificar lo injustificable; reconozco que mi debilidad espiritual es por falta de valentía, de postrarme ante ti con un corazón contristo y humillado, por dejarme doblegar de mi alma, y a la prueba me remito, tu palabra dice que “TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE” entonces porque tengo debilidad en la carne si ya llevo tiempo transitando en tus caminos; pues reconozco que ha sido por falta de conversión, Señor perdóname; perdóname porque no he sido el hijo recto que busca tu justicia, ese que se aparta del mal, aquel que se esfuerza por agradarte en cada área de la vida, sino el que con facilidad me dejo arrastrar por los deleites del mundo, la locura de la muchedumbre, los afanes de la vida. Perdóname mi Señor, por estar mirando lo malo, lo impío, lo que te desagrada, perdóname por dejar desbocar mi alma a sus caprichos y no ponerle un freno, llenando de oscuridad mi vida. Límpiame, Señor, necesito de tu fuego purificador para que consumas todo aquello que no te gusta, sigue purificando y tallando este ser indigno, prefiero pasar por la dura prueba de tu fuego y ser un diamante diminuto, fino y digno, cortado con el láser de tu Espíritu qué, una gema grande, llena de imperfecciones, llena de iniquidad, impiedad y deshonra. Gracias Jesucristo, por abrirme mis ojos a tiempo, por iluminar mi limitado entendimiento y darme discernimiento para exaltarte, glorificarte y honrarte con entendimiento desechando toda debilidad que venga de la carne, sino que a través de ti me has hecho fuerte en la debilidad de mi espíritu. Bendito sea tu nombre. Amén


PD. Te recomiendo que no te pierdas y leas: 

https://douglasghuerta.blogspot.com/2020/10/ el-orgullo-que-mata.html


jueves, 31 de enero de 2019

HABLANDO AL AIRE


He visto muchos creyentes, que impresionados por los dones espirituales de algunos hermanos, se han enredado torpemente en lazos de vanidad, pecado y apostasía por falta de entendimiento, discernimiento o prudencia. Esto es producto del falso dogma que para ser espiritual, necesariamente, debe haber manifestaciones sobrenaturales o “frutos”, la mayoría terrenales, dados por Dios a los hijos o “ungidos” basados en una errada doctrina de tendencia pseudo cristiana que trata de dar un status espiritual de relevancia a ciertos hombres, como si eso fuera lo más importante.


martes, 22 de enero de 2019

¡NO TIENE PERDÓN DE DIOS!



