domingo, 21 de marzo de 2021

DISFUNCIONAL

 


Cuando nos referimos a la palabra disfuncional, por lo generar, lo enfocamos a una afección orgánica o biológica; si se dice que existe disfunción de un órgano, todos entendemos de qué se habla, por ejemplo: disfunción hormonal, ovárica, eréctil, hepática, etc., sabemos que se trata de un órgano del cuerpo que no cumple su función de forma adecuada, en tal sentido deja de ser aprobado, requiere una intervención médica. Romanos 12:4 “…En un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función”.

Una disfunción neuronal es la causa de enfermedades como el Alzheimer, una disfunción en el alma te puede llevar a una enfermedad del espíritu; por ejemplo, si decimos que existe una disfunción en la verdad (alma), es por causa de la mentira, esto enferma poco a poco nuestro espíritu, corrompiéndolo, llevándolo a la mitomanía, enfermedad que se apodera del ser, inclusive la persona llega a creerse sus propios cuentos o engaños. 2 Pedro 3:14 “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz”.

Al enfocarnos en la “disfunción en la persona”, es un tema muy complejo y espinoso, porque involucra a todo nuestro ser: alma, cuerpo y espíritu; y nadie está dispuesto a reconocer que la tiene; Cuando nos referimos al alma, estamos hablando de todos esos pensamientos, emociones y decisiones que describen el carácter y mi personalidad, y el espíritu como la conciencia que me inquieta o da paz cuando hacemos lo bueno o malo, la relación personal que tengo con quien me “gobierna la vida” y discernimiento que tengo para sentir su presencia; partiendo que estás áreas del ser son disfuncionales, podemos decir que, en un hijo de Dios que tiene malos pensamientos, emociones desordenadas, hace su voluntad sin considerar la del Padre Celestial, tiene cauterizada su conciencia, el Espíritu Santo no controla su vida y vive sintiendo presencia de fuerzas oscuras, es porque es un hijo rebelde, hay áreas que no ha convertido, no cumple lo que el Señor ha ordenado, es decir no funcionamos como corresponde; mucho más cuando nuestra visión es corta, como corto es nuestro conocimiento del Señor.

Son muchas las personas que pueden padecer disfunciones espirituales sin darse cuenta, es decir, no obedecen al Espíritu; aunque algunos están conscientes de ello, no toman las medidas para corregir por falta de conversión;  por ejemplo: entendemos que una función es el servicio a Dios, que este es un rol que nos llevará a otro nivel espiritual añadiendo bendición en áreas personales que son vitales, sin embargo, no lo hacemos, quizás por idolatría, falta de valentía, esfuerzo o compromiso, pereza e incredulidad, prefieren la comodidad del mundo (Egipto), que el sacrificio de pasar por el desierto acompañado de Dios. Salmo 2:11 “Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor”.

Hay muchos hermanos que pueden dar fe de las bendiciones que han recibido sólo por servir, por haber dado el paso de fe, sus vidas han sido transformadas, cambiadas positivamente, su  testimonio así lo confirman, no porque estén pasándola chévere sino porque el Señor es su respaldo, entonces vemos que han crecido como matrimonio, padres, hijos, empleados, jefes, trabajadores, etc., entonces, qué no podrá hacer el Señor si fuésemos siervos funcionales a plenitud como reyes, sacerdotes, ministros, discípulos, pastores, ovejas, soldados, adoradores, etc. del gran Yo soy. Mateo 25:23 “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.

¿CUÁNDO SOMOS DISFUNCIONALES ESPIRITUALES?

Somos disfuncionales cuando existen afán, celos, vicios, abusos, adicciones, deseos descontrolados e ilusorios, depresión, frustración, baja autoestima, complejo de superioridad o inferioridad, maltrato, mentira, manipulación, miedo, ocultismo u otros comportamientos desviados, controladores o desmotivadores. Si vivimos contendiendo recurrentemente es porque hay una enfermedad o atadura espiritual que se originó por una disfuncionalidad del alma; que como hijo de Dios no nos podemos dar el lujo, porque estar en constante conflicto, intriga, chisme, ira, soberbia, discordia, señalamientos, maquinación, etc. no es de Dios, sino donde está el amor, la tolerancia y la misericordia, acuérdese que separados de Dios y su palabra, nada podemos hacer.

La falta de tiempo para buscar del Señor es un conducta disfuncional del alma, note que eso NO aplica para las cosas del mundo; no poner al Señor de primero en todas las cosas indica que existe un “dios” que prima en nosotros convirtiéndonos en idólatras, por ejemplo: La TV, hacer deporte, ir conciertos, playa, etc., si estos son primeros que Dios allí hay un ídolo que nos hace ser disfuncional; asimismo las fiestas, rumbas, reuniones con viejas amistades, actividades sociales, políticas, etc., si ellos están primero que Dios, pues usted es un idólatra obstinado, propenso a la rebelión, hechicería, adivinación, iniquidad; lo cual nos expone a las tinieblas y convierten en víctimas de los asechos del enemigo y nuestro pecados.

ALGUNAS ACTITUDES DISFUNCIONALES

1. Perfeccionismo: El alma nos hace sentir insatisfacción, afán en todo lo que hacemos o hacen lo demás, es muy difícil alcanzar sus expectativas, vivimos en juicio, tensión, frustración e irritabilidad permanente, tienden a no ser agradecidos.

2. Egocentrismo: Es la actitud de complacer los deseos del alma porque creemos que lo merecemos, somos orgullosos, autosuficientes, no nos gusta pedir favores; al no conseguir lo que queremos, desatamos sentimientos de rabia, resentimiento, rechazo y frustración. Nos negamos a humillarnos y rendirnos a los pies del Señor.

3.  Dependencia: Son aquellos que requieren asistencia permanentemente, prefieren ser complacientes con quien le hace daño por temor a ser abandonado, vive agobiado, prefieren ser esclavos terrenales y no buscar del Señor, por temer a perder lo que tienen.

4.  Vulnerabilidad: Es vivir en constante miedo, con elevada ansiedad, permaneciendo en un estado de alerta constante, duermen poco. Desconoce el amor de Dios y no descansan en su presencia.

5.    Control: Es la actitud de someter todo a mis deseos, no perder el control tanto de si mismo como de su entorno; posee tensión constante y rigidez en su actuación, demuestra inseguridad, no confía en el poder del Señor, cree que el Espíritu de Dios debe ser ayudado, su diligencia es contraria a Dios.

6. Victimización: Siempre tiene la razón, posee la necesidad de ser querido y atendido por otros, considera que está injustamente tratado por todos. Demuestra queja, insatisfacción, amargura, depresión, resentimiento, rabia y manipulación. Su actitud es pasivo-agresiva, explota y huye cuando es confrontado con la palabra.

7. Suspicacia: Vive observando pecados y malas intenciones en los demás y tiende a ser desconfiado, es incapacidad de establecer lazos estrechos en los ágapes, su comportamiento es hostil y defensivo hacia los demás. Sus pensamientos están alejados de lo puro, lo bueno, lo santo.

