viernes, 21 de julio de 2023
MI CURRICULUM VITAE
sábado, 29 de abril de 2023
EL TALENTO DE IGNORAR LOS TALENTOS
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| Foto Cortesía de Guillermo Almea |
El mundo es
un manojo de contradicciones, se puede observar cómo existen sociedades
desarrolladas que anhelan o sueñan tener lo que las sociedades menos
aventajadas poseen (aquellas denominadas del tercer mundo), y por otro lado
vemos como estas sociedades envidian las mieles que los primeros presumen. Sin
embargo, a cada región, país, nación, sociedad o a cada persona, Dios le dio bendiciones,
en forma de dones y talentos, que muchas veces nos empeñamos en invisibilizar, corromper,
oscurecer, empañar, manipular o pervertir, solo por el hecho de satisfacer un deseo
o interés personal, alimentar el ego o las necesidades más básicas, que no nos permiten
avanzar y crecer espiritualmente.
A sus 33
años, dos días antes de la pascua, Jesús les había dicho a sus discípulos, que
el tiempo de ser entregado y crucificado había llegado; el tiempo en que las
naciones lo reconocerían cómo Señor y Salvador; previamente a esto les había dejado
como enseñanza tres cosas importantes: La primera era la parábola de las 10
vírgenes donde resaltaba el valor que tenía desarrollar y preservar los dones
de espíritu, ser un hombre íntegro que dependa del Espíritu Santo, cuidar el
aceite con que la luz de Cristo brilla en nuestras vidas es fundamental para la
eternidad; la segunda la parábola de los talentos, esos talentos dados por Dios
a todos, pero que muchos desconocen que los tienen; y tercero el anunció del
juicio en los últimos tiempos a los hijos obedientes y desobedientes; el cual
muchos no han comprendido porque su fe es débil; Mateo 26:1-2 “Cuando hubo
acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que
dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será
entregado para ser crucificado”. Aclaro, hay detalles que no son visibles a
simple vista, no es coincidencia que estas tres cosas tuviese ese orden, y se
puede leer Mateo 25, pero Dios tiene un propósito para todo, y nada es casualidad;
sin embargo, no debemos olvidar que existe una causalidad que se deriva de
nuestras acciones, la cual será tomada en consideración a la hora de dar
cuentas en el momento que Dios así lo decida.
En otro orden
de ideas, para un hijo de Dios, todos los días deberían ser días de pascua, ya que
deberíamos ser liberados y sanados por Dios a cada momento, como lo hizo con el
pueblo de Israel en Egipto; y así mismo, tomar el camino incierto del desierto,
confiados de que Dios va delante de nosotros por lo cual no hemos de temer; sin
embargo, muchos tenemos el talento de desperdiciar los talentos, es por ello
que la reflexión de hoy trata sobre EL TALENTO DE IGNORAR LOS TALENTOS, basándome
en la Parábola de los talentos; un tema muy trillado, pero que tendemos a mirar
con simpleza y rapidez porque pensamos que ya lo sabemos todo al respecto, acarreando
muchas veces confusión cuando no se escudriña en profundidad la palabra: Mateo
25:14-30 “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó
a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y
a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad;
y luego se fue lejos”.
Iniciemos
nuestra reflexión trayendo acotación lo siguiente: TALENTO proviene del latín
talentum y este del griego tálanton que significa “Préstamo”; en el tiempo
antiguo los préstamos se hacían, entre otras cosas, con la finalidad de ir
probando la honestidad, diligencia y corazón de cada hombre, por lo tanto poner
su honor como garantía de pago era algo serio y más común de lo que podemos
suponer, quien no cumplía con los compromisos e intereses, pagaba con la muerte.
Ahora bien,
observemos como en ambas lenguas se le llamaba “Talento” a cierta moneda de oro,
la cual era la unidad monetaria de mayor valor de ese entonces porque era
pesada y fabricada de oro; decir que se tenía un talento, era decir hoy en día,
que se es un hombre rico; lo más preciado, monetariamente hablando, era el
talento.