Hay una gran cantidad de afecciones que residen en el alma que generan patrones extraños de conducta, percepción, creencia, pensamiento, emociones y sentimientos ya sea de manera individual o colectiva, que la sociedad considera normal, totalmente alejado a lo que el Señor ha dispuesto y que traen consigo consecuencias para la eternidad: Marcos 8:36 “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”; Isaías 5:20-23 “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!”.
Por eso, cualquier pensamiento o consejo (aunque venga de Dios) si es contrario al mío, me resulta muy molestoso y tengo la tendencia a ignorarlo, rechazarlo o bloquearlo, creando conflictos internos, desarrollando conductas paranoide caracterizada por el señalamiento, la culpa, el juicio, la desconfianza generalizada, ya que no somos capaces de aceptar nuestra condición de pecado y nos negamos a morir en esa área de nuestra vida; Lucas 9:23 “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”; Salmo 10:3 “Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová”.
Entonces prefiero enfocarme en las fallas y los pecados de otros, ya que realmente no conozco la dimensión del perdón de Dios, ni la acepto porque no estoy preparado para dar y recibir de su amor; Lucas 18:11 “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano”; Proverbios 3:5-6 “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas”. Isaías 43:25 “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”.
Como no hemos aprendido a perdonar, proferimos expresiones tales como: ¡Se pide disculpas, porque Dios es el único que perdona!, ¡Yo perdono, pero no olvido!, ¡Que te perdone Dios, pero yo no!, ¡Eso que hice, no tienes perdón de Dios! entre otras a sabiendas que el Señor enseño en: Lucas 11:4 “Perdona nuestros pecados, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden…”; es por eso que se crea un conflicto emocional, una inestabilidad a través de pensamientos obsesivos e impulsivos que nos llevan al caos, por falta de presencia del Dios vivo, aun siendo “cristianos”; y cuando somos confrontados entonces empezamos a justificar nuestras acciones echándole la culpa a otros colocando muros, barreras o límites a nuestras vidas como “protección”, asociándonos con otros que andan en igual o peores condiciones como buscando apoyo moral, haciendo un cerco espiritual que nos aparta del único que tiene el poder de sacarnos del atolladero en que nos hemos metido, el Señor Jesucristo. Isaías 25:12 “Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la humillará y la echará a tierra, hasta el polvo”; Salmo 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia”; Gálatas 5:1 “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”.
¿POR QUÉ NO HAY PERDÓN EN MI VIDA?
1.  Porque no se me ha revelado el amor de Dios y sus riquezas en gloria, estoy muy lejos de sus enseñanzas, no hay tolerancia en mí. Efesios 1:7 “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados…”; 2 Corintios 11:19-20 “porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos. Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas”; 1 Corintios 13:7-8 “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…”; Lucas 6:35 “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos”.
2.  Porque invalido su pacto de gracia establecido por Jesucristo en la cruz, por falta de sincero arrepentimiento, tratamos de condicionarlo a nuestros caprichos. Lucas 23:34 “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…”; Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”; Hechos 26:20 “…se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento”; Levítico 26:14-16 “Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán”.
3.  Porque poseo una vida espiritual inestable, el viejo hombre prevalece, soy débil, pierdo la fe en Dios, me dejo envolver doctrinas de hombres, con episodios de paranoia terrenal, el afán es la orden del día, no concilio la paz a pesar de mis esfuerzos, no he velado lo suficiente, dudo de todo, voy de redil en redil, buscando pasto seco, tratando de llenar un vacío, que sólo Cristo puede saciar. Efesios 4:22-23 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente”; Santiago 1:6 “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra”; Hechos 10:43 “De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre”.
4.  Porque paso de la calma a la ira, ansiedad o desesperación en segundos, por falta de sometimiento al Espíritu Santo, no hay conversión, me dejo controlar por mi alma, vivo bajo las emociones, destacando el odio, el rencor y la venganza, estableciendo relaciones enfermizas, tendientes a idolatrar a cosas, personas o potestades. Colosenses 3:5 “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría”; Habacuc 2:4 “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece;…”; Deuteronomio 4:9 “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida;…”; Hechos 26:18 “…para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.
El perdón de Dios ha sido entregado por amor al subir nuestro Señor a la cruz y morir por nosotros, queda de parte de nuestra creerlo y aceptarlo, pero eso sí, con fe, convencidos que lo hemos recibido; ahora nos toca mantenernos en temor y santidad, para honrar y glorificar tal sacrificio, de lo contrario estamos pisoteando la preciosa sangre de Jesús, convirtiéndonos en impíos.
Oremos: Mi Señor tu eres un Dios bueno y precioso, me diste de tu perdón y hasta ahora lo había menospreciado, que torpeza la mía, piedra de tropiezo había sido mi insensatez e imprudencia, mi falta de conversión y un arrepentimiento defectuoso, lleno de religiosidad, que prefería pecar y pecar sin considerar que cada vez que lo hacía, estaba pisoteando tu preciosa sangre; Señor con revelación quiero pedirte perdón, ya no quiero decirle a lo malo bueno, ni a lo bueno malo, sigue trayendo palabra filosa, más cortante que espada de dos filos que penetre hasta los tuétanos, lo más profundo de mi ser y abra mi alma en dos y permita sacar la inmundicia que hay en mí. Gracias Señor, porque puedo pedirte perdón con entendimiento, sé que he odiado y he guardado rencor, por eso te pido perdón, no quiero pensar vengarme ni siquiera por las ofensas de otros, prefiero pasar por el oprobio con tu bendición, que por la dulzura de los deseos de venganza que traen muerte amarga. Señor ten misericordia de mí, mi corazón tiene vergüenza ante tu presencia, recíbelo y límpialo, para que un día pueda ser digno de ti y pueda sentarme a tu lado y disfrutar de tu hermosa presencia. Te amo Padre de los cielos, bendito sea tu nombre. Amén.

jueves, 10 de enero de 2019

EL MINIMALISMO ESPIRITUAL



Muchas personas que he considerado sabias e inteligentes, asiduos lectores, me han comentado que cuando han leído y tratado de entender la palabra les ha sido infructuoso y me preguntan ¿Cuál es el secreto?; les explico que es necesario andar en comunión con el Señor, pidiéndole al Espíritu Santo que le enseñe y revele lo que el Padre quiere expresar a través de su palabra; Juan 14:26 “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas,…”; 1 Corintios 2:10 “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;…”; pero, esta gran verdad, seguramente es china para algunos o para otros posiblemente sea una locura ya que no conocen al Dios vivo; 1 Corintios 2:14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”, entonces se presenta el minimalismo espiritual como estilo de vida, es decir, reducir sus necesidades espirituales al mínimo, restándole importancia a la esencia de Dios, por falta de entendimiento.

