jueves, 10 de febrero de 2022

GUÁRDATE



Para muchas personas es un deber ser ejemplo de moral y ciudadanía ante los demás, en especial los padres, porque muchos piensan que esto ayudará al correcto desarrollo psicológico, físico y emocional de los hijos, formando una conciencia social, fundamentada en un sistema de creencias y valores, el cual es imposible de mantener o manejar por el pecado y el grado de descomposición que cada uno posee.

Aunque esto es una realidad, Dios diseño un plan perfecto basado en la gracia, el amor a Cristo, la misericordia del Dios Padre y el poder del Espíritu para poder arrepentirnos, perdonar, convertirnos y ser testimonio de su gloria, sin embargo, esto no termina allí, es necesario que nos GUARDEMOS para aprovechar el tiempo para la eternidad.

Efesios 5:15-16 “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

Andar con diligencia es conducirse con sabiduría, es estar prestos a actuar y crecer con rapidez, prontitud o celeridad, atendiendo nuestra vida espiritual porque los tiempos de gracia están terminando; es necesario que nos accionemos y guardemos las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo; cualquier otra cosa se convierte en necedad o pérdida de tiempo, en especial cuando el Señor no está de primero ni presente en nuestra manera de proceder. Velar y guardarnos aprovechando el tiempo en Cristo traerá bendición y momentos de gozo.

Guardar significa defender, proteger, velar, cubrir, prevenir, preservar, reservar, acatar, cumplir, obedecer, respetar, seguir, atesorar, vigilar, atender, asegurar, conservar, mantener; quizás en nuestros momentos de lectura de la palabra, nos hemos encontrado con algunos de estos verbos, que nos invitan a la acción más que a la reacción; por eso es tan importante renunciar a la pasividad; podemos leer, meditar y reflexionar en su palabra, pero si no la guardamos como especial tesoro, somos unos religiosos más, fariseos, que utilizan a Dios como bombero para apagar los fuegos que hemos encendido producto de nuestro pecado, falta de diligencia y temor, lo que indica que no vivimos ni viviremos una relación real y santa a menos que estemos dispuestos a atender sus razones y renunciar a lo que no le agrada.

¡RAZONES PARA GUARDARNOS!

Existen muchas razones para guardarnos, pero se han seleccionado solo 7 para que sean consideradas y podamos trabajar en ellas, ya que la vida cristiana busca la transformación de nuestro ser íntegramente a través de Cristo y el poder de su Espíritu.

1. Primeramente, porque recibiremos protección, auxilio y salvación. Salmo 121:7-8 “Jehová te guardará {AUXILIARÁ} de todo mal; El guardará {SALVARÁ} tu alma. Jehová guardará {TE PROTEGERÁ EN} tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre”.

2. La obediencia más que una carga, es libertad, ella nos dará la fortaleza para resistir las asechanzas del maligno, Santiago 4:7 “Someteos {OBEDECEZCAN}, pues, a Dios; {QUE NOS FORTALECE PARA} resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

3. Al guardarnos ponemos un candado o cierre en la boca, porque ella es la puerta que nos contamina, no por lo que entra sino por lo que sale de ella, por eso si queremos preservar y proteger nuestra alma y vivir días de refrigerios en el Espíritu, debemos aprender a refrenar nuestra lengua, para testificar de Cristo. Proverbios 13:3 “El que guarda {PRESERVA} su boca guarda {PROTEGE} su alma; Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad”.

4. Para recibir bendición, la añadidura reservada a los hijos fieles. Deuteronomio 30:16 “Porque yo te mando hoy que ames {ATESORES CON TODO TU CORAZÓN} a Jehová tu Dios, que andes {SIGAS} en sus caminos, y guardes {CONSERVES} sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella”.

5. Nunca te dejará ni te abandonará, será morada de protección, peleará la batalla por ti librando los más épicos combates en el Espíritu que no nos podemos imaginar, Él será nuestra cobertura, el castillo, la fortaleza, la morada de paz donde podemos descansar confiadamente. Salmos 121:3-5 “No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda {VELA}. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda {DEFIENDE} a Israel. Jehová es tu guardador {PROTECTOR}; Jehová es tu sombra a tu mano derecha”; Salmo 5:11 “Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes {PELEAS LA BATALLA POR MÍ}”; Salmo 5:12 “En ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás {CUBRIRÁS} de tu favor”.

