viernes, 21 de julio de 2023

MI CURRICULUM VITAE

“Mejor es el buen nombre que el buen ungüento,…” Eclesiastés 7:1a 

El término curriculum procede del latín (su raíz es la de cursus y currere). En la Antigua Roma se hablaba del cursus honorum, que significa la suma “de los honores” que iba acumulando el ciudadano romano a medida que iba desempeñando sucesivos cargos políticos, religiosos o militares, durante el transcurso de su vida (o vitae). El término de curriculum se utilizaba para significar lo que había sido su carrera en años. En el idioma actual, se bifurca en dos sentidos: por un lado, se refiere al recorrido o curso de la vida (Reputación), y el otro, los logros obtenidos en ella (Resultados). 

Generalmente nosotros hacemos el esfuerzo por presentar nuestro mejor curriculum, uno donde se muestra todo lo bueno, las capacidades y competencias que hemos adquiridos durante nuestro caminar por la vida. ¿Quién de nosotros en su curriculum ha colocado qué ha sido: injusto, fornicario, idólatra, adúltero, ladrón, avaro, borracho, maldiciente, estafador, entre otras cosas? ¿Qué tanto se esfuerza usted por presentar el mejor curriculum ante el Señor? 

El curriculum se construye generalmente en base a una buena reputación, sin embargo, esto no es totalmente cierto, hay quienes creen que tener una buena reputación no es necesario para tener un excelente curriculum, hay quienes tienen llena las paredes de su casa con títulos, reconocimientos por haber pasado por algún cargo importante o certificados por haber ejercido poder en diferentes áreas laborales, sociales, políticas, religiosas, etc., públicas o privadas, sin embargo, nadie recuerda su curriculum, a menos que los resultados obtenidos hayan transcendidos de acuerdo a los propósitos de Dios, para bien o para mal, por ejemplo tenemos el caso de Pablo, su curriculum le precedía, y muchas personas le tenían miedo, a pesar de, eso no fue un impedimento para Dios, ya que en su soberana voluntad limpió su curriculum, su prontuario, y fue a partir de ese momento donde se empezó a escribir una nueva hoja de vida, un nuevo curriculum: Hechos 9:13 “Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre {Saulo}, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén”; Hechos 23:11 “A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma”. 

Ganarse el prestigio o la reputación (honor y honra) demanda de un arduo trabajo, porque se requiere demostrar evidencias o resultados tangibles, que la mayoría de las veces depende del testimonio que damos ante otro. La reputación es, por lo general, lo que se pone en evidencia, y esta considerada como la opinión o estima que tienen los demás sobre alguien o algo. Por ejemplo: «Voy a invitarte a un restaurante que tiene muy buena reputación»; «El delantero llegó al equipo precedido por su mala reputación en lo referente a la conducta y el apego a las normas»; «El Dr. Vargas no debería actuar de esa forma: está en juego su reputación y su futuro profesional». 

Dependiendo del contexto, el término de reputación puede ser utilizado con una connotación negativa o positiva, es decir, está relacionada con las características a destacar de la persona; y la opinión pública es importante dentro de su dimensión; he escuchado como muchos hijos de Dios dicen que no les importa lo que otros hablen de ellos, sin embargo, al evaluar encontramos que, la mayoría se mueren o se les retuercen las entrañas cuando escuchan, creen o sospechan que alguien desprestigia su nombre, porque son seres humanos que sienten y se ven afectados, con ciertas palabras o acciones de personas de su entorno, tanto así que son capaces de cambiar su semblante ante esta situación, inclusive pueden agredir, quitar el habla, maldecir en su corazón o tratar de arremeter contra aquellos que los ponen en evidencia porque esto les duele en su alma (Mente, emociones, sentimientos). 

Lucas 6:27-29 “Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra;…”; Génesis 4:4-7 “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó {enojó} Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado {enojado}, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él”. 

Muchos hijos de Dios, que andan o no en pecado, dicen en la carne y sin temor del Señor, que no les importa lo que la gente del mundo o los hermanos hablen de ellos, sólo les importa lo que Dios diga, y se basan en que la misericordia y el amor de Dios es para siempre, para justificar la mancha de su curriculum; pero existe un pequeño detalle (explicado en Mateo 13:37-39), si nosotros somos la semilla de trigo, la semilla buena del campo, y somos Hijos de Dios es porque los deseos del Padre queremos hacer, entonces ¿Por qué alimentamos la cizaña, con la altivez? ¿Por qué no nos humillamos ante el Señor, e inclusive ante los hombres? Pues, por orgullo, soberbia y altivez, producto de falta de conversión y entendimiento. 

Juan 8:44-45 “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí {Jesucristo}, porque digo la verdad, no me creéis”. 

Me pregunto: ¿Usted es capaz de decir que no les importa lo que otros opinan de su persona? ¿Cree que Dios aprobaría este tipo pensamiento o conducta?; pues, yo lo pensaría dos veces, observemos lo que dice palabra en: Romanos 3:10-12 “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”; Romanos 3:23 “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”, entonces “NO DIGA ESA BARBARIDAD”; más bien todo lo contrario piense que: 1 Timoteo 3:7 “Debe gozar también de una buena reputación entre los de afuera {de la iglesia, sus vecinos, la comunidad, su trabajo}, para que no caiga en descrédito y en el lazo del diablo”; Marcos 9:42 “Y cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase al mar”; Hebreos 10:26 “Porque si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado”; Es necesario dar un buen testimonio de que somos hijos de Dios, ya que Cristo vive en nosotros y Él debería ser nuestra reputación. 