Si observamos lo que nos dice el Señor en Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”; apreciamos que el hombre producto de su pecado, se ha convertido en minimalista espiritual, sin excepción, ya que ha reducido su vida espiritual a lo mínimo, a la simpleza de la vida terrenal, ya que es mejor disfrutar un momento o un período de “felicidad” que buscar del Señor, sin medir las consecuencias eternas, el objetivo de esta actitud quizás sea para satisfacer un alma vacía, confundida y ocupada con tantas tonterías, o para  obtener alguna añadidura al mínimo esfuerzo, una bendición express, de acuerdo a estándares y consejos humanos que persiguen algún oscuro interés, que sin duda, tarde o temprano, será develada cuando se exponga todo a la luz; Mateo 16:26 “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?...”; Efesios 5:13 “Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo”; Isaías 30:1 “¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!”.

De lo anterior nace la torpeza de obviar lo esencial, sobre todo si distraemos nuestra atención en elementos que no edifican nuestra vida, apartándonos del reino de celestial y su justicia. Por eso se hace necesario discernir que el gozo pleno de Dios se manifiesta cuando nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, ya que ni lo alto, ni lo profundo, ni la adversidad, ni enfermedad, ni cualquier circunstancia, nada absolutamente nada, podrá apartarnos del amor de Dios, siempre y cuando nuestro corazón esté dispuesto a buscarlo, de manera temerosa y humillada, sometiéndome a su voluntad entendiendo que debemos ser una ofrenda grata en su presencia; es, entonces, cuando empezamos a ver los frutos reales y apreciar la nueva vida, manifestada en conversión.

Pero, ¿Cuál es el problema, por qué esto no ocurre? El problema radica en que nadie está dispuesto a pagar el precio realmente, entonces utilizamos a Dios, convenientemente, como plan B, es decir de respaldo, de bombero (por si acaso, para atender mis contingencias), restándole la importancia debida, menospreciando su nombre, en otras palabras: ¡Cometemos minimalismo en contra del Señor!; Malaquías 1:6 “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros…”.

¿CUÁNDO COMETEMOS MINIMALISMO EN CONTRA DEL SEÑOR?

1.   Al actuar con incredulidad o duda del poder de Dios; Romanos 14:23 “Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado”; 2 Pedro 2:16 “y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta”; 2 Corintios 6:14 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”.

2.   Al prevalecer la mentira, la falta de amor, el hurto y el ocultismo en nuestra vida, convirtiendo en anatema las cosas santas; Gálatas 1:8 “Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”; Josué 7:11 “Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres”; 1 Corintios 16:22 “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema…”; 1 Juan 4:20 “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”.

3.   Cuando predomina la insensatez, astucia, rebeldía, desconfianza, suspicacia, malicia, la manipulación del débil, la envidia y repugnancia, dejándose arrastrar por el alma por falta de conversión; Tito 3:3 “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”; Santiago 1:21 “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”.

4.   Al vivir en tribulación, afán, angustia, susceptible a mi entorno, circunstancia o adversidad, siendo enfermizos espirituales que necesitan ser sanados; Romanos 8:35 “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?; Mateo 13:22 “El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”; Marcos 2:17 “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.

5.   Cuando no velamos por nuestra vida espiritual, la carne prevalece, somos débiles de la fe, endebles, inseguros, buscamos refugiarnos en hombres y olvidamos al Señor; 1 Corintios 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”; Mateo 24:43 “Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa”; 1 Corintios 3:4-5 “Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor”.

6.   Preferimos la hipocresía, la apariencia y la incertidumbre como tratando de adivinar, dando pasos a ciegas de manera aleatoria sin consultar al Espíritu Santo, pretendiendo guiar a otros ciegos; Mateo 23:26 “¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio”; Lucas 6:39 “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?”; 2 Timoteo 3:2-5 “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella;…”.

Oremos: Padre de los cielos cuantas veces no le dado la importancia debida a tu palabra; tú me has dicho que te ame sobre todas las cosas, sin embargo he ocupado mi vida de tantas tonterías que te he desplazado, menospreciando tu presencia, olvidando la esencia a la cual me llamaste, he puesto tu obra en segundo plano cuando me exhortas a buscar primero tu reino y tu justicia. Perdóname Señor no soy digno de ti, cada vez tu espada penetra más profundo hasta llegar a la empuñadura haciendo morir al viejo hombre, gracias mi Dios, por tanto amor, tanta misericordia, gracias porque pusiste tu mirada en mí; revélame, enséñame Señor, si soy minimalista que sea para desechar todo lo terrenal por causa de Cristo y conocer su esencia, pura y santa, ya no quiero ser igual. Te amo Padre, bendito sea tu nombre Jesús. Amén…