8. Acomplejamiento: Se aparta de los demás, se considera inadaptado en el entorno e incomprendido, prefiere estar solo. Se siente superior o inferior al prójimo, se cree con gran cantidad de virtudes o defectos, está lleno de insatisfacciones, tiende a deprimirse, posee un vacío insaciable.

9.   Culpabilidad: Piensa debe ser castigado por sus pecados, no se le ha revelado el arrepentimiento, ni el perdón de Dios. Tiene gran capacidad de autocrítica, vive con constante tristeza, angustia, no hace obras dignas de arrepentimiento, sus pensamientos son obsesivos sobre los hechos pasados.

10.  Ocultismo: Viven del que dirán, siente que los demás pueden juzgar sus defectos, criticar o señalar, por eso ocultan sus pecados, no se abren ni son transparentes, conocen que Dios lo sabe todo aún así no dejan de hacerlo. Busca aislamiento social, soledad, huye cuando se siente asechado por las consecuencias de sus malas acciones.

CARACTERÍSTICAS DE LOS HIJOS DISFUNCIONALES

1. La falta de empatía, comprensión y sensibilidad hacia ciertos miembros de la iglesia, familia, trabajo, etc., no se comportan como hijos de luz. Romanos 12:15 “Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran”.

2. Se niegan a morir al pecado o menguar en actitudes que no agradan a Dios, no se levantan en el Espíritu porque son de tendencia impía, no aceptan el trato del Señor, desconocen lo que es el verdadero arrepentimiento, perdón y conversión. Mateo 16:24 “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.

3. Su oración no es eficaz, no ponen la mirada en Cristo y su palabra, aparentan piedad pero no tienen temor del Señor, le falta conocimiento y revelación del Espíritu, no ponen freno a su actitud pecadora, viven dispersándose alocadamente, su iniquidad les consume y lleva por caminos de muerte, sufren de alzhéimer espiritual. Santiago 1:25 “Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho”.

4.  Aman al Señor de boca y no de corazón, no aman al prójimo ni a sus enemigos, se aprovechan de las circunstancias adversas de otros, le faltan el respeto, son injustos, critican, estafan, roban sus pertenencias, destruyen la confianza, no mantienen la palabra, se justifican por todo, etc. Mateo 5:44 “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”.

5. Magnifican los problemas, se ahogan en un vaso de agua, ven demonios en todos lados, se sienten acosados, dudan y no aprenden a descansar en el Señor. Proverbios 3:11-12 “Hijo mío, no rechaces la disciplina del SEÑOR ni aborrezcas su reprensión, porque el SEÑOR a quien ama reprende, como un padre al hijo en quien se deleita”.

6. Son mentirosos, desobedientes, rebeldes, injustos, codiciosos, necesitan ser liberados de ataduras, rompiendo cadenas y lazos, derribando muros, cárceles y cerrando portillos, abriendo la puerta al Cristo de gloria. Juan 8: 36 “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”.

QUÉ DEBO HACER PARA SER HIJO DE DIOS FUNCIONAL

Escudriñe la palabra y dirija sus esfuerzos en cumplirla. ¿Qué le dice el Señor? ¿Cómo está su comunión? ¿Su confianza está en él? Será que ¿Él puede confiar en mí?, cumpla sus funciones sin esperar nada a cambio, el Señor conoce su corazón, nunca olvida un corazón contrito y humillado. Hechos 3:19 “Así que, arrepentíos y convertíos {No sean disfuncionales}, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”.

Reconozca su condición de pecado, revalúe y conviértase, empiece a reasignar funciones. Revise que roles o funciones está ejecutando y si estos honran el nombre del Señor; también que responsabilidades ha estado evitando por estar ocupado en las cosas del mundo, la familia, mi pareja, el trabajo y conmigo mismo. Pida discernimiento e identifique la raíz de su desapego con el Señor. Proverbios 28:13 “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”.

Evalué: ¿Qué tipo de reacciones tienen ante las circunstancias? ¿Qué pecados, vicios, actitudes se repiten en usted reiterativamente? ¿Cuándo dejó de creerle al Señor? ¿Qué lo motiva hacer lo malo?, ore, arrepiéntase, pida perdón y decida a cambiar de verdad; así podrás enderezar sus pasos por el camino correcto y el Señor le sanará de esa disfunción. Juan 16:33b “… En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Sométase y sujétese al  Señor, para que le enseñe a manejar los conflictos, las adversidades, los tiempos malos, saludablemente, no reprima ni exteriorice sus sentimientos con otros, entregue todas sus cargas al Señor, no se quede con nada, no se deje manipular por el alma, no se meta autogoles. Crezca espiritualmente, mengue y muera a sí mismo, déjese gobernar por el Espíritu Santo, viva en santidad. Ezequiel 18: 32 “Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis”.

Pida discipulado, congréguese, levante un muro de protección, ore y clame por dirección. No sea solo oidor sino un hacedor, decida a modelar su alma, haga obras dignas de arrepentimiento y conversión. Ponga la mirada en Cristo, no vea el punto negro en la pared blanca. Manifiéstese como hijo de Dios y hasta la misma creación se lo agradecerá. Romanos 8:19 “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios”.

miércoles, 3 de marzo de 2021

SCOOBE

En el hedor del basurero le vi por primera vez, comiendo las sobras entre un torbellino de moscas y gusanos que demandaban la miseria humana que les pertenecía por derecho. Mi corazón se entristeció a ver tan deplorable retrato, pintado de rojo de abandono, negro de dolor, y marrón de miedo; me atreví a acercarme lentamente y extendí mi mano para acariciarlo y recogerlo, sin saber si algún mal le acontecía, me miraba con disimulo, temor y recelo, lo abrace y lo puse en mis brazos, al ponerme de frente de sus ojos, en el espejo de su alma vi la nobleza de su corazón, su pulgosa cola empezó a batirse dando gracias. ¡Pobre Scoobe!, exclamé, así le llamé al perrito mal oliente que tanto amé, no tenía pedigrí, ni mucho un nombre, su raza era Ca-Cri, pues de las Calles fue sacado y más Criollo no podía ser, si existe una raza impura, esa era la de este querido can.

Scoobe, era un animal muy peculiar, aprendió a comer solamente comida servida por mi madre o por mí, su padre adoptivo. No le gustaba ladrar y caminaba en silencio, se paseaba sigilosamente por los bordes de la pared de cerca de la casa, en un paralelo perfecto, como soldado que cuida atentamente su fortaleza, sobre todo de noche cuando tenía libertad de maniobra, solo atacaba cuando era estrictamente necesario y si era un extraño más rápido.