CÓMO ARMAR NUESTRO MEJOR CURRICULUM 

Todo curriculum está construido en base la reputación. La reputación de un creyente es su testimonio, construir o armarla no es una tarea fácil porque debe haber disposición y conversión de corazón, es decir debemos vencer al pecado con obras dignas de arrepentimiento; No es fácil, pero tampoco es imposible, sólo hay que ser valiente y esforzarse diligentemente, porque no basta con ser oidores, sino hacedores de la palabra. Para hacer esto debemos: 
1. Someternos al Espíritu Santo. Juan 15:26-27 “Cuando venga el Consolador, a quien yo enviaré del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, Él dará testimonio de mí, y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio”; pero ¿Está seguro que el Espíritu Santo, mora en Usted? ¿Quién está dispuesto a presentar su pecado, su hoja oscura? Y testificar cómo Cristo ha convertido cada área de su vida, presentando los testigos. 
2. Negarnos a nosotros mismo, velando por nuestra vida espiritual, orando y humillándonos en todo tiempo, para sanar nuestra alma. Mateo 26:41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”; Lucas 9:23 “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”; 2 Crónicas 7:14 “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. 
3. Ser obedientes, guardando sus mandamientos. Deuteronomio 28:1 “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra”. 
4. Amar de corazón, sin ningún interés, y servir a otros con espíritu ferviente mostrando bondad y benevolencia, como si fuera para el Señor. Romanos 12:10-11 “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”; Colosenses 3:23 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”. 
5. Renovar nuestros pensamientos para poder entender la voluntad del Padre que es buena, agradable y perfecta, sin titubeos. Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”; Lucas 10:20 “No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”. 

SIN CONVERSIÓN NO HAY CURRICULUM QUE VALGA

Muchos pensamos que haber sido Jefes, Gerentes, Directores, Apóstoles, Pastores, Ministros, o haber predicado, orado y alabado en tarima, profetizado, sacado demonios, sanado enfermos, diezmado, etc., es suficiente para nuestro curriculum; pero lean detenidamente esta perla: Mateo 7:22-23 “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”; ¿Por qué será que Jesús les dijo que nunca los conoció? ¿Será que eran hacedores de maldad? O más bien ¿Los deseos del diablo querían hacer (Mentira, vanagloria y poder)? 

Pues déjeme decirles que estas cosas también las hacen los políticos, los militares, los impíos, los apóstatas, los religiosos y hasta los brujos. Cómo hijos de Dios, si no nos humillamos ni existe una verdadera conversión no habrá curriculum, ni prestigio, ni mucho menos reputación que valga la pena; seremos apartados de la presencia del Señor, entonces no se crea que porque alaba, adora, predica, lleva una iglesia, un ministerio, un grupo de oración, etc., es suficiente, sin obediencia ni conversión, nada de esto vale, solo es aflicción del espíritu; por eso es tan importante cuidar de nuestro testimonio y vivir en santidad. Eclesiastés 1:16-17 “Hablé yo en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia. Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu”. 

Aprendamos de nuestro Señor Jesucristo, que siendo Dios, se despojó de sí mismo para venir a morir por nuestros pecados, solo por amor a nosotros, cosa que no merecíamos, y cuando caminó entre nosotros se dedicó a honrar y exaltar al Padre, no perdía la oportunidad de llevar una palabra de aliento, de salvación y esperanza a los pobres, a los desechados, a los enfermos, a los pecadores, porque a los suyos vino, sin embargo, por la necedad de nuestro corazón no quisimos escucharlo a pesar de su testimonio, aún en estos tiempos. Filipenses 2:7 “…se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres”; Lucas 23:4 “Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre”; Juan 1:11 “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”. 

REFLEXIÓN 

Hoy el Señor nos quiere limpiar nuestro curriculum espiritual, Gracias a Él, podemos tener su testimonio en nuestras vidas, es decir, el ticket de entrada al reino de Dios, pero para entrar debemos dar el paso, requisito suficiente para ingresar, queda de parte nuestra convertirnos, y dar testimonio a otros (gozar de la buena reputación que Cristo nos da). 

Saque cuenta, ya deberíamos haber vencido al mundo, si tiene dudas de esto, es hora de que se revise, para no convertirnos en cizañas, hijos de satanás, seres inmundos o hijos llenos de mundo. 

Ojo, el tiempo se agota, por lo tanto, dispongamos nuestro corazón y renunciemos al pecado, a nuestra torpe manera de pensar, a la doble vida, que nuestro Curriculum sea la hoja intachable escrita en el libro de la vida, que da honor y gloria al Cordero; que nos ha dado, da y dará la oportunidad de estar en su presencia. 

Este refrigerio que trae hoy el Señor, por la cual le damos alabanza y gloria, es para usted y para mí. Demos gracias al Padre, al Hijo y a su santo Espíritu por no cansarse de esperar por nosotros, no merecemos tanto, es hora de vencer; Joel 3:10b “…Diga el débil: Fuerte soy”; Que nuestro curriculum esté lleno de obras dignas de arrepentimiento y santidad: 

Apocalipsis 21:27 “Y jamás entrará en ella nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino sólo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero”; 

Apocalipsis 3:5 “Así el vencedor será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida, y reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles”. Amén…

sábado, 29 de abril de 2023

EL TALENTO DE IGNORAR LOS TALENTOS

 

Foto Cortesía de Guillermo Almea

El mundo es un manojo de contradicciones, se puede observar cómo existen sociedades desarrolladas que anhelan o sueñan tener lo que las sociedades menos aventajadas poseen (aquellas denominadas del tercer mundo), y por otro lado vemos como estas sociedades envidian las mieles que los primeros presumen. Sin embargo, a cada región, país, nación, sociedad o a cada persona, Dios le dio bendiciones, en forma de dones y talentos, que muchas veces nos empeñamos en invisibilizar, corromper, oscurecer, empañar, manipular o pervertir, solo por el hecho de satisfacer un deseo o interés personal, alimentar el ego o las necesidades más básicas, que no nos permiten avanzar y crecer espiritualmente.

