viernes, 6 de enero de 2023
ATRÉVETE A CAMBIAR
martes, 6 de diciembre de 2022
EL JÁNUCA ETERNO
La Fiesta de
la Dedicación o Fiesta de las Luces fue establecida por el pueblo judío como
una conmemoración de la purificación y dedicación del Templo en Jerusalén; También
es una festividad para celebrar la victoria que Dios da a su pueblo. Aunque no
es obligatoria, el Señor Jesucristo la celebró con un propósito: fue al Templo
de Jerusalén a llevar palabra de exhortación, victoria, salvación y vida eterna.
Juan 10:22-26 “Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho”.
Hay muchos creyentes
que les perturba la palabra de Dios, porque es el testimonio vivo de que Cristo
vive, pero cómo su fe es defectuosa andan entre la profanación y la salvación.
La palabra de
salvación y vida eterna se cumplió cuando Cristo subió a la cruz para perdón de
nuestros pecados, y fue con su sangre que se lavó y purificó al pueblo de Dios
por sus transgresiones, se convirtió en nuestro JÁNUCA ETERNO, y estableció su
Reino en la tierra; por lo tanto Jánuca ya no es un milagro de ocho días sino para
siempre; es recodar que existe la manifestación gloriosa de Dios en nuestras
vidas cuando luchamos, nos purificamos, nos ungimos del aceite, del poder de su
fuego y la luz de Cristo para obtener la victoria.
Por eso la Menorá
(Janukía) debería estar presente en nuestra iglesia todo el año, para recordamos que
debemos luchar todos los días, con la ayuda de Dios, para vencer esos gigantes
que enfrentamos a cada momento: la carne, mundo y el mal que nos hacen desviar
del propósito de Dios.
De nada vale
si conmemoramos ese hecho y realmente no existe un Jánuca a cada instante de
nuestras vidas; seríamos unos simples religiosos como aquellos que celebran las
fiestas decembrinas recordando solamente el nacimiento de Jesús pero no le
siguen ni practican sus enseñanzas, no hay conversión; es necesario que para
que haya Jánuca debe existir la victoria sobre el pecado y la restauración del
templo personal de cada hijo de Dios.
ELEMENTOS QUE PRECEDIERON AL JÁNUCA
ETERNO
1.
EL PRIMER
TEMPLO CONSTRUCCIÓN Y DESTRUCCIÓN: Este fue dedicado al Señor y fue
construido por el rey Salomón, durante 966 – 959 a.C. Sin embargo este Templo
fue destruido por los babilonios en 586 a.C. por causa de la idolatría y la
impiedad del pueblo de Dios, quienes se alejaron de su presencia, la oración fue
débil, desapareció el gozo, la luz de Cristo, producto de las distracciones, desobediencia
y rebeldía, dejándose esclavizar por el pecado; fue durante el reinado de
Nabucodonosor, cuando se capturó a los judíos y fueron llevados a Babilonia
como exiliados, así lo había profetizado Jeremías.
Jeremías 25:10-12 “Y haré que desaparezca de entre ellos la
voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de
desposada, ruido de molino y luz de lámpara. Toda esta tierra será puesta
en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta
años. Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de
Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de
los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”
2. LA
MISERICORDIA DE DIOS Y LA CONSTRUCCIÓN DEL SEGUNDO TEMPLO: 70 años después
los babilonios fueron conquistados por el imperio persa; Así lo profetizó Isaías
(765-695 a. C.) al pueblo siglo y medio antes, por palabras del Señor,
y enfatizó que Dios a través del rey, Ciro el Grande, permitiría el regreso de
los judíos de su cautiverio y la construcción del Segundo Templo entre 537 –
515 a.C.
Isaías 44:26–28 “Yo, el que despierta la palabra de su
siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás
habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas
reedificaré; que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré
secar; que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo
quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.”
3.
LA
PROFANACIÓN DEL TEMPLO: Luego de la invasión griega (335 a.C.), cuando
Antíoco IV subió al poder, se propuso imponer la cultura Helénica y estableciendo
culto a los dioses griegos. Para ello, eliminó los sacrificios diarios en el
Templo (según el libro de Levíticos); por lo tanto profanó el Templo erigiendo
una estatua de Zeus, e hizo sacrificios de cerdos a este dios griego en el
altar siendo la abominación desoladora que profetizó Daniel 11:31 “Sus tropas
se dedicarán a profanar el santuario y la fortaleza, y suspenderán el
sacrificio continuo y en su lugar pondrán la abominación desoladora”.
