martes, 12 de febrero de 2019

¡LA CARNE ES DÉBIL!



Es muy común escuchar, de manera jocosa, dentro y fuera de los diferentes grupos sociales que: ¡LA CARNE ES DÉBIL!; haciendo referencia a las personas que somos tendientes a sucumbir a las tentaciones “placenteras” a sabiendas que eso no es lo correcto. Esto se debe a que como no hay una razón que justifique esta acción entonces se utiliza dicha expresión para salir del paso, cómo una vía de escapatoria astuta y “elegante”.

Cuando decimos que la carne es débil es porque nosotros espiritualmente no nos hemos fortalecido en el Señor, muchas veces nos dejamos llevar por los impulsos almáticos, a tal punto que no hemos velado ni orado lo suficiente producto de nuestra propia concupiscencia, que es, por lo general, la que domina nuestro ser. 

Ahora, no nos extrañe cuando Dios actúe con dura y "violenta" justicia, y nos haga entrar al reino en obediencia, a las bodas del cordero, como le pasó a Jonás, Pablo y otros tantos; nos guste o no nos guste.

Si dentro de mis relaciones, predomina mis pataletas o rabietas por falta de cordura, humildad o prudencia es porque hay una debilidad de la carne en mí, y necesito ser tratado, del castigo y la disciplina sanadora. 

Por otro lado, si nos dejarnos seducir por los deleites del mundo y los "buenos ratos" de manera adictiva, sin medir las consecuencias que tienen para la eternidad, vamos directo al colapso espiritual, es como revolcarnos en el cieno, luego de que la puerca ha sido lavada, echando a perder el trabajo de limpieza que el Señor ha hecho en nuestra vida espiritual a través del perdón. 

Jesús decía en Mateo 26:41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”; Santiago 1:14 “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”; 2 Pedro 2:13 “recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aún mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores”; Ezequiel 34:4 “No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia”.

Para entender un poco más lo que el Señor quiere decir, escudriñemos sobre el significado de la palabra débil: La debilidad está asociada a mi fragilidad espiritual, a lo enfermiza u obsesiva que puede ser nuestra alma por obtener las cosas del mundo, a la inestabilidad emocional que manifiesto cuando se me presentan circunstancias difíciles por una fe defectuosa, lo endeble que soy cuando paso por una prueba adversa sin la ayuda del Espíritu Santo e inclusive a lo deleznable (inconsistente) que somos ante cualquier agente externo o interno (tentación y deseos engañosos) por la falta de abrigo del Señor. Por eso el Padre de los cielos manda a través del profeta Joel lo siguiente: “Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy” (3:10).

Es verdad que debemos tener el azadón para cavar y labrar, tratando de sembrar en surcos profundos de tierra árida la palabra, extrayendo las viejas raíces de amargura y pecado que me separan de Dios y también tener preparada la hoz para segar porque la mies está lista para la obra; pero para ello debe existir humildad y debilidad espiritual en los obreros para decir ¡Fuerte soy!; Es necesario que ante la tentación, nuestro azadón se convierta en espada de doble filo, que penetre a lo más profundo de mi ser y evalúe las intenciones de mi corazón, es decir, si estamos decididos a ser valientes y obedientes o a ser simples fariseos de apariencia que creemos que podemos engañar a Dios; por eso tenemos que dejar que la espada o la palabra, saque la fuerza de mi debilidad haciéndome fuerte en la batalla personal, esa que somete mi alma al Espíritu Santo. 

Asimismo la cortante hoz convertirla en una fulgente lanza para clavar en la cruz mi pecado, y llevarnos a la victoria por medio la sangre del Cordero inmolado. Hebreos 4:12 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”; Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”; Hebreos 11:34 “…sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas…”; Apocalipsis 5:9 “…porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación”; Romanos 8:3 “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne”.

Es necesario que seamos débiles en espíritu para con el Señor, para salvación y vida eterna; pero, no débiles en el carne para con el mundo y el príncipe que lo gobierna; humillémonos ante el Señor, está bueno de hacer tanta resistencia, la incredulidad nos conduce a muerte así como al deterioro de nuestra fe en Cristo. 