A sus 33 años, dos días antes de la pascua, Jesús les había dicho a sus discípulos, que el tiempo de ser entregado y crucificado había llegado; el tiempo en que las naciones lo reconocerían cómo Señor y Salvador; previamente a esto les había dejado como enseñanza tres cosas importantes: La primera era la parábola de las 10 vírgenes donde resaltaba el valor que tenía desarrollar y preservar los dones de espíritu, ser un hombre íntegro que dependa del Espíritu Santo, cuidar el aceite con que la luz de Cristo brilla en nuestras vidas es fundamental para la eternidad; la segunda la parábola de los talentos, esos talentos dados por Dios a todos, pero que muchos desconocen que los tienen; y tercero el anunció del juicio en los últimos tiempos a los hijos obedientes y desobedientes; el cual muchos no han comprendido porque su fe es débil; Mateo 26:1-2 “Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado”. Aclaro, hay detalles que no son visibles a simple vista, no es coincidencia que estas tres cosas tuviese ese orden, y se puede leer Mateo 25, pero Dios tiene un propósito para todo, y nada es casualidad; sin embargo, no debemos olvidar que existe una causalidad que se deriva de nuestras acciones, la cual será tomada en consideración a la hora de dar cuentas en el momento que Dios así lo decida.

En otro orden de ideas, para un hijo de Dios, todos los días deberían ser días de pascua, ya que deberíamos ser liberados y sanados por Dios a cada momento, como lo hizo con el pueblo de Israel en Egipto; y así mismo, tomar el camino incierto del desierto, confiados de que Dios va delante de nosotros por lo cual no hemos de temer; sin embargo, muchos tenemos el talento de desperdiciar los talentos, es por ello que la reflexión de hoy trata sobre EL TALENTO DE IGNORAR LOS TALENTOS, basándome en la Parábola de los talentos; un tema muy trillado, pero que tendemos a mirar con simpleza y rapidez porque pensamos que ya lo sabemos todo al respecto, acarreando muchas veces confusión cuando no se escudriña en profundidad la palabra: Mateo 25:14-30 “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos”.

Iniciemos nuestra reflexión trayendo acotación lo siguiente: TALENTO proviene del latín talentum y este del griego tálanton que significa “Préstamo”; en el tiempo antiguo los préstamos se hacían, entre otras cosas, con la finalidad de ir probando la honestidad, diligencia y corazón de cada hombre, por lo tanto poner su honor como garantía de pago era algo serio y más común de lo que podemos suponer, quien no cumplía con los compromisos e intereses, pagaba con la muerte.

Ahora bien, observemos como en ambas lenguas se le llamaba “Talento” a cierta moneda de oro, la cual era la unidad monetaria de mayor valor de ese entonces porque era pesada y fabricada de oro; decir que se tenía un talento, era decir hoy en día, que se es un hombre rico; lo más preciado, monetariamente hablando, era el talento.

Cuando el Señor Jesucristo resucitó, y reunió a los discípulos, les entregó el mayor de los tesoros que poseía en ese momento en calidad de préstamo (prueba), sus talentos; ¡Ojo! por mucho que podamos esforzarnos no nos pertenecen porque son de Dios: entre ellos se encuentra su palabra, su Espíritu, sus enseñanzas, su testimonio y su iglesia, entendiendo por iglesia al grupo de personas que le seguían; de acá es donde se deriva que los talentos son aquellas dotes (capacidades prestadas) que deben ser aprovechadas para el servicio del Señor y no para servicio personal.

DIFERENCIA ENTRE DON Y TALENTO

Según la RAE, un talento es la capacidad o competencia que tiene una persona para realizar una determinada actividad o tarea. Cuando hablamos de talento, nos referimos a la capacidad especial o la facilidad que tiene una persona para aprender o ejecutar una determinada tarea. Por ejemplo: Aprender el oficio de la carpintería, la medicina, la ingeniería, la música, etc. Hoy se podría preguntar ¿Cuál es mi talento? ¿Qué habilidad he aprendido que se me hace fácil de ejecutarla? ¿Piense en qué talento posee?

Muchas veces negociamos con nuestros talentos, para ganar dinero, lo cual es lícito; pero muy pocos son los que ponen sus talentos al servicio de quien se los dio en calidad de préstamo, observen lo siguiente: Mateo 25:16-18 “Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció {aprovechó, dialogó, ganó, utilizó, comercializó} con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó {enterró, escondió, ocultó, disfrazó, contuvo} en la tierra, y escondió el dinero de su señor”.

Es bien conocido que un Don es un regalo o dádiva que Dios nos da para manifestarse y operar cuando Él lo desee, y tiene la finalidad de glorificar su nombre, un ejemplo es el don de sanidades, el cual no necesita ser doctor para sanar una persona, sino por la manifestación o poder del Espíritu Santo puede sanar, como lo hizo el apóstol Pedro con el paralítico. Este regalo dado por Dios es una capacidad espiritual que se inserta en nuestro ser desde nuestra concepción o nacimiento espiritual, para servirle, y que define nuestra genética espiritual. Sin embargo, ¿UN DON SERÁ UN TALENTO?

Hay una línea muy delgada que los separa, sin embargo, eso no depende de usted ni de mí, sino del Señor; pues, “…Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). Lo que si queda claro es que el Talento puede aprenderse, obtenerse o desarrollarse a través de la diligencia de cada persona o la enseñanza de terceros, siempre y cuando el Señor así lo permita, gracias a su buena voluntad; Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”; en cambio, el don está presente en nuestro ser desde el nacimiento, es por ello que escucha exclamaciones cómo: ¡Nació con ese don!.