4. LA
RESTAURACIÓN DEL TEMPLO: Jánuca, en hebreo חֲנֻכָּה, significa dedicación a
Dios, se celebra el milagro dónde permaneció 8 días encendido el Menorá en el Templo
con el aceite de un solo día. Es importante resaltar que el pueblo Judío luchó
y derrotó con la ayuda de Dios al ejército greco-sirio, el más poderoso de ese
tiempo, entonces recaptura y re-dedica el Templo; seguidamente encendieron la Menorá,
o la lámpara del Templo (Janukía), siendo Cristo la luz de Dios. Pero solo
había aceite para 1 día, y este duró 8 días, tiempo suficiente para que nuevo
aceite fuera producido por los sacerdotes, evitando que la luz se extinguiera; cada
vez que se va al Templo de Dios a buscar su presencia, nos recargamos del
aceite de Dios que mantiene encendida la Luz, es decir, de Cristo.
Por eso Janucá es también llamada la Fiesta de las Luces y si
el aceite se recarga cada 8 días de domingo a domingo a través de la palabra
recibida a nuestros pastores, usted podrá mantener su templo personal
iluminado, de acá la importancia de no dejar de congregarse. Pero, ¿Hasta
cuándo hay que congregarse? Hasta el regreso de Jesucristo nuestro Señor, el JÁNUCA ETERNO. Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo:
Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la vida”.
¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL
ACEITE?
Moisés vio la luz en la zarza ardiente, que no consumía, pudo mirar a
Cristo y hablar con el Dios todopoderoso, y la zarza nunca se consumió gracias
a la unción del aceite del Espíritu, que estaba presente. Pero fue necesario
que este siervo se despojara de su calzado terrenal, ¿Cuántos estamos dispuestos
a despojarnos del calzado mundano, de las vestimentas de impiedad, del pecado
de muerte? Éxodo 3:2-3 “Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de
fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la
zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande
visión, por qué causa la zarza no se quema”; preguntémonos ¿Por qué la zarza no
se consumía? Porque estaba ungida con el aceite del Espíritu de Dios.
Es importante recordar que Cristo es la luz de nuestras vidas, y su
palabra es la lámpara, la Janukía personal, sembrada en nuestros corazones, por
eso la escritura dice que es lámpara para mis pies, sin embargo, para que esta
permanezca encendida y no se consuma, es necesario que haya presencia
del Espíritu de Dios, es decir, el aceite que fue depositado por Cristo en
nosotros, el cual debemos preservar. Juan 15:26 “Pero cuando venga el Consolador {el
aceite}, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual
procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”; Efesios 4:30-31 “Y no
contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para
el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería
y maledicencia, y toda malicia”.
A través de la unción del Espíritu, se me da poder para vencer el
pecado, enderezar mi camino, corregir mi conducta, sanar mi vida espiritual de
forma integral, restaurar mi templo y glorificar el nombre del Señor.
Muchos hijos de Dios, piden en sus oraciones al Padre, que mande de su
fuego consumidor sin saber que están pidiendo: Isaías 33:14 “Los pecadores se
asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará
con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?”,
si usted está pidiendo que mande de su fuego consumidor, debe estar seguro que
no ha contristado al Espíritu, y no anda en pecado insensatamente, porque
llegará el momento cuando el Señor se presentará y si tenemos nuestras vasijas
vacías de aceite, se nos cerrará la puerta en nuestra cara, como le pasó a las vírgenes
insensatas.
Es preferible despojarnos de nuestro calzado y vestimenta de impiedad, ungirnos
del aceite y revestirnos del Espíritu de
Dios, para convertir el viejo hombre y permanecer en la presencia de la luz, de
Cristo, y ser nueva criatura, sin arrugas, pura y sin mancha, el hijo de quien
el Padre tiene complacencia, aquel que vence el pecado.
REFLEXIÓN FINAL
A las vírgenes insensatas se les dio el aceite del Espíritu como a todas las demás, pero ellas no lo aprovecharon y espiritualmente permaneciendo en ruinas y pecado, por eso quedaron fuera del Reino.
No todos entraran al Reino de los
cielos dicen las escrituras, aunque se les haya concedido el derecho de entrar;
sólo los que luchen y venzan al pecado, mantengan encendida la luz y recargan
el aceite cada 8 días, sacando toda piedra de impiedad que les impida
convertirse en hijos santos, templos donde se queme incienso de olor fragante
para el Señor; ¡Estos serán dignos de heredar la gloria de Dios!.
El Jesucristo
encendió nuestro Janukía el día que lo recibimos como Dios, Señor y Salvador.