6. El Señor nunca despreciara un corazón contrito y humillado en los momentos de angustia y adversidad, por eso debemos guardarlo como especial tesoro, porque él es campo donde se ha sembrado la semilla de vida, la palabra de Dios. Proverbios 4:23 “Sobre toda cosa guardada {ATESORADA}, guarda {CONVIERTE} tu corazón; Porque de él mana la vida”; Salmos 119:11 “Tus dichos, he guardado {ATESORADO} en mi corazón, para no pecar contra ti”; Proverbios 3:1-2 "Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán".

7. Cuando guardamos su palabra cosas maravillosas empiezan a suceder, somos embajadores del reino, nos convertimos en multiplicadores de la bendición de Dios a otros, su gracia trae gozo, alabanza, paz, benignidad y fe a nuestra vida. Lucas 11:28 “Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”.

REFLEXIÓN

La palabra dice en Juan 14:15 “Si me amas, guarda mis mandamientos”, si en usted y yo somos recurrentemente dados a obviar o ignorar los mandamientos de Dios y no los grabamos en la tabla de nuestros corazones para conversión, es porque realmente no amamos al Señor, es acá donde debemos revisarnos profundamente, porque el Señor no dará por inocente al culpable, a menos que exista un arrepentimiento y una conversión genuina. Juan 14:23 “Jesús respondió, y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada”; Deuteronomio 11:18 “Grabad, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán por insignias entre vuestros ojos”.

Guardemos la palabra y seamos inmensamente felices de manera sobrenatural, cosechando frutos dignos de arrepentimiento por medio del Espíritu, que nuestra manera de creer, pensar, hablar y actuar, sean de acuerdo a nuestro Señor, porque estamos en los últimos tiempos y la segunda venida se aproxima y debemos estar atentos para recibir al Rey, Señor y Dios de nuestras vidas. Apocalipsis 1:3 “Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas que están escritas en ella, porque el tiempo está cerca”.


sábado, 13 de noviembre de 2021

JANUCÁ, EL TEMPLO CONSAGRADO

 

Apocalipsis 19:13-14 “Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos”.

La historia cuenta que cuando ocurrió el milagro por la cual se conoce la festividad de Janucá en el pueblo de Dios, los judíos, dirigidos por el Señor, batallaron duramente contra la dinastía griega-siria seléucida quienes los habían sometido helenizando sus creencias, llevándolos a profanar el templo de Dios. Era necesario que todo el pueblo subiera a la presencia de Dios, renunciando al pecado que llevó a ruinas el templo, purificando todo, empezando por sus vidas, y restaurasen el templo abandonado, buscando consagrar de nuevo el lugar santo al Señor, con la unción del aceite y la luz del Espíritu Santo.

La celebración de Janucá representa algo más que conmemorar esos ocho días donde se manifestó el Espíritu de Dios, es la consagración del templo de Dios por parte su pueblo. Al decir “CONSAGRAR EL TEMPLO” recordemos que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y es necesaria que nuestra vida también sea consagrada a Él; probablemente tengamos una leve idea de lo que significa consagrar el templo, revisemos a la luz de la palabra lo que representa:

¿QUÉ ES CONSAGRAR EL TEMPLO?

Cuando se habla de CON-SAGRAR, se refiere a que casi todo se purifica con sangre, Hebreos 9:22 dice textualmente que “…Casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión”; la salvación, remisión y perdón de pecados vino a través del derramamiento de sangre del Señor, la palabra dice que Cristo derramó hasta la última gota de sangre en la cruz, Él hizo el sacrificio perfecto para que usted y yo fuésemos salvos, y sólo a través de su sangre fuimos perdonados de nuestro prontuario pecador; Hebreos 9:12 “Con su propia sangre -no con la sangre de cabras ni de becerros- entró en el Lugar Santísimo una sola vez y para siempre, y aseguró nuestra redención eterna”, el detalle está en que pocos han aceptado su consagración de corazón y continúan ignorando tal sacrificio con actitudes pecadoras, ultrajando al Espíritu Santo, pisoteando su sangre y la gracia que nos fue concedida sin merecerla; Hebreos 10:29 “¿Cuánto más grave castigo pensáis que merecerá el que pisoteó al Hijo de Dios, y tuvo como profana la sangre de la Alianza que le santificó, y ultrajó al Espíritu de la gracia?”, es evidente que aun conociendo la verdad no somos capaces de devolvernos de nuestros malos caminos, ojo, si no dejamos que el Espíritu Santo gobierne nuestras vidas profanamos el templo, abandonamos sus enseñanzas, tratamos de destruir la puerta que el Señor dejó abierta, dejando crecer la cizaña y el trigo que ahoga nuestra fe, en pocas palabras nos condenamos a nosotros mismos, Janucá es un llamado del Señor a convertirnos, restaurar las ruinas y dejar encendida su luz desde hoy y para siempre.