La poca perseverancia, la desobediencia y la rebelión son síntomas de falta de conversión en mi vida; podemos decir señor al Señor pero no es mi Dios, es una simple ilusión religiosa que permite que seamos arrebatados por la violencia del mal y sus asechanzas; porque existen violentos en las iglesias de Dios que tratarán de confundir a las ovejas más débiles, la palabra habla de perros mutiladores del cuerpo, pero ellos seguramente darán cuentas y recibirán el pago justo por su pecado, pero eso está en manos de Dios y nosotros no somos llamados a juzgar tal acción. 

Mateo 11:12 “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”; 1 Corintios 8:12 “De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis”; 2 Corintios 13:3 “pues buscáis una prueba de que habla Cristo en mí, el cual no es débil para con vosotros, sino que es poderoso en vosotros”; Juan 10:28-29 “y yo (Jesucristo) les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”; 2 Corintios 12:10 “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”; 2 Corintios 13:4 “Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros”.

Tenemos que estar ALERTAS, porque podemos confundir lo que el Señor ha querido enseñar, seguramente lo que pensamos que es la libertad de Cristo, por causa de nuestra carne, podemos hacer tropezar a los más débiles; sí he de gloriarme, que sea del Señor a través de la debilidad de mi espíritu; si he de sembrar que sea en debilidad dependiendo del poder del Espíritu Santo, para que no tenga que jactarse delante la presencia del Señor; si hemos de pedir, que sea en debilidad y convincentemente sin intenciones macabras en nuestro corazón; considerando y acordándonos que la venganza es del Padre y nosotros tenemos quien interceda ante su presencia, pero otros no. 

1 Corintios 8:9 “Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles”; 2 Corintios 12:9 “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”; 2 Corintios 11:30 “Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad”; 1 Corintios 15:43 “Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder”; Romanos 8:26 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

Oremos: Padre de los cielos, siempre he admitido que mi falta de firmeza, esfuerzo y santidad, es gracia a mi debilidad de la carne; hasta este momento me doy cuenta que era un excusa cómoda que tenía para justificar lo injustificable; reconozco que mi debilidad espiritual es por falta de valentía, de postrarme ante ti con un corazón contristo y humillado, por dejarme doblegar de mi alma, y a la prueba me remito, tu palabra dice que “TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE” entonces porque tengo debilidad en la carne si ya llevo tiempo transitando en tus caminos; pues reconozco que ha sido por falta de conversión, Señor perdóname; perdóname porque no he sido el hijo recto que busca tu justicia, ese que se aparta del mal, aquel que se esfuerza por agradarte en cada área de la vida, sino el que con facilidad me dejo arrastrar por los deleites del mundo, la locura de la muchedumbre, los afanes de la vida. Perdóname mi Señor, por estar mirando lo malo, lo impío, lo que te desagrada, perdóname por dejar desbocar mi alma a sus caprichos y no ponerle un freno, llenando de oscuridad mi vida. Límpiame, Señor, necesito de tu fuego purificador para que consumas todo aquello que no te gusta, sigue purificando y tallando este ser indigno, prefiero pasar por la dura prueba de tu fuego y ser un diamante diminuto, fino y digno, cortado con el láser de tu Espíritu qué, una gema grande, llena de imperfecciones, llena de iniquidad, impiedad y deshonra. Gracias Jesucristo, por abrirme mis ojos a tiempo, por iluminar mi limitado entendimiento y darme discernimiento para exaltarte, glorificarte y honrarte con entendimiento desechando toda debilidad que venga de la carne, sino que a través de ti me has hecho fuerte en la debilidad de mi espíritu. Bendito sea tu nombre. Amén


PD. Te recomiendo que no te pierdas y leas: 

https://douglasghuerta.blogspot.com/2020/10/ el-orgullo-que-mata.html


jueves, 31 de enero de 2019

HABLANDO AL AIRE


He visto muchos creyentes, que impresionados por los dones espirituales de algunos hermanos, se han enredado torpemente en lazos de vanidad, pecado y apostasía por falta de entendimiento, discernimiento o prudencia. Esto es producto del falso dogma que para ser espiritual, necesariamente, debe haber manifestaciones sobrenaturales o “frutos”, la mayoría terrenales, dados por Dios a los hijos o “ungidos” basados en una errada doctrina de tendencia pseudo cristiana que trata de dar un status espiritual de relevancia a ciertos hombres, como si eso fuera lo más importante.


martes, 22 de enero de 2019

¡NO TIENE PERDÓN DE DIOS!