El condenado perro comenzó a ganarse el respeto de la familia el día que un cliente de mi madre trato de abrir el portón de la casa para ingresar, sin percatarse que había un perro flacuchento del lado dentro; uno muy astuto, de ojos juguetones y con una habilidad para saltar audazmente, ya que podía asomar la cara por encima de la pared que medía más de un metro ochenta, en un solo brinco. El punto es qué, casi le arranca la nariz de un mordisco al hombre, cuando quiso asomar la cara para ver donde estaba la cerradura del portón que se abría por dentro y no tenía visibilidad para saber quién estaba del otro lado. Por eso, antes de entrar todo el mundo llamaba primero al perro, antes que al dueño y le decía ¡Scoobe, Scoobe soy el Tío Ramón!, por ejemplo, para que no le fuera a morder; no sé cómo hacía el perro, pero él sabía a quién iba a clavarle los pequeños pero filosos colmillos, porque tonto no era.

Scoobe no conocía de modales, los rines de lujo de la camioneta de mi papá los tenía completamente oxidados, y eso puso un clima de tensión entre el perro y mi padre; cada mañana cuando trataba de calentar la camioneta, el viejo pegaba gritos a mi madre en señal de queja, porque se había embarrado con la “mier… del perro” que había depuesto justamente al lado de la puerta del conductor; mientras tanto el perro corría a esconderse, cómo si supiera la maldad que había hecho; yo me imaginó a Scoobe muerto de la risa como Patán, después que salía mi papá a limpiar su calzado.

Una vez otro Tío, llamado Óscar llegó a la casa de mis padres bien “carburado”; se encontraba muy melancólico y decidido a terminar de embriagarse en la terraza con quien fuese, con una botella de ron, escuchando los discos de acetato de Javier Solís, pero no encontró quien lo acompañase. Mi mamá, su hermana, soltó al perro y este salió como un bólido a ver que era todo ese ruido que sonaba en el frente, al mirar al Tío, decidió quedarse a su lado para acompañarlo, acostándose en posición de alerta, mirando fijamente hacia el portón cómo cuidando que nadie fuera a estropear el momento que estaba viviendo el intoxicado Tío.

Pues, a Óscar no se le ocurrió otra cosa que comprar una caja de cerveza para bebérsela con Scoobe, ya que no consiguió quien le siguiera la corriente. Al comienzo Scoobe no quería, y él le decía: “Bebe, Scoobe, bebe, para que el diablo no os halle ociosos”; entonces de pronto, el can empezó a tomar la cerveza, y ronda a ronda se destapaban dos cervezas: una para Scoobe y otra para él; el perro ya había dejado de mirar cautelosamente hacia el portón de la casa, se dedicó a observar al Tío cada vez que destapaba las cervezas y echaba una de ellas en el abrevadero destinado para que le acompañara en su viaje a la melancolía. Entre cantos desafinados de Óscar y chistes malos que le contaba al perro, como si este le entendiese, se fueron consumiendo las botellas, como diría “el Chente”. El perro se levantaba e iba golpeándose de pared a pared a depositar sus fluidos en los rines de la camioneta, no había ninguno que ya no hubiese meado.

Pues llegó el momento de la última ronda, Óscar se percató que solo quedaba una sola cerveza y le dijo sonriendo al perro con la lengua medio enredada: ¡Te Jodiste Scoobe, queda una y es para mí!, cuando el animal se percató que era la última cerveza, se abalanzó sobre el embriagado Tío y lo demás fue historia.

Al día siguiente mi madre, a carcajadas limpias, le pregunta a su hermano que había pasado, y este respondió que: “el condenado perro lo había mordido por todo lados y le quitó la cerveza”, y ella muerta de la risa le dijo: “Pero, ¿Cómo así?”; Y él le respondió reflexionando: ¡Hay que ver que borracho no es gente!; refiriéndose al corrompido Scoobe; “con razón la biblia dice que: No os embriaguéis”.

REFLEXIÓN:

Es más fácil condenar y criticar los defectos de los demás, que reconocer los propios, sabemos que la borrachera es mala pero no la dejamos, inclusive incitamos a otros para que caigan en el mismo vicio, aún somos capaces hasta de invocar a las fuerzas del mal deportivamente solo para satisfacer nuestros deleites, y después que la concupiscencia ha dado a luz el pecado, sufrimos sus consecuencias sin poder hacer nada, y al terminar revocándome en el cieno y haber perdido todo, es que nos acordamos de Dios. No esperemos caer en lo más bajo para querer cambiar, hagámoslo mientras todavía se puede, porque llegará un día que será demasiado tarde y Dios no quiere la muerte del pecador, sino la vida para el que se decide a buscarle.

Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados

Hebreos 10:26

lunes, 22 de febrero de 2021

¿SEPARADO DE MÍ?


Cuando escuchamos la palabra “Separado” por lo general lo relacionamos con una persona que ha roto la relación matrimonial con su cónyuge, es decir, ha roto el pacto establecido, el acuerdo, aunque todavía no haya se concretado el divorcio o la anulación de su relación. Hay matrimonios que no necesitan vivir en diferentes lugares para estar separados, el pacto de amor y fidelidad ha sido anulado por una o las dos partes.

No existen esposos que se hayan separados y quedado ilesos, sin haber sufrido consecuencias profundas ni dejado huellas en sus vidas, independientemente el tipo que sea: sicológica, física, emocional, espiritual o económica, sobre todo si hay hijos de por medio. Muchos de los traumas de los hijos son producto de las separaciones de los esposos, y de las acciones previas a estas. Efesios 2:12 “(recordad) que en ese tiempo estabais separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, extraños a los pactos de la promesa, sin tener esperanza, y sin Dios en el mundo”.

La Iglesia como esposa de Cristo, tiene un llamado a amar, santificarse y serle fiel al esposo, y cuando hablamos de la iglesia, nos referimos a cada uno de sus miembros, porque todos forman parte de esa esposa, que será vestida de lino fino, limpio y resplandeciente en las bodas del Cordero. Apocalipsis 19:7-8 “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”.

Hay quienes creen que, después de haberse desbocado a su pecado, “lo ideal es separarse con el menor daño posible” de su conyugue; pues eso no existe, ya que el “daño” no es algo que se puede medir ni pronosticar; si sembró dolor, resentimiento, infidelidad o ira de eso recogerá, porque no se puede recoger papas si se sembró ají; los árboles gigantes, como por ejemplo la mostaza, son obra de una pequeña semilla, quien puede decir que este árbol va a tener 7 o 70 metros de altura si la semilla es la misma, así es la separación, ¿Cuánto daño traerá?, no lo sabemos, esto es algo que se ha de discernir en el Espíritu, y sólo se podría evitar si el Señor gobernara nuestras vidas.