Es importante, primeramente, definir claramente lo que significa CONSAGRAR; Consagrar es bendecir nuestra vida con la presencia del Señor; es el nuevo pacto, la sangre derramada por nosotros en la cruz y que conmemoramos en la santa cena; es untarnos del aceite del Espíritu llevándolo a cada rincón de nuestro ser encendiendo la luz de Cristo, el Janucá eterno, especial en nuestra mente y corazón; es santificar nuestra vida, alma, cuerpo y espíritu, apartándonos y dedicándonos a Él sin olvidarnos de nuestras responsabilidades, dando gloria al Señor con nuestro testimonio genuino ante los hombres, haciendo frutos dignos de arrepentimiento; es ofrendar nuestro cuerpo como sacrificio vivo y agradable a Dios; es vencer y andar en comunión; es ser liberado, rescatado, injertado a la vid; es aceptar el pacto eterno y ser acepto, comprometido, fiel y estar destinado, coronado, celebrado en los cielos.

El hecho de que diga “CASI TODO” y no “TODO”, es debido a que el maligno ha tratado de confundir y desvirtuar todo lo que el Señor ha hecho, entonces vemos en ritos religiosos y satánicos, como se consagran ofrendas y se hacen sacrificios de animales y personas a baales, profanando la verdadera intención y esencia para lo cual se instituyó tales sacrificios, por eso el Señor Jesús, para exponerlos a la luz del Janukía eterno, rompió todos estos esquemas subiendo a la cruz derramando su sangre, hizo la consagración perfecta para purificar al pueblo de Dios; Hebreos 7:27b “…porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo”; así que si usted cree en Jesucristo y lo recibió como Señor y Salvador, restaure su templo, renuncie a la idolatría en las diferentes maneras que ha desarrollado en su vida, conviértase en un Janukía consagrado, impregnado del aceite, fuego y la luz de Cristo.

COMO SER UN JANUKÍA CONSAGRADO PARA EL SEÑOR

1. Renunciando al pecado, ya no ande en tinieblas; Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”; 1 Juan 1:7 “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”.

2. Presentando su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable, que haya coherencia entre lo que se cree, se dice y se hace; y lo debe hacer en su casa, en la iglesia, en la calle o en su trabajo, donde quiera que vaya, no sea hipócrita; Romanos 12:1 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”; 1 Juan 5:8 “Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan”.

3. Apartándose para el Señor, siendo testimonio de que Cristo vive en nosotros, y dejar la vieja religiosidad que no nos deja crecer en espíritu y verdad; Levítico 20:26 “Me seréis, pues, santos, porque yo, el SEÑOR, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos”; Juan 15:27 “Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio”; Apocalipsis 1:5 “Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre”.

4. Lavando nuestras vestiduras, no claudicando ante las atribulaciones, ir a la presencia del Señor para que nos unte e ilumine con su poder sanador. Apocalipsis 7:14 “Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”.

5. Siendo un Janukía que alumbre en su casa, que la luz de Cristo ilumine para todo el mundo, llevando la palabra, haciendo grupos pequeños, glorificando al Padre con nuestras acciones y buenas obras, seamos hacedores y no tan solo oidores. Mateo 5:14 “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

6. Venciendo diariamente al mundo, la carne y el mal, orando en todo momento, creyendo que todo lo podemos en Cristo porque de Él viene la fuerza. 1 Juan 5:5 “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”; Apocalipsis 12:10 “Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”; Apocalipsis 12:11 “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.

REFLEXIÓN

Cuando encendamos el Janukía de nuestras vidas hágalo de corazón, con mucho temor y reverencia, porque la consagración de nuestras vidas al Señor nos rescatará de nuestra antigua manera de vivir, entendiendo que no se trata de vivir metido en la iglesia todos los días como algunos hacen religiosamente, sino más bien vivir lo que allí se enseña a la luz de la palabra; 1 Pedro 1:17-19 “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”.