Hay una gran cantidad de afecciones que residen en el alma que generan patrones extraños de conducta, percepción, creencia, pensamiento, emociones y sentimientos ya sea de manera individual o colectiva, que la sociedad considera normal, totalmente alejado a lo que el Señor ha dispuesto y que traen consigo consecuencias para la eternidad: Marcos 8:36 “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”; Isaías 5:20-23 “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!”.
Por eso, cualquier pensamiento o consejo (aunque venga de Dios) si es contrario al mío, me resulta muy molestoso y tengo la tendencia a ignorarlo, rechazarlo o bloquearlo, creando conflictos internos, desarrollando conductas paranoide caracterizada por el señalamiento, la culpa, el juicio, la desconfianza generalizada, ya que no somos capaces de aceptar nuestra condición de pecado y nos negamos a morir en esa área de nuestra vida; Lucas 9:23 “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”; Salmo 10:3 “Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová”.
Entonces prefiero enfocarme en las fallas y los pecados de otros, ya que realmente no conozco la dimensión del perdón de Dios, ni la acepto porque no estoy preparado para dar y recibir de su amor; Lucas 18:11 “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano”; Proverbios 3:5-6 “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas”. Isaías 43:25 “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”.
Como no hemos aprendido a perdonar, proferimos expresiones tales como: ¡Se pide disculpas, porque Dios es el único que perdona!, ¡Yo perdono, pero no olvido!, ¡Que te perdone Dios, pero yo no!, ¡Eso que hice, no tienes perdón de Dios! entre otras a sabiendas que el Señor enseño en: Lucas 11:4 “Perdona nuestros pecados, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden…”; es por eso que se crea un conflicto emocional, una inestabilidad a través de pensamientos obsesivos e impulsivos que nos llevan al caos, por falta de presencia del Dios vivo, aun siendo “cristianos”; y cuando somos confrontados entonces empezamos a justificar nuestras acciones echándole la culpa a otros colocando muros, barreras o límites a nuestras vidas como “protección”, asociándonos con otros que andan en igual o peores condiciones como buscando apoyo moral, haciendo un cerco espiritual que nos aparta del único que tiene el poder de sacarnos del atolladero en que nos hemos metido, el Señor Jesucristo. Isaías 25:12 “Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la humillará y la echará a tierra, hasta el polvo”; Salmo 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia”; Gálatas 5:1 “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”.
¿POR QUÉ NO HAY PERDÓN EN MI VIDA?
1.  Porque no se me ha revelado el amor de Dios y sus riquezas en gloria, estoy muy lejos de sus enseñanzas, no hay tolerancia en mí. Efesios 1:7 “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados…”; 2 Corintios 11:19-20 “porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos. Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas”; 1 Corintios 13:7-8 “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…”; Lucas 6:35 “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos”.
2.  Porque invalido su pacto de gracia establecido por Jesucristo en la cruz, por falta de sincero arrepentimiento, tratamos de condicionarlo a nuestros caprichos. Lucas 23:34 “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…”; Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”; Hechos 26:20 “…se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento”; Levítico 26:14-16 “Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán”.
3.  Porque poseo una vida espiritual inestable, el viejo hombre prevalece, soy débil, pierdo la fe en Dios, me dejo envolver doctrinas de hombres, con episodios de paranoia terrenal, el afán es la orden del día, no concilio la paz a pesar de mis esfuerzos, no he velado lo suficiente, dudo de todo, voy de redil en redil, buscando pasto seco, tratando de llenar un vacío, que sólo Cristo puede saciar. Efesios 4:22-23 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente”; Santiago 1:6 “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra”; Hechos 10:43 “De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre”.
4.  Porque paso de la calma a la ira, ansiedad o desesperación en segundos, por falta de sometimiento al Espíritu Santo, no hay conversión, me dejo controlar por mi alma, vivo bajo las emociones, destacando el odio, el rencor y la venganza, estableciendo relaciones enfermizas, tendientes a idolatrar a cosas, personas o potestades. Colosenses 3:5 “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría”; Habacuc 2:4 “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece;…”; Deuteronomio 4:9 “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida;…”; Hechos 26:18 “…para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.
El perdón de Dios ha sido entregado por amor al subir nuestro Señor a la cruz y morir por nosotros, queda de parte de nuestra creerlo y aceptarlo, pero eso sí, con fe, convencidos que lo hemos recibido; ahora nos toca mantenernos en temor y santidad, para honrar y glorificar tal sacrificio, de lo contrario estamos pisoteando la preciosa sangre de Jesús, convirtiéndonos en impíos.
Oremos: Mi Señor tu eres un Dios bueno y precioso, me diste de tu perdón y hasta ahora lo había menospreciado, que torpeza la mía, piedra de tropiezo había sido mi insensatez e imprudencia, mi falta de conversión y un arrepentimiento defectuoso, lleno de religiosidad, que prefería pecar y pecar sin considerar que cada vez que lo hacía, estaba pisoteando tu preciosa sangre; Señor con revelación quiero pedirte perdón, ya no quiero decirle a lo malo bueno, ni a lo bueno malo, sigue trayendo palabra filosa, más cortante que espada de dos filos que penetre hasta los tuétanos, lo más profundo de mi ser y abra mi alma en dos y permita sacar la inmundicia que hay en mí. Gracias Señor, porque puedo pedirte perdón con entendimiento, sé que he odiado y he guardado rencor, por eso te pido perdón, no quiero pensar vengarme ni siquiera por las ofensas de otros, prefiero pasar por el oprobio con tu bendición, que por la dulzura de los deseos de venganza que traen muerte amarga. Señor ten misericordia de mí, mi corazón tiene vergüenza ante tu presencia, recíbelo y límpialo, para que un día pueda ser digno de ti y pueda sentarme a tu lado y disfrutar de tu hermosa presencia. Te amo Padre de los cielos, bendito sea tu nombre. Amén.