Cuando el
Señor Jesucristo resucitó, y reunió a los discípulos, les entregó el mayor de
los tesoros que poseía en ese momento en calidad de préstamo (prueba), sus
talentos; ¡Ojo! por mucho que podamos esforzarnos no nos pertenecen porque son
de Dios: entre ellos se encuentra su palabra, su Espíritu, sus enseñanzas, su
testimonio y su iglesia, entendiendo por iglesia al grupo de personas que le seguían;
de acá es donde se deriva que los talentos son aquellas dotes (capacidades
prestadas) que deben ser aprovechadas para el servicio del Señor y no para
servicio personal.
DIFERENCIA ENTRE DON Y TALENTO
Según la RAE,
un talento es la capacidad o competencia que tiene una persona para realizar
una determinada actividad o tarea. Cuando hablamos de talento, nos referimos a
la capacidad especial o la facilidad que tiene una persona para aprender o
ejecutar una determinada tarea. Por ejemplo: Aprender el oficio de la
carpintería, la medicina, la ingeniería, la música, etc. Hoy se podría
preguntar ¿Cuál es mi talento? ¿Qué habilidad he aprendido que se me hace fácil
de ejecutarla? ¿Piense en qué talento posee?
Muchas veces
negociamos con nuestros talentos, para ganar dinero, lo cual es lícito; pero
muy pocos son los que ponen sus talentos al servicio de quien se los dio en
calidad de préstamo, observen lo siguiente: Mateo 25:16-18 “Y el que había
recibido cinco talentos fue y negoció {aprovechó, dialogó, ganó, utilizó,
comercializó} con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había
recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó
{enterró, escondió, ocultó, disfrazó, contuvo} en la tierra, y escondió el
dinero de su señor”.
Es bien
conocido que un Don es un regalo o dádiva que Dios nos da para manifestarse y
operar cuando Él lo desee, y tiene la finalidad de glorificar su nombre, un
ejemplo es el don de sanidades, el cual no necesita ser doctor para sanar una
persona, sino por la manifestación o poder del Espíritu Santo puede sanar, como
lo hizo el apóstol Pedro con el paralítico. Este regalo dado por Dios es una
capacidad espiritual que se inserta en nuestro ser desde nuestra concepción o
nacimiento espiritual, para servirle, y que define nuestra genética espiritual.
Sin embargo, ¿UN DON SERÁ UN TALENTO?
Hay una línea
muy delgada que los separa, sin embargo, eso no depende de usted ni de mí, sino
del Señor; pues, “…Dios es el que en vosotros produce así el querer como el
hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). Lo que si queda claro es que
el Talento puede aprenderse, obtenerse o desarrollarse a través de la
diligencia de cada persona o la enseñanza de terceros, siempre y cuando el
Señor así lo permita, gracias a su buena voluntad; Proverbios 22:6 “Instruye al
niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”; en cambio,
el don está presente en nuestro ser desde el nacimiento, es por ello que
escucha exclamaciones cómo: ¡Nació con ese don!.
Hay talentos
que pueden ser entregados o desarrollados por los hijos de Dios, pero no necesariamente
son dones espirituales, sino que, por su disposición, fidelidad, servicio y
obediencia han hecho que el Señor se los otorgue, y por ellos darán cuenta recibiendo
bendición y gozo en el Señor: Mateo 25:19-23 “Después de mucho tiempo vino el
señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había
recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco
talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos
sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre
poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos
me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor
le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre
mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”; hay quienes no entienden
que cuando uno pone sus talentos al servicio del Señor recibe el título de “SIERVO
BUENO Y FIEL” y este viene acompañado de bendición y gozo, una vez Jesús
regrese por sus hijos.
Pero que
pasa, con los negligentes, perezosos, necios, apáticos, indolentes, cobardes,
incrédulos, sordos, ciegos, malos, etc., Mateo 24:24-30 “Pero llegando también el que
había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que
siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve
miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que
es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente,
sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto,
debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo
que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que
tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al
que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil
echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de
dientes”; Pues, este también recibirá un título, el de “SIERVO MALO; NEGLIGENTE
E INÚTIL”, nos guste o no, se puede apreciar levemente que aún sus dones y
talentos le serán quitado, es decir, el Espíritu de Dios. Por ese motivo el
salmista dice en el Salmo 51:11 PDT: “No me alejes de ti; ni me quites tu santo
Espíritu”; la pregunta sería ¿Quién se aleja de quién?