Nadie se casa con la intención de pecar, medir o pronosticar los daños, sino con la promesa de serle “fiel, amarse, respetarse, apoyarse todos los días de su vida, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe”; sin embargo, sin Cristo, sin una verdadera conversión todo esto es una utopía, un sueño que pocos por no decir nadie ha cumplido, porque en realidad nuestra naturaleza humana es pecaminosa, lo que la palabra llama concupiscencia, ya que preferimos prevaricar contra el Señor que apartarnos para Él. Santiago 1:14-15 “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces LA CONCUPISCENCIA, DESPUÉS QUE HA CONCEBIDO, DA A LUZ EL PECADO; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”; Miqueas 3:4 “Entonces clamarán al SEÑOR, pero Él no les responderá; sino que esconderá de ellos su rostro en aquel tiempo, porque han hecho malas obras”.

Estar separado es apartarse de algo o alguien con un propósito, la mayoría prefiere separarse del amor eterno con el propósito de ir detrás de sus deseos ilusorios; también, es establecer una distancia, acortándola o aumentándola, dependiendo de la decisión que se tome, por ejemplo: separado de la familia. Es renunciar a algunas cosas para establecer grupos, alianzas o asociación  con otras ya sea el mal, el mundo, mi carne, los amigos, la familia o el Espíritu Santo. Pregúntese: ¿A qué le dedica actualmente más tiempo de su vida? Y sabrá con quien se ha asociado.

Es distinguirse por su testimonio, dando a conocer sus frutos: ¡Me separare de la bebida!, ¿Será verdad? ¿Eso dice mi testimonio? Es tan importante conocer qué tipos de frutos estoy entregando, porque estos dirán si realmente soy un hijo de Dios o hijo del pecado, si mi testimonio es de santidad o maldad. Asimismo es tomar un camino distinto al que estaba acostumbrado, con nuevos acompañantes, ¡Dime con quién andas y te diré quién eres! Está seguro que el Espíritu Santo le acompaña, tiene esa certeza!! Por último, es abandonar sus creencias, deseos, pensamientos, opiniones, pasiones, rutinas, acciones, etc., para adentrarse en algo diferente, por ejemplo, ¿Ya dejó el miedo de romper sus paradigmas y decidió acercarse y creerle al Señor?

Gálatas 6:8 “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”; Juan 15:5-6 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque SEPARADOS DE MÍ NADA PODÉIS HACER. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden”; Levítico 20:26 “Me seréis, pues, santos, porque yo, el SEÑOR, soy santo, y os he apartado {separado} de los pueblos para que seáis míos”.

Muchos hijos de Dios que se han separado del Señor quieren justificar su pecado con letra muerta o condenando las acciones pecaminosas de otros, tratando de aparentar justicia y santidad, están tan entenebrecidos que ya no tienen temor de Dios, de su palabra ni lo santo; esto los lleva a caer de la gracia que Jesucristo dio en la cruz. Gálatas 5:4 “De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por {la} ley; DE LA GRACIA HABÉIS CAÍDO”; Romanos 12:17-19 “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”.

¿QUÉ OCURRE CUANDO NOS SEPARAMOS DE DIOS?

1. El mundo nos absorbe, empezamos a hacer lo que antes hacíamos, entramos en muerte, convirtiéndome en enemigo de Dios. Juan 15:6b "…porque separados de mí nada podéis hacer".

2.  Damos a luz iniquidad, concebimos maldad, confiamos en cosas vanas, nos olvidamos de orar y clamar por la justicia de Dios, la verdad se aparta de nuestra boca. Isaías 59:4 “No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad”.

3.   Nuestras vestiduras son viles se manchan de impiedad, son vergüenza en los ágapes, nuestras obras no son dignas de arrepentimiento si no tinieblas, iniquidad y rapiña. Isaías 59:6 “Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos”.

4.   Recogemos poco, no nos saciamos porque comemos en tinieblas, estamos llenos de insatisfacción, andamos fríos y con un vacío espiritual tremendo, nuestro trabajo no rinde, todo lo gastamos, andamos afanados, en queja y padeciendo. Hageo 1:6 “Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto”; Eclesiastés 5:16 “Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano? Además de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho afán y dolor y miseria”.

5.   Nuestros pies transitan por caminos oscuros, sin rectitud, nuestros pensamientos son de maldición más que de bendición, destruyendo y quebrantando nuestra alma, no concebimos la paz. Isaías 59:7-9 “Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos. No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz. Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad”.

6.   Nos conducimos con inseguridad, tropezamos por nuestra ceguera, vivimos molestos, en contienda, con ira, la salvación se aleja de nosotros. Isaías 59:10-11 “Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos. Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros”.

7.  Tratamos de engañar a Dios, prevaricamos constantemente, somos rebeldes aun reconociendo nuestros pecados, empezamos a calumniar al prójimo, a creernos nuestras mentiras. Isaías 59:12-13 “Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados: el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira”; Gálatas 6:7 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.

¿QUÉ OCURRE CUANDO DECIDIMOS APÁRTANOS PARA EL SEÑOR Y CONVERTIRNOS?

1.    Borra nuestras rebeliones, nuestro prontuario espiritual. Isaías 43:25 “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”.

2.    Somos redimidos, ya no somos esclavos de nuestros deseos, seguimos los caminos del Señor, en nuestra boca no será hallada mentira, ni cosa que avergonzarnos. Apocalipsis 14:4-5 “…Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios”.

3.    Procuramos presentarnos diligentemente como hijos aprobados, irreprensibles, sin mancha, llenos de la paz de Cristo, el pasado ya no me afecta. 2 Pedro 3:14 “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz”.

4.    Vivimos orando fervientemente, buscamos su palabra, nos humillamos de corazón, invocamos el fuego consumidor de su Espíritu, nos devolvemos de nuestros malos caminos, para ser escuchados, sanados y perdonados por el Altísimo. 2 Crónicas 7:14 "Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra".

5.    Decidimos aceptar su salvación y vida eterna de corazón, nuestros huesos secos cobran vida, nos llenamos de tejido espiritual, hacemos honor al pacto de gracia. Ezequiel 33:11-12 "Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel? Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare".

REFLEXIÓN

No hay pacto de vida si permanecemos separados de Dios, mucho menos si el pecado es quien reina en nuestra vida, porque separarse del Señor trae consigo muerte, por eso es tan importante que escudriñemos la Palabra, la entendamos, le demos vida, haciéndola y aplicándola en nuestro ser. Hebreos 10:16-17 “ESTE ES EL PACTO que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: PONDRÉ MIS LEYES EN SUS CORAZONES, y en sus mentes las escribiré, añade: Y NUNCA MÁS ME ACORDARÉ DE SUS PECADOS Y TRANSGRESIONES”.

El Señor aplicará irremisiblemente su juicio, tarde o temprano, pero no desea que nadie muera; a través de Jesucristo se nos da el camino para la vida, para que creamos y nos convirtamos al Padre, haciendo su voluntad, no desperdiciemos esta gran oportunidad, porque los tiempos se acortan. Ezequiel 18:30-32 “Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis”.