jueves, 10 de enero de 2019

EL MINIMALISMO ESPIRITUAL



Muchas personas que he considerado sabias e inteligentes, asiduos lectores, me han comentado que cuando han leído y tratado de entender la palabra les ha sido infructuoso y me preguntan ¿Cuál es el secreto?; les explico que es necesario andar en comunión con el Señor, pidiéndole al Espíritu Santo que le enseñe y revele lo que el Padre quiere expresar a través de su palabra; Juan 14:26 “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas,…”; 1 Corintios 2:10 “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;…”; pero, esta gran verdad, seguramente es china para algunos o para otros posiblemente sea una locura ya que no conocen al Dios vivo; 1 Corintios 2:14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”, entonces se presenta el minimalismo espiritual como estilo de vida, es decir, reducir sus necesidades espirituales al mínimo, restándole importancia a la esencia de Dios, por falta de entendimiento.

Si observamos lo que nos dice el Señor en Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”; apreciamos que el hombre producto de su pecado, se ha convertido en minimalista espiritual, sin excepción, ya que ha reducido su vida espiritual a lo mínimo, a la simpleza de la vida terrenal, ya que es mejor disfrutar un momento o un período de “felicidad” que buscar del Señor, sin medir las consecuencias eternas, el objetivo de esta actitud quizás sea para satisfacer un alma vacía, confundida y ocupada con tantas tonterías, o para  obtener alguna añadidura al mínimo esfuerzo, una bendición express, de acuerdo a estándares y consejos humanos que persiguen algún oscuro interés, que sin duda, tarde o temprano, será develada cuando se exponga todo a la luz; Mateo 16:26 “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?...”; Efesios 5:13 “Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo”; Isaías 30:1 “¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!”.