¿QUÉ QUISO DECIR JESUCRISTO CON
LOS TALENTOS?
Existen
muchas interpretaciones sobre esta parábola y todas conducen al mismo lugar,
sin embargo, le recomiendo que ore y pida dirección al Espíritu Santo para lo
que está a punto de leer le sea revelado y no tenga miedo a ser confrontado, ya
que lamentablemente tenemos el talento de ignorar los talentos, eso sí, de
hacerlo, no lo haga para crear un sentimiento de culpa, sino para fortalecerse
en espíritu y verdad:
1.
CREA Y TENGA LA CAPACIDAD: Juan 1:12 “Más a
todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad
{Capacidad, el poder} de ser hechos hijos de Dios”; cuando dice “a los que creen”
me refiero a dos verbos: Creer (de fe, de certeza, de confianza) y Crear (de
hacer, de arrepentirse, de convertirse); ambos muy utilizado en la jerga
religiosa, pero solo sirve para soterrar el talento, decida a creer y crear en
Cristo, Dios ha dado la capacidad, solo tiene que desarrollarlo.
2.
ESTÉ APTO, RENUNCIE AL PECADO: Lucas 9:62 “Y
Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es
apto para el reino de Dios”; Seamos aptos, superemos el PASADO a través del
perdón, y renuncie al PECADO; estos dos
son lastres que no nos permiten despegar y volar como las águilas, nos mantiene
en una zona de confort de muerte que nos impide dar el paso definitivo a Cristo.
3.
SEA AYUDA IDÓNEA, ESFUÉRCESE: 2 Timoteo 2:1-2
“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has
oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos
para enseñar también a otros”; Sea un hijo fiel, la ayuda idónea que necesita
Jesucristo para seguir levantando su iglesia, no desperdicie su tiempo, si
tiene que trabajar, pues hágalo, pero en su trabajo siembre en otros la palabra
y verá la gloria de Dios manifestada en cada amigo, familiar o compañero.
4.
ILUMINE SU ENTENDIMIENTO, QUE SU TESTIMONIO
HABLE: Santiago 3:13 “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por
la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre”; Los talentos puestos al
servicio de Dios serán el mejor testimonio que podemos tener, no importa que
sea uno o cinco, eso no es lo trascendental, sino la disposición de hacerlo de
corazón, entendiendo lo que representa Jesucristo para nuestra vidas.
5.
SEA CONSCIENTE DE DÓNDE PROVIENEN SUS TALENTOS: 2
Corintios 3:5-6 “No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo
como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual
asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino
del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica”; Entienda que los
talentos son un préstamo de Dios, y como tal, no se jacte ni ufane, porque eso
es pecado, sea humilde de corazón y Dios lo recompensará.
6.
EDIFIQUE CON SABIDURÍA E INTELIGENCIA: Proverbios
24:3-4 “Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará; y con
ciencia se llenarán las cámaras, de todo bien preciado y agradable”; Proverbios
3:13 “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la
inteligencia”; Tener conocimiento no es sabiduría, la sabiduría es saber qué
hacer con ese conocimiento y la inteligencia es la acción, para glorificar al
Padre, el Señor se lo dijo a los discípulos y hoy te lo dice a ti y a mí, pon
tus talentos al servicio de Dios y recibiremos mucho más de lo que esperamos.
7.
ACTÚE CON SENSATEZ Y PRUDENCIA: Proverbios 19:11
(BJ) “El hombre sensato domina su ira y tiene a gala pasar por alto la ofensa”;
Proverbios 2:11-13 (H) “La sensatez
cuidará de ti y la prudencia te protegerá; te apartará del mal camino y de
quienes hablan con maldad; de los que abandonan los senderos rectos y andan por
caminos sombríos”; Mateo 7:24 “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y
las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”;
Siempre estaremos tentados a desviarnos de los propósitos Divinos, cuando somos
autosuficientes gracias a nuestros talentos, títulos, grados o poder es cuando
somos más débiles y susceptibles a perder nuestra alma; recuerde que todo talento
soterrado es efímero; Dios está probando nuestros corazones para ver de qué
material estamos hechos, dele gracias al Señor si usted hoy puede respirar y
tiene un talento, porque le está dando la oportunidad de enderezar su camino,
seguirle y postrarse a sus pies como señal de arrepentimiento, reconocimiento y
gloria; sea obediente y no evada, la recompensa es grande.