Queda de parte de nosotros preservar el aceite, en santidad, levantarnos y
empezar a caminar su palabra y glorificar su Santo Nombre, así por revelación
celebraremos el JÁNUCA ETERNO.
Isaías 60:1
“¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla
sobre ti!”.
¡Feliz
Jánuca!
viernes, 11 de noviembre de 2022
¿A QUIÉN ESTAMOS IMITANDO?
Hebreos 13:7 “Acordaos de vuestros pastores,
que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el
resultado de su conducta, e imitad su fe”.
El hombre es un ser de costumbres y hábitos; y aprende a imitar ciertos patrones de conducta rápidamente, sobre todo cuando siente motivación de hacerlo. Según la RAE imitar es copiar (duplicar, piratear), reproducir (heredar un legado), emular (mejorar, codiciar), repetir (practicar, renovar), plagiar (robar, ambicionar), falsificar (apostasía, adulterar, corromper, desnaturalizar).
En tiempos antiguos vivió un profeta llamado Elías,
el cuál marco con su vida y testimonio a su discípulo llamado Eliseo, tanto así
que en su corazón albergaba el deseo de imitar, reproducir todo lo que su predecesor hacía,
porque lo consideraba un hombre santo, usado por Dios con mucho poder: 2 Reyes
2:4 “Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha
enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
Vinieron, pues, a Jericó”. Cuando llegó el tiempo de partir Elías a la
presencia del Señor, este le dijo a Eliseo: 2 Reyes 2:9 “Pide lo que quieras
que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti”, quien respondió: “Te ruego
que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí”; él podía percibir en
espíritu que todo lo que Elías hizo era gracias al poder del Espíritu Santo,
que vivía dentro de él, por lo tanto deseaba emularlo para glorificar a Dios.
Por otro lado, el caso más antiguo que se referencia en la biblia de querer hacer una imitación chimba, fue la de Eva, que quiso imitar a Dios, pero siendo desobediente, ambicionando, codiciando su autoridad, sabiduría y poder, cayendo en pecado; no obstante, Adán no se quedó atrás, sino que imitó la conducta de Eva inmediatamente, aunque pudo decir que no, y lo demás es historia: Génesis 3:4-6 “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella”.
Así mismo, existen hábitos, como los alimenticios que han
sido imitados con propósitos desconocidos, estos nada tienen que ver con el tipo de comida, la nacionalidad
o el lugar, sino con el horario, el cómo comen y qué cantidad, los que pueden afectar
física, mental, emocional y espiritualmente a una persona de manera
considerable; inclusive nos llevan a desequilibrarnos porque después sus consecuencias generan obesidad, presión alta, baja autoestima, etc. También puede ocurrir que afanados
con el trabajo, la situación o una enfermedad que se tenga el
hábito de dejar de comer o producir afecciones psicológicas, que dañan aún más el organismo. Mateo 6:31-32 “No os
afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque
los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que
tenéis necesidad de todas estas cosas”.
Asimismo, existen costumbres culturales que
imitamos, por ejemplo los bailes, la religión, las ideologías políticas, etc., así como, la forma de
vestirnos, de saludar o de amar, entre otras tantas cosas, que nos conectan e
identifican como personas o con un grupo social en específico, que se convierten en una
fuerza porque determinan una forma de pensar, actuar y creer. Para ejemplo
tomemos un botón, hay quienes tienen el hábito de mal hablar del prójimo, de
quejarse por todo, de hacer lo contrario a lo que le dicen, de contar sus
intimidades, etc. haciéndolo costumbre pero esto no edifica en nada su vida, justificando su conducta diciendo que “yo
soy así”, “El que me quiera me acepta como soy”, “Yo soy sincero” y “No tengo
nada que ocultar”, olvidándose de la prudencia y el decoro; actitudes que se
aprendieron o asumieron por imitación.
Por eso el grado de influencia que un padre, un líder, un pastor o un hijo de Dios pueda tener sobre su hijo, amigo o persona puede marcarlos para siempre, la mayoría de las veces, depende de su testimonio si son piedra de tropiezo o no, por ende es necesario cuidar nuestro testimonio, ya que la imitación es la clave para el futuro desarrollo espiritual de un hijo de Dios o de una persona que esté en el mundo, Mateo 7:12 “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”. Pregúntese:
¿Qué testimonio estoy dando a mis hijos, hermanos, familia, amigos, vecinos, discípulos, etc.?
Es bueno, es malo, es regular.
¿A quién estamos imitando?
¡Sincérese! Es tiempo
de abrir su corazón.