De lo anterior nace la torpeza de obviar lo esencial, sobre todo si distraemos nuestra atención en elementos que no edifican nuestra vida, apartándonos del reino de celestial y su justicia. Por eso se hace necesario discernir que el gozo pleno de Dios se manifiesta cuando nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, ya que ni lo alto, ni lo profundo, ni la adversidad, ni enfermedad, ni cualquier circunstancia, nada absolutamente nada, podrá apartarnos del amor de Dios, siempre y cuando nuestro corazón esté dispuesto a buscarlo, de manera temerosa y humillada, sometiéndome a su voluntad entendiendo que debemos ser una ofrenda grata en su presencia; es, entonces, cuando empezamos a ver los frutos reales y apreciar la nueva vida, manifestada en conversión.

Pero, ¿Cuál es el problema, por qué esto no ocurre? El problema radica en que nadie está dispuesto a pagar el precio realmente, entonces utilizamos a Dios, convenientemente, como plan B, es decir de respaldo, de bombero (por si acaso, para atender mis contingencias), restándole la importancia debida, menospreciando su nombre, en otras palabras: ¡Cometemos minimalismo en contra del Señor!; Malaquías 1:6 “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros…”.

¿CUÁNDO COMETEMOS MINIMALISMO EN CONTRA DEL SEÑOR?

1.   Al actuar con incredulidad o duda del poder de Dios; Romanos 14:23 “Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado”; 2 Pedro 2:16 “y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta”; 2 Corintios 6:14 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”.

2.   Al prevalecer la mentira, la falta de amor, el hurto y el ocultismo en nuestra vida, convirtiendo en anatema las cosas santas; Gálatas 1:8 “Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”; Josué 7:11 “Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres”; 1 Corintios 16:22 “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema…”; 1 Juan 4:20 “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”.

3.   Cuando predomina la insensatez, astucia, rebeldía, desconfianza, suspicacia, malicia, la manipulación del débil, la envidia y repugnancia, dejándose arrastrar por el alma por falta de conversión; Tito 3:3 “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”; Santiago 1:21 “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”.

4.   Al vivir en tribulación, afán, angustia, susceptible a mi entorno, circunstancia o adversidad, siendo enfermizos espirituales que necesitan ser sanados; Romanos 8:35 “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?; Mateo 13:22 “El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”; Marcos 2:17 “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.

5.   Cuando no velamos por nuestra vida espiritual, la carne prevalece, somos débiles de la fe, endebles, inseguros, buscamos refugiarnos en hombres y olvidamos al Señor; 1 Corintios 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”; Mateo 24:43 “Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa”; 1 Corintios 3:4-5 “Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor”.

6.   Preferimos la hipocresía, la apariencia y la incertidumbre como tratando de adivinar, dando pasos a ciegas de manera aleatoria sin consultar al Espíritu Santo, pretendiendo guiar a otros ciegos; Mateo 23:26 “¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio”; Lucas 6:39 “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?”; 2 Timoteo 3:2-5 “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella;…”.

Oremos: Padre de los cielos cuantas veces no le dado la importancia debida a tu palabra; tú me has dicho que te ame sobre todas las cosas, sin embargo he ocupado mi vida de tantas tonterías que te he desplazado, menospreciando tu presencia, olvidando la esencia a la cual me llamaste, he puesto tu obra en segundo plano cuando me exhortas a buscar primero tu reino y tu justicia. Perdóname Señor no soy digno de ti, cada vez tu espada penetra más profundo hasta llegar a la empuñadura haciendo morir al viejo hombre, gracias mi Dios, por tanto amor, tanta misericordia, gracias porque pusiste tu mirada en mí; revélame, enséñame Señor, si soy minimalista que sea para desechar todo lo terrenal por causa de Cristo y conocer su esencia, pura y santa, ya no quiero ser igual. Te amo Padre, bendito sea tu nombre Jesús. Amén…  