No estemos más separados del Señor, echemos nuestras trasgresiones sobre Él para que sean perdonadas en la cruz, arrepintámonos de corazón; ya es hora de dejar el doble ánimo, la debilidad ante el pecado, diga el débil fuerte soy en Cristo, seamos el hombre y la mujer nueva a la que fuimos llamados; venzamos y recibamos la heredad eterna, porque la vida y su gloria nos espera, esforcémonos con fe en ser justos, santos, obedientes, hacedores de su palabra para recibir la corona de vida, prometida por Dios. Santiago 1:12 “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”; Apocalipsis 3:5 “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”.

lunes, 1 de febrero de 2021

MUROS, BARRERAS Y FORTIFICACIONES

 


“…No os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”.

2 Tesalonicenses 2:2-4

Cuando una persona se encuentra alterada o conturbada por una situación adversa y se deja arropar por la crisis económica y la pandemia presente en estos tiempos, sin la presencia del Señor, se halla, por lo general, en una condición de olvido, destierro, cautividad, opresión, esclavitud, ruina o destrucción, es decir, sin defensas ni protección, vulnerable a todos los dardos y asechanzas que el mal está maquinado para someter nuestra voluntad, dispuesto a robarnos la paz, destruirnos emocionalmente y matarnos en lo espiritual; hay cualquier cantidad de ejemplos en la biblia de varones de Dios que levantaron muros espirituales en tiempos de crisis para evitar ser tentados y dañados por el maligno, tales como José hijo de Jacob, Moisés, David, Nehemías, Pablo, Pedro, que si bien fueron hombres comunes e imperfectos, también fueron hijos de testimonio con disposición, obediencia, conversión, confianza, oración, liderazgo en el Señor, usados para exhortar, motivar, reconstruir vidas, avivar la fe, levantar y restaurar muros, fortificaciones y obras dignas para el Señor, intercediendo y presentando los pecados del pueblo de Dios, dando pie a cambios profundos que se vieron reflejados después de su muerte, ya que estaban fundamentados sobre la roca que es Cristo y en comunión con el Espíritu Santo; hombres que con sus acciones trajeron bendición y prosperidad para todos, aun para quienes se negaban a entrar en el camino de santidad. Jeremías 15:19 “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”.

Ellos tuvieron el don de guiar, administrar, exhortar, influenciar y liderizar, gracias al Señor, fueron hijos que se dejaron gobernar por el Espíritu Santo sujetándose a la palabra, revistiéndose de la armadura de Dios dejando que se manifestara su acción liberadora porque sin ella nada podían hacer, levantando junto con el pueblo santo un muro de contención espiritual, librando la buena batalla y desarrollando fortificaciones en ayuno, oración y vigilia para evitar la corrupción y contaminación de sus vidas producto de la carne, el mundo, el maligno y sus demonios, aprendiendo a discernir y desechar lo malo para conversión y tomando lo bueno para edificación y salvación. Efesios 6:11  “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Cuando no desechamos lo malo, seguramente, usted y yo, nos encontramos atrapados por el pecado o existen barreras de incredulidad y maldad que se han levantado en nuestra mente, por la corrupción del alma y espíritu o por la concupiscencia y deseos de nuestra carne, que nos impiden dar el paso de fe y conversión.

La reflexión de hoy tratará de uno de los dos líderes utilizados por Dios en los tiempos del imperio persa, para restaurar el muro de Jerusalén, una fortificación que fue clave para glorificar y alabar el nombre del Señor, a través de acciones respaldadas por el Espíritu:

SIERVO DEL REY

Al leer las santas escrituras podemos apreciar que fue un hombre común, perseverante en la fe, que estando en una posición cómoda o privilegiada, renunció a su seguridad y prosperidad con el fin de restaurar los muros de Jerusalén, el anhelo de servirle de corazón al Señor lo llevó a condolerse del pueblo de Judá que se encontraba en ruinas por su pecado, le importaba el destino de final que recibiría; entendía por el Espíritu que al pueblo de Dios, le sobrevino ese gran mal y afrenta producto de sus transgresiones, entonces necesitaban esforzarse más para restaurar su relación con el Altísimo, debiendo reparar primero el muro de su ciudad y fortalecerse para no quedar indefensos, expuestos ni desnudos antes sus enemigos, quienes querían verlos destruíos; una tarea que parecía imposible, porque el muro de la ciudad estaba totalmente destruida y el tiempo era perentorio, pero su confianza, disposición, liderazgo y quebrantamiento de corazón {arrepentimiento y duelo}, lo llevaron a orar ferviente al Padre, liberándose primeramente de toda ligadura de impiedad que pudiese tener {en ayuno}, y seguidamente pidiéndole dirección al Señor, creyendo en su propósitos eternos. Romanos 8:28-30 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”.

Su nombre era Nehemías, siervo del rey persa Artajerjes (465-424 a.C.), imperio aqueménida, que siendo su copero, hombre de confianza, le solicitó, poniendo la mirada en el Dios, que le permitiera la reedificación de la “ciudad de los sepulcros” de sus padres {Jerusalén}, cosa que no hubiese logrado si no hubiese orado y solicitado al Señor que pusiera gracia delante del rey. Este rey persa tenía muchos enemigos que se había ganado por sus acciones, ya que asesinó a su hermano Darío, legítimo heredero de su padre el rey Jerjes; él había sido engañado por general Artabano al hacerle creer que su hermano era el responsable del asesinato de su padre, entonces procedió en consecuencia, sin embargo luego de abrir los ojos, ejecutó a los verdaderos culpables y gobernó por más de 40 años. Así pasa en nuestras vidas, cuando actuamos en nuestra justicia, cometemos errores que sus consecuencias las pagamos con creces, entonces por estos errores nos aferrarnos a cosas, personas o creencias alejadas de Dios que nos dan cierta seguridad y por lo tanto nos cuesta desprendernos de ellas, producto de que no conocemos realmente al Señor ni su perdón ni poder; en el caso del rey persa confiaba ciegamente en Nehemías; como copero, tenía la responsabilidad de garantizar la vida del rey ya que era quien probaba todos sus alimentos y bebidas verificando que no estuviesen envenados, así que desprenderse de él por más de (02) meses no era fácil {Que al final fueron 32 años} y mucho más si no conocía del Señor, pero Dios puso en su corazón la gracia y la disposición para darle el permiso a favor de su siervo. Nehemías 1:11 “Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón {Artejerjes}. Porque yo servía de copero al rey”; Nehemías 2:5-6 “Y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré. Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Y agradó al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo”.

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TENÍA NEHEMÍAS QUE UTILIZÓ EL SEÑOR PARA RESTAURAR LOS MUROS?

1.      Visión: Proteger al templo de Dios, la tierra prometida y el pueblo judío de cualquier ataque y asegurar la continuidad de la adoración al Señor, era una prioridad; Dios puso el deseo en el corazón de Nehemías de reconstruir los muros dándole una visión para el proyecto, aunque él no la disfrutó porque tuvo que regresar a Susa (Irán), capital del imperio aqueménida para atender al rey, sin embargo logró visualizar la magnitud del proyecto, organizar al pueblo para servir, pudo poner orden espiritual,  implementar ciertas reformas que encaminaron y avivaron la fe del pueblo, preparando el escenario para la venida del Señor Jesucristo. Nehemías 1:2-4 “…Les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos”; Nehemías 1:8-9 “Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre”.