Deje que el Espíritu de Dios mantenga encendida la luz de Cristo en su templo, y viva un Janucá todos los días, y no se descuide como las vírgenes insensatas porque corremos el riesgo de contristar al Espíritu y se nos cierre la puerta en la cara. Bendito sea el Señor que hoy su luz sigue iluminando nuestras vidas para su honor y gloria, Amén…

Feliz Janucá!!!

lunes, 1 de noviembre de 2021

EL ENEMIGO N° 1

 

Cuando escuchamos la frase "El Enemigo Público N° 1", nos trasladamos a las famosas películas de acción y policías donde hay un villano que quiere destruir el mundo y aparece el héroe, que tiene habilidades y capacidades especiales, que por lo generar no es de este mundo, para salvar el día. Hay muchos que piensan que esto solo existe en las mentes de los escritores y guionistas, sin embargo, todo individuo, toda persona, todo hijo de Dios tiene un Enemigo N° 1, el cual tiene que vencer; el detalle está, en identificar ¿Cuál es el Enemigo?

IDENTIFICANDO AL ENEMIGO

1.    Muchos creyentes, después que reciben a Cristo, piensan que el diablo, sus demonios y huestes de maldad son el Enemigo N° 1 a vencer, por eso viven orando, reprendiendo y haciendo “guerra espiritual”, ven demonios por todos lados, fundamentando esta verdad o creencia en Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”, hay una realidad que no debemos ignorar, que el maligno anda suelto con sus asechanzas buscando a quien devorar; sin embargo no olvidemos, que este combo fue vencido en la cruz por nuestro Señor Jesucristo. Observemos lo siguiente: Efesios 2:2 “En los cuales anduvisteis en otro tiempo {antes de recibir a Cristo}, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”; Efesios 4:27 “Ni deis lugar al diablo”; 1 Pedro 5:8 “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”; Efesios 6:11 “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”; Santiago 4:7 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”; 1 Juan 5:19 “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno”; ¿Quién es el desobediente que sigue la corriente del mundo dominado por satanás? ¿Quién es el que le da lugar en su vida después de recibir a Cristo? ¿Quién es el que debe ser sobrio, vestirse de santidad, estar firme, velar, resistir, someterse a la voluntad del Señor? Pues, “Nosotros”, entonces por qué batallamos contra la consecuencia, si no atendemos el verdadero origen del problema. Pero sigamos, que esto ¡se pone bueno!

2.    Ahora, otros tantos hijos de Dios, le echan la culpa al mundo, a sus aflicciones, atribulaciones, deleites y tentaciones, y basan esta afirmación en: 1 Juan 2:16 “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”, entonces viven luchando, en la carne, contra lo que el mundo les ofrece, pero sobre todo lo que les ofrece a otros, ya sea por religiosidad, sabiduría terrenal, envidia, queja o deseos reprimidos, donde se aprecia claramente que el amor de Dios no está en ellos, sino en las cosas del mundo, porque son prioridad en sus vidas, llegando a una amistad tan íntima y peligrosa con el mundo y sus deleites que los llevan a moradas de tinieblas, constituyéndose en enemigos de Dios, “sin querer, queriendo” como diría en Chavo del ocho. Observemos: 1 Juan 2:15 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”; 1 Juan 5:4 “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”; Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”, 2 Pedro 1:4 “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”; Santiago 4:4 “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. Igualmente, me hago las mismas preguntas: ¿Quién es el que ama al mundo y no tiene el amor del Padre? ¿Quién es el que no tiene paz, vive angustiado, desesperado, desamparado o destruido? ¿Quién perdió la confianza en Dios? ¿Quién coquetea con la corrupción? ¿Quién es adultero y se constituye en enemigo de Dios? Pues, “Nosotros”, entonces  por qué le echamos la culpa al mundo, si todo tiene un propósito, no será que es la manera de probar la fidelidad de nuestros corazones.

