miércoles, 11 de julio de 2018

¡DE GLORIA EN GLORIA!

Esta expresión es muy común en la Iglesias cristianas hoy en día. Muchas son las concepciones que se asumen al pronunciar la palabra Gloria, el cual va a depender sobre quién esté aplicada, por ejemplo para el hombre puede significar fama, honor, esplendor y buena reputación. También se utiliza para referirse a un estado supremo de ánimo, gozo, gusto o placer, relacionado a pequeños momentos de felicidad, éxito o triunfo que quedan registrados, reconocidos socialmente y que dan prestigio a un grupo, persona o nación. Pero una es la gloria de los hombres y otra es la gloria de Dios.
Entre los sinónimos que tratan de describirla se encuentran: el cielo, paraíso o edén como representación religiosa de lo máximo, la bienaventuranza, el empíreo, la salvación, renombre, celebridad, notoriedad, popularidad, prestigio, eternidad, victoria, deleite, delicia, etc., sin embargo hay manifestaciones del poder y gloria de Dios que no son tan agradables para nosotros, y entre ellas se encuentran: disciplina, azote, prueba, fracaso, sufrimiento, padecimiento, aflicción, enfermedad, el castigo, etc., que si bien persiguen un fin específico, no por ello dejan de ser glorioso y por lo general desconocemos por falta de conocimiento de Dios; y las cuales pueden ser terribles si no somos llevados de la mano del Espíritu Santo.
Al decir que estamos Glorificando, es porque se está alabando, exaltando, enalteciendo, honrando, ensalzando, loando a Dios, sin embargo muchas acciones nuestras más que glorificar al Padre lo que hace es deshonrarlo y mancillarlo y en eso vamos a discernir a continuación pidiéndole al Espíritu Santo que nos ponga un corazón sensible y dispuesto para recibir su palabra.
Hay quienes se auto adjudican la gloria que no les pertenece, esa gloria es vana; hay ciertas acciones nuestras que enlodan lo santo y perfecto de Dios, de tal manera que se puede blasfemar, profetizando y manipulando la palabra, inventando ciertos misticismos, diciendo que el Señor ha revelado, dicho u ordenado, siendo totalmente falso, puras interpretaciones humanas que se caen por su propio peso, y que se pueden discernir en el Espíritu, solo con apreciar y conocer el fruto manifiesto y el testimonio que se presenta ante Dios y la iglesia, y que después, tratamos de enderezar diciendo que ese no era el tiempo, o le echamos la culpa al satanás y sus demonios, al mundo o la carne, cuando realmente es nuestra propia concupiscencia, nuestros deseos almáticos los que han dirigidos la vida y no lo queremos reconocer, corrompiendo nuestro ser.
A veces asociamos lo espiritual a actos propios alejados de la voluntad de Dios e inclusive utilizamos el nombre de Dios en vano con la finalidad de pavonearnos, presentarnos con apariencia de piedad, como algo únicos, los ungidos, cuando realmente estamos mostrando soberbia espiritual, alardeando, ufanándonos, apreciándome más de lo debido, poniendo una valía distorsionada que no es santa, sin importarnos lo que somos para Dios o lo que Él enseña, justificando mi condición utilizando la palabra sin revelación diciendo convenientemente cosas como por ejemplo: que somos reyes y sacerdotes, linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, etc.; jactándome o presumiendo de lo que poseo por “bendición” o “conozco de Dios”, sin darme cuenta que estoy siendo piedra de tropiezo para muchos débiles de fe y la luz que hay en mi es tiniebla, tendiente al mal, al mundo, la carne y no al Señor.
Es muy fácil luchar y estar tan cerca de la gloria terrenal y tan lejos de la Gloria del Señor, por eso la palabra hace énfasis en: negarnos a nosotros mismos, morir a mi yo, nacer de nuevo, despreciar lo que somos o hemos sido con o sin “Dios”, trabajar en nuestra conversión, humillándonos ante su presencia en oración, poniendo orden en nuestras vidas.