2.        Consultar al Señor, en oración, en cada paso: Cada vez que Nehemías iba actuar, oraba al Señor y lo hacía en todo, y en algunos casos ayunaba para prepararse y librarse de las ataduras del mal, por ejemplo oró para pedir perdón por los pecados del pueblo de Judá: Nehemías 1:4 “…y ayuné y oré delante del Dios de los cielos {pidiendo dirección}”; lo hizo antes de solicitar al rey para que le permitiera la reconstrucción de los muros de la ciudad;  Nehemías 2:4 “Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos {para que le pusiera las palabras exactas}”; también lo hizo cuando sus enemigos conspiraron contra ellos para atacarles, Nehemías 4:9 “Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos {enemigos} pusimos guarda contra ellos de día y de noche”.

3.       Liderazgo y planificación: Nehemías mostro capacidad de liderazgo poco común en esos tiempos, tenía el don de alentar para emprender, influenciar, atender y convencer a otros con sus palabras y testimonio; Nehemías 2:17-18  “Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien; Nehemías 5:1 “Entonces hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judíos”.  Gracias a su planificación, el muro fue reconstruido en tiempo record, sin tener maquinarias ni tecnología, en 52 días estaba terminado, Nehemías 6:15 “Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días {gracias a que el Señor colocó en los corazones del pueblo, el querer como el hacer}”; Nehemías 7:73 “Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los del pueblo, los sirvientes del templo y todo Israel, en sus ciudades”; y sabiamente administró las dificultades que traían la presencia de sus enemigos que se oponían a la reconstrucción del muro; Nehemías 4:13-15 “Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos. Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos {los enemigos}; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea”.

4.        Organización y orden: Ordenó y creó los equipos de trabajo por familias y resolvió los problemas internos entre hermanos; Nehemías 5:7-9 “Entonces lo medité, y reprendí a los nobles y a los oficiales {hermanos}, y les dije: ¿Exigís interés cada uno a vuestros hermanos? Y convoqué contra ellos una gran asamblea, y les dije: Nosotros según nuestras posibilidades rescatamos a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones; ¿y vosotros vendéis aun a vuestros hermanos, y serán vendidos a nosotros? Y callaron, pues no tuvieron qué responder {por habían actuado mal} Y dije: No es bueno lo que hacéis. ¿No andaréis en el temor de nuestro Dios, para no ser oprobio de las naciones enemigas nuestras?”; puso orden al devolver las tierras, viñas y casas a quienes habían empeñado sus casas a causa del hambre a los vividores de oficio, todo gracias a que consultaba al Señor; de igual forma Nehemías rescató el libro de la genealogía del sacerdocio y de todo el pueblo de Judío, asimismo hizo arreglar, enmaderar y levantar las puertas colocando cerraduras y cerrojos, edificando las torres, muros derribados, entre otras cosas (capítulo 3); empadrono según la genealogía familiar, organizó el linaje sacerdotal sacando a quienes no cumplían con lo ordenado por Dios, vestiduras santas, también puso orden en los bienes y ofrendas de la congregación; Nehemías 7:63-65 “Y de los sacerdotes: los hijos de Habaía, los hijos de Cos y los hijos de Barzilai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzilai galaadita, y se llamó del nombre de ellas. Estos buscaron su registro de genealogías, y no se halló; y fueron excluidos del sacerdocio, y les dijo el gobernador que no comiesen de las cosas más santas,  hasta que hubiese sacerdote con Urim y Tumim”.

5.      Perseverancia a pesar de las dificultades: Nehemías fue ejemplo y testimonio de perseverancia, ya que no decayó nunca ante las dificultades; tenía muchas cosas en contra por ejemplo: una amenaza de muerte de parte sus enemigos, el tiempo reducido para regresar con el rey a quien servía, un proyecto de gigantes magnitudes, ser prácticamente un desconocido en su propia tierra, sin tener autoridad sacerdotal ni seguidores, pero tenía lo más grande, la certeza de que Dios estaba de su lado, esa confianza que le dio la valentía e impulsó a esforzarse y abrir caminos, sobre todo cuando el Señor va al frente; él no había olvidado que Dios abrió el mar rojo cuando se había acabado el camino y el pueblo de Israel era asechado por el Faraón y su ejército en Egipto, tampoco cuando los alimentó y dio de beber agua en el desierto, eran más de 5 millones de personas y Dios lo hizo, bautizar y limpiar al pueblo en el río Jordán para entregar la tierra prometida, Dios lo hizo, peleó las múltiples batallas haciendo correr espavoridos a los enemigos, todo por la gracia de Dios, entonces, por qué dudar que levantaría el Muro, una Fortaleza más fuerte; esto no se trata del muro que restauró con rocas y piedras, sino del Muro Espiritual que el pueblo necesitó para levantarse y volverse a Dios, convirtiéndose de sus malos caminos, recibiendo la misericordia.

6.     No había mezquindad en su corazón: Nehemías a pesar de ser nombrado gobernador por el mismo rey, sin quitar su mirada en el Señor, se apoyó en Esdras y los levitas para levantar la obra de Dios en el pueblo, derribando las barreras de tinieblas y oscuridad que les impedía buscar del Señor en espíritu y verdad, ya que tenía claro que el crecimiento lo daba el Señor, poniendo el sello al Muro espiritual que los resguardaría hasta la llegada de Jesucristo. Nehemías 8:5-6  “Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo;  y cuando lo abrió,  todo el pueblo estuvo atento. Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra”; Nehemías 8:11 “Los levitas,  pues, hacían callar a todo el pueblo, diciendo: Callad,  porque es día santo, y no os entristezcáis. Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado”.

Reflexión:

En el mundo siempre habrá trampas, barreras, estereotipos, sabiduría, muros creados por el enemigo que trataran de que te olvides del Señor, caigas en el ciclo vicioso de la culpa, el desasosiego, la depresión y la muerte. Sólo a través del Señor, es que podemos levantar los muros de fortaleza que necesitamos para restaurar nuestra vida, esos que nos guardarán de las asechanzas del diablo, que lo que quiere es destruirnos, robarnos la paz y quitarnos la vida dada por Cristo.

Es hora de hacer como Nehemías, sin perder la mirada en Cristo, condolernos por los perdidos, permitir que el Espíritu de Dios sea quien gobierne nuestras vidas, consultando cada paso que damos, planificando nuestra vida espiritual, pida al Señor que le revele que quiere para su vida, ejerza el don de liderazgo, la autoridad que Cristo le dio, pero con humildad y sométase a su palabra, haga las cosas decentemente y orden de sincero corazón, seamos testimonio de que Cristo vive en nosotros, perseveramos sin desmayar, esfuerce por agradar al Señor, sea valiente, no importa que dirán los demás, pero sobre todo deléitese de compartir y trabajar con los hermanos, unidos, como una sola iglesia, como un solo cuerpo, en un mismo Espíritu y haremos cosas que para los hombres es imposible, pero para Dios no lo es.