FACTORES QUE INFLUYEN
PARA IMITAR A CRISTO
El nivel de imitación va a depender de factores internos y externos; entre los internos se encuentran los espirituales, psicológicos, emocionales o físicos, y los externos, el entorno, la palabra que recibe, el testimonio que den los hijos de Dios, etc. Todos son determinantes para estimular, disponer y predisponer a tomar una decisión definitiva; de si “lo tomo o lo dejo”, lo “imito o desecho” porque dependiendo de lo que haya en nuestros corazones se definirá lo que somos o no somos en Cristo. Otra vez, pregúntese en lo más profundo:
¿Qué hay en su corazón en estos momentos?
¿A qué le está dedicando mayor cantidad de tiempo?
¿Sigue fielmente las enseñanzas de Cristo?
Existen hábitos y costumbres adquiridos que por
imitación nos alejan de Dios, así que es primordial que no deje de congregarse,
asista o incorpórese a capacitación, dejarse discipular, pida cita hoy mismo y
deje de estar procrastinando, ore y busque presencia de Dios, aprenda a humillarse
ante el Señor y clame genuinamente, para crecer en espíritu y verdad. Hebreos
10:24-25 “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las
buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino
exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.
IMITAR ES HACER LA
VOLUNTAD DEL PADRE
Nosotros como padres para hacernos obedecer y romper
con los malos patrones de nuestros hijos, adquiridos en las redes sociales, en
la escuela, en la calle, en los deportes, etc., recurrimos a diversas formas de
actual tales como: la disciplina, el regaño, el castigo, trabajo extra, retirada
temporal de afecto, mediante la consejería, entre otras formas para corregirlos
y enrumbarlos, sin embargo, no damos el ejemplo, como nos cuesta cumplir la
voluntad del Padre, hacer lo que nos ha dicho en su palabra; es por ello que hacernos
obedecer a juro no es garantía de que nuestros hijos vayan a cambiar; necesita temor,
revelación, sabiduría, disposición y entendimiento. Lucas 6:46 “¿Por qué me
llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”; Salmo 111:10 “El principio
de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que
practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre”.
Por otro lado, ¿Qué pasa cuando ya somos
adultos y nuestro carácter espiritual esta deformado?, nada podemos hacer por
el pecado, pues, quien convence de pecado, juicio y justicia es el Espíritu
Santo; cualquier cosa que hagamos para que imitar a Cristo en la carne es
trabajo en vano, por eso haga la oración de fe con sinceridad y sométase al
Señor, déjese utilizar como instrumento santo, dando buen testimonio, para que
las naciones reciban a Jesucristo y se sometan a Él. Filipenses 4:9 “Lo que
aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de
paz estará con vosotros”; Juan 16:7-8 “Pero yo os digo la verdad: Os conviene
que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más
si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de
justicia y de juicio”.
IMITAR NO ES
RELIGIOSIDAD
Hay quienes piensan que porque son de una
tendencia doctrinaria, escuchan la palabra, tiene la “cobertura” de un apóstol,
dan grandes ofrendas o diezman fielmente, sirven en la iglesia, se encuentran
en una iglesia donde se congregan miles de personas, hacen milagros, etc.,
tienen la luz del Señor con ellos, pues, déjeme decirles que eso también lo
hacen los religiosos, y muchos hijos de Dios hallamos tropiezo en la palabra,
porque no existe integridad para seguir a Cristo, entre más humilde de corazón es
el creyente más fiel y obediente es al Señor. Salmo 16:3 “Para los santos que
están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia”; Lucas 3:8
“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro
de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede
levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”; Mateo 11:4-6 “Respondiendo
Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos
ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos
son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es
el que no halle tropiezo en mí”.
REFLEXIÓN
Si nuestro Señor nos creó a su imagen y
Semejanza para parecernos a Él, es hora de imitar a Jesucristo, seamos
semejantes en amor, obediencia y santidad, sin apariencias ni hipocresía para
recibir de su gloria, no olvidemos que los tiempos se achican, está pronto su
venida y se acaba el tiempo de gracia. Génesis 1:26-28a “Entonces dijo Dios:
Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en
los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la
tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre
a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo
Dios,…”; Colosenses 3:23-24 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como
para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la
recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”.