REFLEXIÓN
Cuidemos
nuestra vida espiritual, un talento que no está dirigido, gobernado o edificado
por el Espíritu de Santo es un desperdicio, es trabajo en vano, que no tiene
ningún valor, es el talento soterrado que se esconde para después excusarse
como lo quiso hacer el siervo malo con el Señor; ¡Ojo!, “NO” echemos a perder
el fruto de nuestro trabajo.
Salmos 127:1
“Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si
Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia”; 2 Juan 1:8 “Cuídense de
no echar a perder el fruto de nuestro trabajo; procuren más bien recibir la
recompensa completa”.
Que cada día,
sea como los tiempos de pascua, tiempos de libertad, reflexión y
arrepentimiento, para presentarnos como hijos santos, fieles, talentosos,
limpios de corazón, hacedores de la palabra, obedientes a los mandamientos del
Señor y que nuestro testimonio sea para su honra y edificación de la iglesia, pidámosle
al Padre celestial que derrame el poder de su Espíritu y nos permita entrar en
el gozo de su presencia, disponiendo de nuestros talentos como ofrenda viva,
santa y agradable. Amén!!!
2 Timoteo
2:15 “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de
qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad”; Mateo 5:8 “Bienaventurados
los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios”; Romanos 12:1 “Por tanto,
hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes
mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Éste es el verdadero culto
que deben ofrecer”.
sábado, 18 de febrero de 2023
¿QUÉ ESTÁS ESPERANDO?
Hechos 16:31 “Ellos dijeron: cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”.
A ti te han
preguntado alguna vez en la vida si: ¿Crees en Dios? ¿Crees que Cristo es Dios?
¿Crees que el Padre, el Hijo y Espíritu Santo son un sólo Dios?, y seguramente
la respuesta sería “si”, o dirías con cierto recelo yo creo que “si”, pues, a
todo cristiano, se le ha hecho por lo menos una vez en la vida las mismas
preguntas desde los tiempos de Jesús; una vez Santiago, hermano de Jesús,
pastor de la iglesia de Jerusalén escribió al pueblo de Dios: Santiago 2:19a “Tú
crees que Dios es uno; bien haces”; e hizo una observación inmediatamente en Santiago
2:19b “También los demonios creen, y tiemblan” ¿Cuál sería la razón por la cual
lo diría?.
Algunos
piensan que sólo es necesario creer y temblar para obtener la salvación,
entonces ¿Por qué los demonios no son salvos? Lucas 8:27-33 “Al llegar él a
tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía
mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. Este,
al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz:
¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me
atormentes. (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues
hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y
grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los
desiertos.) Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión.
Porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no los mandase ir
al abismo. Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le
rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso. Y los demonios,
salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero
al lago, y se ahogó”.
Primeramente,
la mayoría relacionan que la palabra “Cree” tiene que ver con el verbo creer,
la cual posee dos concepciones:
1. Considerar
una cosa como verdadera o segura o pensar que existe, sin
tener pruebas de su certeza o un conocimiento directo de la
misma.
2. Considerar
una cosa como posible o probable, sin llegar a tener
una certeza absoluta de ello.
Para ambas concepciones, “Creer” no tiene la certeza, las
pruebas ni la seguridad, entonces, se presenta una incertidumbre, creer es un
requisito sine qua non para ser salvo, pero, creer no te garantiza la salvación,
¿y por qué?, porque creer es según se entiende es una probabilidad, por eso es
probable de que usted y yo no seamos salvos solamente con creer, ya que falta
algo más.
QUÉ ENSEÑA LA IGLESIA
La doctrina
cristiana, nos habla de que hay que “Creer y recibir a Cristo” para poder tener
la potestad de ser hijo de Dios, Juan 1:12 “Más a todos los que le recibieron,
a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios”;
Sin
embargo, no todos los que se hacen llamar hijos de Dios serán salvos, las evidencias
se pueden apreciar en la misma palabra: Filipenses 2:12-13 “Por tanto, amados
míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente,
sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con
temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer
como el hacer, por su buena voluntad”; Mateo 7:21-23 “No todo el que me
dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la
voluntad de mi padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día:
«Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera
demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?». Y entonces les declararé:
«jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad»”.