El Señor está esperando de que salgan los buenos obreros, los siervos de corazón dispuesto, esos tales adoradores, que le alaben es Espíritu y verdad, para glorificarse en ellos y bendecir sus vidas, para que toda nación diga este es el pueblo de Dios, la nación santa respaldada por el Padre todopoderoso y que recibirá la herencia prometida desde los primeros tiempos, Amén...

miércoles, 20 de enero de 2021

EL “A”, “B”, “C” DE DIOS

 


Hay un refrán popular venezolano que dice “Arrópate hasta donde te alcance la cobija”, que es una forma muy particular de decir que no pretendas usar lo que no tienes. Es lícito tener sueños, metas, objetivos, crear y anhelar cosas, inclusive luchar por alcanzarlo u obtenerlo, asimismo también lo es equivocarse, caerse, esforzarse, levantarse y volver a intentarlo, siempre que lo hagamos todo decentemente y en orden del Señor, porque el Padre Altísimo, creador de todo el universo, es un Dios de orden. Génesis 1:2-4 “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas”; el orden debería ser una característica que deberíamos imitar como hijos que somos del Padre, pero por lo general no lo hacemos, por eso muchas veces queremos correr y no hemos ni siquiera aprendido a caminar, tropezándonos en el camino.

Gracias a la necedad e insensatez del alma los hijos de Dios, de una forma u otra, desean abarcar más de lo que quieren o pueden tratando aplacar su insaciabilidad, esforzándose duramente para alcanzarlo apartados de lo santo y glorioso; la gran mayoría obtienen resultados infructuosos, ya que son incapaces de involucrar, primero, a Dios en sus planes y en las tomas de decisiones. Esto es un hábito espiritual que quizás les parecerá locura para algunos, ya que los planes de Dios no son fácil de entender y para otros es muy difícil aplicarlo a sus vidas porque sus planes y decisiones no dan la gloria ni el honor al Señor sino que se generan de las entrañas, en la carne, posiblemente por nuestra condición de pecado, incredulidad o por autosuficiencia, actitud que va en contra del conocimiento de Dios y su verdad, y que finaliza en un trabajo, esfuerzo o sabiduría vana que no edifica para la eternidad, simplemente porque no se ha dejado ministrar por el Espíritu de Dios por falta de disposición de corazón y temor santo. Salmo 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia”; Proverbios 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”.

Se puede observar gran cantidad de hermanos con ambiciosos deseos de levantar grandes obras para Dios, afanados por obtener en la tierra la prosperidad y las riquezas que Dios ha prometido como herencia, develar los secretos y misterios ocultos del Señor por revelación, aspirando llevar a los confines del mundo las buenas nuevas tratando de cumplir con la gran comisión dejada por Cristo, queriendo poseer los dones de profecía, sanidad, milagros, fe, lenguas, entre otros, según, para alabar, adorar y glorificar su nombre, pero su testimonio no les ayuda, les entorpece, denota que hay algo en ellos que no ha sido tratado por el Señor y los estanca espiritualmente hablando, ya que son incapaces de cumplir con lo más simple, el “ABC” de Dios: el arrepentimiento, el perdón (la benignidad) y la conversión, siendo piedra de tropiezo para la obra, espantando a los nuevos creyentes y dañando la vida espiritual de muchos más “maduros”, que quedan resentidos con el Señor y con la Iglesia de Cristo por causa de los pecados de los hombres. Si al haber vamos, lo que aplican en sus vidas es su “AVC”, es decir el “a veces sí”, “a veces no”, “a veces santo”, “a veces pecador”, siendo hijos de doble ánimo, inconstantes en la fe y sin un camino de rectitud definido; Santiago 1:8 “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”; a tal extremo que, aunque son cristianos de años conociendo el evangelio, son incapaces de cumplir lo que Dios ha dejado en su palabra aplicando las enseñanzas de Cristo para sus vidas, por la simple razón de no hay gobierno del Espíritu Santo.

Por estas razones, se puede afirmar que no son hijos justos, piadosos ni hacedores de la palabra y tampoco eficaces en su oración, ya que si lo fueran su testimonio así lo confirmase; se pudiera decir que son oidores inertes, doctos y habladores de letra muerta donde la palabra no ha hallado cabida en sus vidas; por eso los vemos con sus vidas hechas un desastre por dejadez espiritual, incredulidad o impiedad (falta santidad), aunque tengan capacidades de liderazgo, sean muy trabajadores y hayan cumplido roles de pastores, ancianos, siervos, maestros, profetas u adoradores de años, pero realmente no han sido tratados ni transformados en el Espíritu y por ende son tendientes a prevaricar fácilmente contra Dios por falta de discernimiento, transformándose en piedras del tropiezo por el mal testimonio de Cristo que han venido presentando, quieran o no quieran reconocerlo. Hebreos 5:12-14 “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”.

¿Cómo reconocer que estamos fuera del ABC de Dios?

(A)     Por falta de Arrepentimiento:

Por lo general el arrepentimiento está relacionado con la actitud de compunción, abatimiento, lamentación o cambio de idea cuando hemos cometido un error, un pecado o una conducta indigna, que en un sentido más amplio y profundo, espiritualmente hablando, es la manifestación sincera de amor de nosotros hacia el Señor; es confesar y renunciar al pecado antes que su justicia se manifieste. Cuando Adán y Eva pecaron, sintieron la vergüenza de la desobediencia que salieron a ocultarse, en vez de arrepentirse ante el Señor; esta actitud les impidió confesar su pecado para ponerse a cuentas y clamar por su benignidad, sino que torpemente empezaron a echarse la culpa unos a otro sin reconocer su pecado. Génesis 3:6-13 “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí”.

Cuando nos arrepentimos de verdad se ve reflejado en nuestro testimonio, tenemos temor santo y nuestras obras dignas testifican por sí; no por costumbre religiosa, miedo, ni mucho menos por simbolismo, hipocresía o apariencia, porque esto es una falsa piedad que busca ocultar nuestras oscuras intenciones o emociones, las cuales nos negamos a renunciar o morir; sino más bien, con el conocimiento pleno del amor de Dios y el anhelo profundo de agradarle entregar lo mejor de nosotros. 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”; Lucas 15:7 “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento”; Hechos 10:35 “sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia”; Salmo 7:11-12 “Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días. Si no se arrepiente, él afilará su espada; Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado”. Es necesario arrepentirse de corazón, porque el Señor no desprecia un corazón contrito y humillado, pero la decisión es personal, nadie puede ser obligado a arrepentirse y no hacerlo es soberbia, por la cual también daremos cuentas.