domingo, 16 de diciembre de 2018

METIENDO LA PATA



“Meter la pata” es una expresión muy común utilizada en el lenguaje cotidiano de los latinoamericanos, suele referirse a la falla, error o torpeza cometida por una persona de manera inoportuna o inapropiada por una cuestión equivocada que denota ignorancia, ineptitud, impulso, nerviosismo o simple estupidez producto de un alma no sometida, en otras palabras, tendiente a embarrarla pues.
Hay quienes la relacionan directamente con el acto en el creyente de meter las de caminar (cae) en una trampa colocada por el cazador (piedra de tropiezo o lazo del enemigo) y queda apresado (encarcelado o esclavizado), como por ejemplo un matrimonio obligado, aceptar un embarazo por compromiso, cegarse ante una estafa por el deseo de enriquecerse inmediatamente, comprar cosas del mundo que no hacen falta, etc., manipulaciones que la persona llega a discernir después que sufre en carne propia y pierde la libertad espiritual que Cristo le dio en la cruz, justamente cuando toda la verdad sale a luz, diciendo: ¡Qué tonto fui!
Otras metidas de patas, son con conocimiento de causa producto de la maldad de reside en nosotros, la concupiscencia; por lo general nuestra carne y alma (mente, emociones, sentimientos, deseos, etc.) impiden un genuino arrepentimiento y perdón, entonces utilizamos la razón para evaluar los daños, consejo y/o amenaza sin consultar al Espíritu Santo, tratando de salvarnos de la situación o circunstancia, entonces: huimos, aceptamos las cosas condicionadamente o por puro interés, como tratando de engañar a Dios, sin doblegar nuestra dura cerviz, a sabiendas que Él conoce nuestro corazón y que por todo daremos cuentas ante su presencia.
Cuando no hay arrepentimiento y perdón metemos la pata, si hacemos un estudio epistemológico de la palabra arrepentimiento observamos que tiene dos tendencias: (a) proviene del francés “repentir” que a su vez deriva del latín tardío “poenitere” que quiere significar “ser penitente”, es decir la carga que una persona lleva por algo que ha hecho, dicho o dejado de hacer. Quien se arrepiente, por lo general, cambia de actitud, siempre y cuando ha perdonado de corazón o ha pedido perdón a Dios, lo que lo lleva a dejar de ser un consecuente metedor de pata, ya que existe una conversión profunda, logrando negarse a sí mismo. (b) del griego "metanoeo" que traduce arrepentimiento, significando “cambio de mente”, y pudiéramos agregar cambio de mente en Espíritu, lo que implica un cambio total de su perspectiva con respecto el pasado, presente y futuro, donde se evalúa muchas cosas previamente bajo la lupa de Dios, lo que conlleva a la comprensión de quién soy en Jesucristo, quién es el que culpa y tengo conocimiento pleno de que he hecho, hago o haré de malo. Es en este momento es cuando se toma la decisión de cambiar de vida, de conducta, actitud, orientación o dirección producto del control del Espíritu Santo; sino sigo revolcándome en mi cieno, ya que me niego a ser consumido por el fuego purificador del Señor, la santidad manifiesta, que debería ser el indicio de que quiero presentar una obra digna de arrepentimiento, lo demás es pura religiosidad.
¿CUÁNDO METEMOS LA PATA CON EL SEÑOR?
1.   Cuando no hay conversión en nuestra vida, el pecado y las tinieblas prevalecen por falta de discernimiento, orgullo o vergüenza; preferimos dar vueltas en nuestro desierto u ocultarnos igual como lo hizo Adán y Eva que los sacó del plan original de Dios. Jeremías 14:10 “Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo: Se deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados”.
2.   Al estar justificando nuestro pecado, con pensamientos perversos, cuidando las apariencias, a sabiendas que daremos cuenta por ello. Proverbios 6:18 “El corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal”; Marcos 9:45 “Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado”.
3.   Al resbalar por la autosuficiencia y la sabiduría terrenal, que nos aparta de la palabra de Dios, prevaleciendo el conocimiento humano, el poder y las riquezas, lejos del temor al Señor. Salmo 37:31 “La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán”.