Hay talentos que pueden ser entregados o desarrollados por los hijos de Dios, pero no necesariamente son dones espirituales, sino que, por su disposición, fidelidad, servicio y obediencia han hecho que el Señor se los otorgue, y por ellos darán cuenta recibiendo bendición y gozo en el Señor: Mateo 25:19-23 “Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”; hay quienes no entienden que cuando uno pone sus talentos al servicio del Señor recibe el título de “SIERVO BUENO Y FIEL” y este viene acompañado de bendición y gozo, una vez Jesús regrese por sus hijos.

Pero que pasa, con los negligentes, perezosos, necios, apáticos, indolentes, cobardes, incrédulos, sordos, ciegos, malos, etc.,   Mateo 24:24-30 “Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”; Pues, este también recibirá un título, el de “SIERVO MALO; NEGLIGENTE E INÚTIL”, nos guste o no, se puede apreciar levemente que aún sus dones y talentos le serán quitado, es decir, el Espíritu de Dios. Por ese motivo el salmista dice en el Salmo 51:11 PDT: “No me alejes de ti; ni me quites tu santo Espíritu”; la pregunta sería ¿Quién se aleja de quién?

¿QUÉ QUISO DECIR JESUCRISTO CON LOS TALENTOS?

Existen muchas interpretaciones sobre esta parábola y todas conducen al mismo lugar, sin embargo, le recomiendo que ore y pida dirección al Espíritu Santo para lo que está a punto de leer le sea revelado y no tenga miedo a ser confrontado, ya que lamentablemente tenemos el talento de ignorar los talentos, eso sí, de hacerlo, no lo haga para crear un sentimiento de culpa, sino para fortalecerse en espíritu y verdad:

1.    CREA Y TENGA LA CAPACIDAD: Juan 1:12 “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad {Capacidad, el poder} de ser hechos hijos de Dios”; cuando dice “a los que creen” me refiero a dos verbos: Creer (de fe, de certeza, de confianza) y Crear (de hacer, de arrepentirse, de convertirse); ambos muy utilizado en la jerga religiosa, pero solo sirve para soterrar el talento, decida a creer y crear en Cristo, Dios ha dado la capacidad, solo tiene que desarrollarlo.

2.    ESTÉ APTO, RENUNCIE AL PECADO: Lucas 9:62 “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”; Seamos aptos, superemos el PASADO a través del perdón,  y renuncie al PECADO; estos dos son lastres que no nos permiten despegar y volar como las águilas, nos mantiene en una zona de confort de muerte que nos impide dar el paso definitivo a Cristo.

3.    SEA AYUDA IDÓNEA, ESFUÉRCESE: 2 Timoteo 2:1-2 “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”; Sea un hijo fiel, la ayuda idónea que necesita Jesucristo para seguir levantando su iglesia, no desperdicie su tiempo, si tiene que trabajar, pues hágalo, pero en su trabajo siembre en otros la palabra y verá la gloria de Dios manifestada en cada amigo, familiar o compañero.

4.    ILUMINE SU ENTENDIMIENTO, QUE SU TESTIMONIO HABLE: Santiago 3:13 “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre”; Los talentos puestos al servicio de Dios serán el mejor testimonio que podemos tener, no importa que sea uno o cinco, eso no es lo trascendental, sino la disposición de hacerlo de corazón, entendiendo lo que representa Jesucristo para nuestra vidas.

5.    SEA CONSCIENTE DE DÓNDE PROVIENEN SUS TALENTOS: 2 Corintios 3:5-6 “No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica”; Entienda que los talentos son un préstamo de Dios, y como tal, no se jacte ni ufane, porque eso es pecado, sea humilde de corazón y Dios lo recompensará.

6.    EDIFIQUE CON SABIDURÍA E INTELIGENCIA: Proverbios 24:3-4 “Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará; y con ciencia se llenarán las cámaras, de todo bien preciado y agradable”; Proverbios 3:13 “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia”; Tener conocimiento no es sabiduría, la sabiduría es saber qué hacer con ese conocimiento y la inteligencia es la acción, para glorificar al Padre, el Señor se lo dijo a los discípulos y hoy te lo dice a ti y a mí, pon tus talentos al servicio de Dios y recibiremos mucho más de lo que esperamos.

7.    ACTÚE CON SENSATEZ Y PRUDENCIA: Proverbios 19:11 (BJ) “El hombre sensato domina su ira y tiene a gala pasar por alto la ofensa”; Proverbios 2:11-13 (H)  “La sensatez cuidará de ti y la prudencia te protegerá; te apartará del mal camino y de quienes hablan con maldad; de los que abandonan los senderos rectos y andan por caminos sombríos”; Mateo 7:24 “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”; Siempre estaremos tentados a desviarnos de los propósitos Divinos, cuando somos autosuficientes gracias a nuestros talentos, títulos, grados o poder es cuando somos más débiles y susceptibles a perder nuestra alma; recuerde que todo talento soterrado es efímero; Dios está probando nuestros corazones para ver de qué material estamos hechos, dele gracias al Señor si usted hoy puede respirar y tiene un talento, porque le está dando la oportunidad de enderezar su camino, seguirle y postrarse a sus pies como señal de arrepentimiento, reconocimiento y gloria; sea obediente y no evada, la recompensa es grande.

REFLEXIÓN

Cuidemos nuestra vida espiritual, un talento que no está dirigido, gobernado o edificado por el Espíritu de Santo es un desperdicio, es trabajo en vano, que no tiene ningún valor, es el talento soterrado que se esconde para después excusarse como lo quiso hacer el siervo malo con el Señor; ¡Ojo!, “NO” echemos a perder el fruto de nuestro trabajo.

Salmos 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia”; 2 Juan 1:8 “Cuídense de no echar a perder el fruto de nuestro trabajo; procuren más bien recibir la recompensa completa”.