(B)     No practicamos la Benignidad:

La palabra dice en Lucas 6:45 que “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”, se puede decir que un hijo de Dios es benigno cuando humildemente es capaz de pedir perdón o perdonar de corazón, de humillarse ante la presencia de Dios y bajar su cerviz, sacando lo bueno de su corazón y desechando lo malo, apelando al amor de Dios para que tenga misericordia de él y sobre todo a quien lo ofendió, así como lo enseñó Jesucristo al subir a la cruz perdonando a quienes le dieron muerte siendo inocente; de la misma forma nosotros debemos perdonar al peor de nuestros enemigos, ya que eso demuestra que su benignidad vive en mí. Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”; Filipenses 2:6-8 “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”; Lucas 23:34 “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes”; Marcos 11:26 “Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”; quien perdona de corazón, el Espíritu de Dios mora en él, ya que la benignidad se manifiesta con su poder sanador y restaurador; así que si decimos ser hijos de Dios y no ha aprendido a perdonar, su amor no está en nosotros, no somos buenos; por eso vaya y pida perdón aunque usted sea el agraviado, eso dice mucho de su madurez espiritual.

La benignidad es parte del fruto del Espíritu Santo, es la misericordia de Dios dada a los hombres, la condescendencia típica del juez eterno dada a todo hijo, que por imagen y semejanza también debemos dar, en otras palabras, es tener la capacidad amar y rechazar la aplicación total de la justicia, perdonando las transgresiones de quien ha fallado, permitiendo que se arrepienta de corazón y se levante, porque de otro modo seríamos condenados porque nadie es perfecto; Santiago 2:13 “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”. La palabra dice en Hebreos 12:6 “Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo”; 1 Timoteo 4:4 “Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias”; la benignidad está por encima del juicio, la disciplina y el castigo de Dios, ya que ella es el aceite que lubrica su justicia; sin embargo abusar de su esencia es una torpeza, porque nos puede llevar a burlarnos del Señor recibiendo como pago el fruto de nuestra iniquidad; Gálatas 6:7 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”; 3 Juan 1:11 “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios”.

Son incontables los llamados que hace el Señor para que seamos benignos, buenos y misericordiosos como Él lo es con nosotros, Colosenses 3:12-13 “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”; por eso es necesarios que seamos irreprensibles en todos los aspectos, busquemos la santidad y su justicia, desechando la soberbia, la ira, la codicia, la contienda, etc., que podamos dar testimonio que el Espíritu de Dios vive en nosotros; Tito 1:7-9 “Porque es necesario que el obispo {líder, siervo, hijo de Dios} sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen”.

(C)     Huimos de la Conversión:

La conversión refleja la acción o hábito del creyente de poner la mirada en Cristo y volverse a Dios, es decir, regresarse de sus malos caminos y mantenerse en santidad, comunión y obediencia; es someterse y sujetarse al Espíritu de Santo, es entender que significa ser un hacedor de la palabra por revelación y activarse, alineando el creer, el pensar y el actuar, viviendo la palabra y siendo el hijo de Dios que somos llamados a ser. Huir en estos tiempos de este hábito espiritual trae como consecuencia oscuridad y tinieblas en nuestras vidas desembocando en enfermedad, autosuficiencia, impiedad, iniquidad, ira, soberbia, fornicación, adulterio, lascivia, etc.; 2 Timoteo 3:1-5 “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”; 2 Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

Es errado pensar que la conversión está enfocada solamente en el hecho de haber recibido a Cristo, y empezar a congregarse en una iglesia, esto lo podemos hacer en la carne, religiosamente y no en el espíritu, es decir, sin sinceridad de corazón, si lo hacemos así, indica que nuestra alma controla nuestras vidas y no hay disposición de quererse devolver de sus malos caminos y encontrarse verdaderamente con Dios. Hay quienes pasan años y años ocupando un espacio en una iglesia, pero no deciden convertirse a Cristo por falta de revelación y entendimiento, dando mal testimonio a los fieles e inclusive siendo piedra de tropiezo para muchos de los nuevos creyentes; la exhortación de hoy, es recordarnos que Dios ha querido, desde el principio, que apliquemos su ABC y dispongamos nuestro corazón para ser un hijo diferente, dejar de ser Jacob y transformarnos en Israel, su pueblo amado, que aceptemos su promesa de ser la nación santa que heredará todas las cosas y entrar al reino de los cielos, dejar el desierto y entrar a la tierra prometida donde fluye leche y miel, en el cual compartiremos la mesa con nuestro Señor Jesucristo.

Reflexión:

Si siente que usted se ha estancado y no ha crecido espiritualmente hablando, si tiene la necesidad y el deseo de seguir o servirle al Señor pero no ha dado el paso de fe, demostrando poco esfuerzo y valentía, es porque no ha aplicado el ABC de Dios: el arrepentimiento, la benignidad y la conversión a su vida. Es necesario que hoy mismo comience, aplique lo más simple y verá su gloria, sino de que nos vale recitar todas las santas escrituras y congregarse, si no podemos ser testimonio de Cristo que vive en nosotros, ¿será que el Espíritu de Dios mora en nosotros?, desistamos de la sabiduría vana y seamos hacedores de lo simple y lo demás llegará por añadidura; 1 Corintios 3:18 “Nadie se engañe a sí mismo: si alguno entre vosotros parece ser sabio en este siglo, hágase simple {haga el ABC de Cristo}, para ser sabio {temeroso de Dios}”.

Es importante que como cuerpo de Cristo seamos de un mismo sentir, nos respaldemos unos a otros en oración, intercesión y cubrimiento, clamando al Padre para que nunca nos falte un pastor de conducta irreprensible que sea capaz de humillarse y arrepentirse ante Él, para que no haya ciego guiando a otros ciegos, siervos de corazón conforme al corazón de Dios, capaces de doblegar su alma, amar y perdonar al prójimo, siendo humildes, logrando pedir perdón de corazón, asimismo ser ovejas que escuchen la voz de Cristo, que se sujeten a la verdadera autoridad, como también ser hijos obedientes que se conviertan, escuchen consejos y se sometan a la palabra, para que podamos decir cuando comparezcamos ante el Señor: Jesús nos presentamos ante ti como la Iglesia que has amado, con las vestiduras blancas de santidad, la cual fue purificada en el fuego consumidor de tu palabra, se hizo digna al humillarse y convertirse de sus malos caminos, que no posee manchas ni arrugas porque cambio sus harapos por vestiduras llenas de honor, honra y alabanza, la cual no tiene nada de qué avergonzarse porque sus pecados fueron llevados y clavados en tu cruz; por eso te damos gracias Señor, gracias por tu misericordia y benignidad, bendito sea tu nombre, Amén. 1 Pedro 3:8-9 “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición”.

“Y dijo {Jesucristo}: De cierto os digo, que si no os volvéis {Convertís a mí} y os hacéis como niños {aplicando el ABC de Dios}, no entraréis en el reino de los cielos”. Mateo 18:3