4.   Cuando andamos o permanecemos en reino dividido; cuerpo, alma y el espíritu alejados de la presencia del Espíritu Santo, hijos de Dios llenos de religiosidad, corrupción y tinieblas; siendo presas fáciles del mal y sus maquinaciones. Daniel 2:41-42 “…será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil”; Marcos 3:24 “Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer”.
5.   Al olvidar mantener la Janukía encendida, sin la luz del Dios viviente ni el aceite del Espíritu Santo, quienes me dan firmeza en los caminos escollados o difíciles. 2 Samuel 22:34 “Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas”; Salmo 119:105 “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino”.
6.   Cuando amamos más al mundo y sus deleites que a Dios. Convirtiéndose en impíos, idólatras, fornicarios, llenos de una luz de tinieblas. 1 Samuel 2:9 “El guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza”.
7.   Al dejar de cumplir los votos de anunciar el evangelio de la paz por la maldad, rebeldía, pereza o procrastinación espiritual que hay en nosotros, creyendo que tenemos tiempo de sobra, postergando la instrucción del Señor de ¡Id y Haced!; Nahúm 1:15 “He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a pasar por ti el malvado…”; 2 Corintios 6:2 “…He aquí, ahora es el tiempo propicio; he aquí, ahora es el día de salvación”; Romanos 10:15 “¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”.
¿DÓNDE EL SEÑOR QUIERE PONER NUESTROS PIES?
1.   Sobre tierra santa, tierra fértil donde damos fruto y nos gozamos de estar cara a cara con Él. Éxodo 3:5 “…quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”.
2.   Dentro del lavatorio del tabernáculo personal, en su altar para que nuestra maldad e inmundicia diaria sea lavada para traer vida. Éxodo 30:20-21 “Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; y cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la ofrenda encendida para Jehová, se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su descendencia por sus generaciones”; Juan 13:8 “Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo”.
3.   Frente a la adversidad para probar nuestra fe, para tener la confianza plena en Él. Josué 3:13 “Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón”.
4.   En sus caminos de conversión, para que nunca caigamos por las piedras de tropiezo ni el lazo de nuestros enemigos: el mundo, la carne y satanás. Job 23:11 “Mis pies han seguido sus pisadas; Guardé su camino, y no me aparté”; Salmo 25:15 “Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red”.
5.   Sobre la peña, la roca del Cristo, la que endereza mis pasos y me hace caminar correctamente. Salmo 40:2 “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”; Mateo 15:30 “Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó”.
Oremos: Padre de los cielos, puedo discernir en el espíritu que he cometido tantos pecados, errores, torpezas en contra tuya y tengo tanto que pedir perdón por haber metido muchas veces la pata; Señor vergüenza tengo, y vengo a este tabernáculo personal a que me laves con tu amor y misericordia; gracias mi Dios porque puedo venir confiadamente, con un corazón contristo y humillado a suplicar por tu Espíritu, trae a mi: conversión, testimonio y santidad. Quiero caminar con tu luz, se lumbrera para mis pies, endereza mis pasos y no permitas que caiga en los lazos del enemigo, que su red no me atrape; Hoy quiero vestirme de santidad, quiero que mis vestimenta sean lavadas con la sangre que derramaste en la cruz, porque me siento indigno, como puedo amarte, si he dejado de amar a mis semejantes, no me condolía de sus necesidades, solo pensaba en mí, se me había olvidado que tú me amaste primero y mandaste a tu preciado hijo a morir por mí en la cruz, una muerte que merecía por el horror de mis pecados. Gracias Señor, por tu inmenso amor, no podre nunca pagar tu sacrificio. Espíritu Santo manifiéstate en mi vida, inquieta mi espíritu para que te busque día y noche, que tu fuego consumador encienda mi janukía, mi vida y pueda resplandecer tu luz en este tabernáculo que es mi cuerpo, que pide a gritos tu presencia. Gracias mi Señor, porque siento que escuchas mis oraciones. Ahora en tu nombre bendigo a toda persona que lea esta palabra, pon sus pies sobre la peña y que nunca caiga en el resbaladero, guarda sus caminos y siembra en su corazón tu palabra, Hijo de Dios se bendito en el nombre de mi Padre Santo. Amén.