Que cada día, sea como los tiempos de pascua, tiempos de libertad, reflexión y arrepentimiento, para presentarnos como hijos santos, fieles, talentosos, limpios de corazón, hacedores de la palabra, obedientes a los mandamientos del Señor y que nuestro testimonio sea para su honra y edificación de la iglesia, pidámosle al Padre celestial que derrame el poder de su Espíritu y nos permita entrar en el gozo de su presencia, disponiendo de nuestros talentos como ofrenda viva, santa y  agradable. Amén!!!

2 Timoteo 2:15 “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad”; Mateo 5:8 “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios”; Romanos 12:1 “Por tanto, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Éste es el verdadero culto que deben ofrecer”.

sábado, 18 de febrero de 2023

¿QUÉ ESTÁS ESPERANDO?

 


Hechos 16:31 “Ellos dijeron: cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”.

A ti te han preguntado alguna vez en la vida si: ¿Crees en Dios? ¿Crees que Cristo es Dios? ¿Crees que el Padre, el Hijo y Espíritu Santo son un sólo Dios?, y seguramente la respuesta sería “si”, o dirías con cierto recelo yo creo que “si”, pues, a todo cristiano, se le ha hecho por lo menos una vez en la vida las mismas preguntas desde los tiempos de Jesús; una vez Santiago, hermano de Jesús, pastor de la iglesia de Jerusalén escribió al pueblo de Dios: Santiago 2:19a “Tú crees que Dios es uno; bien haces”; e hizo una observación inmediatamente en Santiago 2:19b “También los demonios creen, y tiemblan” ¿Cuál sería la razón por la cual lo diría?.

Algunos piensan que sólo es necesario creer y temblar para obtener la salvación, entonces ¿Por qué los demonios no son salvos? Lucas 8:27-33 “Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.) Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no los mandase ir al abismo. Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso. Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó”.

Primeramente, la mayoría relacionan que la palabra “Cree” tiene que ver con el verbo creer, la cual posee dos concepciones:

1.       Considerar una cosa como verdadera o segura o pensar que existe, sin tener pruebas de su certeza o un conocimiento directo de la misma.

2.       Considerar una cosa como posible o probable, sin llegar a tener una certeza absoluta de ello.

Para ambas concepciones, “Creer” no tiene la certeza, las pruebas ni la seguridad, entonces, se presenta una incertidumbre, creer es un requisito sine qua non para ser salvo, pero, creer no te garantiza la salvación, ¿y por qué?, porque creer es según se entiende es una probabilidad, por eso es probable de que usted y yo no seamos salvos solamente con creer, ya que falta algo más.

QUÉ ENSEÑA LA IGLESIA

La doctrina cristiana, nos habla de que hay que “Creer y recibir a Cristo” para poder tener la potestad de ser hijo de Dios, Juan 1:12 “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”;

Sin embargo, no todos los que se hacen llamar hijos de Dios serán salvos, las evidencias se pueden apreciar en la misma palabra: Filipenses 2:12-13 “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”; Mateo 7:21-23 “No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?». Y entonces les declararé: «jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad»”.

Está claro que quien no se ocupe de su salvación, deje de hacer la voluntad del Padre y practique iniquidad, el Señor los apartará de sí. Entonces ¿QUÉ ESTAMOS ESPERANDO?

Muchos podrían decir y pensar que la biblia se contradice, pues si la miramos con revelación y entendimiento nos daremos cuenta que “no”, porque la fe en Jesucristo hace la diferencia, entendiendo por fe como la obediencia, confianza, la fidelidad y la certeza en nuestro Señor, solamente qué, por no haber aprendido a escuchar y obedecer con humildad estamos entre dos aguas y más perdidos que Adán el día de las madres, lo que ha traído como consecuencia que  nuestros afanes nos hayan obligado a poner la mirada en los problemas y las razones del mundo, y no en Jesucristo nuestro Señor, Hebreos 12:2a “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,...”.

NO BASTA CON CREER, SINO CREAR

Ahora bien, invocando la ayuda del Espíritu Santo, escudriñemos en la profundidad de Hechos 16:31a, palabra en la cual se fundamenta la enseñanza de hoy:

1. Cuando leemos “cree en el Señor Jesucristo”, no basta con creer, sino de crear en Cristo. el verbo “crear”, muchos hermanos y religiosos lo relacionan con el poder de Dios manifestado en su creación, en su obra majestuosa y buena, lo cual es correcto, sin embargo, se olvidan que crear también significa: hacer, componer (creatividad), diseñar, construir, parir, obedecer, instituir, establecer, criar, fundar o fundamentar, libertar, y ojo, va acompañado de la máxima expresión “en el Señor Jesucristo”; quiere decir que todo que hagamos, hay que hacerlo en el nombre del Señor, pero al decir esto, nuestras acciones deben estar acompañadas de santidad porque son para el Señor; así debería pasar con cada una de esas características, por ejemplo: si quiero construir, debo construir en el hombre del Señor, empezando por mi vida espiritual, y así sucesivamente. Hebreos 11:8-10 “Por la fe Abraham {ponga su nombre}, siendo llamado, obedeció {creó} para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió {se activó} sin saber a dónde iba. Por la fe habitó {se estableció} como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando {criando} en tiendas con Isaac y Jacob {ponga los nombres de su esposa, hijos o nietos}, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos {en la roca, Jesucristo}, cuyo arquitecto y constructor es Dios”.