Alabemos al Señor porque somos su creación
perfecta, y Él no se ha equivocado. Hagamos honor a su nombre con nuestro
testimonio, recibamos su bendición y pongamos en práctica sus enseñanzas. Salmo
139:13-14 “Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te
alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo
sé muy bien!”; Efesios 2:10 “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo
Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las
pongamos en práctica”.
lunes, 3 de octubre de 2022
ESTOY SEGURO…
Escudriñando
la palabra de Dios, nos encontramos dentro de los libros del pentateuco a Levítico,
capítulo 25:18-19, donde se encuentra un hermoso pasaje que dice textualmente
así: “Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por
obra, y habitaréis en la tierra seguros; y la tierra dará su fruto, y comeréis
hasta saciaros, y habitaréis en ella con seguridad”; el Señor nos ordena
imperativamente a ejecutar, guardar o hacer sus mandamientos, estatutos u
ordenanzas, es decir, que nos activemos espiritualmente, y que no dejemos para
otro día lo que nos corresponde hacer como hijos de Dios, para habitar, morar o
vivir seguros, sin peligro ni riesgo. Entonces, continua diciendo, la tierra,
llámese tierra a nuestra vida terrenal porque fuimos hechos del barro, dará
frutos saciándonos y trayendo seguridad en todos los sentidos.
La seguridad
está asociada a la sensación que posee una persona de tener total confianza en
algo o alguien, donde se encuentra un estado de relajación tal, que se
siente aparentemente seguro, confiado, libre de actuar, ya que no existe una
evidente dificultad o amenaza; sin embargo, esta seguridad no necesariamente
proviene del Señor, pues puede originarse en nuestra capacidad humana y es tan
inestable como estar sentado en una cuerda en la cima de un rascacielos, donde
cualquier descuido o torpeza puede originar que caigamos al vacío del dolor y
la incertidumbre.
La seguridad
de un cristiano, en teoría, debiese ser totalmente en nuestro Dios, debiendo
poner toda su confianza en Él, pero la realidad es otra, la mayoría prefieren
actuar en sus fuerzas, sin esperar la respuesta del Padre, porque su seguridad
no es tal y como la profesamos. Por ejemplo, nosotros como padres tenemos total
confianza en nuestros hijos, porque los conocemos desde pequeños y los hemos
puesto a prueba en muchas circunstancias, responsabilidades, etc., aumentando
la confianza, llegando un momento que podemos decir: “Tengo total confianza en
mis hijos”; así mismo, hace el Señor con sus hijos, es decir, con nosotros, nos
va poniendo a prueba nuestra fe para apreciar de que madera estamos hechos. Sin
embargo, la seguridad de nuestros hijos no es 100% garantía de que ellos estén
cumpliendo con la crianza y los mandatos de los padres, aunque hayan recibido la disciplina,
una buena educación o crianza. Pero, ¿Por qué no estamos 100% seguros?, Porque conocemos
el corazón del hombre, pues la biblia lo define como engañoso y perverso, y no
solamente eso sino qué, nosotros tampoco cumplimos con nuestros padres.
Cuantas veces
nuestros padres nos dijeron, has esto o aquello y nosotros ignoramos esa
advertencia o instrucción; pero a pesar de esto, ellos no perdieron su
confianza en nosotros, ¿por qué? porque ellos tenían la seguridad de que Dios
nos iba a cuidar y proteger, aunque no estuviesen tan seguros de nosotros.
Cómo hijos de
Dios, todos estamos seguros de quien es Dios y hasta donde llega su capacidad
de amar y perdonar nuestras transgresiones, porque Él lo demostró enviando a su
hijo Jesucristo a morir en la cruz por causa de la factura impagable del pecado,
es decir, que para saldar la deuda se debía morir y el Señor lo hizo por
nosotros. Y si le preguntáramos a cada uno ¿Usted está seguro de que Dios es su
Padre?, la mayoría claramente respondería que “Sí”.
Pero, si
cambiamos la pregunta diciendo: ¿Usted está seguro de que es un Hijo de Dios?, muchos
responderían tímidamente que “Sí”; imaginemos que estamos frente al espejo del
Espíritu Santo; que reflejo ve, observa a Cristo; quizás los honestos dirían “No”,
pero los peores dirían “No estoy seguro” o “No responderían”, pues lo que
denota que hay algo que no está funcionando como debería ser. Entonces es bueno
detenernos, hacer un stop en nuestras vidas, es hora de revisarnos,
reflexionar, evaluar que estamos haciendo con nuestro Señor.
Entonces, para
responder está interrogante si ¿Soy o no soy hijo de Dios? Pasémonos por el
tamiz de la palabra, para sacar y poner en evidencia las impurezas e impiedad que
poseemos, los pecados que no nos dejan avanzar en la meta preciosa para lo cual
fuimos creados:
USTED ESTÁ SEGURO DE QUÉ:
1. No ha sido
piedra de tropiezo a más de un creyente. Mateo 18:6 "Y cualquiera que haga
tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le
colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo
profundo del mar".