¿CÓMO IDENTIFICAR QUE EXISTE EN MI VIDA VANA GLORIA?
EN EL ESPÍRITU:
1.    Cuando vivimos en dolor, orgullo, no sanamos en lo profundo, no se nos ha revelado el perdón, existe afán, angustia, no hay reposo en nuestro corazón, tenemos abatimiento espiritual. Proverbios 15:13 “…Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate”.
2.    Si me hago el sordo a la palabra revelada, y me invento mi propio evangelio. 2 Timoteo 4:3-4 “Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos”.
3.    Cuando justifico mi condición y no deseo cambiar, no hay conversión, me importa lo que otros piensen, pero no lo que Dios piense de mí, por falta de temor santo. 2 Corintios 12:6 “… si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad…”; Mateo 15: 8 “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí”.
4.    No se me ha revelado la gracia de Dios. 2 Corintios 12:9 “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.
5.    Al no despojarme de mi mismo ni tomar forma de siervo. Filipenses 2:7 “...se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo…”; Filipenses 2:8 “y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

EN EL ALMA:
1.    Cuando anhelo y me afano por lo mío, que lo considero lícito. Filipenses 2: 4 “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”.
2.    Si me considero mejor que lo demás. Filipenses 2:3 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”; Jeremías 9:23 “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas”.
3.    Cuando no tenemos el amor del Padre, amamos más las cosas del mundo, me hundo en mi necedad. 1 Juan 2:15 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”; 2 Corintios 12.11 “Me he hecho un necio al gloriarme…”.
4.    Si me esfuerzo por agradar a las personas, pero no a Dios. Gálatas 1:10 “Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo”.
EN EL CUERPO:
1.    Al creer que con mi fuerza obtendré las cosas de Dios. Amos 6:13 “Vosotros que os alegráis en nada, que decís: ¿No hemos adquirido poder con nuestra fuerza?”; 1 Juan 2:16 “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”.
2.    Al dejarnos esclavizar de nuestras apetencias, no sometemos nuestro cuerpo a Cristo. Romanos 16:18 “Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos”.

Oremos: Señor gracias por tu palabra, he identificado que he sido hombre vano, lleno de gloria terrenal, he mancillado tu gloria por mi vida, por mis actitudes, por mi falta de comunión contigo, perdóname Padre Santo; solo quiero abrir mi corazón y tomar lo que me corresponde si ayuda a tu propósito eterno, quiero dejar la envidia, el afán, el orgullo, la necedad, la soberbia, la ira, confiando plenamente en tu bondad, en tu santa voluntad. Señor un día quiero llegar a decir que por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en el vilipendio, en la infamia, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte en ti; sé que muchos son llamados, más pocos escogidos, que los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; tu eres quien anexa a la obra para que nadie se gloríe, pues es mejor poco con temor santo a ti, que una gran multitud donde hay turbación, religiosidad y falta de conversión. Perdona Padre de los cielos por negarme a ti, a tu presencia, por ser un religioso más, que sumergido en las cosas del mundo he creído que hago bien a sabiendas que me constituyo en tu enemigo y se me olvida que eres tu quien hace la obra. Levántate y muestra tu Gloria, tú eres el único digno de alabanza y exaltación. Bendito sea tu nombre. Amén

jueves, 14 de junio de 2018

CONOCIÉNDOME FRENTE AL ESPEJO…


La mayoría de las personas seducidas por los deleites del mundo y la carne viven presentando argumentos terrenales y/o religiosos para justificar su condición, tanto así, que la manera de pensar y proceder están tan entenebrecidas que su fe y testimonio distan el uno del otro, porque tienen un pobre entendimiento del Señor, aunque conocen mucha palabra; muchos, inclusive, somos capaces de cambiar las cosas gloriosas de Dios con tal permanecer atados a lo perecedero, mostrando ciertos atavíos de “espiritualidad”, pero realmente son signos rebeldía y altivez espiritual oculta. Si nos pusiéramos frente a un espejo veríamos nuestras vergüenzas. Deuteronomio 31:27 “Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz;…”; Isaías 29:13 “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”; Daniel 9:7 “A ti, Señor, la justicia, y a nosotros la vergüenza en el rostro,…”