Está claro
que quien no se ocupe de su salvación, deje de hacer la voluntad del Padre y
practique iniquidad, el Señor los apartará de sí. Entonces ¿QUÉ ESTAMOS
ESPERANDO?
Muchos podrían
decir y pensar que la biblia se contradice, pues si la miramos con revelación y
entendimiento nos daremos cuenta que “no”, porque la fe en Jesucristo hace la
diferencia, entendiendo por fe como la obediencia, confianza, la fidelidad y la
certeza en nuestro Señor, solamente qué, por no haber aprendido a escuchar y
obedecer con humildad estamos entre dos aguas y más perdidos que Adán el día de
las madres, lo que ha traído como consecuencia que nuestros afanes nos hayan obligado a poner la
mirada en los problemas y las razones del mundo, y no en Jesucristo nuestro Señor,
Hebreos 12:2a “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,...”.
NO BASTA CON CREER, SINO CREAR
Ahora bien,
invocando la ayuda del Espíritu Santo, escudriñemos en la profundidad de Hechos
16:31a, palabra en la cual se fundamenta la enseñanza de hoy:
1. Cuando leemos
“cree en el Señor Jesucristo”, no basta con creer, sino de crear en Cristo. el
verbo “crear”, muchos hermanos y religiosos lo relacionan con el poder de Dios
manifestado en su creación, en su obra majestuosa y buena, lo cual es correcto,
sin embargo, se olvidan que crear también significa: hacer, componer
(creatividad), diseñar, construir, parir, obedecer, instituir, establecer,
criar, fundar o fundamentar, libertar, y ojo, va acompañado de la máxima
expresión “en el Señor Jesucristo”; quiere decir que todo que hagamos, hay que
hacerlo en el nombre del Señor, pero al decir esto, nuestras acciones deben
estar acompañadas de santidad porque son para el Señor; así debería pasar con
cada una de esas características, por ejemplo: si quiero construir, debo
construir en el hombre del Señor, empezando por mi vida espiritual, y así
sucesivamente. Hebreos 11:8-10 “Por la fe Abraham {ponga su nombre}, siendo
llamado, obedeció {creó} para salir al lugar que había de recibir
como herencia; y salió {se activó} sin saber a dónde iba. Por la fe habitó
{se estableció} como extranjero en la tierra prometida como en tierra
ajena, morando {criando} en tiendas con Isaac y Jacob {ponga los nombres
de su esposa, hijos o nietos}, coherederos de la misma promesa; porque esperaba
la ciudad que tiene fundamentos {en la roca, Jesucristo}, cuyo
arquitecto y constructor es Dios”.
2. “Crear”
es un verbo de acción y de activación, no de reacción, muchos hijos de Dios
dentro de las iglesias, están esperando que “Dios les hable” o “les diga” que
hacer o peor aún le piden consejo al hombre, al pastor, al apóstol o al profeta,
para que les diga que hacer para activarse como si estuviesen consultando a un
brujo, cuando ni siquiera han orado, doblado rodillas, ayunado, leído la palabra,
etc. y se les olvida que Jesús nos dijo hace 2000 años atrás que estaría con
nosotros hasta el final de nuestros días, “Por tanto, id, y haced
discípulos a todas las naciones,…” (Mateo 28:19a), entonces ¿QUÉ ESTAMOS
ESPERANDO? por qué todavía hay hijos de Dios que no se activan. Qué están
esperando, que se le presente de frente en carne y les hable y les diga “actívate
hijo de Dios”, pues, ojo, todos veremos a Cristo cuando tengamos que dar cuentas.
La mayoría
de los cristianos pasan toda la vida esperando la voz o la señal para activarse
y mueren, o inventan miles de excusas y justificaciones, en especial los
líderes dentro de las iglesias, para no hacer y cumplir el mandamiento divino
que les corresponde ordenado por Jesús, prefieren que otros lo hagan; como
consecuencia de esta inacción, las almas se pierden sin que nadie se conduela
por ellas; a veces se cree que eso es responsabilidad exclusiva de los
pastores, sin embargo los pastores son parte de un cuerpo y el cuerpo es uno
sólo en el Señor, si hay que cargarlos para llevar el arca a la tierra
prometida, se hará, no podemos seguir esperando porque estamos en los últimos
tiempos, y para eso Dios les concedió dones especiales a cada uno de nosotros para
que creamos, del verbo crear.