2. La luz de
Cristo brilla dentro de Usted. Lucas 11:35 “Mira pues, no suceda que la luz que
en ti hay, sea tinieblas”; hay quienes poseen una luz artificial, que no es del
Señor, proveniente de la religiosidad, de sus creencias o convicciones terrenales,
entonces alimentamos falsas doctrinas llenas de ego y sabiduría terrenal,
animal y diabólica, diciendo que tiene una luz interior, un aura que al final es
tinieblas y cualquier cantidad de diabluras lejos de la verdad y la luz que debería
brillar que es Cristo.
3. No quiere
ser discipulado para no ser confrontado por el Espíritu Santo o la palabra,
justificando su conducta y actitudes impías. Juan 3:20 “Porque todo aquel que
hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas”;
muchas veces justificamos la falta de discipulado porque vemos al pastor cómo
hombre y le señalamos todos sus defectos, pero se nos olvida que Dios utiliza a
hombres imperfectos cómo instrumento para hacer su perfección, para que nadie
se gloríe. Entonces no utilice esto como excusa, reconozca que no quiere ser
confrontado bajo la luz de la palabra, sincérese y sea valiente.
4. Obedece y
hace la voluntad del Padre. Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor,
entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que
está en los cielos”.
5. Sus frutos
son buenos, complacen al Padre y son el resultado del plan de Dios. Mateo
7:17-20 “Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos
malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos
buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así
que, por sus frutos los conoceréis”.
6. El
Espíritu de Dios mora en su vida y controla sus acciones. Romanos 8:9 “Más
vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu
de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de
él”.
7. No vive
claudicando, desertando poco a poco del reino, jugando doble papel, hoy con
Dios y mañana con el Diablo. 1 Reyes 18:21 “Y acercándose Elías a todo el
pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si
Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió
palabra”.
8. Está
caliente en el Señor, busca su presencia, lee su palabra, ora y se convierte
todos los días. Apocalipsis 3:16 “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni
caliente, te vomitaré de mi boca”.
9. Es digno,
ya tomó su cruz y está siguiendo a Cristo. Mateo 10:37-39 “El que ama a padre o
madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí,
no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno
de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de
mí, la hallará”.
10. Tiene
temor de Dios y no está menospreciando su gracia, su palabra y salvación,
honrando al Padre con su testimonio. Malaquías 1:6 “El hijo honra al padre, y
el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy
señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh
sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado
tu nombre?”.
Entonces, ¿Es
o no es Hijo de Dios?
SI NO ESTÁ SEGURO DE SER UN HIJO DE DIOS,
ES POR QUÉ TIENE…
1. Poca fe o una
fe defectuosa. Lucas 17:6 “Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un
grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el
mar; y os obedecería”.
2. Duda de la
salvación y la vida eterna, su seguridad es condicionada a las emociones (Alma)
y no al Espíritu. Romanos 8:10 “Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en
verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la
justicia”.
3. Pecado y
vergüenza de reconocerlo y confesarlo. Hebreos 10:26 “Porque si pecáremos
voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no
queda más sacrificio por los pecados”.
4. Que apartarse
de sus malos caminos y convertirse de corazón. 2 Crónicas 7:14 “Si se humillare
mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro,
y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y
perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.
REFLEXIÓN
La
inseguridad viene producto de que no ha existido la convicción plena de que
Cristo es el camino que debemos seguir, en el nombre del Señor usted diga: “He
dado todo por basura a causa del Señor”, ya que el arrepentimiento y la conversión
son características de un Hijo de Dios.
Todo es una
decisión firme y radical, con fe, cómo la de Pablo, que hizo la diferencia, ya que
después de haber perseguido, apedreado, crucificado, devorado y asesinado a más
de un cristiano, se encontró con Cristo y se arrepintió, entonces decidió
convertirse y buscarlo de corazón, obedeciendo y dejándose usar, extendiendo el
reino de Dios en lugares donde la idolatría, la apostasía, el paganismo y la
religiosidad eran un poder espiritual arraigado en los corazones de los hombres:
Isaías 35:5 “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los
sordos se abrirán”.
Si usted no
está seguro que está venciendo al diablo, el mundo y la carne, es porque no
quiere renunciar al pecado, o es que la palabra no dice más puede el que está
en mí o en ti, que el que está en el mundo: 1 Juan 4:4 “Hijitos, vosotros sois
de Dios y los habéis vencido {El pecado, la duda, la enfermedad}, porque el que
está en vosotros es mayor que el que está en el mundo”.