viernes, 25 de mayo de 2018

PREPARÁNDOME PARA LA LUCHA



Cuando vamos a emprender cualquier actividad necesariamente si queremos obtener éxito debemos prepararnos, en especial si vamos a luchar por nuestra vida espiritual; para ello debemos planificar, empezando por establecer ciertas metas cortas que vayan sumando a la causa y que nos lleven a la victoria final. La palabra en Lucas 14:31 dice “¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?”; es decir debo sentarme primero, antes de iniciar mi marcha, a planificar y considerar a quién enfrento, con quién y qué cuento para alcanzar ese triunfo.
He visto muchas iglesias que se desgastan o viven estancados, atrapados en una moda de guerra espiritual, la cual está viciada o plagada de religiosidad, fe defectuosa, falta de discernimiento y firmeza en el Espíritu que denota debilidad y desnudez espiritual, basados en una doctrina rudimentaria que impide que tengan una relación sólida, firme, íntima y verdadera con el Señor; sólo por estar sobre enfatizando sobre una lucha absurda contra satanás y sus demonios que, sin menospreciar sus asechanzas, fueron derrotados por Cristo en la cruz, quién nos libró de la potestad del mal y no nos pueden tocar, pues eso entiendo de las santas escrituras: 1 Juan 5:18 “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca”; Colosenses 1:13 “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”; Efesios 6:13 “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”.
Pero esto no ha sido revelado a muchos porque vivimos en amistad con el mundo e inmersos en nuestros pecados, lo que indica que realmente el principal enemigo somos nosotros mismos, con las diferentes alianzas en especial las del espíritu, alma y cuerpo, los cuales por andar en concupiscencia e inmundicia despreciamos el Señorío de Jesucristo y nos sometemos a otras potestades como por ejemplo nuestra carne; por eso la palabra hace ciertos énfasis en la conversión, el arrepentimiento, en el esfuerzo y la firmeza, si es que queremos vivir de victoria en victoria aunque las circunstancias digan lo contrario, para ello debemos nacer verdaderamente en Espíritu y verdad. Hebreos 6:1 “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección…”; 2 Pedro 2:10-11 “y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores, mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor”.
Muchos “cristianos” viven constantemente en una guerra espiritual contra el mal tratando de hacer uso de la “armadura de Dios” pero la gran mayoría fracasan porque realmente no conocen al Cristo vivo en revelación sino con su sabiduría terrenal, animal y diabólica inutilizan las armas que el Espíritu Santo les ha provisto y no se preparan para una lucha de este calibre; lo que sí queda claro que, la única lucha espiritual que hacemos en nuestro corazón que es el campo de batalla, es la que tenemos contra el Espíritu Santo al no obedecerlo, someternos y despreciar lo que viene de Dios, nos guste o no y lo peor es que no lo queremos reconocer; y seguramente estaré diciendo en estos momentos: “yo no”,  justificando mi necia manera de vivir, pero a la luz del Espíritu de Dios, que no lo podemos engañar, sabemos que sí. Eclesiastés 9:18 “Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero un pecador destruye mucho bien”; Santiago 3:14-15 “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica”; Salmo 55:21 “Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla, Pero guerra hay en su corazón; Suaviza sus palabras más que el aceite, Mas ellas son espadas desnudas”; Gálatas 6:7 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado…”.
OTROS TIPOS DE LUCHAS:
1.        Mi espíritu vs. Espíritu Santo: Al no vivir en santidad y orando sin cesar, estamos expuestos a merced de enemigos externos, son puertas abiertas a las tinieblas, por eso es necesario que dejemos de estar luchando en contra del Espíritu Santo y sometamos nuestra voluntad a la voluntad de Dios y permitamos que el actúe con su poder para conversión y cierre esas puertas y produzca su efecto liberador en nuestro espíritu: Mateo 15:8 “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí”; Eclesiastés 8:8 “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee”; Génesis 49:6 “En su consejo no entre mi alma, Ni mi espíritu se junte en su compañía…”; Génesis 6:3 “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre…”; Efesios 6:17-18 “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” ; Santiago 4:7 “Someteos, pues, a Dios;…”.
2.        Mi alma (mente, emociones y sentimientos) vs. Espíritu Santo: Si hacemos una evaluación real de por qué nuestra alma no obedece al Espíritu Santo, es porque no ama al Señor lo suficiente, nos dejamos guiar por nuestra lógica y no por fe, nos negamos a mirar a Cristo, por eso nuestra alma no reposa, vive turbada, pendiente de afán, la circunstancia, no se le ha revelado el principal mandamiento Marcos 12:30 “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento”; si lo amara de verdad viviera en alabanza, en adoración, se esforzara por agradarle, por servirle, viviera en paz y sin aflicción: Salmo 42:5 “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios;  porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”; Salmo 116:7 “Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, Porque Jehová te ha hecho bien”; Mateo 14:30-31 “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”.
3.        Mi cuerpo vs. Espíritu Santo: La palabra es clara cuando refiere que el cuerpo está corrompido producto del pecado, pero no por ese motivo tenemos que seguir embarrándola, es necesario entender que podemos sembrar en corrupción para segar en vida eterna, pero debemos morir primero sometiendo mi cuerpo al Espíritu Santo para resucitar en incorrupción. 1 Corintios 15:42 “Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción”; Romanos 7:24 “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”; 2 Corintios 3:6  “…más el Espíritu vivifica”; Romanos 8:10  “Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia”; Gálatas 6:8 “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”.
4.        Mi carne vs. Espíritu Santo: Cuando se habla de la carne, también se refiere a las alianzas que hace o deseos que tiene todo mi ser (alma, cuerpo y espíritu) con el mundo y los agentes del mal, no nos podemos resguardarnos de los llamados principados, gobiernos o potestades a menos que estemos preparados en Espíritu primeramente, inclusive pudiésemos prevaricar contra Dios con el más insignificante pan de seducción o tentación que se nos presente por inmadurez espiritual, la cual no tiene nada que ver con el tiempo que tiene como creyente. Salmo 33:16 “El rey no se salva por la multitud del ejército, Ni escapa el valiente por la mucha fuerza”; Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”; 1 Juan 5:4 “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”; Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”; Éxodo 14:14 “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”; Efesios 6:14-16 “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”;  Salmo 27:3 “Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado”.
Que nunca se nos olvide quien es el Rey de gloria, el poderoso en batalla quien despojo mi vida de todos los principados y potestades, el que adiestra mis manos y mis dedos para las luchas diarias, y quién me dará la victoria cuando haya finalizado la carrera, solo me pide que crea, sea perseverante en oración, fe, gozo y amor; te invito pues, a esperar y descansar en Él, a sabiendas que su plan es perfecto y tenemos la garantía que seremos vencedores, aunque nos quiten la vida, gracias al sacrificio de nuestro Señor Jesucristo en la cruz. Muchas bendiciones. Amén
Salmo 24:8 “¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla”; 1 Timoteo 6:12 “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna…”; 2 Timoteo 4:7 “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”; Salmo 144:1 “Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra”; Apocalipsis 12:11 “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.