3.    Para cerrar este ciclo, muchos le echan la culpa a la carne, y nos gusta repetir cómo eslogan: ¡Lo que pasa que la carne es débil!, quiere decir que ellos se oponen al Espíritu Santo de Dios abiertamente porque Gálatas 5:17 “…el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”; entonces no nos engañemos a nosotros mismos, ¿Dónde está el Cristo de Filipenses 4:13? “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, el Cristo que le da la fuerza para vencer a la carne; quien hace y dice estás cosas todavía no ha muerto en la cruz, no se ha despojado del viejo hombre, vive aferrado a un sacrificio vano, a una cruz vacía, no ha dado el paso para convertirse de sus malos caminos y no se le ha revelado el Cristo resucitado, vivo y glorioso. Efesios 2:3 “… Nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” y ahora ¿Qué? será que se cumple 1 Gálatas 3:3 “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?”; Gálatas 6:8 “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”; Romanos 8:6 “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”; Romanos 8:8 “y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”. Entonces pregúntese nuevamente: ¿Quién permite que la carne tome el control de nuestras vidas, haciendo su voluntad? ¿Quién es el necio que desagrada a Dios, el que siembra para su carne y destapa la corrupción oculta? ¿Quién se ocupa más de la carne que del Señor, es decir, más de la muerte que de la vida? Indudablemente que “Nosotros”, por eso tarde o temprano daremos cuenta de nuestra estupidez ya que 1 Pedro 1:24 “…Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae”, por eso cuidémonos de no pecar contra Dios ni los hombres.

REFLEXIÓN

Es evidente que el Enemigo Público N° 1 de nosotros, somos nosotros mismos, entonces tenemos que luchar primeramente contra nuestro yo, despojándonos del viejo hombre y de la antigua manera de vivir, el Señor hoy nos exhorta a cambiar, así que si mentía, engañaba, robaba, adulteraba, fornicaba, idolatraba, pleiteaba, envidiaba, se emborrachaba, corrompía, estafaba, explotaba y maltrataba al prójimo, pues no lo haga más, arrepiéntase, pida perdón al Señor, conviértase y apártese de esos caminos de tinieblas, sirva con un corazón agradecido para que vengan días de refrigerio, libertad, sanidad y pueda gozar de la presencia del Señor y su reino. Efesios 4:22 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos”;  Efesios 4:24 “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”; porque manifiestas son las obras de la carne Gálatas 5:19-21 “…que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”; Gálatas 5:13 “…Hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”.

Es hora de limpiarnos de toda contaminación que no nos deja crecer espiritualmente, viviendo en santidad, con temor reverente, haciendo el bien sin mirar a quien, renovemos nuestro espíritu, nuestra mente, cuerpo y corazón, seamos irreprensible, para que el día que comparezcamos ante el tribunal de Dios no haya condenación alguna sino que se diga: Juan 4:4 “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”; y con voz de trueno se escuche: ¡Este es mi hijo en quien tengo complacencia! Amén…

2 Corintios 7:1 “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”; Romanos 8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”; Mateo 3:17 “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.

miércoles, 13 de octubre de 2021

LA INVITACIÓN

 


Apocalipsis 21:2

“Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo”.

Cuando leemos este versículo de las santas escrituras, quizás muchos de nosotros no estamos en capacidad ni lo suficientemente preparados espiritualmente para digerirla, entenderla y asimilarla con revelación y verdad para darle la importancia debida y producir los cambios en mi ser que hacen de mi un mejor hijo de Dios, un mejor discípulo de Cristo y un mejor siervo; Isaías 62:5 “Porque {como} el joven se desposa con la doncella, se desposarán contigo tus hijos; y {como} se regocija el esposo por la esposa, tu Dios se regocijará por ti”; Muchos están esperando la invitación del Señor para las bodas del Cordero y no están preparados para su llegada, desean que Dios con su poder sobrenatural les toque el corazón y les cambie, pero, no se esfuerzan para hacerlo. Seguramente, se queden esperando porque las cosas no suceden así, estamos tan entretenidos con las distracciones del mundo que vivimos apartados del lado de Dios, contristando muchas veces al Espíritu Santo que mora en nuestro ser, dejando apagar la luz que ilumina mi vida, es decir, descuidando el aceite que la mantiene encendida la luz de Cristo.

Al recibir a Jesucristo como Señor y Salvador, Él coloca en nuestros corazones su luz, la lámpara que guía nuestros pasos y que es lumbrera para nuestros pies, sin embargo muchos de nosotros la ignoramos, por falta de oración, santidad, conversión y acciones indignas que nos sumergen en un reino de oscuridad, tinieblas y muerte, despreciando así, la salvación que nos regaló Jesucristo al subir a la cruz muriendo para el perdón de nuestros pecados, saldando esa cuenta con el Padre, no nos damos cuenta que, al ignorarlo pisoteamos su sangre.