Asimismo, hay
quienes se conforman con ingresar a una iglesia de manera light, un club
religioso, ministerio o grupo chévere de cristianos para satisfacer sus propias
necesidades o intereses, y deciden quedarse allí estancados por amor a sí mismos,
sin darse la oportunidad de sembrar ni crecer en espíritu y verdad, porque no
quieren pagar el precio.
Llega un
momento que hasta se olvidan de Dios o lo utilizan para como algo místico para
llamar la atención a sus nuevos creyentes e incrementar los socios del club,
los cuales tarde o temprano abren los ojos, se fastidian o se decepcionan,
conocen la piedra de tropiezo, el verdadero testimonio de los líderes y vuelven
al mundo en peores condiciones. 2 Timoteo 3:1-5 “También debes saber esto: que
en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. porque habrá hombres amadores
de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los
padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores,
intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos,
infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de
piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita”.
REFLEXIÓN
La palabra
dice en Santiago 2:14 “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que
tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”; es decir, de qué aprovecha
creer y no crear, ¿Podrá la fe salvarle?, pues la fe sin obras es muerta, creer
sin crear en el Señor, es trabajo en vano. Santiago 2:17 “Así también la fe, si
no tiene obras, es muerta en sí misma”; si usted dice creer y tener fe, entonces se debe reflejar en su
actuar, su hacer, en su testimonio, creando para el Señor en santidad, dando
honor y gloria a su nombre, sino es un fariseo, un hipócrita de la palabra.
No se
conforme solamente con el título de hijo de Dios porque eso no le garantiza la
salvación, hay quienes se hacen llamar pastores, apóstoles, profetas, etc., y
han hecho del evangelio un negocio, pisoteando la sangre de Cristo, ellos
tendrán el justo pago cuando vayamos a dar cuentas ante el Señor porque de la
justicia divina nadie se escapa, lo importante es preguntarse: ¿Cómo estoy yo
con el Señor? ¿Qué estoy esperando?
Si quieres
ser “salvo, tú y tu casa”, no basta con creer, debemos hacer y dejar de coartar
el poder del Espíritu de Dios en nosotros, empecemos por construir (crear en)
nuestra vida espiritual, convirtiéndonos realmente a Cristo, porque si no
estaremos a nivel de demonios, que creen y tiemblan, pero hasta allí, convirtiéndonos
en hacedores de iniquidad nada más.
¡NO ESPERE
MÁS! viva en santidad, se necesitan hijos que den testimonio real de que
Jesucristo es su Señor, que estén vestidos de lino fino, sin arrugas ni manchas;
que sus obras sean dignas de arrepentimiento, y sus acciones glorifiquen el
nombre del Señor, y así, estaremos convencidos, por fe, que seremos salvos,
usted y su casa, ya que nada ni nadie lo separará del amor de Dios, porque
seremos “más que vencedores”.
viernes, 6 de enero de 2023
ATRÉVETE A CAMBIAR
martes, 6 de diciembre de 2022
EL JÁNUCA ETERNO
La Fiesta de
la Dedicación o Fiesta de las Luces fue establecida por el pueblo judío como
una conmemoración de la purificación y dedicación del Templo en Jerusalén; También
es una festividad para celebrar la victoria que Dios da a su pueblo. Aunque no
es obligatoria, el Señor Jesucristo la celebró con un propósito: fue al Templo
de Jerusalén a llevar palabra de exhortación, victoria, salvación y vida eterna.
Juan 10:22-26 “Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho”.
Hay muchos creyentes
que les perturba la palabra de Dios, porque es el testimonio vivo de que Cristo
vive, pero cómo su fe es defectuosa andan entre la profanación y la salvación.