Pregúntese si
está seguro que Cristo vive en usted y si no lo está después de leer esta
palabra, vaya y haga la oración de fe nuevamente, busque su presencia, póstrese con un
corazón contrito y humillado, ore, clame, arrepiéntase de verdad y póngase a
cuenta con el Señor que él es fiel y justo para perdonarlo y permita ser
restaurado y bendecido con el poder de su Espíritu. Amén.
martes, 16 de agosto de 2022
¿CUÁL ES TU PLAN?
Toda persona, cristiana o no,
trata de dirigir sus acciones para satisfacer sus más lícitas necesidades, en
busca de la autorrealización ya sea en los estudios o trabajo, el reconocimiento
profesional, el amor, la aceptación, la pertenencia dentro de un grupo social,
seguridad, protección, bienestar, comida, agua, refugio, ropa, entre otras
cosas.
Cuando elaboramos un plan se consideran una serie de variables, en especial, tales necesidades, las cuales transformamos
en objetivos para alcanzar; que muchas veces coinciden o no, con las
expectativas de nuestro entorno, llámese padres, hermanos, pareja, hijos, amigos,
vecinos, etc.; Sin embargo, se ha preguntado: ¿Si ese plan le conviene
espiritualmente?; la palabra dice en 1 Corintios 10:23 “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo
me es lícito, pero no todo edifica”; cada cosa que introducimos en el plan me edifica como hijo de Dios, sino Marcos 8:36 dice: “Porque ¿Qué aprovechará al
hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”.
Cuando convertimos un plan en nuestro
proyecto de vida, por lo general, existe un motivación extra, nos esforzamos y le dedicamos tanto tiempo
que inclusive lo ponemos por encima de Dios, ocupando un espacio que no le corresponde, que es nuestro primer amor, es decir, se
convierte en un diosecito, alejándonos de la presencia del Señor, olvidando su palabra y
apartándonos de su lado. Lucas 12:18-21 “Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros,
y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré
a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate,
come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte
tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí
tesoro, y no es rico para con Dios”.
Es difícil encontrar una persona
que, entre sus planes de vida terrenal, involucre al Señor, por lo general, lo
excluimos o lo ignoramos, pero eso si, nunca falta quien le pida que lo ayude a cumplirlos o por
el contrario le reclama porque no salió como él esperaba. Santiago
4:13-15 (DHH) “Ahora oigan esto, ustedes, los que dicen: «Hoy o mañana iremos a
tal o cual ciudad, y allí pasaremos un año haciendo negocios y ganando dinero»,
¡y ni siquiera saben lo que mañana será de su vida! Ustedes son como una
neblina que aparece por un momento y en seguida desaparece. Lo que deben decir
es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello»”.
EL SECRETO DEL PLAN
Cuando revisamos los sinónimos de "Plan", encontramos que es un: Diseño, propósito, intención, idea, pensamiento, proyecto,
objetivo, fin, designio, confabulación, táctica, maquinación o intriga, en
otras palabras, es la idea concebida por nuestra alma, procesada anticipadamente
en nuestro corazón, para dirigir, encauzar o maquinar una acción, definiendo
nuestra forma de proceder. Dios diseño un Plan divino para cada uno de nosotros, y ese plan se cumple, de una forma u otra, pero cada uno de nosotros decide cómo lo hace, en obediencia o en rebeldía. Observemos el ejemplo de Jesús: Mateo 26:39 “Yendo un poco adelante, se postró sobre
su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa;
pero no sea como yo quiero, sino como tú”.
Fijémonos ¿Cuál era el plan que quería
el Alma (Carne) de Jesús?, ¿Y que hizo nuestro Señor?, pues la doblegó y la sometió a la
voluntad del Padre. Entonces, reflexionando al respecto: ¿Cuál es tu plan o el
mío? ¿Está alineado con el plan de Dios, cumple su voluntad, Si/No? ¿Mi plan
aparta el pecado de mi vida, Si/No? ¿Glorifica al Padre. Si/No?; Juan 8:54
“Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es
el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios”. Por
consiguiente, ¿Dónde está el secreto de mi plan, es decir, el punto clave?,
Pues nada más y nada menos que en la obediencia del plan de Dios.