2. “Crear” es un verbo de acción y de activación, no de reacción, muchos hijos de Dios dentro de las iglesias, están esperando que “Dios les hable” o “les diga” que hacer o peor aún le piden consejo al hombre, al pastor, al apóstol o al profeta, para que les diga que hacer para activarse como si estuviesen consultando a un brujo, cuando ni siquiera han orado, doblado rodillas, ayunado, leído la palabra, etc. y se les olvida que Jesús nos dijo hace 2000 años atrás que estaría con nosotros hasta el final de nuestros días, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,…” (Mateo 28:19a), entonces ¿QUÉ ESTAMOS ESPERANDO? por qué todavía hay hijos de Dios que no se activan. Qué están esperando, que se le presente de frente en carne y les hable y les diga “actívate hijo de Dios”, pues, ojo, todos veremos a Cristo cuando tengamos que dar cuentas.

La mayoría de los cristianos pasan toda la vida esperando la voz o la señal para activarse y mueren, o inventan miles de excusas y justificaciones, en especial los líderes dentro de las iglesias, para no hacer y cumplir el mandamiento divino que les corresponde ordenado por Jesús, prefieren que otros lo hagan; como consecuencia de esta inacción, las almas se pierden sin que nadie se conduela por ellas; a veces se cree que eso es responsabilidad exclusiva de los pastores, sin embargo los pastores son parte de un cuerpo y el cuerpo es uno sólo en el Señor, si hay que cargarlos para llevar el arca a la tierra prometida, se hará, no podemos seguir esperando porque estamos en los últimos tiempos, y para eso Dios les concedió dones especiales a cada uno de nosotros para que creamos, del verbo crear.

Asimismo, hay quienes se conforman con ingresar a una iglesia de manera light, un club religioso, ministerio o grupo chévere de cristianos para satisfacer sus propias necesidades o intereses, y deciden quedarse allí estancados por amor a sí mismos, sin darse la oportunidad de sembrar ni crecer en espíritu y verdad, porque no quieren pagar el precio.

Llega un momento que hasta se olvidan de Dios o lo utilizan para como algo místico para llamar la atención a sus nuevos creyentes e incrementar los socios del club, los cuales tarde o temprano abren los ojos, se fastidian o se decepcionan, conocen la piedra de tropiezo, el verdadero testimonio de los líderes y vuelven al mundo en peores condiciones. 2 Timoteo 3:1-5 “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita”.

REFLEXIÓN

La palabra dice en Santiago 2:14 “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”; es decir, de qué aprovecha creer y no crear, ¿Podrá la fe salvarle?, pues la fe sin obras es muerta, creer sin crear en el Señor, es trabajo en vano. Santiago 2:17 “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”; si usted dice creer y  tener fe, entonces se debe reflejar en su actuar, su hacer, en su testimonio, creando para el Señor en santidad, dando honor y gloria a su nombre, sino es un fariseo, un hipócrita de la palabra.

No se conforme solamente con el título de hijo de Dios porque eso no le garantiza la salvación, hay quienes se hacen llamar pastores, apóstoles, profetas, etc., y han hecho del evangelio un negocio, pisoteando la sangre de Cristo, ellos tendrán el justo pago cuando vayamos a dar cuentas ante el Señor porque de la justicia divina nadie se escapa, lo importante es preguntarse: ¿Cómo estoy yo con el Señor? ¿Qué estoy esperando?

Si quieres ser “salvo, tú y tu casa”, no basta con creer, debemos hacer y dejar de coartar el poder del Espíritu de Dios en nosotros, empecemos por construir (crear en) nuestra vida espiritual, convirtiéndonos realmente a Cristo, porque si no estaremos a nivel de demonios, que creen y tiemblan, pero hasta allí, convirtiéndonos en hacedores de iniquidad nada más.

Qué sabroso y bueno es estar en una iglesia grande y hermosa, nadie lo niega, una que esté llena de multitudes que amen al Señor, donde existan muchas personas a quien compartir la palabra, nuestro testimonio de vida, sin embargo, mejor es utilizar nuestro poder creativo, dones, habilidades para construir una iglesia grande en Cristo que se ocupe de su salvación y la de otros, temerosa más no temblorosa, obediente más no mal oliente, que haga la voluntad del padre;

¡NO ESPERE MÁS! viva en santidad, se necesitan hijos que den testimonio real de que Jesucristo es su Señor, que estén vestidos de lino fino, sin arrugas ni manchas; que sus obras sean dignas de arrepentimiento, y sus acciones glorifiquen el nombre del Señor, y así, estaremos convencidos, por fe, que seremos salvos, usted y su casa, ya que nada ni nadie lo separará del amor de Dios, porque seremos “más que vencedores”. 

Romanos 8:37-39 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

viernes, 6 de enero de 2023

ATRÉVETE A CAMBIAR





"En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor".
1 Juan 4:18

Toda persona nace con la capacidad de cambiar, sin embargo, no todos utilizan este poder dado por Dios por miedo a perder su zona de confort o costumbre, porque el cambio es una opción, elección o decisión transcendental, que va repercutir en el futuro o para la eternidad, especialmente cuando somos capaces de involucrar e involucrarnos con el Señor.

Decidir implica ser capaces de renunciar: a la comodidad, a la rutina, a lo conocido, a la forma de pensar y actuar, a las costumbres, a las tradiciones, es romper la inercia en la que se está estancado mental, física y espiritualmente. 

Entendiendo que con esta renuncia nos desprendemos de algo al cual nos aferramos, como si mi vida dependiera de ello y que nos impide avanzar o ser libres, y la inacción nos mantiene esclavizados a un estatus quo heredado o adquirido.

El miedo que produce el cambio incierto, es producto de la falta de fe, pero la fe en Jesucristo; quien cree en el Señor no tiene temor, porque el amor de Dios echa para fuera el miedo.