Que tremendo que ya llegó el tiempo de prepararnos para la fiesta, porque la INVITACIÓN A LAS BODAS DEL CORDERO fue entregada y procesada, el día que recibimos a Cristo, y no estamos listos para presentarnos a tan glorioso evento. En tal sentido escudriñemos palmo a palmo la palabra para descubrir el por qué, pero pídale primero al Señor que le de discernimiento de Espíritu para entender con sensible corazón lo que hoy quiere enseñarle y pida que esta halle cabida en usted y permanezca por siempre, Amén:

¿QUÉ PASARÍA SI SE PRESENTASE EL SEÑOR EN ESTE MOMENTO PARA LA BODA?

1.   Y vi la ciudad santa”: Usted cree que Él, vería en nosotros unos hijos diligentes, irreprensibles, una ciudad santa, una iglesia, limpia, pura, sin mancha ni arruga, que no se avergüenza de su desnudez, porque conoce del Señor; Efesios 5:27 “A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”; Ezequiel 16:8 “Entonces pasé junto a ti y te vi, y he aquí, tu tiempo era tiempo de amores; extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigo -declara el Señor DIOS- y fuiste mía”. O por el contrario vería una persona mentirosa, una novia renuente, desobediente, llena de pecados, sumergida en su mundo, en sus negocios terrenales, alejados de Dios. ¿Cuántas veces en la semana, usted y yo, vamos a su presencia a ponernos a cuenta con Él?, ¿Sólo los domingos? siendo optimistas, si es que vamos a la iglesia a arrepentirnos y limpiarnos de verdad, porque algunos tienen por costumbre ir religiosamente sin embargo su testimonio está muy lejos de Él. Mateo 22:3-6 “Y envió a sus siervos a llamar a los que habían sido invitados a las bodas, pero no quisieron venir. De nuevo envió otros siervos, diciendo: Decid a los que han sido invitados: Ved, ya he preparado mi banquete; he matado mis novillos y animales cebados, y todo está aparejado; venid a las bodas. Pero ellos no hicieron caso y se fueron: uno a su campo, otro a sus negocios, y los demás, echando mano a los siervos, los maltrataron y los mataron”; Isaías 29:13 “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”.

2.   La nueva Jerusalén”: Será que nuestro Señor Jesús encontraría al nuevo hombre, a un vencedor, a un hijo de Dios convertido, al hacedor que se revistió de la justicia, santidad y verdad de Jesucristo, la nueva Jerusalén donde resplandece su gloria, Efesios 4:22-24 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”; Apocalipsis 3:12 “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”.

3.   Que descendía del cielo, de Dios”: Para poder descender, primero debemos subir a los cielos atesorándolo con todo nuestro ser, morando en su presencia, sin olvidar sus enseñanzas diariamente; en cada cosa que hagamos presentémonos en oración, siendo testimonio de su palabra, ayunando para romper ligaduras, congregándonos para recibir de su calor y amor, alabando y adorando su nombre en Espíritu y verdad, de todo corazón, con sincero arrepentimiento, limpiándonos de toda maldad, humillando nuestra alma y espíritu, tomando el lugar que nos corresponde; Salmo 140:13 “Ciertamente los justos alabarán tu nombre; Los rectos morarán en tu presencia”; Lucas 14:10 “…ve y siéntate en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó, te diga: Amigo, ven más adelante; entonces serás honrado delante de todos los que se sientan {a la mesa} contigo”. Jeremías 2:32 “{Acaso} ¿Se olvida una virgen de sus adornos, o una novia de su atavío? Pues mi pueblo me ha olvidado {de mi} por innumerables días”.

4.   Preparada como una novia ataviada para su esposo”: Muchos hijos de Dios no se quieren vestir para la boda de justicia y santidad para recibir al Señor, esos quedaran fuera o serán echados a las tinieblas, porque nunca han cambiado ni cambiaran, prefieren la carne sobre todas las cosas; Mateo 22:11-14 “Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos”; pero aquellos que se preparan para las Bodas del Cordero se adornan de prudencia y esfuerzo, a ellos se les concederá el honor de vestirse de lino y entraran al banquete y disfrutar de la presencia del Señor. Mateo 25:10 “…las que estaban preparadas entraron con él al {banquete} de bodas, y se cerró la puerta”; Apocalipsis 19:7-8 “Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente {y} limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino”; Isaías 61:10 “En gran manera me gozaré en el SEÑOR, mi alma se regocijará en mi Dios; porque Él me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia como el novio se engalana con una corona, como la novia se adorna con sus joyas”.