miércoles, 9 de mayo de 2018

¡ALTO AHÍ, LADRONZUELO!


Cuando estaba muy niño, escuchaba muchas veces unas campanitas, tilín-tilín, que anunciaban el paso del heladero (polero), corría a pedirle a Machin (Mi madrina), un real (50 céntimos de bolívar) para comprar un polo de naranja con crema, muchas veces se repitió está escena durante años, mientras fui creciendo. Una vez ella no se encontraba en casa, pero ella siempre dejaba el monedero dentro de la gaveta de los cuchillos y tenedores, me acerque sigilosamente y tome un fuerte (5 bolívares), ya había aumentado el sabroso helado, y salí corriendo a perseguir a tan esperado amigo. Ella al revisar su carterita me preguntó si había agarrado plata de la cartera, a lo que dije que ¡No!, porque sabía que me iba a castigar.

sábado, 7 de abril de 2018

PIDIENDO CACAO


Esta es una expresión que nace en América latina y viene desde la colonia, en la llamada ruta del cacao, porque el cacao era símbolo de poder y de prestigio; y los negocios se solventaban con este fruto, es decir, las cosas se pagaban con él; actualmente “PEDIR CACAO” significa “pedir perdón”, pedir que le condonen la deuda, solicitar que le apliquen el mínimo castigo o rogar libertad ante pena cumplida; es pagar para aliviar el duro peso de la ley, es decir suplicar por un indulto parcial o total de cierta condena o castigo. 
Dependiendo de la región geográfica, hay expresiones muy coloquiales de lo que quiere significar esta expresión, por ejemplo: Se dice que una “mujer fea” o menos beneficiada está “pidiendo cacao” cuando necesita tener mejores atributos o ser “más bonita”, asimismo una persona perseguida, ya sea por sus acciones, maldad o pensamientos, está “pidiendo cacao” cuando necesita normalizar su situación, evitar el acoso, salir del yugo al cual está sometido, otros la utilizan cuando desean buscar una reconciliación, es decir, es una especie de sumisión, humillación o pretexto, tratando de conseguir un pacto o posible arreglo entre dos partes, inclusive se utiliza cuando una persona soberbia y orgullosa se retracta de sus dichos o acciones ante una autoridad, fuerza de mayor poder, etc., pudiendo rendirse o huir del escenario donde se desenvuelve, se aprecia más cuando una persona cobarde o vencida huye en plena confrontación.
Muchos cristianos, de los que nos hacemos llamar “Hijos”, vivimos pidiendo cacao a Dios; muchos son los ejemplos registrados en la palabra donde personajes de la biblia, por su pecado, han pedido que el Señor los perdone de su rebeldía, maldad o trasgresión a pesar de que les ha llegado palabra, han sido advertidos a través de los profetas y puesto al tanto de cierto o determinado mandato de Dios, inclusive hay algunos que se negaron a cumplir lo que Él les ordenó hacer y por eso pasaron por situaciones difíciles o murieron como consecuencia de su pecado. 