Muchas veces pensamos que podemos esperar que Dios nos cambie, nos toque o nos transforme, como si su poder fuera algo místico. Pues, esto nunca va ocurrir a menos que exista disposición de corazón, porque Dios espera por ti y por mi, él desea que tomes la decisión de cambiar y lo hagas por voluntad propia, así como pecas con conocimiento de causa.
"¿Por qué moriréis, casa de Israel? Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis". Ezequiel 18:32

No es suficiente pensar, soñar, declarar, desear, ni mucho menos esperar un milagro, sino no crees, caminas, aceptas la palabra y obedeces la voluntad de Dios; porque el cambio es intencional, requiere diligencia y viene de lo que atesora tu corazón.
"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón". Hebreos 4:12

Cambiar para el hijo de Dios es conversión, y la conversión es arrepentimiento de corazón, y el arrepentimiento es obediencia.

Quien dice que está arrepentido, pero no escucha ni obedece al Señor, se está engañando a sí mismo, es un religioso más que desea ocultar su pecado bajo una túnica de aparente piedad, y por lo general vive señalando los pecados de otros.
"Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras". Lucas 3:8-14

Sin conversión, es lavarse el estiércol como la puerca y después correr a revolcarse de nuevo en el desagradable lodo de sus inmundicias.
"Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno". 2 Pedro 2:22

Si no decidimos doblar rodillas, orar fervientemente, humillarnos en la presencia del Señor, arrepentirnos, obedecer y resarcir el daño efectuado (a través perdón), ayunar y apartarse del pecado, no habrá conversión, es decir no habrá cambio, seremos como el perro que vuelve a su vómito.
"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra". 2 Crónicas 7:14

Todos tenemos que tomar decisiones radicales para crecer, morir a la carne es la única opción, lo demás es corrupción. No hay crecimiento sin cambio, ni transformación sin la presencia del Espíritu Santo, ya que no hay ningún cambio sin pérdida y no hay pérdida sin dolor. 
"Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna". Gálatas 6:8

Si queremos crecer en el Señor, necesitamos cambiar y el cambio significa que tendremos que soltar las cosas viejas, renunciar al pecado y al viejo hombre y tomar todas cosas nuevas, echas por Dios en nosotros.

REFLEXIÓN

- ¿Qué cambios hemos estado esperando que Dios haga en nosotros? Pero, ¿Cuál creemos que es nuestra responsabilidad para que ese cambio suceda?
"Desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño". Efesios 4:22 (NTV). 

- ¿La rendición de cuentas con Dios y otros creyentes es útil para tomar la decisión? Ayudará para dar el paso definitivo o ¿Hace falta algo más?
"Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana". Isaías 1:18.

- ¿Qué tienes que hacer una vez que has tomado la decisión de cambiar? Evaluar diariamente cada acción que hemos hecho en la presencia del Señor ¿Te produce carga o te motiva a seguir adelante?.
"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga'. Mateo 11:28-30.

¡Tu decides si vives o mueres! 

Hay dos caminos, 

¿Cuál vas a tomar?

"Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella". Deuteronomio 30:15-16

"En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad". Efesios 4:22-24

martes, 6 de diciembre de 2022

EL JÁNUCA ETERNO

 


La Fiesta de la Dedicación o Fiesta de las Luces fue establecida por el pueblo judío como una conmemoración de la purificación y dedicación del Templo en Jerusalén; También es una festividad para celebrar la victoria que Dios da a su pueblo. Aunque no es obligatoria, el Señor Jesucristo la celebró con un propósito: fue al Templo de Jerusalén a llevar palabra de exhortación, victoria, salvación y vida eterna.

Juan 10:22-26 “Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho”. 

Hay muchos creyentes que les perturba la palabra de Dios, porque es el testimonio vivo de que Cristo vive, pero cómo su fe es defectuosa andan entre la profanación y la salvación.

La palabra de salvación y vida eterna se cumplió cuando Cristo subió a la cruz para perdón de nuestros pecados, y fue con su sangre que se lavó y purificó al pueblo de Dios por sus transgresiones, se convirtió en nuestro JÁNUCA ETERNO, y estableció su Reino en la tierra; por lo tanto Jánuca ya no es un milagro de ocho días sino para siempre; es recodar que existe la manifestación gloriosa de Dios en nuestras vidas cuando luchamos, nos purificamos, nos ungimos del aceite, del poder de su fuego y la luz de Cristo para obtener la victoria.

Por eso la Menorá (Janukía) debería estar presente en nuestra iglesia todo el año, para recordamos que debemos luchar todos los días, con la ayuda de Dios, para vencer esos gigantes que enfrentamos a cada momento: la carne, mundo y el mal que nos hacen desviar del propósito de Dios.

De nada vale si conmemoramos ese hecho y realmente no existe un Jánuca a cada instante de nuestras vidas; seríamos unos simples religiosos como aquellos que celebran las fiestas decembrinas recordando solamente el nacimiento de Jesús pero no le siguen ni practican sus enseñanzas, no hay conversión; es necesario que para que haya Jánuca debe existir la victoria sobre el pecado y la restauración del templo personal de cada hijo de Dios.

ELEMENTOS QUE PRECEDIERON AL JÁNUCA ETERNO

1.    EL PRIMER TEMPLO CONSTRUCCIÓN Y DESTRUCCIÓN: Este fue dedicado al Señor y fue construido por el rey Salomón, durante 966 – 959 a.C. Sin embargo este Templo fue destruido por los babilonios en 586 a.C. por causa de la idolatría y la impiedad del pueblo de Dios, quienes se alejaron de su presencia, la oración fue débil, desapareció el gozo, la luz de Cristo, producto de las distracciones, desobediencia y rebeldía, dejándose esclavizar por el pecado; fue durante el reinado de Nabucodonosor, cuando se capturó a los judíos y fueron llevados a Babilonia como exiliados, así lo había profetizado Jeremías.