REFLEXIÓN:

El llamado del Señor es a que seamos santos, es decir, que vivamos en santidad porque la invitación a las bodas del Cordero ya le fue entregada y el Rey está pronto a venir, no la ignoremos, preparemos nuestras vestiduras ya que de no hacerlo nos exponemos a ser desechados. 1 Pedro1:16 “Sed santos, porque yo soy santo”.

Si usted ya recibió a Cristo como Señor y Salvador de corazón, gócese porque usted es un Bienaventurado, ya que muchos son los llamados y pocos los escogidos, siéntase como uno de los pocos y dé honor y honra a su condición; Apocalipsis 19:9  “Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero”; sino no lo hecho o tiene dudas, es hora de hacerlo porque los tiempos se achican y después que se cierre la puerta, ya nada podremos hacer.

OREMOS:

Señor, hoy quiero abrir las puertas de mi corazón, me arrepiento de todas mis iniquidades, muchas veces me apartado de ti, y por eso te pido perdón, pero hoy en un acto de fe quiero acercarme a tu trono, a tu reino de los cielos a postrarme ante ti y pedirte de sincero corazón que seas mi Señor y Salvador, que nunca más vuelva a ser el mismo, quiero ser la nueva Jerusalén donde mora tu santidad, quiero entregarte el trono de mi vida y haz de mí el hombre (o la mujer) que tú quieres que sea, gracias Señor por abrir mis ojos, gracias por destapar mis oídos espirituales, gracias por darme la oportunidad de arrepentirme de sincero corazón. Bendito sea tu nombre, te amo mi Señor.

 

jueves, 23 de septiembre de 2021

YO TE CONOZCO

 


Job 42:2 “Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti”.

Cuando se inicia una relación, lo primero que se hace es tratar de conocer al otro, cuáles son sus propósitos, expectativas y esperanzas, verificar si encaja dentro de las mías, por ejemplo, los enamorados, por lo general, buscan estrechar vínculos, de modo de poder valorar la posibilidad de afianzar y darle estabilidad a la relación, tratando de construir un mundo de sueños, fantasías y metas, mostrando lo maravilloso que es compartir como novios como antesala al siguiente paso; sin embargo, muchas veces olvidamos lo que somos, personas llenas de errores, a quienes les encanta ocultar una serie de defectos y que solo las llegamos a conocer cuando convivimos juntos. El problema se complica cuando se decide dar el paso sin tener disposición genuina de cambiar en fidelidad y amor; este compromiso que muchos juran preservar por lo general no lo cumplen y por eso existe un divorcio entre lo que se dice y se hace, corriendo el gran riesgo de llevar la relación al fracaso o despeñadero, sobre todo si no existe la presencia de Dios. Amós 3:3 “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”.

Todas las personas, creyentes o no, tienen algo oculto y oscuro que nadie conoce, por muy pequeño que sea, por lo general, no suelen mostrarse como realmente son, por la vergüenza que esto genera, quizás para preservar las apariencias o simplemente por la maldad desatada en su corazón y que no se evidencia a simple vista; son incapaces de confesar o sacar a la luz sus pecados, porque, muy en lo profundo, no quieren arrepentirse, tienen dudas del perdón y la redención de Dios; su soberbia, orgullo y falta de fe no les deja avanzar espiritualmente, manteniéndose en un mundo de tinieblas, oscuridad y muerte. Lucas 6:45 “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”.

Muchos son atrapados por confusión, piensan que el Señor, por su naturaleza misericordiosa,, dejará pasar por alto todas las transgresiones, asumiendo el riesgo de exponerse, lo que exterioriza realmente lo que son, lo que hay en su corazón, obviando un detalle, la justicia de Dios. Hechos 1:24 “…Tú, Señor, que conoces los corazones de todos…”; Jeremías 17:10 “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras”. La Biblia dice que por toda palabra vana, por toda sangre derramada, por todo dinero entregado o mal habido, por toda obra, por toda administración, por toda deuda, etc., daremos cuenta. 2 Corintios 5:10 “Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo”; Mateo 7:21-23 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: NUNCA OS CONOCÍ; apartaos de mí, hacedores de maldad?”.