Si usted dice ser hijo de Dios y
sus planes no han sido inspirados, consultados y guiados por el Espíritu Santo, ni glorifican al Padre, ni dan testimonio del Cristo vivo, usted está buscando
lo que no se le ha perdido, “la calamidad o una potencial desgracia”. Es verdad que en el
mundo tendremos aflicción, dice la palabra, pero una cosa es que la allá y otra
que yo la busque; aún en la aflicción podemos recibir del amor, la paz, la
gracia y misericordia de Dios si nos disponemos de corazón a cumplir su plan. Jeremías
29:11 (PDT) “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros” -declara el Señor-
“planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”; Jeremías
29:11 (RV60) “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová,
pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”; así que, apéguese
al plan de Dios, porque le conviene. Proverbios 19:21 (DHH) “El hombre hace muchos planes, pero
sólo se realiza el propósito divino”.
Hay quienes piensan que Dios lo
salvará aunque sea un vil pecador, porque es su plan, sino Cristo no hubiese ido a la cruz, pero se olvidan lo que
dice la palabra en Hebreos 10:26 “Porque si pecáremos voluntariamente después
de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por
los pecados”.
Sepamos bien que su justicia se
cumplirá, y si no nos convertimos, ni lavamos las vestiduras, ni cuidamos
nuestra vida espiritual, por tener un corazón oscurecido, en el momento que nos
toque dar cuentas, seremos reprobados. Mateo 7:21-23 “No todo el que me dice:
Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad
de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor,
¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu
nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí;
apartaos de mí, hacedores de maldad”.
¿CÓMO DEBE SER MI PLAN?
1.
En reverencia. Todo plan debe ser inspirado y mostrado al Señor en ferviente oración y ayuno, como acto reverente a su poder y
gloria, para que con su favor seamos respaldados. Nehemías 1:10-11 “Ellos,
pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y
con tu mano poderosa. Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la
oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar
tu nombre”.
2.
Perfecto desde el inicio hasta el final, entrelazado
a Cristo a través de la palabra y su santo Espíritu. Filipenses 1:6 “Por vuestra
comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido
de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta
el día de Jesucristo”.
3.
Sin estorbo. Mi plan no puede ser un estorbo al Plan del Padre. Job 42:2 “Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que
ningún propósito tuyo puede ser estorbado”.
4.
Justo, sin iniquidad, manipulación o interés
oculto. Debe existir santidad y pureza en cada estrategia. Jeremías 22:13 (DHH)
“¡Ay de ti, que a base de maldad e injusticias construyes tu palacio y tus
altos edificios, que haces trabajar a los demás sin pagarles sus salarios!”.
5.
Válido. No se trata de mis pensamientos, mis
habilidades o la ruta que yo haya trazado, porque sin Dios, mi plan carece de validez
espiritual, es vano, vacío, superficial y sin profundidad en el Señor. Isaías
55:8 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos
mis caminos, dijo Jehová”; Salmo 127:1a “Si Jehová no edificare la casa, En
vano trabajan los que la edifican”.
6.
Bien preparado. Un plan que no esté fundamentado
en la palabra es defectuoso por ende está destinado al fracaso. 2 Timoteo 3:16-17
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.
REFLEXIÓN
Al colocar nuestros planes en
manos del Señor día a día, es garantía de que serán hechos, solo debemos ser limpios
y rectos, llenos de buenas intenciones, porque Dios bendice y prospera la integridad
del corazón. Job 8:5-7 “Si tú de mañana buscares a Dios, Y rogares al
Todopoderoso; Si fueres limpio y recto, Ciertamente luego se despertará por ti,
Y hará próspera la morada de tu justicia. Y aunque tu principio {tu plan} haya
sido pequeño, Tu postrer estado será muy grande”; Proverbios 16:1-3 “Los planes
son del hombre; la palabra final la tiene el Señor. Al hombre le parece bueno
todo lo que hace, pero el Señor es quien juzga las intenciones. Pon tus actos
en las manos del Señor y tus planes se realizarán”; Mateo 5:8 “Bienaventurados
los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”.
Dios tiene la última palabra para
nuestros planes, habrá quienes puedan cumplirlos y otros no, sin embargo, confiemos que fue lo mejor, porque todas las cosas ayudan a bien para
los que aman al Señor. Salmos 33:10 (TLA) “Dios no deja que las naciones lleven
a cabo sus planes; Dios no deja que los pueblos realicen sus planes malvados”; Romanos
8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien,
esto es, a los que conforme a su propósito {plan} son llamados”.
Dios bendiga tu plan, que la salvación y vida eterna dada por el Padre, sea de testimonio para otros, y sirva para dar gloria y honor a nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos sido redimidos por amor y misericordia del Padre, diseñador del Universo. Amén...