Hasta que no se les revele y se conviertan de corazón seguirán esclavos de su Egipto espiritual, impidiendo que se pongan a cuentas con el Padre Todopoderoso; por eso es necesario limpiar nuestro corazón y ser perdonados aunque no lo merezcamos; ojo, vemos también como hijos de Dios fueron desechados a pesar que ellos gozaron de la gracia de Dios, simplemente porque se negaron a morir a su carne, reconocer su pecado ante el Señor, arrepentirse de corazón, pedir perdón y convertirse de sus malos caminos, inclusive prevaricaron contra Él, prefiriendo los tesoros terrenales más que la gloria de Dios, simplemente por una fe defectuosa, enferma y corrompida por un alma no sometida al Espíritu Santo.

¿QUIÉNES PIDEN CACAO?
1.   Los Hijos que se dejan llevar por la desobediencia de su Alma, por las vanidades ilusorias, prefiriendo apartarse de Dios, como le pasó a Jonás que en su terquedad tuvo que pedir cacao a Dios; Jonás 2:7-8 dice: “Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan”.
2.   A aquellos que no se le revela lo que significa el perdón ante Dios y los hombres, no tienen temor de Dios y no existe arrepentimiento genuino; no conocen el perdón de ofensas, trasgresiones, deudas, inclusive del mal propinado, etc., es puro bla bla la oración del Padre Nuestro: Mateo 6:12 “Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido”; Mateo 6:14-15 “Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes”.
3.   Nosotros que sufrimos fracasos o amenazas de ruina, una caída súbita y repentina de lo que poseemos, por nuestra falta santidad y comunión real con Dios; por la existencia de sordera espiritual y andar en pos de nuestros pensamientos desechando o incumpliendo la palabra revelada, y rebeldemente apoyándome en mi fuerza. Isaías 30:12-13 “Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado; por tanto, os será este pecado como grieta que amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya caída viene súbita y repentinamente”; Isaías 65:2 “Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos”; 1 Samuel 2:9 “…Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza”.
4.   A aquellos incrédulos que no están muy convencidos de su fe y lo que representa Jesucristo para sus vidas, entonces reciben resistencia de parte de Dios por estar siguiendo caminos de perversidad. Números 22:32 “…He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí”. Números 22:34 “Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; mas ahora, si te parece mal, yo me volveré”.
5.   Los que viven pidiendo en todo tiempo para sus deleites, su carne, su sabiduría, sus dones, sin importarle Dios, jactándose de lo que son antes los hombres. Santiago 4:3 “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”; 2 Timoteo 3:1 “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios”.
El Señor anda buscando hombres arrepentidos conforme al corazón de Dios, que sometan el alma guardando sus mandamientos, obedeciendo, que no actúen de acuerdo a su locura o naturaleza terrenal, animal y diabólica, que no se dejen llevar por el mundo y sus deleites, que digan “NO” a la tentación y al pecado, que se mantengan firmes en el Señor, tomando decisiones radicales, manteniéndose en comunión con Él, santos, limpios y puros, varones convertidos que no necesitan pedir cacao porque ya están sanos desde su corazón. 1 Samuel 13:13-14 “Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó”; 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”; 2 Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.
Oremos: Señor hoy he aprendido que he estado por años pidiendo cacao, aferrado a las cosas del mundo sin importarme tu palabra, siendo mal testimonio de ti, enlodándome y revolcándome en el cieno, he estado más pendiente de no pecar para no recibir tu castigo, que en humillarme y convertirme de verdad; quería recibir que me condones las deudas y ofensas a mi prójimo que yo en perdonarlos, justificando mi iniquidad, he rogado por la libertad de mi alma y espíritu pero no he hecho nada por conquistarlas; llevando un yugo extraño que no era el tuyo; siempre he clamado a ti pidiendo sanidad, perdón de pecados y vida eterna, pero no se me ha relevado la conversión, me he negado a servirte con un corazón limpio y puro. Perdóname Señor estoy avergonzado, recibe mi arrepentimiento; Padre de los cielos que si te estoy pidiendo cacao, no sea bajo el poder de la carne corrupta, sino bajo de tu Espíritu, que este sea genuino y produzcas cambios radicales en mi ser; he metido los pies en el Jordán, respaldarme en está conquista, no quites de mi tu santo Espíritu, quiero esforzarme y ser valiente, hoy doblo rodillas ante ti, te adoro y alabo de corazón, para que te agrades de mí y cuando llegue a tu presencia en júbilo digas: ¡Hagamos fiesta este es mi hijo que andaba perdido y ha regresado!, te amo mi Jesucristo. Amén