Jeremías 25:10-12 “Y haré que desaparezca de entre ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de desposada, ruido de molino y luz de lámpara. Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”

2. LA MISERICORDIA DE DIOS Y LA CONSTRUCCIÓN DEL SEGUNDO TEMPLO: 70 años después los babilonios fueron conquistados por el imperio persa; Así lo profetizó Isaías (765-695 a. C.) al pueblo siglo y medio antes, por palabras del Señor, y enfatizó que Dios a través del rey, Ciro el Grande, permitiría el regreso de los judíos de su cautiverio y la construcción del Segundo Templo entre 537 – 515 a.C.

Isaías 44:26–28 “Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré; que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré secar; que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.”

3.    LA PROFANACIÓN DEL TEMPLO: Luego de la invasión griega (335 a.C.), cuando Antíoco IV subió al poder, se propuso imponer la cultura Helénica y estableciendo culto a los dioses griegos. Para ello, eliminó los sacrificios diarios en el Templo (según el libro de Levíticos); por lo tanto profanó el Templo erigiendo una estatua de Zeus, e hizo sacrificios de cerdos a este dios griego en el altar siendo la abominación desoladora que profetizó Daniel 11:31 “Sus tropas se dedicarán a profanar el santuario y la fortaleza, y suspenderán el sacrificio continuo y en su lugar pondrán la abominación desoladora”.

4. LA RESTAURACIÓN DEL TEMPLO: Jánuca, en hebreo חֲנֻכָּה, significa dedicación a Dios, se celebra el milagro dónde permaneció 8 días encendido el Menorá en el Templo con el aceite de un solo día. Es importante resaltar que el pueblo Judío luchó y derrotó con la ayuda de Dios al ejército greco-sirio, el más poderoso de ese tiempo, entonces recaptura y re-dedica el Templo; seguidamente encendieron la Menorá, o la lámpara del Templo (Janukía), siendo Cristo la luz de Dios. Pero solo había aceite para 1 día, y este duró 8 días, tiempo suficiente para que nuevo aceite fuera producido por los sacerdotes, evitando que la luz se extinguiera; cada vez que se va al Templo de Dios a buscar su presencia, nos recargamos del aceite de Dios que mantiene encendida la Luz, es decir, de Cristo.

Por eso Janucá es también llamada la Fiesta de las Luces y si el aceite se recarga cada 8 días de domingo a domingo a través de la palabra recibida a nuestros pastores, usted podrá mantener su templo personal iluminado, de acá la importancia de no dejar de congregarse. Pero, ¿Hasta cuándo hay que congregarse? Hasta el regreso de Jesucristo nuestro Señor, el JÁNUCA ETERNO.  Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL ACEITE?

Moisés vio la luz en la zarza ardiente, que no consumía, pudo mirar a Cristo y hablar con el Dios todopoderoso, y la zarza nunca se consumió gracias a la unción del aceite del Espíritu, que estaba presente. Pero fue necesario que este siervo se despojara de su calzado terrenal, ¿Cuántos estamos dispuestos a despojarnos del calzado mundano, de las vestimentas de impiedad, del pecado de muerte? Éxodo 3:2-3 “Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema”; preguntémonos ¿Por qué la zarza no se consumía? Porque estaba ungida con el aceite del Espíritu de Dios.

Es importante recordar que Cristo es la luz de nuestras vidas, y su palabra es la lámpara, la Janukía personal, sembrada en nuestros corazones, por eso la escritura dice que es lámpara para mis pies, sin embargo, para que esta permanezca encendida y no se consuma, es necesario que haya presencia del Espíritu de Dios, es decir, el aceite que fue depositado por Cristo en nosotros, el cual debemos preservar. Juan 15:26 “Pero cuando venga el Consolador {el aceite}, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”; Efesios 4:30-31 “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”.

A través de la unción del Espíritu, se me da poder para vencer el pecado, enderezar mi camino, corregir mi conducta, sanar mi vida espiritual de forma integral, restaurar mi templo y glorificar el nombre del Señor.

Muchos hijos de Dios, piden en sus oraciones al Padre, que mande de su fuego consumidor sin saber que están pidiendo: Isaías 33:14 “Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?”, si usted está pidiendo que mande de su fuego consumidor, debe estar seguro que no ha contristado al Espíritu, y no anda en pecado insensatamente, porque llegará el momento cuando el Señor se presentará y si tenemos nuestras vasijas vacías de aceite, se nos cerrará la puerta en nuestra cara, como le pasó a las vírgenes insensatas.

Es preferible despojarnos de nuestro calzado y vestimenta de impiedad, ungirnos del aceite y revestirnos del Espíritu de Dios, para convertir el viejo hombre y permanecer en la presencia de la luz, de Cristo, y ser nueva criatura, sin arrugas, pura y sin mancha, el hijo de quien el Padre tiene complacencia, aquel que vence el pecado.

REFLEXIÓN FINAL

A las vírgenes insensatas se les dio el aceite del Espíritu como a todas las demás, pero ellas no lo aprovecharon y espiritualmente permaneciendo en ruinas y pecado, por eso quedaron fuera del Reino. 

No todos entraran al Reino de los cielos dicen las escrituras, aunque se les haya concedido el derecho de entrar; sólo los que luchen y venzan al pecado, mantengan encendida la luz y recargan el aceite cada 8 días, sacando toda piedra de impiedad que les impida convertirse en hijos santos, templos donde se queme incienso de olor fragante para el Señor; ¡Estos serán dignos de heredar la gloria de Dios!.  

El Jesucristo encendió nuestro Janukía el día que lo recibimos como Dios, Señor y Salvador. Queda de parte de nosotros preservar el aceite, en santidad, levantarnos y empezar a caminar su palabra y glorificar su Santo Nombre, así por revelación celebraremos el JÁNUCA ETERNO.

Isaías 60:1 “¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla sobre ti!”.

¡Feliz Jánuca!