Cuando el Señor dice que “NUNCA OS CONOCÍ”, ¿Será que se refiere a que Él no nos conoce? Cuando, es evidente, que Él lo conoce todo, o será más bien que no damos la oportunidad a nosotros mismos de conocerle a Él en poder y gloria; en Oseas 4:6 versión (BLP) dice: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento; y como tú rechazaste el conocimiento, yo te rechazaré a ti de mi sacerdocio; por haber olvidado la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”; veamos que dice la palabra al respecto:

¿CÓMO PERECE UNA PERSONA POR FALTA DE CONOCIMIENTO?

1. Al hacernos llamar hijos de Dios, pero realmente no glorificamos su nombre, no somos testimonio de que Cristo vive en mí, no se ve el amor, la luz ni la sal. Juan 5:42 “Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros”; Apocalipsis 3:1 “…Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto”.

2. Por la dura cerviz y rebelión, somos conocedores de la palabra pero no la obedecemos, oidores y habladores más que hacedores. Deuteronomio 31:27 “Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz {Decía Moisés}; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto más después que yo haya muerto?”

3. Por la corrupción presente en nuestra alma, lo cual hace que adulteremos la palabra por conveniencia, manipulándola, prostituyendo sus principios, contaminando al cuerpo de Cristo. Oseas 5:3 “Yo conozco a Efraín, e Israel no me es desconocido; porque ahora, oh Efraín, te has prostituido, y se ha contaminado Israel”.

4. Por la tibieza espiritual, no terminamos de despegar, nuestra fe no es firme, prevaricamos contra Dios por cualquier cosa. Apocalipsis 3:15-16 “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

5. Por la falta de fe, servicio y paciencia, el Señor espera que las obras postreras sean mayor que las primeras, ¿Qué estamos haciendo por ello?. Apocalipsis 2:19 “Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras”.

6. Por tanta mentira, no guardamos santidad ni buscamos convertirnos, 1 Juan 2:4 “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él”.

7. Gracias a que el arrepentimiento no es genuino, no existe integridad, caemos fácil ante las tentaciones. Apocalipsis 2:21 “Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación”.

8. Al llamarnos cristianos, pero nos comportamos como anticristos, es decir estamos en contra de su esencia y palabra. Apocalipsis 2:9 “Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás”.

9. Cuando trabajamos sin descernimiento del Espíritu, en la carne, y somos intolerantes contra el pecado de otros, pero ¿Qué pasa con los nuestros?; Apocalipsis 2:2 “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos”; Lucas 6:41  “¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?”.

POR QUÉ DESCONOCEMOS AL SEÑOR

1. Porque hemos dejado el principal amor, el que está sobre todas las cosas. Apocalipsis 2:4 “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”.

2. Porque toleramos el pecado, la idolatría y permitimos que nos seduzcan con cualquier doctrina, siendo piedra de tropiezo para muchos. Apocalipsis 2:20 “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos”; Apocalipsis 2:14-16 “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”.

3. Porque vivimos oponiéndonos a su palabra y aun aquellos siervos que dan buen testimonio. 2 Crónicas 35:21 “…Déja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya”.

4. Porque no practicamos el perdón, aún existen asuntos sin resolver. Marcos 11:26 “Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en el cielo os perdonará vuestras ofensas”.

5. Porque somos soberbios y no somos capaces de humillarnos por orgullo, creemos que es debilidad. Jeremías 50:31 “He aquí yo estoy contra ti, oh soberbio, dice el Señor, Jehová de los ejércitos; porque tu día ha venido, el tiempo en que te castigaré”; Joel 3:10 “… Diga el débil: Fuerte soy {En Cristo}”.

REFLEXIÓN

Tenemos que dejar de desconocer al Señor, para ello empecemos por lo más básico, confesemos nuestro pecado con sincero arrepentimiento, para que el Señor a través de su Santo Espíritu nos limpie de toda maldad y podamos decir con convencimiento que hemos sido perdonados. 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Reconocer que el Señor es necesario en mi vida,, leer su palabra y guardarla en nuestros corazones, para que se nos revele en el espíritu para salvación y vida eterna, evitando pecar nuevamente; Salmo 119:11 “En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti”.

Entender que conocer de Cristo es renunciar a la soberbia, invocar su nombre, orar, permanecer en su presencia, convertirnos de nuestros perversos caminos, para que vengan días buenos, y de esta manera decir con convencimiento que “YO TE CONOZCO SEÑOR”. 2 Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. Amén…