La palabra de
salvación y vida eterna se cumplió cuando Cristo subió a la cruz para perdón de
nuestros pecados, y fue con su sangre que se lavó y purificó al pueblo de Dios
por sus transgresiones, se convirtió en nuestro JÁNUCA ETERNO, y estableció su
Reino en la tierra; por lo tanto Jánuca ya no es un milagro de ocho días sino para
siempre; es recodar que existe la manifestación gloriosa de Dios en nuestras
vidas cuando luchamos, nos purificamos, nos ungimos del aceite, del poder de su
fuego y la luz de Cristo para obtener la victoria.
Por eso la Menorá
(Janukía) debería estar presente en nuestra iglesia todo el año, para recordamos que
debemos luchar todos los días, con la ayuda de Dios, para vencer esos gigantes
que enfrentamos a cada momento: la carne, mundo y el mal que nos hacen desviar
del propósito de Dios.
De nada vale
si conmemoramos ese hecho y realmente no existe un Jánuca a cada instante de
nuestras vidas; seríamos unos simples religiosos como aquellos que celebran las
fiestas decembrinas recordando solamente el nacimiento de Jesús pero no le
siguen ni practican sus enseñanzas, no hay conversión; es necesario que para
que haya Jánuca debe existir la victoria sobre el pecado y la restauración del
templo personal de cada hijo de Dios.
ELEMENTOS QUE PRECEDIERON AL JÁNUCA
ETERNO
1.
EL PRIMER
TEMPLO CONSTRUCCIÓN Y DESTRUCCIÓN: Este fue dedicado al Señor y fue
construido por el rey Salomón, durante 966 – 959 a.C. Sin embargo este Templo
fue destruido por los babilonios en 586 a.C. por causa de la idolatría y la
impiedad del pueblo de Dios, quienes se alejaron de su presencia, la oración fue
débil, desapareció el gozo, la luz de Cristo, producto de las distracciones, desobediencia
y rebeldía, dejándose esclavizar por el pecado; fue durante el reinado de
Nabucodonosor, cuando se capturó a los judíos y fueron llevados a Babilonia
como exiliados, así lo había profetizado Jeremías.
Jeremías 25:10-12 “Y haré que desaparezca de entre ellos la
voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de
desposada, ruido de molino y luz de lámpara. Toda esta tierra será puesta
en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta
años. Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de
Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de
los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”
2. LA
MISERICORDIA DE DIOS Y LA CONSTRUCCIÓN DEL SEGUNDO TEMPLO: 70 años después
los babilonios fueron conquistados por el imperio persa; Así lo profetizó Isaías
(765-695 a. C.) al pueblo siglo y medio antes, por palabras del Señor,
y enfatizó que Dios a través del rey, Ciro el Grande, permitiría el regreso de
los judíos de su cautiverio y la construcción del Segundo Templo entre 537 –
515 a.C.
Isaías 44:26–28 “Yo, el que despierta la palabra de su
siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás
habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas
reedificaré; que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré
secar; que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo
quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.”
3.
LA
PROFANACIÓN DEL TEMPLO: Luego de la invasión griega (335 a.C.), cuando
Antíoco IV subió al poder, se propuso imponer la cultura Helénica y estableciendo
culto a los dioses griegos. Para ello, eliminó los sacrificios diarios en el
Templo (según el libro de Levíticos); por lo tanto profanó el Templo erigiendo
una estatua de Zeus, e hizo sacrificios de cerdos a este dios griego en el
altar siendo la abominación desoladora que profetizó Daniel 11:31 “Sus tropas
se dedicarán a profanar el santuario y la fortaleza, y suspenderán el
sacrificio continuo y en su lugar pondrán la abominación desoladora”.
4. LA
RESTAURACIÓN DEL TEMPLO: Jánuca, en hebreo חֲנֻכָּה, significa dedicación a
Dios, se celebra el milagro dónde permaneció 8 días encendido el Menorá en el Templo
con el aceite de un solo día. Es importante resaltar que el pueblo Judío luchó
y derrotó con la ayuda de Dios al ejército greco-sirio, el más poderoso de ese
tiempo, entonces recaptura y re-dedica el Templo; seguidamente encendieron la Menorá,
o la lámpara del Templo (Janukía), siendo Cristo la luz de Dios. Pero solo
había aceite para 1 día, y este duró 8 días, tiempo suficiente para que nuevo
aceite fuera producido por los sacerdotes, evitando que la luz se extinguiera; cada
vez que se va al Templo de Dios a buscar su presencia, nos recargamos del
aceite de Dios que mantiene encendida la Luz, es decir, de Cristo.
Por eso Janucá es también llamada la Fiesta de las Luces y si
el aceite se recarga cada 8 días de domingo a domingo a través de la palabra
recibida a nuestros pastores, usted podrá mantener su templo personal
iluminado, de acá la importancia de no dejar de congregarse. Pero, ¿Hasta
cuándo hay que congregarse? Hasta el regreso de Jesucristo nuestro Señor, el JÁNUCA ETERNO. Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo:
Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la vida”.
¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL
ACEITE?
Moisés vio la luz en la zarza ardiente, que no consumía, pudo mirar a
Cristo y hablar con el Dios todopoderoso, y la zarza nunca se consumió gracias
a la unción del aceite del Espíritu, que estaba presente. Pero fue necesario
que este siervo se despojara de su calzado terrenal, ¿Cuántos estamos dispuestos
a despojarnos del calzado mundano, de las vestimentas de impiedad, del pecado
de muerte? Éxodo 3:2-3 “Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de
fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la
zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande
visión, por qué causa la zarza no se quema”; preguntémonos ¿Por qué la zarza no
se consumía? Porque estaba ungida con el aceite del Espíritu de Dios.
Es importante recordar que Cristo es la luz de nuestras vidas, y su
palabra es la lámpara, la Janukía personal, sembrada en nuestros corazones, por
eso la escritura dice que es lámpara para mis pies, sin embargo, para que esta
permanezca encendida y no se consuma, es necesario que haya presencia
del Espíritu de Dios, es decir, el aceite que fue depositado por Cristo en
nosotros, el cual debemos preservar. Juan 15:26 “Pero cuando venga el Consolador {el
aceite}, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual
procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”; Efesios 4:30-31 “Y no
contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para
el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería
y maledicencia, y toda malicia”.
A través de la unción del Espíritu, se me da poder para vencer el
pecado, enderezar mi camino, corregir mi conducta, sanar mi vida espiritual de
forma integral, restaurar mi templo y glorificar el nombre del Señor.
Muchos hijos de Dios, piden en sus oraciones al Padre, que mande de su
fuego consumidor sin saber que están pidiendo: Isaías 33:14 “Los pecadores se
asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará
con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?”,
si usted está pidiendo que mande de su fuego consumidor, debe estar seguro que
no ha contristado al Espíritu, y no anda en pecado insensatamente, porque
llegará el momento cuando el Señor se presentará y si tenemos nuestras vasijas
vacías de aceite, se nos cerrará la puerta en nuestra cara, como le pasó a las vírgenes
insensatas.
Es preferible despojarnos de nuestro calzado y vestimenta de impiedad, ungirnos
del aceite y revestirnos del Espíritu de
Dios, para convertir el viejo hombre y permanecer en la presencia de la luz, de
Cristo, y ser nueva criatura, sin arrugas, pura y sin mancha, el hijo de quien
el Padre tiene complacencia, aquel que vence el pecado.
REFLEXIÓN FINAL
A las vírgenes insensatas se les dio el aceite del Espíritu como a todas las demás, pero ellas no lo aprovecharon y espiritualmente permaneciendo en ruinas y pecado, por eso quedaron fuera del Reino.
No todos entraran al Reino de los
cielos dicen las escrituras, aunque se les haya concedido el derecho de entrar;
sólo los que luchen y venzan al pecado, mantengan encendida la luz y recargan
el aceite cada 8 días, sacando toda piedra de impiedad que les impida
convertirse en hijos santos, templos donde se queme incienso de olor fragante
para el Señor; ¡Estos serán dignos de heredar la gloria de Dios!.
El Jesucristo
encendió nuestro Janukía el día que lo recibimos como Dios, Señor y Salvador.
Queda de parte de nosotros preservar el aceite, en santidad, levantarnos y
empezar a caminar su palabra y glorificar su Santo Nombre, así por revelación
celebraremos el JÁNUCA ETERNO.
Isaías 60:1
“¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla
sobre ti!”.
¡Feliz
Jánuca!





